viernes, 27 de octubre de 2023

Reflexión del 27/10/2023

Lecturas del 27/10/2053

Hermanos:
Sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo.
Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí. Así pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal.
En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor!
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede.
Cuando sopla el sur, decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

Palabra del Señor.

27 de Octubre – Beato SALVADOR MOLLAR VENTURA

En la ciudad de Paterna, en la región de Valencia, en España, beato Salvador Mollar Ventura, religioso de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que en tiempos de persecución contra la fe fue discípulo fiel, redimido por la sangre de Cristo.

Nacido en Manises, Valencia, hijo de Bautista Mollar y María Muñoz, muy pobres pero piadosos. De niño y joven se distinguió por su piedad, organizó la Asociación del Rosario en su barrio, formó parte de la Adoración Nocturna y la Conferencia de San Vicente de Paúl y enseñaba el catecismo a los niños.

Hizo el noviciado de los Hermanos Menores Franciscanos en 1921 y la Profesión solemne en 1925. Alegre, jovial y optimista. Limpio y ordenado, devoto de la Santísima Virgen.

Al iniciarse la guerra civil, en 1936, era sacristán en el convento de Benisa. Al dispersarse los religiosos, se refugió primero donde unos bienhechores, y luego, para no comprometerlos, buscó refugio en Manises, en casa de su hermana. Allí permaneció fray Salvador haciendo vida retirada, ayudando a sus familiares en los trabajos domésticos, sin descuidar sus prácticas piadosas y ejercicios espirituales. Según declaran los testigos, presentía su martirio, para el que se preparaba en la plena aceptación de la voluntad de Dios. El 13 de octubre de 1936 se presentaron unos milicianos en casa de la hermana de fray Salvador con el pretexto de hacer un registro. Fue encerrado hasta el día 27 de octubre de 1936.

Lo fusilaron la noche del 27 de octubre de 1936 en el tristemente célebre «Picadero de Paterna». Tenía entonces fray Salvador 40 años de edad y 15 de hábito franciscano. Se había distinguido por su sencillez, honradez y dedicación al trabajo, sin manifestación ni implicación alguna en el campo social o político, etc., no pudo haber otro motivo para su asesinato que su condición de religioso. Del mismo fray Salvador conservamos un testimonio de inestimable valor sobre su preparación para el martirio, su firmeza en la fe, su actitud de perdón de los verdugos y sus deseos de cielo.

Además, no fue juzgado, sino que directamente lo llevaron al «Picadero» por odio a la fe y por el mero hecho de ser fraile. Su cadáver mostraba signos de tortura. Fue beatificado por SS. Juan Pablo II el 11 de marzo del 2001, en un grupo de 233 mártires valencianos.

jueves, 26 de octubre de 2023

Reflexión del 26/10/2023

Lecturas del 26/10/2053

Hermanos:
Hablo al modo humano, adaptándome a vuestra debilidad natural: lo mismo que antes ofrecisteis vuestros miembros a la impureza y a la maldad, como esclavos suyos, para que obrasen la maldad, ofreced ahora vuestros miembros a la justicia, como esclavos suyos para vuestra santificación. Pues cuando erais esclavos del pecado, erais libres en lo que toca a la justicia. ¿Y qué frutos obteníais entonces? Cosas de las que ahora os avergonzáis, porque conducen a la muerte.
Ahora, en cambio, liberados del pecado y hechos esclavos de Dios, dais frutos para la santidad que conducen a la vida eterna.
Porque la paga del pecado es la muerte, mientras que el don de Dios e la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo, tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.

26 de Octubre – San EATA DE HEXHAM

En Hexham, en Nortumbria, san Eata, obispo, varón dulce y simple, que rigió a la vez varios cenobios e iglesias, hasta que, al regresar a Hexham, fue elegido obispo y abad, sin dejar de llevar una vida ascética.

De origen inglés; fue educado por san Aidán en el monasterio de Rippón, bajo la observancia céltica; cuando san Wilfrido de York llegó a esta abadía, Eata la dejó para trasladarse a la abadía de Melrose donde fue elegido prior en el 651, que estaba entonces dentro de la jurisdicción metropolitana de York. Fue abad en tiempos de santos Cutberto y Herberto. Después del concilio de Whitby aceptó la observancia romana y fue nombrado abad de Lindisfarne o Leominster. 

Con el crecimiento de la población cristiana en el nordeste de Inglaterra, el gobierno espiritual era tan amplio como el reino de Northumbría, por eso se convirtió en una carga muy pesada para ser vigilada por una persona;  de acuerdo con esto, en el 678, san Teodoro de Tarso, arzobispo de Canterbury, constituyó Bernicia (esa parte del reino de Northumbría que descansa en el norte del río Tees) una diócesis sufragánea consagrada al obispado de Eata. La nueva diócesis debía tener dos sedes episcopales, una en Hexham y la otra en Lindisfarne, en los dos extremos de lo que ahora es el Condado de Northumbría. Eata debía ser “Obispo de los Bernicianos”. Este arreglo duró solamente tres años, y la sede de Hexham fue asignada a Trumbert, mientras que Eata se quedó con Lindisfarne. En 1684, después de la muerte de Trumbert, san Cutberto fue elegido obispo de Hexham, pero cuando los más antiguos expresaron su deseo de permanecer en su antigua casa más que mudarse a una sede más al sur, Eata rápidamente consintió en cambiar con él, y por los dos últimos años de su vida ocupó la sede de Hexham, mientras que Cutberto reinó como Obispo en Lindisfarne. 

Como muchos de los más antiguos santos de la Iglesia en Inglaterra, san Eata fue canonizado por su reputación general de santidad entre los creyentes de las regiones que ayudó a cristianizar. 

miércoles, 25 de octubre de 2023

Reflexión del 25/10/2023

Lecturas del 25/10/2053

Hermanos:
Que el pecado no siga reinando en vuestro cuerpo mortal, sometiéndoos a sus deseos; no pongáis vuestros miembros al servicio del pecado, como instrumentos de injusticia; antes bien, ofreceos a Dios como quienes han vuelto a la vida desde la muerte, y poned vuestros miembros, al servicio de Dios, como instrumentos para la justicia. Porque el pecado no os ejercerá su dominio sobre vosotros: pues no estáis bajo la ley, sino bajo gracia.
Entonces, ¿qué? ¿Pecaremos, puesto que no estamos bajo la ley, sino bajo gracia? ¡En absoluto!
¿No sabéis que, al ofrecéis a alguien como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?
Pero gracias sean dadas a Dios, porque erais esclavos del pecado, mas habéis obedecido de corazón al modelo de doctrina al que fuisteis entregados; liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». El Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más se le pedirá».

Palabra del Señor.

25 de Octubre – Santos CRISANTO y DARÍA

En Roma, en el cementerio Trasonas, de la vía Salaria Nueva, santos Crisanto y Daria, mártires, a los que dedicó sus alabanzas el papa san Dámaso.

Crisanto nació en Alejandría (otras tradiciones dicen que nació en Narbona) y que era hijo del senador Polemio; la Filosofía le condujo al Evangelio en Roma y fue bautizado por el sacerdote Carpóforo; predicó la nueva filosofía y convirtió a algunos que le acompañaron al martirio. Se casó con la griega y vestal Daría (otras leyendas dicen que era sacerdotisa de Minerva). Dicen que guardaron a castidad más absoluta durante su matrimonio. La leyenda invade sus vidas. Y la castidad puesta a prueba: él fue dejado en manos de cinco jóvenes que intentarlo seducirle, y Daría, ingresada en un lupanar, pero un león escapado del circo, veló por su integridad. 

Mártires en Roma, durante la persecución de Numerario, convirtieron a su carcelero Claudio su mujer Hilaria y sus hijos Jasón y Mauro, que murieron decapitados. Fueron enterrados vivos en un arenal en la vía Salaria, de acuerdo con la ley romana que castigaba de esta manera a las vestales infieles a sus votos. Murieron lapidados o encerrados en una mina, y todos los presentes, entre ellos el sacerdote san Diodoro y el diácono san Mariano, murieron mártires. Es posible que la pasión reelabore tradiciones hagiográficas del cementerio de Trasone, incluido el epígrama damasiano sobre 72 mártires, que en el relato se convirtieron en soldados de Claudio. Sus restos se encuentran en la iglesia benedictina de Münstereifel, diócesis de Colonia. Desde 1969 su culto se ha limitado a los calendarios particulares. Crisanto es copatrono de Reggio Emilia y Salzburgo.

martes, 24 de octubre de 2023

Reflexión del 24/10/2023

Lecturas del 24/10/2053

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.
Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinará en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.
En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.
Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.
Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para que, lo mismo que reinó el pecado a través de la muerte, así también reinara la gracia por la justicia para la vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos».

Palabra del Señor.

24 de Octubre – San LUIS GUANELLA

En la ciudad de Como, en Italia, san Luis Guanella, presbítero, que fundó la Congregación de los Siervos de la Caridad y también la de las Hijas de Santa María de la Providencia, para atender a las necesidades de los desamparados y afligidos, y procurarles la salvación eterna.

Nacido en Frasciscio di Campodolcino, (Sondrio), su padre era el alcalde del pueblo, que por aquel entonces estaba bajo el dominio austriaco. A los 12 años entró en el colegio de los Somascos de Como, de donde pasaría al seminario y fue ordenado sacerdote en 1866. Discípulo espiritual de santos Juan Bosco y José Benito Cottolengo; con el lema "Sin excepción", se dedicó hacer el bien a todos los hombres que tuvieran necesidad. 

Su primer destino fue en la parroquia de Prosto (1866) y luego en la de Savogno (1867-1875), donde aprovechando que tenía patente de maestro, abrió una escuela y promovió la Acción Católica juvenil. Los enemigos de la Iglesia le cerraron la escuela y se marchó a Turín e ingresó en los salesianos de san Juan Bosco donde hizo los primeros votos. Pero al terminar el trienio de los mismos, su obispo lo llamó de nuevo a su diócesis. En Traona, abrió una escuela para niños pobres, que la autoridad cerró en 1881, teniendo que retirarse a Olmo, durante unos meses, donde sufrió el aislamiento e incomprensión, incluso de sus superiores, después fue enviado a Pianello Lario, como ecónomo. Aquí había un orfanato y un asilo de ancianos, con una incipiente comunidad religiosa que será la base de su Congregación de Hijas de Santa María de la Providencia, formalizada en Como en 1886, con la ayuda de Marcelina Bosatta y su hermana la beata Clara Bosatta. Su obra está entre la de Don Bosco y san José Benito Cottolengo.

Fundó en 1895 la Congregación de los Siervos de la Caridad, así como una confraternidad de oración, en la que ingresó haciendo los votos religiosos; la obra fue apoyada por el cardenal beato Andrés Carlos Ferrari. A donde iba, encendía el amor hacia el que sufría. Escribió sus memorias en un libro “Le vie della Providenza”. Decía: "Un corazón cristiano que cree y que siente no puede pasar delante de las necesidades del pobre sin pararse a ayudarlo...". "El Señor ordinariamente quiere que aquí en la Tierra todo siga un curso natural". Un día decidió reclamar un terreno pantanoso, usó algunos de sus retrasados mentales para la labor, con algunos de los ancianos como supervisores. En pocos años, la gente estaba construyendo edificios en el área, y por ello fue honrado con una medalla del Ministerio de Agricultura. Para ayudar a los moribundos instituyó la Pía Unión del Tránsito de San José. Don Guanella escribió mucho sobre temas de pastoral, hagiográfico e histórico, para la edificación del pueblo. Publicó la revista mensual “La Divina Providenza”. El anuncio de la paternidad de Dios fue para él de una experiencia profunda, en la que quiere participar especialmente a los pobres y abandonados: Dios es padre de todos y no olvida ni margina a sus hijos. Son notables sus escritos: “Andiamo al Padre” e “Il Fondamento”. Murió en Como. 

Está enterrado en el santuario del Sagrado Corazón de Como. Fue beatificado por Pablo VI el 25 de octubre de 1964 y canonizado por Benedicto XVI el 23 de octubre de 2011.

lunes, 23 de octubre de 2023

Reflexión del 23/10/2023

Lecturas del 23/10/2053

Hermanos:
Abrahán, ante la promesa divina no cedió a la incredulidad, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, pues estaba persuadido de que Dios es capaz de hacer lo que promete; por lo cual le fue contado como justicia.
Pero que “le fue contado” no está escrito solo por él; también está escrito por nosotros, a quienes se nos contará: nosotros los que creemos en el que resucitó de entre los muertos a Jesucristo nuestro Señor Jesús, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.
En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor.

23 de Octubre – Beato JUAN ÁNGEL PORRO

En Milán, también de la Lombardía, beato Juan Ángel Porro, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que, siendo prior del convento, todos los días festivos estaba en la puerta de la iglesia o recorría las calles, para reunir a los niños y enseñarles la doctrina cristiana.

Nació en el ducado de Milán. En el año 1468, Juan ángel vistió el hábito de los Siervos de María, y vivió unos cinco años en el convento de Santa María, en Milán; más tarde, según algunos escritores de la Orden, se retiró por un tiempo a la soledad en la región de Cavacurta, a la orilla derecha del río Adda, para entregarse a la contemplación y a la penitencia.

En el año 1474, fue enviado a Florencia, al convento de la Anunciación. Allí se dedicó de manera especial a la observancia regular, y allí probablemente hizo los estudios requeridos y fue ordenado presbítero. Durante este periodo, Juan Ángel concibió el propósito de retirarse a la soledad para dedicarse únicamente a Dios. Subió, pues, al eremitorio de Monte Senario, donde a principios del siglo XV algunos frailes con su trabajo y su fervor habían restaurado la observancia primitiva y llevaban una vida solitaria. Este tipo de permanencia en Monte Senario fue de gran trascendencia para la vida y el progreso espiritual del beato Juan Ángel; tanto es así que le llamaban a veces "Juan del Monte" y cuando, por razón de enfermedad o de obediencia tenía que abandonar Monte Senario, allí regresaba en cuanto podía.

En el año 1484 fue llamado al convento de Florencia por fray Antonio Alabanti, prior de aquel lugar, para desempeñar el cargo de maestro de novicios, para los que había escrito, según se cree, unos "saludables consejos". Tres años después, con el beneplácito de los ermitaños, fray Antonio Alabanti, que entre tanto había sido elegido prior general, lo nombró rector del eremitorio de Monte Senario, cargo que ejerció sabia y santamente. El prior general, que tenía en gran aprecio la prudencia y santidad de Juan Ángel, recurrió también a él más de una vez para la dirección del eremitorio de Chianti.

Al morir fray Antonio Alabanti, Juan Ángel volvió a Milán, hacia el año 1495, y parece que fue elegido prior de aquel convento. También en medio del torbellino de aquella gran ciudad se esforzó en cultivar la soledad, que tanto amaba, pues, como cuenta fray Felipe Ferrari, su biógrafo, "vivía en una celda... algo separada de los demás". En este período destaca un aspecto singular de su vida: la dedicación a la catequesis de los niños; en efecto, en la obra de Hipólito Porro titulada “Orígenes y desarrollo de la doctrina cristiana en Milán” leemos: "todos los días festivos, a pesar de su cargo de prior, reunía en la entrada de la iglesia o por las calles, a los niños y los instruía en la doctrina cristiana". Así lo atestigua un bajorrelieve de mármol de mediados del siglo XVI, que representa al beato Juan Ángel adoctrinando a los niños en la iglesia. Juan Ángel murió santamente en el convento de Milán, llorando por los frailes y por el pueblo. Fue beatificado por el papa Clemente XII en el año 1737.