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lunes, 3 de agosto de 2026

03 de Agosto 2026 – Beato Agustín Kazotic

En Lucera, en la Apulia, beato Agustín Kazotic, obispo, de la orden de Predicadores, que en un principio estuvo al frente de la Iglesia de Zagreb y, posteriormente, por la hostilidad del rey de Dalmacia, asumió la sede de Lucera, donde desarrolló una gran obra de ayuda en favor de los pobres y los necesitados (1323).

Agustín Kazotic nació en Trogir, ciudad de la Dalmacia, en 1260. Tomó el hábito de los frailes predicadores antes de cumplir los veinte años. Estudió en la Universidad de París. El beato predicó con gran fruto a sus compatriotas y fundó en su patria varios conventos de su orden, a los que dio por lema las palabras de San Agustín: "Desde que estoy al servicio de Dios no he conocido hombres más buenos que los monjes que viven santamente, pero tampoco he conocido hombres más malos que los monjes que no viven como debieran".

Fue enviado a Hungría, donde conoció al cardenal Nicolás Boccasini, legado pontificio, quien sería más tarde Papa con el nombre de Benedicto XI. En 1303, el cardenal Boccasini consagró al Beato Agustín obispo de Zagreb, en Croacia.

El clero y toda la diócesis de Zagreb necesitaban urgentemente una reforma. El beato reunió varios sínodos disciplinares, cuyos cánones puso en ejecución en frecuentes visitas pastorales y fomentó las ciencias sagradas y el estudio de la Biblia mediante la fundación de un convento de la Orden de Santo Domingo. Además, asistió al Concilio ecuménico de Vienne (1311-12). A su retorno, sufrió la persecución del gobernador de Dalmacia, Miladino, contra cuya tiranía y exacciones había protestado.

Tras de regir durante 14 años la diócesis de Zagreb, el beato fue trasladado a la sede de Lucera, en la provincia de Benevento. Ahí trabajó por desarraigar la corrupción moral y religiosa que los sarracenos habían dejado tras de sí.

El beato poseía el don de curar a los enfermos. Su muerte ocurrió el 3 de agosto de 1323. Su culto fue oficialmente confirmado en 1702.

domingo, 2 de agosto de 2026

02 de Agosto 2026 – San Abibas

Antiguamente se decía que era el segundo hijo de Gamaliel (At 5, 34; 22 ,3) y que como su padre se hizo cristiano. Su nombre y su culto está ligado al relato de Luciano, sacerdote de la aldea de Kefar-Gamla, distante una veintena de milla al norte de Jerusalén, que tuvo un sueño, que se repitió tres veces, en los que se le aparecía Gamaliel en el 415. La intención de estas visiones era para que se dieran los debidos honores a los restos del protomártir san Esteban, que se encontraban enterrados en aquella aldea. 

Parece que después del martirio de Esteban, por orden del sumo sacerdote, su cuerpo fue tirado a la basura, pero Gamaliel lo recogió y lo sepultó en un sepulcro nuevo de una propiedad que tenía en Kefar-Gamla. Según estos sueño el viejo Gamaliel revelaba a Luciano, que en el sepulcro también estaban los restos de su cuerpo, de su hijo Abibas y el de Nicodemo, miembro del Sanedrín; que convertidos al cristianismo, dejaron sus cargos y se refugiaron en casa de campo, donde murieron y fueron sepultados junto al santo protomártir.

Al mismo tiempo, siempre en el sueño, Gamaliel revelaba al monje Majezio el lugar preciso del sepulcro, mientras el sacerdote Luciano relataba el sueño al obispo Juan. Efectivamente se encontró el sepulcro y se levantó la lápida que tenía grabada en griego cuatro nombres judíos, y se encontraron los cuerpos, estando presente el obispo Juan. 

San Avito de Braga, invitó al sacerdote Luciano a que escribiese el relato de sus revelaciones, que el mismo Avito tradujo del griego al latín y que después tuvo una gran difusión y sin ninguna contradicción la devoción por san Esteban se difundió por toda la Iglesia y sus reliquias fueron veneradas en todos los sitios, obrándose muchos milagros gracias a su intercesión. 

Este relato hizo que se conociera a Abibas. Según este, Abibas fue el segundo hijo predilecto del miembro del Sanedrín Gamaliel y fue compañero de san Pablo, cuando asistía a la escuela de su padre; se convirtieron juntos y fue bautizado por los apóstoles, mientras su hermano mayor y su madre permanecieron fieles al judaísmo. Abibas se quedó sólo con su padre y murió cuando apenas contaba 20 años, otros autores afirman que vivió hasta los 80 años. En el sueño Gamaliel indicaba el sepulcro de su hijo con la visión de un cesto de plata, que contenía flores de azafrán que exhalaban un suave perfume, símbolo del candor y virginidad de Abibas. 

Durante las cruzadas, como atestiguan algunas inscripciones, las reliquias de Abibas, Gamaliel y Nicodemo, fueron trasladas a Pisa y expuestas a la veneración de los fieles en la catedral.

sábado, 1 de agosto de 2026

01 de Agosto 2026 – Beato Emerico de Quart

Nació en el castillo de Quart, hijo del noble Giacomo II; cuando era joven, deseoso de estudiar Teología, fue enviado a la universidad, quizás a Turín, donde consiguió el doctorado. Al finalizar sus estudios, regresó al castillo de Quart; como no se sintiera atraído por la vanidad del mundo, se retiró a un lugar, hoy llamado Valsainte, para llevar una vida solitaria, dedicado a la contemplación y a la oración; en este lugar después surgió un oratorio que recuerda las penitencias de Emerico y es meta de peregrinaciones.

No está claro si después de su período eremítico, ingresó entre los Canónigos de San Urso, o fue subdiácono del Capítulo de la catedral, de todas maneras se dedicó totalmente a la salvación de las almas, suscitando admiración general, hasta tal punto que al morir el obispo Nicola I Bersatori, 1301, los dos Capítulos lo eligieron como su sucesor.

Fue consagrado Obispo de Aosta al final de 1301, en Biella, por el obispo de Vercelli Aimone di Challant; su trabajo fue extenso, nombró buenos maestros de escuela, admitió en el sacerdocio solamente a los clérigos dignos y probados, aplicó la ley de la residencia, entregó sus ganancias a los pobres, quedándose solamente lo necesario para vivir, ayudó a las iglesias de la diócesis. Emerico demostró una sabia firmeza en la defensa de los derechos y deberes temporales, que su cargo imponía; tenía un espíritu fuerte y brillante, de carácter dócil, inflexible ante el mal, era tan amable que conquistaba a todos.

En el campo espiritual, visitó la diócesis, convocó el Sínodo diocesano del 1307, revitalizó la religión, construyó numerosas iglesias, instituyó en el 1311 el “festum comceptionis Virginis Mariae”; escribió el precioso “Liber censuum” en el 1305, que es una fiel descripción y sorprendente de las costumbres feudales del Valle de Aosta, utilísimo para los historiadores del Medioevo. Su episcopado duró hasta 1313; murió un 1 de Septiembre de este año y fue sepultado en la catedral.

Los obispos de Aosta siempre aprobaron el culto del Beato Emerico; pero sólo el 14 de julio de 1881, con decreto del papa León XIII, después de un regular proceso canónico, el culto y el título de beato fue confirmado oficialmente.

viernes, 31 de julio de 2026

31 de Julio 2026 – Beato Francis Solanus Casey

¡Francisco  Casey se convirtió en uno de los sacerdotes más conocidos de Detroit a pesar de que no se le permitía predicar formalmente ni escuchar confesiones!. Vino de una familia numerosa en Oak Grove, Wisconsin. A la edad de 21 años, y después de haber trabajado como leñador, ayudante de hospital, operador de tranvías y guardia de la prisión, ingresó al Seminario St. Francis en Milwaukee, donde encontró los estudios difíciles. Se fue de allí y, en 1896, se unió a los Capuchinos en Detroit, tomando el nombre de Solanus. Sus estudios para el sacerdocio fueron nuevamente arduos.

El 24 de julio de 1904, Solanus fue ordenado, pero debido a que su conocimiento de la teología se consideró débil, no se le dio permiso para escuchar confesiones o predicar. Un capuchino franciscano que lo conocía bien dijo que está molesta restricción "le trajo una grandeza y una santidad que nunca podría haberse realizado de otra manera".

Durante sus 14 años como portero y sacristán en Yonkers, Nueva York, la gente reconoció a Solanus como un excelente orador. James Derum, su biógrafo escribe: "Porque, aunque se le prohibió pronunciar sermones doctrinales, podía dar charlas inspiradoras o febrinos , como los llamaron los capuchinos". Su fuego espiritual impresionó profundamente a sus oyentes.

El padre Solanus sirvió en las parroquias de Manhattan y Harlem antes de regresar a Detroit, donde fue portero y sacristán durante 20 años en el Monasterio de San Buenaventura. Todos los miércoles por la tarde dirigía servicios bien atendidos para los enfermos. Un compañero de trabajo estima que en un día promedio, entre 150 y 200 personas fueron a ver al Padre Solanus en la oficina principal. La mayoría de ellos vino a recibir su bendición; 40 a 50 vinieron a consulta. Mucha gente lo consideraba instrumental en las curas y otras bendiciones que recibían.

El sentido del padre Solanus de la providencia de Dios inspiró a muchos de sus visitantes. "Bendito sea Dios en todos sus diseños" fue una de sus expresiones favoritas. Los muchos amigos del padre Solanus ayudaron a los capuchinos a comenzar un comedor público durante la Depresión. Los capuchinos siguen alimentando a los hambrientos allí hoy.

En problemas de salud, Solanus fue transferido al noviciado capuchino en Huntington, Indiana, en 1946, donde vivió durante diez años hasta que necesitó ser hospitalizado en Detroit. El padre Solanus murió el 31 de julio de 1957. Se estima que 20,000 personas pasaron junto a su ataúd antes de su entierro en la Iglesia de San Buenaventura en Detroit.

En la misa del funeral, el padre provincial Gerald dijo: “La suya fue una vida de servicio y amor para personas como yo y tú. Cuando él no estaba enfermo, sin embargo, sufrió con y por ti que estabas enfermo. Cuando no tenía hambre física, tenía hambre con gente como tú. Tenía un amor divino por las personas. Amaba a las personas por lo que podía hacer por ellas, y por Dios, a través de ellas ".

En 1960, se formó un gremio del padre Solanus en Detroit para ayudar a los seminaristas capuchinos. Para 1967, el gremio tenía 5.000 miembros, muchos de ellos agradecidos receptores de sus consejos prácticos y su reconfortante seguridad de que Dios no los abandonaría en sus juicios. Solanus Casey fue declarado Venerable en 1995 y beatificado el 18 de noviembre de 2017.

jueves, 30 de julio de 2026

30 de Julio 2026 – San Pedro Crisólogo

San Pedro, quien fue uno de los oradores más famosos de la Iglesia Católica, nació en Imola, Italia y fue formado por el Obispo de esa ciudad Cornelio, por el cual conservó siempre una gran veneración. El Obispo Cornelio convenció a San Pedro de que en el dominio de las propias pasiones y en el rechazar los malos deseos reside la verdadera grandeza, y que este es un medio seguro para conseguir las bendiciones de Dios.

San Pedro gozó de la amistad del emperador Valentiniano y de la madre de éste, Plácida, y por recomendación de los dos, fue nombrado Arzobispo de Ravena. También gozó de la amistad del Papa San León Magno.

Cuando empezó a ser arzobispo de Ravena, había en esta ciudad un gran número de paganos. Y trabajó con tanto entusiasmo por convertirlos, que cuando él murió ya eran poquísimos los paganos o no creyentes en este lugar.

A la gente le agradaba mucho sus sermones, y por eso le pusieron el sobrenombre de crisólogo, que quiere decir, el que habla muy bien. Su modo de hablar era conciso, sencillo y práctico. La gente se admiraba de que en predicaciones bastante breves, era capaz de resumir las verdades más importantes de la fe. Se conservan de él, 176 sermones, muy bien preparados y cuidadosamente redactados. Por su gran sabiduría al predicar y escribir, fue nombrado Doctor de la Iglesia, por el Papa Benedicto XIII.

Recomendaba mucho la comunión frecuente y exhortaba a sus oyentes a convertir la Sagrada Eucaristía en su alimento de todas las semanas.

Murió el 30 de julio del año 451.

miércoles, 29 de julio de 2026

29 de Julio 2026 – Santa Marta de Betania

En Betania, un pueblecito cercano a Jerusalén, vivía una familia de la cual dice el Evangelio un elegio hermosísimo: "Jesús amaba a Marta, a María y a su hermano Lázaro". Difícil encontrar un detalle más simpático acerca de alguna familia: eran muy amados por Jesús.

Los dos primeros años de su apostolado, Jesús estuvo la mayor parte del tiempo en la provincia de Galilea, al norte de su país. Pero en el tercer año se trasladó a Judea, en el sur, y con él sus discípulos. En Jerusalén era bastante peligroso el quedarse por las noches porque los enemigos le habían jurado guerra a muerte y buscaban cualquier ocasión propicia para matar al Redentor. Pero allí, a cuatro kilómetros de Jerusalén, había un pueblecito tranquilo y amable y en él un hogar donde Jesús se sentía bien. Era el hogar de Marta, María y Lázaro. En esta casa siempre había una habitación lista y bien arreglada para recibir al Divino Maestro, cualquier día a la hora en que llegara. Y tres corazones verdaderamente amigos de Jesús, le esperaban con afecto fraternal. Allí Jesús se sentía como en su casa. (S. Marta es la patrona de los hoteleros, porque sabía atender muy bien). Con razón dice el Evangelio que Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro. Qué bueno fuera que de cada uno de nuestros hogares se pudiera decir lo que la Biblia afirma del hogar de estas tres afortunadas personas.

Famosa se ha hecho la escena que sucedió un día en que Jesús llegó a Betania con sus 12 apóstoles y las santas mujeres (mamás de algunos apóstoles, etc.). Marta corría de allá para acá preparando los alimentos, arreglando las habitaciones, llevando refrescos para los sedientos viajeros. Jesús como siempre, aprovechando aquellos instantes de descanso, se dedicó a dar sabias instrucciones a sus discípulos. Oír a Cristo es lo más hermoso que pueda existir. Él estaba sentado en un sillón y los demás, atentísimos, sentados en el suelo escuchando. Y allí, en medio de todos ellos, sentada también en el suelo estaba María, la hermana de Marta, extasiada, oyendo tan formidables enseñanzas.

De pronto Marta se detiene un poco en sus faenas y acercándose a Jesús le dice con toda confianza: "Señor, ¿cómo te parece que mi hermana me haya dejado a mí sola con todo el oficio de la casa? Por qué no le dices que me ayude un poco en esta tarea?".

Y Jesús con una suave sonrisa y tono bondadoso le responde: "Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas. Sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, la que no le será quitada". Marta entendió la lección y arremangándose el delantal, se sentó también allí en el suelo para escuchar las divinas instrucciones del Salvador. Ahora sabía que todos los afanes materiales no valen tanto como escuchar las enseñanzas que vienen del cielo y aprender a conseguir la eterna salvación.

Narra San Juan en el capítulo 11 "Sucedió que un día Lázaro se enfermó, se agravó y empezó a dar señales muy graves de que se iba a morir. Y Jesús estaba lejos. Las dos hermanas le enviaron un empleado con este sencillo mensaje: Señor aquel que tú amas, está enfermo. Que bello modo de comunicarle la noticia. Sabemos que lo amas, y si lo amas lo vas a ayudar.

Pero Jesús (que estaba al otro lado del Jordán) no se movió de donde estaba. Un nuevo mensajero y Jesús no viene. A los apóstoles les dice: "Esta enfermedad será para gloria de Dios". Y luego les añade: "Lázaro nuestro amigo ha muerto. Y me alegro de que esto haya sucedido sin que yo hubiera estado allí, porque ahora vais a creer".

A los cuatro días de muerto Lázaro, dispuso Jesús dirigirse hacia Betania, la casa estaba llena de amigos y conocidos que habían llegado a dar el pésame a las dos hermanas. Tan pronto Marta supo que Jesús venía, salió a su encuentro y le dijo: Oh Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano; pero aún ahora yo sé que cuánto pidas a Dios te lo concederá.

Jesús le dice: "Tu hermano resucitará".

Marta le contesta: Ya sé que resucitará el último día en la resurrección de los muertos.

Jesús añadió: Yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá ¿Crees esto?

Marta respondió: Sí Señor; yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

Maravillosa profesión de fe hecha por esta santa mujer. Dichosa Marta que hizo decir a Jesús verdades tan formidables.

Jesús dijo: "¿Dónde lo han colocado?" Y viendo llorar a Marta y a sus acompañantes, Jesús también empezó a llorar. Y las gentes comentaban: "Mirad cómo lo amaba".

Y fue al sepulcro que era una cueva con una piedra en la entrada. Dijo Jesús: "Quiten la piedra". Le responde Marta: "Señor ya huele mal porque hace cuatro días que está enterrado". Le dice Jesús "¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?". Quitaron la piedra y Jesús dijo en voz alta: "Lázaro ven afuera". Y el muerto salió, llevando el sudario y las vendas de sus manos.

martes, 28 de julio de 2026

28 de Julio 2026 – Santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción

Santa Alfonsa de la Inmaculada Concepción nació en Kudamalur, de la región de Arpookara, en la diócesis de Changanacherry, India, el 19 de agosto de 1910, de la antigua y noble familia de los Muttathupadathu.

Desde su nacimiento, la vida de la Santa estuvo marcada por la cruz, que se le revelará progresivamente como el único camino para conformarse con Cristo. La mamá, María Puthukari, la dio a luz prematuramente al octavo mes de embarazo, después del susto provocado por una serpiente que se le enrolló a la cintura, mientras dormía. Ocho días después, el 28 de agosto, la pequeña venía bautizada según el rito siro malabar por el párroco Padre José Chakalayil recibía el nombre de Annakutty, diminutivo de Ana. Era la última de cinco hijos.

Transcurridos apenas tres meses, murió la madre. Annakutty pasó sus primeros años en casa de los abuelos en Elumparambil. Allí vivió un tiempo particularmente feliz para su formación humana y cristiana, durante el cual aparecieron en ella los primeros gérmenes de vocación. La abuela, mujer piadosa y caritativa, le comunicó la alegría de la fe, el amor a la oración, el impulso de la caridad para con los pobres. A los cinco años la niña sabía ya guiar, con entusiasmo infantil, la oración vespertina de la familia reunida, según el uso siro malabar, en la «sala de oración».

El 11 de noviembre de 1917, Annakutty recibió por primera vez el pan eucarístico. Decía a sus amigas « ¿Saben por qué hoy estoy particularmente contenta? ¡Porque tengo a Jesús en mi corazón!».

Y en una carta a su padre espiritual, del 30 de noviembre de 1943, le había confiado: «Desde la edad de siete años no soy más mía. Me he dedicado toda a mi Esposo divino. Lo sabe bien Su Reverencia».

El mismo año de 1917 comenzó a frecuentar la escuela elemental de Thonnankuzhy, donde estableció una sincera amistad también con los niños hinduistas. Acabado el primer ciclo de instrucción, en 1920, viene el tiempo de trasladarse a Muttuchira, a casa de la tía Anna Murickal, a la que la mamá la había encomendado antes de morir, como madre adoptiva.

La tía era una mujer severa y exigente, con tratos despóticos y violentos exigía de Annakutty la obediencia a sus más mínimas disposiciones o deseos. Asidua en las prácticas religiosas, acompañaba a la sobrina, pero no compartía la amistad de la joven con las Carmelitas del monasterio vecino, ni sus largas jornadas de oración al pie del altar. Sin embargo estaba bien determinada a procurar un ventajoso matrimonio a Annakutty, obstaculizando los claros signos de su vocación religiosa.

La virtud de la Beata se manifestó en aceptar esta severa y rígida educación como una senda de humildad y paciencia por amor a Cristo, resistiendo tenazmente los reiterados intentos de noviazgo a los que buscaba obligarla la tía. Para sustraerse al compromiso de matrimonio, Annakutty llegó al punto de provocarse voluntariamente una gravísima quemadura, poniendo el pie en brasas ardientes. «Mi noviazgo estuvo determinado cuando tenía trece años cumplidos. ¿Qué podía hacer para evitarlo? Oré toda la noche... entonces me vino una idea. ¡Si mi cuerpo hubiese estado un poco desfigurado, ninguno me habría querido!... ¡Cuánto he sufrido! Y todo lo ofrecí por mi gran intención».

El propósito de disimular su singular belleza no valió del todo para librarla de las atenciones de los pretendientes. También en los años siguientes la Beata debió defender la propia vocación, incluso durante el año de prueba, cuando se intentó darla en matrimonio con la complicidad de la misma maestra de formación. « ¡Oh, vocación que he recibido! ¡Don de mi buen Dios!... Dios vio el dolor de mi ánimo aquel día. Dios alejó las dificultades y me afianzó en este estado religioso».

Fue el P. Giacomo Muricken, su confesor, quien la orientó hacia la espiritualidad franciscana y para hacerla conocer la Congregación de las Franciscanas Clarisas. El 24 de mayo de 1927 Annakutty ingresaba en su colegio de Bharananganam en el actual territorio de la diócesis de Palai, para asistir como interna a la séptima clase. El año siguiente, el 2 de agosto de 1928, Annakutty iniciaba el Postulantado, tomando el nombre de Alfonsa de la Inmaculada Concepción, en honor de S. Alfonso de Ligorio, celebrado aquel día. El 19 de mayo de 1930 fue la vestición religiosa durante la primera visita pastoral a Bharananganam del Obispo Mar Giacomo Kalacherry.

El período de 1930-1935 estuvo marcado por graves enfermedades y sufrimientos morales. Pudo enseñar a los niños en la escuela de Vakakkad sólo el año escolar de 1932-33. Después, a causa de su debilidad, desempeña la tarea de auxiliar enseñante y de catequista en la parroquia. Estuvo encargada también como secretaria, sobre todo para escribir cartas oficiales, por su hermosa letra.

En 1934 fue introducido en la Congregación de las Franciscanas Clarisas el noviciado canónico. Deseando comenzarlo de inmediato, la Beata, a consecuencia de su inestable salud, fue admitida hasta el 12 de agosto de 1935. Casi una semana después de comenzado el Noviciado se presentaron hemorragias de la nariz y de los ojos, un profundo agotamiento orgánico y llagas purulentas en las piernas. La enfermedad se agravó a tal punto que se temió lo peor. El cielo vino en ayuda de la santa novicia. Durante una novena al Siervo de Dios Padre Kuriakose Elía Chavara —Carmelitano, hoy Beato— fue milagrosa e instantáneamente curada. Reiniciado el noviciado escribía en su diario espiritual sus santos propósitos: «No quiero actuar o hablar según mi inclinación. Cada vez que falte haré una penitencia... quiero estar atenta y no contradecir jamás a ninguno.  A los demás diré sólo palabras amables. Quiero controlar mis ojos con rigor. Por cada pequeña falta pediré perdón al Señor y la expiaré con una penitencia. De cualquier tipo que sean mis sufrimientos no me lamentaré jamás y cuando deba afrontar cualquier humillación buscaré refugio en el Sagrado Corazón de Jesús».

El 12 de agosto de 1936, fiesta de Santa Clara, día de su Profesión perpetua, fue de inexpresable alegría espiritual. Se realizaba el deseo largamente guardado en su corazón y confiado a su hermana Isabel cuando apenas tenía doce años: «Jesús es mi único Esposo, y ningún otro».

Pero Jesús quería conducir a su esposa a la perfección por el camino del sufrimiento. «Hice mi profesión perpetua el 12 de agosto de 1936 y vine aquí a Bharanganam el día 14 siguiente. Desde aquel tiempo parece que me ha sido confiada una parte de la Cruz de Cristo. Ocasiones de sufrir me vienen en abundancia... Tengo un gran deseo de sufrir con alegría. Parece que mi Esposo quiere cumplir este deseo».

Hubo una serie de enfermedades dolorosas: una fiebre tifoidea, una pulmonía doble y, lo más grave, un shock nervioso por el susto al ver un ladrón, la noche del 18 de octubre de 1940. El estado de postración física se prolongó cerca de un año durante el cual no estuvo en grado de leer ni de escribir.

En toda situación Sor Alfonsa mantuvo una gran reserva y una actitud caritativa hacia las Hermanas, soportando en silencio sus sufrimientos. En 1945 sus enfermedades tuvieron un ataque violento.

Un tumor difundido en todo el organismo transformó su último año de vida en una continua agonía. Una gastroenteritis con complicación al hígado le provocaba violentas convulsiones con vómitos, hasta cuarenta veces al día. « Siento que el Señor me ha destinado a ser una oblación, un sacrificio de sufrimiento... Considero el día en que no he sufrido como un día perdido por mí».

En esta actitud de víctima por amor al Señor, contenta hasta el último momento y con la sonrisa de la inocencia siempre impresa en sus labios, Sor Alfonsa terminó serenamente y con alegría su camino terreno en el convento de las Franciscanas Clarisas en Bharananganam a las 12:30 horas del 28 de julio de 1946, dejando el recuerdo de una Hermana llena de amor y santa.

El 8 de febrero de 1986 Alfonsa de la Inmaculada Concepción Muttathupadathu fue proclamada Beata por el Papa Juan Pablo II en Kottayam, India.

lunes, 27 de julio de 2026

27 de Julio 2026 – San Pantaleón – Mártir

El médico, taumaturgo y mártir de Cristo san Pantaleón, nació en Nicomedia de Bitinia, y fue hijo de Eustorquio, hombre rico y noble, aunque gentil, y de Ebula, señora cristiana, la cual murió dejando a Pantaleón muy niño. Le puso el padre a los estudios de retórica y de filosofía, y después a los de la medicina, en la cual salió nuestro santo muy aventajado.

Estaba a esta sazón escondido en una pequeña casa por temor de la persecución, un venerable sacerdote de vida santísima, llamado Hermolao, el cual trabó amistad con Pantaleón y poco a poco le vino a persuadir que el autor de la vida y señor de la salud temporal y eterna era Jesucristo: y como un día viese Pantaleón un niño muerto, y junto a él una víbora que parecía decir que ella había cometido aquel homicidio, movido del Señor dijo entre sí: «Ahora veré yo si es verdad lo que Hermolao me dice». Y llegándose al niño, le dijo: «Levántate vivo en el nombre de Jesucristo, y tú, bestia ponzoñosa, padece el mal que le has hecho». Luego el niño se levantó con vida y la víbora quedó muerta: y visto este milagro se fue a Hermolao y le pidió el bautismo. De allí a pocos días entró en casa de Pantaleón ya cristiano, un hombre ciego, y poniéndole el santo las manos sobre los ojos, invocando el nombre de Jesucristo, luego le restituyó la vista, y con ella le dio juntamente la luz del alma, persuadiéndole que se hiciese cristiano. Presenció este prodigio el padre de Pantaleón, y luego quiso también bautizarlos.

De aquí se comenzó a divulgar la fama del santo médico; y por las muchas enfermedades incurables que sanaba en el nombre del Señor, le tenían grande envidia los otros médicos y le acusaron delante del emperador Maximiano que estaba a la sazón en Nicomedia.

Confesó claramente Pantaleón que era cristiano, y concertaron que trajesen un enfermo del todo desahuciado de los médicos y de sus sacerdotes, con la invocación de cualquiera de sus dioses, le procurasen dar la salud, y que él también invocaría a Jesucristo, y que el que le sanase fuese tenido por verdadero Dios. Se hizo así: trajeron un paralítico de muchos años: los sacerdotes de los ídolos hicieron sus diligencias y todas fueron en vano. Y Pantaleón, tomando por la mano al paralítico, le dijo: «Levántate sano en nombre de Jesucristo, Hijo de Dios vivo». Y el enfermo se levantó sano, dando gracias a Dios; y muchos de los circunstantes se convirtieron a la fe. Mas como los sacerdotes de los ídolos persuadiesen al emperador que Pantaleón era un gran mago y enemigo de los dioses, el tirano ejercitó en él diversos suplicios, el potro, las uñas de hierro, el plomo derretido, las fieras y la espada; de todos los cuales salió el santo milagrosamente ileso; hasta que animando él mismo al verdugo que había de cortarle la cabeza, en la segunda herida, entregó su espíritu al Criador.

Reflexión: Este glorioso santo no solamente fue portentoso en su vida y en su martirio, más lo es también perpetuamente después de su muerte; porque en la ciudad de Ravello, en el reino de Nápoles, se conserva en la iglesia catedral una redoma de su sangre, y cada año en el día de su martirio se derrite y descuaja, estando el resto del tiempo cuajada y dura, y la sacan aquel día en procesión. Semejante prodigio hace el Señor con la sangre de este mismo santo que se conserva también en una ampollita de cristal en la iglesia de las Agustinas del real convento de la Encarnación de Madrid.

domingo, 26 de julio de 2026

26 de Julio 2026 – Santa Ana Madre de la Virgen María

Santa Ana, fue natural de Belén e hija de Matan y de Emerenciana, y esposa del glorioso Joaquín, galileo, de la ciudad de Nazaret.

Eran los santos esposos Joaquín y Ana de la tribu de Judá y del real linaje de David; y se ejercitaban continuamente en la guarda de la ley de Dios. Dícese que dividían la renta que cada año cobraban de su hacienda, en tres partes, de las cuales la una gastaban en su casa y familia, la otra en el templo y sus ministros, y la tercera empleaban en socorrer las necesidades de los pobres. Vivían muy afligidos estos santos casados por haberlo sido veinte años sin tener fruto de bendición, por lo cual andaban como avergonzados y corridos, por considerarse entre los hebreos la esterilidad como nota de ignominia.

Llevaba Ana en paciencia esta prueba de su acrisolada virtud, con gran rendimiento a la voluntad del Señor; mas no por eso dejaba de mirar con santa envidia a aquellas dichosas mujeres que algún día habían de tener afinidad y parentesco con el deseado Mesías.

Y como se acordase de que la madre de Samuel, llamada también Ana, por haber clamado al Señor, alcanzó el hijo que deseaba, animada santa Ana con este ejemplo, suplicó con gran fervor al Señor se compadeciese de su sierva, prometiendo que si le hacía merced de concederle algún fruto, se lo consagraría luego y lo destinaría, al templo para su santo servicio.

Oyó el Señor benignamente las súplicas humildes de Ana, y es piadosa creencia que le reveló que sería madre de una hija, a quien pondría por nombre María, la cual sería llena del Espíritu Santo, y más dichosa que Sara, Raquel, Judit y Ester; porque sería bendita entre todas las mujeres y la llamarían bienaventurada todas las generaciones. Esta fue la soberana recompensa con que el Señor glorificó a santa Ana y a su bienaventurado esposo san Joaquín, haciéndolos padres de la Madre de Dios hecho hombre.

Después de haber criado con gran cuidado a la santísima niña, y llegado el tiempo de cumplir su voto, la llevaron al templo de Jerusalén, donde fue recibida con mucho gozo entre las otras vírgenes y santas viudas que allí moraban en unas habitaciones vecinas al templo, y se ocupaban en sus labores, oraciones y demás oficios ordenados al servicio de Dios.

No pudieron Joaquín y Ana ausentarse de su hija tan querida, y se vinieron a vivir en Jerusalén en una casa que no estaba lejos del templo, gozando de la conversación de su hija hasta que el Señor los llevó para sí: muriendo san Joaquín a la edad de ochenta años, y Ana a los setenta y nueve.

Reflexión: Los gloriosos padres de la santísima Virgen fueron venerados en Oriente desde los primeros siglos de la Iglesia, y luego se extendió su devoción a los fieles del Occidente, los cuales levantaron en honra suya muchos templos y santuarios. Seamos pues devotos de santa Ana, que ella es la gloriosa abuela de Jesucristo Hijo de Dios y la madre de la Virgen Madre de Dios. Mucho desea y estima el divino nieto y la hija de santa Ana que la honremos por tan excelsa dignidad, y es bien loable la costumbre de algunas piadosas señoras que en el día de santa Ana visten alguna pobre doncella, y nunca salen sin recompensa las oraciones y obsequios que se hacen a la madre de la Tesorera de todas las gracias.

sábado, 25 de julio de 2026

25 de Julio 2026 – Beato Ángel Darío Acosta Zurita

Nació el 13 de diciembre de 1908, en Naolinco, Veracruz. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Mateo Apóstol, el 23 de diciembre, con el nombre de Ángel Darío.

El ambiente familiar era cristiano y sencillo y su infancia transcurrió tranquila. Recibió la primera Comunión a la edad de seis años y posteriormente el sacramento de la Confirmación.

Desde niño conoció las limitaciones y los sacrificios, ya que en las revueltas armadas por la revolución su padre perdió el ganado que poseía y los medios económicos necesarios para el sostenimiento de su familia, enfermó de gravedad y al poco tiempo falleció. La joven viuda tuvo que hacer frente a la situación de extrema pobreza en que quedó. Darío la ayudó en el sostén de sus cuatro hermanos.

Con el apoyo de su madre y la ayuda del señor cura Miguel Mesa, pudo ingresar en el seminario del obispo Guízar y Valencia; primero como alumno externo, y al poco tiempo, por su excelente aprovechamiento y óptima conducta, con la ayuda de una beca, como seminarista.

Eran tiempos difíciles para la Iglesia por la revolución y las continuas luchas por el poder que asolaban el país, y mons. Guízar decidió trasladar su seminario a la ciudad de México.

Recibió la ordenación sacerdotal el 25 de abril de 1931, de manos de mons. Guízar y Valencia y cantó su primera misa el día 24 de mayo, en la ciudad de Veracruz. Mons. Guízar lo nombró vicario cooperador de la parroquia de la Asunción, en la ciudad de Veracruz, donde se desempeñaba como párroco el señor canónigo Justino de la Mora. También estaban ahí de vicarios el p. Rafael Rosas y el p. Alberto Landa.

Desde su llegada a Veracruz, fue notable para la gente su fervor y bondad, su preocupación por la catequesis infantil y dedicación al sacramento de la reconciliación.

El vendaval de la persecución rugía con gran violencia, y el párroco llamó en varias ocasiones a sus vicarios para manifestarles la gravísima situación en que se encontraba la Iglesia y el peligro constante que corrían sus vidas, por el simple hecho de ser sacerdotes, dejándoles en absoluta libertad de ocultarse, si así lo consideraban; o de irse a sus casas, si así lo deseaban. La respuesta que obtuvo de los tres fue siempre:”Estamos dispuestos a arrostrar cualquier grave consecuencia por seguir en nuestros deberes sacerdotales". La disposición al martirio era manifiesta y constantemente renovada en aquellos días en que el perseguidor mostró todo su odio a Dios y a la Iglesia católica, al promulgar el decreto 197, Ley Tejeda, referente a la reducción de los sacerdotes en todo el Estado de Veracruz, para terminar con el "fanatismo del pueblo". De parte del gobernador, fue enviada a cada sacerdote una carta exigiéndoles el cumplimiento de esa ley. Al p. Darío le correspondió el número 759 y la recibió el 21 de julio.

El día 25 de julio era la fecha establecida por el gobernador para que entrara en vigor la inicua ley. Era un día lluvioso, y en la parroquia de la Asunción todo transcurría normal. Las naves del templo estaban repletas de niños que habían llegado de todos los centros de catecismo, acompañados por sus catequistas. Había también un gran número de adultos, esperando recibir el sacramento de la reconciliación. Eran las 6.10 de la tarde, cuando varios hombres vestidos con gabardinas militares entraron simultáneamente por las tres puertas del templo, y sin previo aviso comenzaron a disparar contra los sacerdotes. El p. Landa fue gravemente herido, el p. Rosas se libró milagrosamente, al protegerse en el púlpito y el p. Darío, que acababa de salir del bautisterio, en donde había bautizado a un niño, cayó acribillado por las balas asesinas, alcanzando a exclamar:” ¡Jesús!".

Al escuchar los disparos, salió de la sacristía el señor cura De la Mora pidiendo que a él también lo mataran, pero los asesinos ya habían huido. El señor cura se acercó al p. Darío para darle los últimos auxilios.

viernes, 24 de julio de 2026

24 de Julio 2026 – Santa Cristina de Bolsena

Nacida en Brusthem (Limburg belga) hacia 1150; muerta en SaintTrond (íd.) hacia 1224.

Lo que se cuenta de ella sería increíble si no llevase la garantía de Jacques de Vitry (m. 1240), que fue un cronista honesto e inteligente. El célebre cardenal frecuentó el trato con Cristina durante los dos años que pasó cerca de Santa María de Oignies (12111213) y escribió las siguientes líneas: «Las acciones divinas fueron en ella verdaderamente maravillosas. Había estado largo tiempo muerta y obtuvo el don de volver a tomar su cuerpo para pasar su purgatorio aquí abajo. También sufrió pruebas inauditas durante largos años; lo mismo se envolvía en fuego como se metía en agua helada en pleno invierno. Acabó por ser favorecida con gracias sublimes, y disfrutaba de una profunda paz. Frecuentemente, embelesada por el espíritu, guiaba las almas de los difuntos al Purgatorio; a veces ella misma las conducía desde el Purgatorio hasta el Cielo».

Cristina tenía poco más de veinte años cuando «murió» por primera vez. Salió de su ataúd durante la misa de Réquiem y se elevó hasta la bóveda de la iglesia, de tanto que le disgustaba el olor de los pecadores asistentes a sus exequias. Después de bajar, aseguró haber estado en el infierno, donde se había encontrado a muchos antiguos conocidos. Más aún: también había pasado por un purgatorio bastante concurrido, y al fin había entrevisto el paraíso. De allí había vuelto a la tierra con el fin de rezar y sufrir por los fieles difuntos.

En su vida no hubo más que prodigios: Volaba por encima de los árboles, era echada por el demonio en el horno del pan o vomitaba en la proximidad de los pecadores. En el convento de Santa Catalina de SaintTrond, donde pasó sus últimos años, no dio nunca más que ejemplo de obediencia y humildad.

jueves, 23 de julio de 2026

23 de Julio 2026 – Beata Margarita María López de Maturana

Margarita nació en Bilbao, con el nombre de Pilar, el 25 de julio de 1884, en la calle Tendería, en pleno Casco Viejo. En la adolescencia, su madre, intentando alejarla de una amistad prematura con un joven marino, decidió llevarla al colegio internado que tenían unas monjas Mercedarias en Berriz. Y aquí, como en tantas otras ocasiones, comienza este misterio de cómo Dios se vale de un hecho insignificante para cambiar el rumbo de la historia de una persona que a su vez, como en ondas expansivas, va modificando otras vidas y otras historias.

Pilar ingresó como religiosa en 1903, en el convento de la Vera Cruz de Berriz, que por aquel entonces, y desde mediados del siglo XVI, era un monasterio de clausura perteneciente a la Orden de la Merced. Días antes, su hermana, Leonor ingresaba en el noviciado de las Carmelitas de la Caridad de Vitoria, Leonor murió siendo misionera en Argentina y su causa de beatificación también ha sido introducida). Ese mismo año, Pilar tomó el hábito de novicia y cambió su nombre por el de Margarita María. Un año después pronunció sus votos y comienzo a trabajar en el colegio como profesora.

En 1919, el monasterio y el convento de Berriz recibió la visita de dos misioneros: José Vidaurrázaga (jesuita) que marchaba a la misión de Wuhu, en China, y Juan Vicente Zengotita-Bengoa (carmelita), destinado a la India. Esta visita casual de los dos misioneros, las ilusionadas palabras con las que compartían su vocación a la misión y su petición de apoyo a las colegialas mediante la oración, fueron "la semilla de la vocación misionera que Dios dejó caer en nuestros corazones, llamándonos a una empresa en la que nunca hasta entonces habíamos pensado".

El 19 de septiembre de 1926, sale de Berriz el primer grupo de misioneras hacia Wuhu (China). Se había iniciado el "éxodo misionero" de aquellas mujeres contemplativas con el único deseo de contar a sus hermanos y hermanas que Dios los amaba, que no quería que siguieran siendo esclavos, que los quería libres y felices. Su vocación mercedaria, liberadora, luchadora incansable ante cualquier esclavitud, estaba a punto de abrir un camino nuevo en el mundo.

A esta primera expedición le seguirán las de Saipán (Islas Marianas), Ponapé (Islas Carolinas) y Tokio. La misma Margarita dio dos veces la vuelta al mundo, acompañando a sus hermanas que iban a la misión y para visitarlas y acompañar de cerca su nueva vida. Una vida envuelta, desde el comienzo, por múltiples dificultades: problemas económicos, duros trabajos, el desconcierto de vivir una nueva realidad tan distinta. Su llegada a China estuvo marcada por una guerra civil, la persecución a los extranjeros e incluso la cárcel. Pocos años más tarde daría comienzo la Segunda Guerra Mundial, especialmente virulenta en el Pacífico, que supuso en varias ocasiones la destrucción de la obra puesta en pie con tanto esfuerzo y el coraje de volver a comenzar de nuevo.

El camino comenzado iba pidiendo nuevos y definitivos pasos como la transformación de Convento de Clausura en Instituto Misionero. El 23 de mayo de 1930, después de una votación secreta en la que las noventa y cuatro monjas de Berriz piden unánimemente la transformación, el sueño de Margarita y de aquel pequeño convento de clausura se cumple: el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz es aprobado y bendecido por la Iglesia.

Poco tiempo más tarde, en la plenitud de sus cincuenta años, el 23 de julio de 1934, y después de una dolorosa enfermedad, Margarita pasa a gozar del Dios que "ama maternalmente", al que tanto había amado en la oración y en la entrega a los de cerca y a los de lejos. Sus últimas palabras para sus hermanas ya misioneras fueron: "Yo las ayudaré desde el cielo: sí".

Hoy las Mercedarias Misioneras de Bérriz siguen queriendo vivir como Margarita, mirando a Dios y a la historia para descubrir en cada momento, como ella, quiénes son "los nuevos esclavos en esta hora".

Mercedarias de Berriz

A finales de los años 60, la Iglesia de occidente dio un gran vuelco y comenzó a mirar más allá de sus fronteras. El Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (en América Latina) pusieron ante nuestra mirada una realidad terriblemente hiriente: las enormes desigualdades entre los pueblos. El clamor de los pueblos empobrecidos en América y África, se presentaba como el desafío más grave para el Evangelio de Jesús, que vino para crear una familia de hermanos, de iguales.

Congo y América Latina recibieron a varios grupos de hermanas en muy pocos años. En los años 70, el Instituto comenzó también a dar sus primeros pasos en Filipinas. Hoy el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz, son 90 en Bizkaia y otras 500 repartidas por todo el mundo.

Además de los votos de pobreza, obediencia y castidad, la orden de las Mercedarias de Berriz tiene un cuarto voto específico que habla muy a las claras de su total entrega: "Permanecer en la misión por el bien de las personas a las que servimos. Cuando haya peligro, dar la vida si necesario fuera".

miércoles, 22 de julio de 2026

22 de Julio 2026 – San Wandregisilo

Nació cerca de Verdún, en el seno de una noble familia franca. Fue funcionario de alto nivel en el palacio del rey Dagoberto I junto a otros siete futuros santos (Audoeno, Eloy...) A pesar de su deseo de ser monje, fue nombrado conde del palacio y se casó (hacia el 630, para ir en contra de la voluntad de sus padres), pero después de una peregrinación a Roma, él y su mujer decidieron ingresar como monjes.

Su vida monástica comenzó en el monasterio di Montfaucon, durante el abadiato de san Balderico. Distribuyó sus bienes entre los pobres, y después de un tiempo, después de un sueño, decidió marcharse a la abadía de Bobbio. Su vida cenobítica pronto fue conocida por su rigor y abnegación, llegando a recitar el Salterio, en pleno invierno, inmerso en el agua gélida de un torrente para así resistir la tentación.

Hacia el 635 decidió alejarse de Bobbio, donde su fama comenzaba a ser demasiado grande, y marchó hacia Irlanda, pero decidió quedarse en la región del Jura en la abadía de Romainmôtier, donde vivió durante diez años.

En el 641, Wandregisilo si trasladó a Rouen cuando su amigo, Audoeno, fue nombrado obispo de la ciudad. Allí fue ordenado presbítero por san Audomaro, obispo de Thérouanne. Transcurrió los años siguientes en la evangelización de la campiña cercana a Rouen, donde el paganismo estaba todavía muy presente y enraizado en la población.

A pesar de todo la vocación de Wandregisilo lo empujaba continuamente hacia una elección monástica. Se retiró al bosque de Jumiéges, donde  fundó, en el 649, la abadía de Fontenelle, (que fue el gran centro misionero de la zona y ahora se llama Saint-Wandrille-Rançon) y también una escuela de artes y oficios. Pronto fue abad de una comunidad de más de 300 monjes. Su Orden monástica estaba fundada sobre “la unión, la caridad y la humildad”. En el momento de su muerte recomendó a sus monjes: “buscad la manera de que no haya nunca confrontaciones entre vosotros”; “El Señor estará siempre entre vosotros y será vuestro consuelo y ayuda en vuestra necesidad”.

La regla de Wandregisilo desapareció y fue sustituida por la benedictina. Algunos autores consideran que su regla fue la de San Columbano. Fue tío de san Godón y pariente de san Pipino de Landen. Concedió el velo a Santa Bertilia.

martes, 21 de julio de 2026

21 de Julio 2026 – Beato Vicente Cecilia Gallardo

Perdió a su madre a los tres años. En su formación, tanto religiosa como profesional, influyeron de manera notoria toda la familia de su madre. Sus primeras profesoras fueron sor Inés Nuere Arambide y sor Emérita Goñi, Hijas de la Caridad en las escuelas de la Fundación Termens de Cabra (Córdoba). De párvulos, Vicente pasó a las escuelas del Ave María dirigidas por un santo sacerdote,

Antonio Povedano, gran formador de jóvenes en un tiempo difícil para la Iglesia tan perseguida. Aprendió el oficio de carpintero en el taller de su tío Miguel Torres. Ingresó en la Congregación el 16 de febrero de 1935. Vicente era un joven muy bueno, servicial, muy religioso, candoroso, sin malicia, sano, de una sólida devoción a la Virgen y de espíritu apostólico, porque enseñaba a los niños a rezar el vía crucis y a visitar a la Virgen. No llegó a hacer los votos, lo mataron a los 21 años, siendo novicio.

A partir de las elecciones de febrero de 1936 ante el peligro en que vivían los religiosos, la familia del H. Vicente Cecilia insistió en que volviera a casa en Cabra, pero él contestó “que no quería volver porque había hecho el propósito de ser religioso y que a vida o muerte se quedaba”. El comité de Hortaleza practicó el primer registro en la comunidad el domingo 19 de julio de 1936. Ante el riesgo inminente, a los Hermanos jóvenes se les había provisto de dinero para hacer el viaje a sus casas o a algún lugar seguro. Se les sugirió que salieran de dos en dos con toda precaución. Este fue el motivo de la salida de casa de los HH. Cecilia y Trachiner. Salieron con expreso permiso del superior, P. Higinio Pampliega, a primeras horas del día 20 de julio por una puerta que se abría en la tapia de la huerta y que daba al campo con la intención de dirigirse andando, según costumbre, a la casa provincial de Madrid, para que el superior provincial les asignara el lugar de refugio, que podría ser con sus familias. Los detuvieron los milicianos en el control de Canillas, en la documentación figuraban como carpinteros, pero como en la maleta llevaban las sotanas y los crucifijos, conocieron que eran religiosos y, sin otro motivo, en la madrugada del 21 de julio de 1936 los fusilaron. Los cadáveres aparecieron junto al Ateneo Libertario de Ventas, sito en la carretera de Aragón, 117.

lunes, 20 de julio de 2026

20 de Julio 2026 – San Jerónimo Emiliano

Nos encontramos ante uno de esos colosos de la caridad y de amor hacia los hermanos. Nació en una familia de rancio abolengo veneciano, los Miani o Emiliani. Su padre era famoso militar y senador. Nació el 1481 en Venecia y sus padres fueron Angiolo y Diomira.

Casi no tuvo tiempo de formarse, ya que a los quince años ya tomó las armas y hubo de luchar en defensa de su patria contra los franceses... Unas veces tiene victorias y otras derrotas. Son cosas del oficio.

Las enseñanzas cristianas que inculcó su buena madre en su alma no las olvidó jamás, pero la vida militar le sedujo desde un principio y se descaminó como tantos otros compañeros de armas entregándose a una vida que decía muy poco con los principios que de su buena madre había recibido. El cielo le había adornado con muchas cualidades: simpatía, bondad, caballerosidad y por ello arrastraba tras sí a muchos amigos. Tenía un defecto que le costó mucho durante toda su vida arrancarlo de su corazón: era la ira, la cólera, el genio fuerte que en tantas ocasiones le traicionaba... Los malos amigos le llevaron por malos caminos.

Su buena madre y hermanos le rogaban abandonase aquellas compañías y que entrase por las sendas del bien... Como no estaba dispuesto a oír la voz de los hombres, fue Dios quien vino en su ayuda y para ello se sirvió de una derrota militar.

Emiliano fue encargado como jefe de defender la plaza fuerte de Castelnuovo, cerca de Treviso... pero por fin fue derrotado y hecho prisionero a pesar de su arrojo y valentía. Durante el tiempo del cautiverio tuvo mucho tiempo para pensar en Dios, en cuanto había aprendido desde niño, en el más allá y también en lo que sería la plenitud de su vida: los pobres. Para estar seguro de su cambio de vida y de que aquellas luces que recibía del Señor no eran meras alucinaciones, sino gracia de lo alto, acudió, con filial confianza, a la Virgen María, recordando su consagración a Ella que le había hecho su madre desde niño. Lloró en la prisión sus pecados y dijo a María: "Madre, pide perdón a vuestro Hijo de todos mis pecados y concédemela gracia de mostrarme cuál es el camino que debo seguir para serle fiel a Él y a Vos"... Todavía no había acabado su oración cuando se le apareció la Santísima Virgen María entre gran resplandor y consolándole le bendijo, le soltó las cadenas que le tenían atado y le entregó las llaves de la cárcel para que abandonara aquel lugar y se dirigiera adonde Ella le mostraría...

Marchó a Venecia y se entregó al cuidado de los niños huérfanos y a atender a todos los necesitados que encontraba... Recorrió varias comarcas de Italia: Somasca, Bérgamo, Brescia, Venecia, Verona... siempre tratando de imitar al Divino Samaritano. Para continuar su obra fundó los Clérigos Regulares Somascos o Siervos de los Pobres que fueron aprobados enseguida por el Papa Pablo III y elevados al rango de Orden religiosa por el Papa San Pío V en 1567.

La vida de San Emiliano está totalmente entregada al servicio de los más pobres y necesitados. Todos encuentran ayuda de su parte: Los huérfanos, las viudas, los abandonados, los encarcelados... para todos es como un verdadero padre. El tiempo que le queda libre lo dedica a la predicación y a enardecer en el amor a Jesús y a María a cuantos le siguen y escuchan. Obraba muchos prodigios el Señor por su medio. Corre la voz de que cura enfermos, multiplica los alimentos, evita catástrofes... Todos acuden a él en busca de ayuda y protección. Él los encamina hacia el Sagrario y al altar de la Virgen María... Lleno de méritos parte para la eternidad, a la edad de 56 años, el 1537.

domingo, 19 de julio de 2026

19 de Julio 2026 – San Arsenio el Grande

Nacido sin duda en Roma hacia el 354; muerto en Tróade, cerca de Menfis (Egipto) hacia el 412.

Ciertas máximas de este célebre anacoreta se han convertido en proverbiales. Ésta es una de ellas: «Me he arrepentido a menudo de haber hablado, raramente de haberme callado». Es dudoso que fuera, corno se creía, diácono en Roma y después preceptor de los hijos de Teodosio I en Constantinopla. Es más seguro que viviese muchos años en el desierto de Escitia. Con la llegada de los vándalos se vio obligado a refugiarse en Canope y en Tróade.

Inteligente y experimentado, Arsenio creía en el pecado original, las tentaciones del demonio o el peligro que representan a veces las mujeres para los servidores de Dios. Una matrona romana hizo un viaje para verle, y le descubrió gracias a Teófilo, patriarca de Alejandría. «Volveos a casa y dejadme tranquilo», le gritó desde el fondo de su gruta. «Prometedme al menos acordaros de mí delante de Dios». «Yo prometo al contrario olvidaros». La dama regresó desesperada, hasta que Teófilo le explicó que era de su cuerpo y de su rostro, no de su alma, de lo que no quería acordarse Arsenio. Como ella no era joven ni bonita, sus palabras le dieron tal placer que se embarcó contenta, después de haber dejado una importante limosna al patriarca.

Aunque aparentaba ser brusco, Arsenio era el más tierno de los hombres. Cuando rezaba o fabricaba cestos, lloraba al recordar estas palabras del Salvador: « ¿Hay amor más grande que el del que da la vida por los que ama ?» (Jn 15, 13). Cuéntese que se enjuagaba tanto los ojos que no tenía pestañas en los párpados cuando murió.

MARTIROLOGIO ROMANO. Cerca del monte Scete, en Egipto, san Arsenio, que, según la tradición, fue diácono de la Iglesia de Roma, y en tiempo del emperador Teodosio se retiró a la vida de soledad, donde, lleno de todas las virtudes, rindió su espíritu a Dios. (c.450)

sábado, 18 de julio de 2026

18 de Julio 2026 – San Camilo de Lelis

San Camilo nació en Bucchianico, en la costa del Adriático, donde su padre acampaba como militar. Fue el día de Pentecostés, del Año Santo 1550. Era hijo único, y ya tardío, que vino a llenar de alegría el hogar.

Camilo tenía un carácter duro y resuelto, muy batallador, como su padre. Pronto murieron sus padres. Camilo quedó solo y enfermo, pues tenía una llaga que no le acababan de diagnosticar, una llaga que le acompañará toda la vida y que le hará sufrir sin descanso.

Acude a Roma al hospital de Santiago. La llaga se cura y reaparece. Un mal vicio se apodera de él: el juego. Alguna vez se jugó hasta la camisa. Se ofrece como soldado. Participa en Túnez y en otras batallas. Arriesga la vida y las ganancias las pierde en el juego. A veces tiene que pedir limosna. Después trabaja en un convento capuchino como albañil.

Un día, mientras caminaba de un convento a otro, una luz le iluminó. Sintió la llamada de Dios y cayó en el suelo llorando. Pidió el hábito capuchino. Tres veces empieza el noviciado y otras tantas se le abre la llaga y marcha a Roma. Allí, la tercera vez, descubre su vocación.

Desde octubre de 1589 se entrega a los enfermos para toda la vida. Intenta fundar una cofradía para los enfermos. Le ponen trabas. Ni siquiera San Felipe Neri, que le apreciaba mucho, le entendió. Aprovecha ratos libres y estudia teología en el Colegio Romano. En 1584 es ordenado sacerdote.

Sale del hospital y con un pequeño grupo se establece junto a la iglesia de la Magdalena. Sixto V les aprueba como sociedad sin votos para dedicarse a los enfermos. "Los Camilos", encima de la sotana, llevaban una roja cruz.

La situación en los hospitales era calamitosa en higiene y atenciones. No era una excepción el hospital del Espíritu Santo, donde Camilo y los suyos derrochaban entrega y dedicación total a enfermos y moribundos. Camilo se reservaba siempre lo más difícil. Cuando había pestes, que era frecuente, llegaban al heroísmo. Muchos morían atendiendo a los apestados.

Camilo tuvo muchos conflictos, externos e internos, en su tarea. Hasta dejó el generalato de su Orden. Pero mantuvo siempre el carisma. Servir a Cristo en los enfermos. Por este servicio se nos juzgará.

La vida de Camilo "ponía espanto". Con su herida, con una hernia, con dos forúnculos, con un débil estómago, pasaba horas largas con los enfermos, cuidándoles como una madre, ayudándoles a bien morir, olvidándose de sí mismo, sin apenas comer ni dormir. Así vivía su sacerdocio.

Recogía a los apestados y andrajosos por las calles de Roma. Se dolía de ver así aquellos sagrados miembros de Cristo. Les trataba como si fueran príncipes. Les cubría con su manto. A veces quince sastres trabajaban para sus pobres. No cosían ropas, según él, sino ornamentos sagrados.

Un día caminaba con un novicio. El sol ardía. - Hermano, le dijo, camina detrás de mí. Yo soy muy alto. Así te haré sombra y te librarás del sol. Y caminaba ajustándose a la esfera del sol para que los rayos no atacaran al novicio. Camilo era feliz porque podía regalar incluso su sombra.

Consideraba el servicio a los enfermos como una acción litúrgica. Cogía en sus brazos al enfermo como si manejara el cuerpo de Cristo. Acariciaba el rostro del enfermo, como si fuera el sagrado rostro del Señor.

Totalmente agotado, cayó enfermo de gravedad. El 16 de julio de 1614 volaba al cielo "su patria", como él decía. Benedicto XIV lo canonizó el 1746. Junto con San Juan de Dios, es patrono de los enfermos y enfermeros.

viernes, 17 de julio de 2026

17 de Julio 2026 – San Alejo

San Alejo es un caso singular de la Leyenda Dorada, que ha sido transmitido, a través de los siglos, sin perder lozanía y frescura.

Era hijo de un rico senador romano, Eufemiano. Como hijo único, sus padres le dieron una esmerada educación, sin reparar en gastos.

Tampoco fueron parcos cuando prepararon la boda de Alejo. La novia también pertenecía a la aristocracia. La boda se celebró en la iglesia de San Bonifacio. Hubo esplendor y grandes festejos. Muchos millones de sextercios se gastó aquel día el rumboso senador Eufemiano.

Ya desfilaban los convidados, cuando dijo el senador a su hijo: "Entra en la cámara nupcial, que tu esposa te aguarda"... La esposa contaba después lo sucedido. Él le echó un sermón, hablándole de las ventajas de la vida de los monjes. Y con tanta convicción y gracia que la dejó embobada. Se quitó el anillo de desposado y se lo entregó. "Guárdalo, le dijo, y que el Señor sea con nosotros". Y se marchó en la oscuridad de la noche.

Su padre envió criados en busca de su hijo, por los yermos y cenobios. ‘de Egipto y Siria. Otros llegaron a España, las Galias y Grecia. La madre quedó en casa llorando, y la esposa llorando y guardando la ausencia.

Dos criados llegaron hasta Edesa, Mesopotamia, en busca del joven esposo. Iban allí muchos peregrinos a venerar al sepulcro del apóstol Tomás y a besar la carta que, según una ingenua tradición, había escrito Jesucristo al rey Abgar. Así lo confirma Eteria, la peregrina.

Nada habían conseguido los dos criados y discutían qué rumbo tomar. Un mendigo, con aire aristocrático, al oír hablar latín se les acercó. Le explicaron la tragedia de sus amos, la tristeza inconsolable de la joven esposa, abandonada la noche de bodas, y su inútil búsqueda. El mendigo se conmovió, pero disimuló. Y ellos se volvieron a Roma sin noticias.

El mendigo, al cobrar fama de santidad en Edesa, después de muchos años se marchó. Tomó una nave hacia Tarso, para visitar el templo dedicado a San Pablo. Pero una tempestad desvió la nave, que arribó a las costas de Italia.

Llegó a Roma, donde creía que ya nadie le conocería. Pedía limosna en San Juan de Letrán. Un senador muy anciano le dio una moneda de oro. Otro mendigo le explicó que se llamaba Eufemiano y le contó su tragedia.

Nuestro mendigo se ofreció al senador: "Recíbeme como criado en tu casa, para que el Señor bendiga tu vejez y se compadezca de tu hijo perdido". El senador lo aceptó y lo llevó a su palacio, en el Aventino.

Le asignaron un cuartucho debajo de la escalera. El senador se olvidó de él. El ama de casa y la nuera sentían miedo ante aquel hombre misterioso. El mendigo pasaba día y noche rezando, ayunando y haciendo penitencia. Vivía feliz, solo con Dios. Sólo salía los domingos para asistir a Misa.

Así vivió diecisiete años. Un día corrió en Roma la fama de su santidad. Las gentes acudieron a verle. El criado que lo cuidaba certificaba su santidad. El senador corrió hacia el sótano del mendigó. Acababa de morir. En su mano había un pergamino. Señor y padre mío"... Y contaba su historia: su hambre, su sed, sus peregrinaciones, desde que un día, en medio del banquete nupcial, oyó la voz de Dios que le decía: "El que deje a sus padres, a su mujer, por amor de mí, recibirá el céntuplo, y después, la vida eterna". Y firmaba Alejo.

La madre y la esposa se arrojaron sobre el cuerpo inerte, cubriéndolo de lágrimas. Eufemiano lloraba también. El Papa Inocencio mandó recoger los sagrados despojos y llevarlos solemnemente a la iglesia de San Bonifacio.

jueves, 16 de julio de 2026

16 de Julio 2026 – Santa María Magdalena Postel

Se llamaba Julia Francisca Catalina Postel, y era hija de un cordelero normando de Barfleur (Normandía), donde nació. A los 9 años emitió voto de perpetua castidad y total dedicación a la salvación de su prójimo. Se educó en las benedictinas de Valognes, que le propusieron quedarse con ellas, pero la abadía no era lo suficientemente pobre, y su vida muy relajada, por ello volvió por voluntad propia a su casa.

Su ideal era enseñar a niñas que no pudiesen pagar ningún colegio, quería recristianizar Francia partiendo de la formación de las mujeres; a los 18 años se instaló en Barfleur en una choza y abrió una escuela donde enseñó a las jóvenes y niñas no solo instrucción cristiana, sino también enseñanzas prácticas para la época como costura y bordado. Gracias a su modestia, dulzura, austeridad de vida y caridad sin límites, su escuela tuvo un éxito inmediato.

Durante la Revolución se convirtió en la "virgen-sacerdote" porque estaba autorizada para repartir la comunión, ocultaba los vasos sagrados, facilitaba lugares de culto clandestino, daba albergue a los curas fugitivos y seguía enseñando el catecismo en cuevas y graneros. En 1798 se hizo Terciaria franciscana.

Pasada la revolución, reorganizó a las jóvenes que había educado en grupos de catequistas para reparar los daños morales que se produjeron sobre todo en aldeas y campiñas. En 1804 se trasladó a Cheburgo, donde solicitaban maestras. Allí, bajo la guía del abate Cabart, su director espiritual y capellán del hospicio, empezó a comprender que Dios le llamaba a fundar una orden religiosa. En 1805, fundo, en Cherburgo, las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Merced o de la Misericordia. Al emitir sus votos en 1807 tomó el nombre de María Magdalena. Escribió las constituciones de la nueva Congregación. La nueva Congregación pasó por momentos difíciles a causa de falta de recursos económicos y estuvo a punto de desaparecer. María Magdalena no se desalentó y siguió a delante y creó una escuela en Tamerville, que se convirtió en una de las más avanzadas en el campo pedagógico, hasta el punto de eliminar los castigos y promover el uso de la racionalidad en el trato con las alumnas.

Además de someterse para ser directora, tras el Concordato de 1816, tuvo que buscar una casa madre para su Congregación, para la que adquirió, la abadía de Saint-Sauveur-le-Vicomte, cerca de Coutances, donde vivieron en la más extrema pobreza. Gobernó su Institución hasta una edad muy avanzada con criterios tan espirituales que llegó a fundar 37 casas, desplegando una gran actividad a pesar del asma que sufría. A partir de 1837, el abate Delamare fue nombrado su superior mayor, la comunidad se consolidó y les hizo adoptar las constituciones de san Juan Bautista de La Salle. María Magdalena había dicho: "Una religiosa maestra debe salvar al menos mil almas durante su carrera: un tercio entre los alumnos y los otros dos tercios, mediante la influencia de los alumnos en sus padres". Murió en Saint-Sauveur-le-Vicomte, y su tumba se convirtió en centro de peregrinación donde se produjeron muchos milagros. Fue canonizada el 24 de mayo de 1925 por SS Pío XI.

miércoles, 15 de julio de 2026

15 de Julio 2026 – San Buenaventura Obispo y doctor de la Iglesia

Después de tomar el hábito en la orden seráfica, estudió en la Universidad de París, bajo la dirección del maestro inglés Alejandro de Hales. De 1248 a 1257, enseñó en esta universidad teología y Sagrada Escritura. A su genio penetrante unía un juicio muy equilibrado, que le permitía ir al fondo de las cuestiones y dejar de lado lo superfluo para discernir todo lo esencial y poner al descubierto los sofismas de las opiniones erróneas. El santo se distinguió en filosofía y teología escolásticas.

El santo no veía en sí más que faltas e imperfecciones y, por humildad, se abstenía algunas veces de recibir la comunión, por más que su alma ansiaba acercarse a la fuente de gracia. Pero un milagro de Dios permitió a San Buenaventura superar tales escrúpulos.

Durante los años que pasó en París, compuso una de sus obras más conocidas, el "Comentario sobre las Sentencias de Pedro Lombardo", que constituye una verdadera suma de teología escolástica. Guillermo de Saint Amour hizo en la obra titulada "Los peligros de los últimos tiempos" un ataque directo a San Buenaventura. Ataque que el santo contestó con un tratado sobre la pobreza evangélica, titulado "Sobre la pobreza de Cristo". En 1257, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino recibieron juntos el título de doctores. San Buenaventura escribió un tratado "Sobre la vida de perfección", destinado a la Beata Isabel, hermana de San Luis de Francia y a las Clarisas Pobres del convento de Longchamps. Otras de sus principales obras son el "Soliloquio" y el tratado "Sobre el triple camino".

En 1257, Buenaventura fue elegido superior general de los frailes Menores. No había cumplido aún los 36 años y la orden estaba desgarrada por la división entre los que predicaban una severidad inflexible y los que pedían que se mitigase la regla original. El joven superior general escribió una carta a todos los provinciales para exigirles la perfecta observancia de la regla y la reforma de los relajados. El primero de los cinco capítulos generales que presidió San Buenaventura, se reunió en Narbona en 1260. Ahí presentó una serie de declaraciones de las reglas que fueron adoptadas y ejercieron gran influencia sobre la vida de la orden. San Buenaventura empezó a escribir la vida de San Francisco de Asís.

El santo gobernó la orden de San Francisco durante 17 años, y por eso se le llama el segundo fundador. En 1265, el Papa Clemente IV trató de nombrar a San Buenaventura arzobispo de York, a la muerte de Godofredo de Ludham, pero el santo consiguió disuadir de ello al Pontífice. Sin embargo, al año siguiente, el Beato Gregorio X le nombró cardenal obispo de Albano, ordenándole aceptar el cargo por obediencia. Se le encomendó la preparación de los temas que se iban a tratar en el Concilio ecuménico de Lyon, acerca de la unión de los griegos ortodoxos.

San Buenaventura se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad. Mereció el título de "Doctor Seráfico" por las virtudes angélicas que realzaban su saber. Fue canonizado en 1482 y declarado Doctor de la Iglesia en 1588.