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domingo, 20 de septiembre de 2026

20 de Septiembre 2026 – San Andrés Kim y Compañeros Mártires

La fiesta que hoy recordamos es conocida como la de San Andrés Kim y Compañeros Mártires. Fue la primera canonización que se realizó fuera de Roma en los últimos 700 años, y es que la situación lo ameritaba, porque estaban siendo premiados con la santidad el primer sacerdote coreano y sus 102 compañeros.

San Andrés Kim, el primer sacerdote de la Iglesia en el oriente, creció comprendiendo el valor de defender su fe. Él nació el 21 de agosto de 1821, años antes su bisabuelo había muerto martirizado, y cuando sólo era un niño, tuvo que afrontar por el mismo motivo, la muerte de su padre, mientras su madre era destinada a vivir en la calle y pedir limosna, debido a la represión religiosa que azotó Corea hasta finales del siglo XIX, y que hoy, un siglo más tarde, sigue estando vigente.

En 1836 Andrés fue elegido como seminarista por un misionero que pasaba por su población. En 1844 fue ordenado diácono en China y un año más tarde ordenado sacerdote en Shangai. De allí se dirigió nuevamente a Corea en donde cumplió la gran parte de su trabajo pastoral.

Sirvió al Señor como sacerdote sólo un año y pocos meses. En junio de 1846 fue arrestado y enviando a una cárcel en Seúl; allí estuvo tres meses y el 16 de septiembre fue decapitado, cuando apenas tenía 26 años. Entre sus pertenencias se encontró una carta en coreano, dirigida a sus fieles. “En este difícil tiempo, para ser victorioso se debe permanecer firme usando toda nuestra fuerza y habilidades como valientes soldados completamente armados en el campo de batalla”.

Junto con el padre Kim se destaca la canonización del laico Pablo Chong, nacido en Korea en 1795. Sus padres, una hermana y un hermano, fueron martirizados entre los años 1801 y 1839. Cuando tenía 20 años partió hacia Seúl para tratar de reconstruir la Iglesia en este lugar. Decidió intentar llevar misioneros al país pero sus intentos se vieron bloqueados por la misma persecución, uno de ellos, murió antes de poder ingresar al país.

En 1839, a la edad de 45 años, fue arrestado por ser considerado como uno de los que había intentado llevar misioneros extranjeros a Korea. Fue decapitado en Seúl el 22 de septiembre.

Las figuras del Padre Andrés y de Pablo Chong son sólo una pequeña muestra de la persecución religiosa de las que son víctimas los cristianos en el oriente. En la actualidad los católicos no gozan de plena libertad para practicar su fe y como sucedió con estos santos, siguen siendo perseguidos por sus creencias.

Su amor a Dios y la Iglesia fue reconocido el 19 de junio de 1988, cuando el Papa Juan Pablo II canonizó y proclamo santos a 117 mártires que derramaron su sangre en la Conchinchina, Annam y Tonkín, en la actualidad el norte de Vietnam. Entre los mártires había 11 españoles, un grupo de franceses, y los demás coreanos. Ellos murieron víctimas de suplicios, hambre, sed, asfixia, insultos y burlas. Murieron perdonando todo lo que les habían hecho.

sábado, 19 de septiembre de 2026

19 de Septiembre 2026 – San Genaro y compañeros mártires

San Genaro, patrón de Nápoles, es famoso por el milagro que generalmente ocurre cada año desde hace siglos, el día de su fiesta, el 19 de septiembre. Su sangre, se licúa ante la presencia de todos los testigos que deseen asistir.

Nápoles y Benevento (donde fue obispo) se disputan el nacimiento de San Genaro y Benevento.

Durante la persecución de Diocleciano, fueron detenidos en Pozzuoli, por orden del gobernador de Campania, Sosso, diácono de Miseno, Próculo, diácono de Pozzuoli, y los laicos Euticio y Acucio. El delito era haber públicamente confesado su fe.

Cuando San Genaro tuvo noticias de que su amigo Sosso y sus compañeros habían caído en manos de los perseguidores, decidió ir a visitarlos y a darles consuelo y aliento en la prisión. Como era de esperarse, sus visitas no pasaron inadvertidas y los carceleros dieron cuenta a sus superiores de que un hombre de Benevento iba con frecuencia a hablar con los cristianos. El gobernador mandó que le aprehendieran y lo llevaran a su presencia.  El obispo Jenaro, Festo, su diácono y Desiderio, un lector de su iglesia, fueron detenidos dos días más tarde y conducidos a Nola, donde se hallaba el gobernador.

Los tres soportaron con entereza los interrogatorios y las torturas a que fueron sometidos. Poco tiempo después el gobernador se trasladó a Pozzuoli y los tres confesores, cargados con pesadas cadenas, fueron forzados a caminar delante de su carro. En Pozzuoli fueron arrojados a la misma prisión en que se hallaban sus cuatro amigos. Estos últimos habían sido echados a las fieras un día antes de la llegada de San Jenaro y sus dos compañeros, pero las bestias no los atacaron. Condenaron entonces a todo el grupo a ser echados a las fieras. Los siete condenados fueron conducidos a la arena del anfiteatro y, para decepción del público, las fieras hambrientas y provocadas no hicieron otra cosa que rugir mansamente, sin acercarse siquiera a sus presuntas víctimas.

El pueblo, arrastrado y cegado por las pasiones que se alimentan de la violencia, imputó a la magia la mansedumbre de las fieras ante los cristianos y a gritos pedía que los mataran. Ahí mismo los siete confesores fueron condenados a morir decapitados. La sentencia se ejecutó cerca de Pozzuoli, y en el mismo sitio fueron enterrados.

Los cristianos de Nápoles obtuvieron las reliquias de San Genaro que, en el siglo quinto, fueron trasladadas desde la pequeña iglesia de San Genaro, vecina a la Solfatara, donde se hallaban sepultadas. Durante las guerras de los normandos, los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio del Monte Vergine, pero en 1497, se trasladaron con toda solemnidad a Nápoles que, desde entonces, honra y venera a San Genaro como su patrono principal.

Muchos se cuestionan la autenticidad de los hechos arriba mencionados y de la misma reliquia porque no hay registros sobre el culto a San Genaro anterior al año 431. Pero es significante que ya en esa época el sacerdote Uranio relata sobre el obispo Jenaro en términos que indican claramente que le consideraba como a un santo reconocido. Los frescos pintados en el siglo quinto en la "catacumba de san Genaro", en Nápoles, lo representan con una aureola. 

viernes, 18 de septiembre de 2026

18 de Septiembre 2026 – San Juan Macías

Nació en Rivera de Fresno, en Extremadura, España, el 2 de marzo de 1585. Era muy niño cuando sus padres murieron, quedando él bajo el cuidado de un tío suyo que lo hizo trabajar como pastor. Después de un tiempo conoció a un comerciante con el cual comenzó a trabajar, en 1616 el mercader viajó a América y Juan junto con él.

Llegó primero a Cartagena y de ahí decidió dirigirse al interior del Reino de Nueva Granada, visitó Pasto y Quito, para llegar finalmente al Perú donde se instalaría por el resto de su vida. Recién llegado obtuvo trabajo en una hacienda ganadera en las afueras de la capital y en estas circunstancias descubrió su vocación a la vida religiosa. Después de dos años ahorró un poco de dinero y se instaló definitivamente en Lima.

Repartió todo lo que tenía entre los pobres y se preparó para entrar a la Orden de Predicadores como hermano lego en el convento de dominicos de Santa María Magdalena donde había sido admitido. El 23 de enero de 1622 tomó los hábitos.

Su vida en el convento estuvo marcada por la profunda oración, la penitencia y la caridad. Por las austeridades a las que se sometía sufrió una grave enfermedad por la cual tuvo que ser intervenido en una peligrosa operación. Ocupó el cargo de portero y este fue el lugar de su santificación. El portón del monasterio era el centro de reunión de los mendigos, los enfermos y los desamparados de toda Lima que acudían buscando consuelo. El propio Virrey y la nobleza de Lima acudían a él en busca de consejos.

Andaba por la ciudad en busca de limosna para repartir entre los pobres. No se limitaba a saciar el hambre de pan, sino que completaba su ayuda con buenos consejos y exhortaciones en favor de la vida cristiana y el amor a Dios.

Murió el 16 de setiembre de 1645 y fue canonizado el 28 de setiembre de 1975 por Pablo VI.

jueves, 17 de septiembre de 2026

17 de Septiembre 2026 – San Roberto Belarmino

Cuando tenía diecisiete años, el rector del colegio de los jesuitas de Montepulciano escribió sobre él en una carta: "Es el mejor de nuestros alumnos y no está lejos del Reino de los Cielos".

Por ser sobrino de un Pontífice podía esperar obtener muy altos puestos y a ello aspiraba cuando era joven, pero su madre, que era muy piadosa, lo había convencido de que el orgullo y la vanidad son defectos sumamente peligrosos. Él cuenta en sus memorias: "De pronto, cuando más deseoso estaba de conseguir cargos honoríficos, me vino de repente a la memoria lo muy rápidamente que se pasan los honores de este mundo y la cuenta que todos vamos a tener que darle a Dios, y me propuse entrar de religioso, pero en una comunidad donde no fuera posible ser elegido obispo ni cardenal. Y esa comunidad era la de los padres jesuitas". Así lo hizo, aunque le costó la oposición de su padre. El general jesuita hasta le redujo el tiempo de su noviciado y le destinó casi inmediatamente a proseguir los estudios en el Colegio Romano. Fue recibido de jesuita en Roma en 1560. Quien le iba a decir a San Roberto que Dios tenía destinado a ser cardenal.

Al principio los sermones de Roberto estaban llenos de frases de autores famosos, y de adornos literarios, para aparecer como muy sabio y literato. Pero de pronto un día lo enviaron a hacer un sermón, sin haberle anunciado con anticipación, y él sin tiempo para prepararse ni leer, se propuso hacer esa predicación únicamente con frases de la S. Biblia (la cual prácticamente se sabía de memoria) y el éxito fue fulminante. Aquel día consiguió más conversiones con su sencillo sermoncito bíblico, que las que había obtenido antes con todos sus sermones literarios. Desde ese día cambió totalmente su modo de predicar: de ahora en adelante solamente predicará con argumentos tomados de la S. Biblia, no buscando aparecer como sabio, sino transformar a los oyentes. Y su éxito fue asombroso.

Roberto tuvo que luchar toda la vida contra la mala salud. Al fin de los tres años de filosofía estaba tan débil, que los superiores le enviaron a tomar los aires natales; el joven religioso aprovechó su estancia en Toscana para instruir a los niños y dar conferencias de retórica y poética latinas. Un año más tarde, fue trasladado a Mondavi del Piamonte y destinado a dar cursos sobre Cicerón y Demóstenes. Roberto no conocía del griego más que el alfabeto, pero, con su obediencia y energía características, preparaba por la noche la lección de gramática griega que debía impartir al día siguiente. El futuro cardenal se oponía al castigo corporal de los alumnos y jamás lo empleó. Además de ejercer el magisterio, predicaba con frecuencia y el pueblo acudía en masa a sus sermones. Su provincial, el P. Adorno, que le oyó predicar un día, le envió inmediatamente a la Universidad de Padua para que recibiese cuanto antes la ordenación sacerdotal. Roberto se entregó ahí nuevamente a la predicación y al estudio; pero al poco tiempo, el padre general, San Francisco de Borja, le envió a Lovaina a proseguir sus estudios y a predicar en la Universidad, para contrarrestar las peligrosas doctrinas que esparcía el canciller Miguel Bayo y otros. En el viaje a Bélgica tuvo por compañero al inglés Guillermo Allen, que sería también, un día, cardenal. Belarmino pasó siete años en Lovaina. Sus sermones fueron extraordinariamente populares desde el primer día, a pesar de que predicaba en latín y era de tan corta estatura, que subía en un banquillo para sobresalir en el púlpito a fin de que el auditorio pudiese verle y oírle. Pero sus oyentes decían que su rostro brillaba de una manera extraordinaria y que sus palabras eran inspiradas.

Después de recibir la ordenación sacerdotal, en Gante, en 1570, ocupó una cátedra en la Universidad de Lovaina. Fue el primer jesuita a quien se confirió ese honor. Sus cursos sobre la "Summa" de Santo Tomás, en los que exponía brillantemente la doctrina del santo Doctor, le proporcionaban la ocasión de refutar las doctrinas de Bayo sobre la gracia, la libertad y la autoridad pontificia.

No cedió a la tentación de las tácticas mundanas frecuentemente utilizadas en las disputas doctrinales: Los ataques personales, el cinismo, el desprecio, las exageraciones, los insultos. Ni siquiera mencionaba los nombres de sus adversarios sino que se limitaba elucidar los temas controversiales enseñando la verdad y exponiendo el error.

No obstante el trabajo abrumador que tenía con sus sermones y clases, San Roberto encontró todavía tiempo en Lovaina para aprender el hebreo y estudiar a fondo la Sagrada Escritura y los escritos de los Santos Padres. La gramática hebrea que escribió entonces para ayuda de los estudiantes llegó a ser muy popular.

Como su salud empezaba a flaquear, los superiores le llamaron nuevamente a Italia. San Carlos Borromeo trató de que le destinasen a Milán, pero fue nombrado en 1576 para ocupar la nueva cátedra de teología apologética "de controversias", es decir, la defensa de la ortodoxia católica en la Universidad Gregoriana, que en ese tiempo se llamaba Colegio Romano. La apologética era, como lo es hoy día, de gran importancia dado a la cantidad de errores que tienen confundidos al pueblo.

San Roberto trabajó incansablemente en esa cátedra y en la preparación de los cuatro enormes volúmenes de sus "Discusiones sobre los puntos controvertidos", popularmente conocidos como "Las Controversias". San Roberto en estos libros explica la posición católica ante los errores de los protestantes (luteranos, evangélicos, anglicanos, y otros.). Estos por su parte habían sacado una serie de libros contra los católicos y San Roberto produjo las mejores respuestas. El éxito fue rotundo, teniendo 30 ediciones en 20 años. Los sacerdotes y catequistas de todas las naciones encontraban en ellos los argumentos que necesitaban para la sana enseñanza. San Francisco de Sales utilizaba mucho estos libros de San Roberto.

Tres siglos más tarde, el competente historiador Hefele calificaba esa obra como "la más completa defensa del catolicismo que se ha publicado hasta nuestros días". San Roberto conocía tan a fondo la Biblia, los Santos Padres y los escritos de los herejes, que muchos de sus adversarios no podían creer que sus "Controversias" fuesen la obra de un solo escritor y sostenían que su nombre era el anagrama de un conjunto de sabios jesuitas.

Las "Controversias" de San Roberto aparecieron en el momento más oportuno, pues los principales reformadores acababan de publicar una serie de volúmenes en los que se proponían demostrar que, desde el punto de vista histórico, el protestantismo era el verdadero representante de la Iglesia de los Apóstoles. Como esos volúmenes habían sido publicados en Magdeburgo y cada tomo correspondía a un siglo, la colección recibió el nombre de "Las Centurias de Magdeburgo". Baronio refutó dicha obra desde el punto de vista histórico, y Belarmino desde el dogmático. El éxito de las "Controversias" fue instantáneo: clérigos y laicos, católicos y protestantes leyeron ávidamente los volúmenes. En Londres la obra fue prohibida, sin embargo un librero declaró: "Este jesuita me ha hecho ganar más dinero que todos los otros teólogos juntos".

Uno de los más famosos jefes protestantes exclamó al leer uno de sus libros: "Con escritores como éste, estamos perdidos. No hay como responderle".

En 1589, San Roberto tuvo que interrumpir algún tiempo sus estudios para acompañar al cardenal Cayetano en una embajada diplomática a Francia, desgarrada entonces por la guerra entre Enrique de Navarra y la Liga. La embajada no produjo ningún resultado; pero sus miembros vivieron la experiencia de ocho meses de sitio en París, donde, según San Roberto Belarmino, "no hicieron nada pero sufrieron mucho". Al contrario del cardenal Cayetano, quien favorecía a los españoles, San Roberto apoyaba abiertamente la idea de pactar con Enrique de Navarra, con tal de que se convirtiese al catolicismo; pero el Papa Sixto V murió por entonces, poco después del fin del sitio, y los embajadores fueron llamados de nuevo a Roma.

Algo más tarde, San Roberto dirigió una comisión a la que el Papa Clemente VIII encargó preparar la publicación de una edición revisada de la Biblia Vulgata. Ya en la época de Sixto V se había preparado una edición, bajo la supervisión del Pontífice; pero la falta de conocimiento de los exegetas y el temor de modificar demasiado el texto corriente, la habían convertido en un trabajo inútil. La nueva versión, que recibió el "imprimatur" de Clemente VIII, precedida de un prefacio de San Roberto Belarmino, es el texto latino que se usa actualmente.

San Roberto vivía entonces en el Colegio Romano. Como director espiritual de la casa, había estado en estrecho contacto con San Luis Gonzaga, a quien atendió en su lecho de muerte. El futuro cardenal profesaba tanto cariño al santo joven, que pidió ser enterrado a sus pies, "pues fue una época mi hijo espiritual".

Por entonces empezó para San Roberto la carrera de los honores. En 1592, fue nombrado rector del Colegio Romano y, en 1594, provincial de Nápoles.

Tres años más tarde, volvió a Roma a trabajar como teólogo de Clemente VIII. Por expreso deseo del Pontífice escribió sus dos célebres catecismos para gente sencilla. Su famoso Catecismo Resumido Fue traducido a 55 idiomas y ha tenido más de 300 ediciones, éxito superado solo por la Santa Biblia y La Imitación de Cristo. Luego redactó el Catecismo Explicado, el cual llegó a las manos de sacerdotes y catequistas en todos los países del mundo. Durante su vida logró ver veinte ediciones seguidas de sus preciosos catecismos.

Dios tiene sus caminos. San Roberto entró en los Jesuitas porque estos tenían un reglamento que prohibía aceptar cargos en la jerarquía. Sin embargo, por obediencia al Sumo Pontífice, muy en contra de sus deseos personales, llegó a ser el único obispo y cardenal de los jesuitas en ese tiempo. En 1598, Belarmino fue elevado al cardenalato por Clemente VIII, "en premio de su ciencia inigualable". El santo no abandonó su austeridad. Se alimentaba, como los pobres, de pan y ajo y ni siquiera en invierno había fuego en su casa. En cierta ocasión pagó el rescate de un soldado que había desertado y regalaba a los pobres los tapices de sus departamentos, diciendo: "Las paredes no tienen frío".

En 1602, fue inesperadamente nombrado arzobispo de Capua. Cuatro días después de su consagración, partió de Roma a su sede. Aunque fue admirable en todo, tal vez donde más se distinguía era en el ejercicio de las funciones pastorales en su inmensa diócesis. Haciendo a un lado los libros, aquel hombre de estudios, que no tenía ninguna experiencia pastoral, se dedicó a evangelizar a su pueblo con el celo de un joven misionero y a aplicar las reformas decretadas por el Concilio de Trento. Predicaba continuamente, visitaba su diócesis, exhortaba al clero, instruía a los niños, socorría a los necesitados y se ganó el cariño de todos sus hijos.

San Roberto no pudo permanecer más que tres años en Capua ya que el recién elegido Papa Paulo V le insistió en que volviese a la Ciudad Eterna. San Roberto renunció a su diócesis y, a partir de entonces, como encargado de la Biblioteca Vaticana y como miembro de casi todas las congregaciones, desempeñó un papel muy importante en todos los asuntos de la Santa Sede.

Cuando Venecia abrogó arbitrariamente los derechos de la Iglesia y fue castigada con el entredicho, San Roberto fue el gran paladín pontificio en la discusión con el famoso servita veneciano, Fray Pablo Sarpi.

Otro adversario todavía más importante fue Jaime I de Inglaterra. El cardenal Belarmino había reprendido a su amigo, el arcipreste Blackwell, por haber prestado el juramento de fidelidad a dicho monarca, ya que en él se negaban los derechos temporales del Papa. El rey Jaime, que se consideraba como un controversista, intervino en la contienda con dos libros en defensa del juramento, a los que respondió el cardenal Belarmino. En su primera respuesta, San Roberto empleó el tono ligeramente humorístico que manejaba tan bien. En cambio, en el segundo tratado respondió en forma seria y aplastante a cada una de las objeciones de su adversario.

Aunque defendió abierta y lealmente la supremacía pontificia en lo espiritual, las opiniones de Belarmino sobre la autoridad temporal no agradaban a los extremistas de ninguno de los dos campos. Como sostenía que la jurisdicción del Papa sobre los reyes era sólo indirecta, perdió el favor de Sixto V; y como sostuvo contra el jurista escocés Barclay que la monarquía no era una institución de derecho divino, su libro De potestate Papae fue quemado públicamente en el parlamento de París.

Casi nombrado Papa. En la elección del nuevo Sumo Pontífice, el cardenal Belarmino obtuvo 14 votos, la mitad de los votantes. Quizá no lo eligieron por ser Jesuita (los cuales tenían muchos enemigos). El rezaba muy fervorosamente a Dios para que lo librara de semejante cargo.

San Roberto era amigo de Galileo Galilei, a quien dedicó uno de sus libros. En 1616, se le confió la misión de amonestar al gran astrónomo; pero en su amonestación, que Galileo tomó muy bien, se limitó a rogarle que propusiese simplemente como hipótesis las teorías que no estaban todavía probadas. Galileo, sin renunciar a sus investigaciones, habría ganado mucho si se hubiese atenido a ese consejo.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

16 de Septiembre 2026 – Beato Bernardino de Andujar

Fray Bernardino, cuyo nombre fue Pablo Martínez Robles, vino al mundo a orillas del Guadalquivir, en la ciudad de Andújar (Jaén), el 28 de enero de 1879, y tres días después recibe las aguas bautismales.

Apenas frecuentó la escuela local por cuanto sus padres, de escasos recursos económicos, muy pronto lo dedican al oficio de alabartero, que alterna con los trabajos agrícolas. Se traslada a Córdoba y pronto entabla amistad con el administrador de los Ermitaños de Sierra Morena, con quienes inicia el noviciado.

Los veinte años siguientes los pasa en las escuelas de reforma de Madrid, Sevilla y Zaragoza colaborando fielmente en los quehaceres de la cocina, el campo y la enfermería. Su última residencia fue el Convento de Nuestra Señora de Monte Sión, de Torrent (Valencia), donde desempeña su labor de sacristán de la iglesia y donde le sorprende la persecución religiosa.

Halla piadosa acogida en dicha población, pero el 13 de agosto de 1936 es detenido y recluido en la cárcel del pueblo, de donde es sacado, en compañía del P. Laureano Mª de Burriana y de su hermano Fray Benito Mª de Burriana, y asesinados los tres en la Masía de Calasbarra, de Turís (Valencia), la noche del 15 al 16 de septiembre de 1936.

Fray Bernardino era bajito, llenito de carnes, de carácter tranquilo, acogedor, y con su gracejo andaluz no exento de la natural gracia de las gentes del sur. Era la fiel imagen del franciscano más orondo, siempre portador de paz y bien, que facilitaba la convivencia fraterna en el convento. Destacaba por su vida de oración intensa, manifestando una especialísima devoción a la Eucaristía, a la Virgen de los Dolores y al Patriarca San Francisco.

martes, 15 de septiembre de 2026

15 de Septiembre 2026 – Los Siete Dolores de la Santísima Virgen

1er Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

2do Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

3er Dolor: La pérdida de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

4to Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.

5to Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

6to Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.

7mo Dolor: El entierro de Jesús y la soledad de María

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos… 

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amén.

15 de Septiembre 2026 – Santa Catalina (Fieschi) de Génova

Genovesa de la ilustre familia de los Fieschi e hija del que fue virrey de Nápoles; a los 16 años se casó con un noble, Giuliano Adorno, que no se distinguió precisamente por sus virtudes, y con ese marido colérico, disipado e infiel vivió replegada en sí misma en medio de una profunda tristeza. Le dijeron que su deber de esposa era seguirle en la vida mundana propia de su condición, y durante cinco años, frecuentó los salones aristocráticos y fue admirada por su extraordinaria belleza. Pero sólo consiguió aumentar su inquietud y tuvo que concluir que no está hecha para aquello.

Hacia el 1473 se produjo un gran cambio: nada de aceptar las normas de este mundo, es ella quien impondrá las suyas desde fuera del mundo, todo ello ocurrió después de confesarse en la iglesia de Santa María de las Gracias, donde vivía su hermana como religiosa canonesa agustina. Parece que se hizo Terciaria franciscana seglar, aunque los datos no están probados. Dicen que Cristo le lavó el corazón con su propia sangre. A partir de ahora, vivió penitencias, ayunos rigurosísimos, largas oraciones, mientras se dedicaba a los enfermos más repugnantes y abandonados en colaboración con la Compañía de las Damas de la Misericordia y después en la leprosería de San Lázaro. "Yo no sé -dice- cómo no he muerto cuando he visto el mal que encierra el más ligero pecado, por muy leve que sea".

Milagrosamente el marido se convirtió en un hombre piadoso, y le ayudó en sus obras de caridad y se hizo miembro de la Tercera Orden de San Francisco. El matrimonio se trasladó a una casa contigua al hospital de Pammatone, y vivieron la castidad conyugal. Murió el marido y Catalina desarrolló en el hospital los trabajos más humildes, a la vez que dirigió durante diez años, el sector femenino, cuidando de los niños abandonados y afrontando varias epidemias de peste. Catalina vivió un estado místico que se reflejan en su “Tratado del Purgatorio” (que no describe como un lugar, sino como un estado del alma) y el “Diálogo espiritual entre el cuerpo y el alma”.

Fue una gran devota de la Eucaristía. Tiene una frase que dice: "Mi Yo es Dios y no reconozco otro yo que mi Dios mismo", y en otro lugar: "El Amor deber ser amado, porque es amable; se debe amar, no para recibir, sino para donar". Toda su vida fue en un tratado del amor. El mismo Cristo, en una visión, le había dicho: "De todos los libros santos, escoge una sola palabra: amor". Murió de un probable cáncer de estómago, como religiosa de la Anunciación de Santa Marcelina y fue superiora de un gran hospital en Génova. Hay otros autores que niegan que hubiera profesado como religiosa. Fue beatificada en 1737, y el Papa Benedicto XIV inscribió su nombre en el Martirologio Romano con el título de Santa. Patrona de Génova.

lunes, 14 de septiembre de 2026

14 de Septiembre 2026 – Exaltación de la Santa Cruz

ACTO PRIMERO. Año 325. El emperador Constantino el Grande da libertad a los cristianos para que sirvan a Cristo como les dé la gana, sin que nadie les moleste. En esta misma época corre la voz de que ha aparecido en Jerusalén la cruz de Cristo, en unas excavaciones que había organizado la esposa del emperador, santa Elena. Entonces se hacen grandes peregrinaciones para ver el santo madero de la cruz.

ACTO SEGUNDO. Año 614. El Imperio persa empieza a subirse a las barbas de Europa. Y lo hace de tal forma, que entra en Jerusalén y mata 57.000 ciudadanos de todo el contorno. Se lleva presos a 35.000 paisanos, y se lleva a su tierra el santo madero de la cruz de Cristo. Desolación horrible en todo el pueblo cristiano.

ACTO TERCERO. Año 628. Al emperador de Bizancio se le hinchan las narices, recoge por las montañas un ejército de voluntarios, y se lanza a la conquista del Imperio de los persas. Los vence. Capitulan. Y la primera condición es la vuelta de la cruz de Cristo a su antiguo destino de Jerusalén. Aquella victoria fue la exaltación de la cruz, la fiesta de hoy.

La palabra "exaltación" se refiere al acto litúrgico de levantar la cruz para que los fieles la pudieran contemplar en un acto de adoración. Esta exaltación la celebraba el pueblo cristiano desde hacía 100 años.

14 de Septiembre 2026 – San Alberto de Jerusalén

Nació en Castel Gualtieri, diócesis de Guastalla, o quizás Gualtirolo, en la diócesis de Reggio Emilia. Pertenecía a la familia de los condes de Sabbioneta o de los Avogardo, no se sabe a ciencia cierta. Muy joven huyó del mundo y se retiró a un valle solitario donde había un monasterio de canónigos regulares. En 1180, fue elegido prior del monasterio de Canónigos Regulares de Santa Cruz de Mortara (Pavía), en el que dejó huellas muy profundas, a pesar de que sólo lo dirigió durante cuatro años. Cuentan las crónicas que era el primero en la observancia fraterna.

En 1184, fue elegido obispo de Bobbio; y al año siguiente fue nombrado obispo de Vercelli, gobernó la iglesia durante veinte años con gran prudencia y sabiduría. Los Papas le encomendaron misiones muy delicadas entre reyes y príncipes de diversas naciones y en todas demostró sus enormes cualidades de gran diplomático y conciliador: fue mediador entre Clemente III y Federico Barbarroja, cuyo sucesor, Enrique VI, tomó bajo su protección los bienes eclesiásticos de Vercelli y le constituyó príncipe del Imperio. Por encargo de Inocencio III restableció en 1199 la paz entre Parma y Plasencia, como anteriormente lo había hecho en Vercelli para Milán y Pavía. En este mismo año dictó Estatutos para los Canónigos de Biella. Hacia 1200, decidió en un litigio entre el abad y el preboste de San Ambrosio de Milán. En 1201, se encontraba entre los consejeros para la Regla de los Humillados, transformados en Orden religiosa por Inocencio III. En este periodo de Vercelli tuvo especial importancia el sínodo diocesano celebrado en 1191, de gran valor en su parte disciplinar que ha continuado sirviendo de norma hasta los tiempos modernos. 

Al renunciar el cardenal Godofredo al patriarcado de Jerusalén, los canónigos regulares del Santo Sepulcro eligieron como sucesor a Alberto. Les apoyó en esta elección el mismo rey de Lusiñán, Amalrico II, y en el 1205, el papa Inocencio III, confirmaba este nombramiento. A principios de 1206, llegaba a Tierra Santa, pero al no poder habitar en Jerusalén, porque estaba ocupado por los sarracenos, fijó su morada en San Juan de Acre, a pesar de que esta ciudad ya tenía su propio obispo. Durante estos años de Patriarca, continuó gozando de la confianza del papa Inocencio III, quien le encomendó muy delicadas misiones y de todas ellas salió airoso este hábil diplomático: fue mediador de paz entre el rey de Chipre y el de Jerusalén, entre el rey de Armenia y el conde de Trípoli, entre éste y los Templarios, entre el rey de Chipre y su condestable. En el terreno eclesiástico, se opuso al arcediano de Antioquía, al que sustituyó por otro; se enfrentó con el conde de Trípoli que tenía prisionero al patriarca de Antioquía; depuso al patriarca griego intruso e hizo elegir a un nuevo patriarca latino; anuló la elección inválida del arzobispo de Nicosia e hizo elegir a otro; negoció con el sultán de Egipto un intercambio de prisioneros y envió legados al sultán de Damasco para lograr la paz en Tierra Santa.

Hacia el año 1208-1209, escribió la “Norma de vida” (regla) carmelita, dirigida al prior del Monte Carmelo, al que llama B., sin más precisión (después interpretado por san Brocardo) llamada por ello “Regla de San Alberto”. Los carmelitas lo veneran como uno de sus fundadores y su legislador. Mientras presidía en Accon (San Juan de Acre), una procesión, fue apuñalado por el maestro del hospital del Espíritu Santo, al que había reprendido por su mala conducta y depuesto de su cargo.

domingo, 13 de septiembre de 2026

13 de Septiembre 2026 – San Juan Crisóstomo

Nació en Antioquía, de padres cristianos, hacia el año 349. Su madre era un modelo de virtud. Estudió retórica bajo Libanius, el más famoso orador de su época y en el 374 comenzó una vida de anacoreta en las montañas. En el 386, su mala salud le forzó a regresar a Antioquia. Allí fue ordenado sacerdote. Ejerció, con gran provecho, el ministerio de la predicación.

El año 397 fue elegido obispo de Constantinopla, cargo en el que se comportó como un pastor ejemplar, esforzándose por llevar a cabo una estricta reforma de las costumbres del clero y de los fieles.

Su rectitud en proclamar y defender la verdad le ganó muchos enemigos. La oposición de la corte imperial y de los envidiosos maquinaron acusaciones contra él y lo llevaron dos veces al destierro y eventualmente a Pythius en la periferia del imperio. Uno de sus enemigos, Theophilus, Patriarca de Alejandría, se arrepintió antes de su muerte. Otro enemigo era la emperadora Eudoxia.

Tuvo el consuelo de contar siempre con el apoyo del Papa y llevó todas las tribulaciones con gran valentía y fe.

Acabado por tantas miserias, murió en Comana, en el Ponto, el día 14 de septiembre del año 407. Contribuyó en gran manera, por su palabra y escritos, al enriquecimiento de la doctrina cristiana, mereciendo el apelativo de Crisóstomo, es decir, «Boca de oro».

sábado, 12 de septiembre de 2026

12 de Septiembre 2026 – Santísimo Nombre de María

Después del nombre de Jesús no hay nombre más dulce, más potente, más consolador que el de María; nombre delante de que se inclinan reverentes los Ángeles, la tierra se alegra, el infierno tiembla.

Hay tres principales sentidos de este nombre:

Mar: Del hebreo Maryam, nombre apto a expresar la superabundancia de las gracias esparcidas sobre de ella. Como en realidad todos los ríos desembocan en el océano, así todos los tesoros de las gracias celestes, todas las excelsas prerrogativas y carismas fueron vertidas sobre el alma del Virgo, ella que es llamada: " Madre de gracias."

Amargura: También éste conviene muchísimo al Virgo cuyo corazón nadó en un mar de angustia, precisamente como el Profeta predijo: " Inmenso como el mar es tu pesar." Como el Virgo fue llenado más que todo el San de gracia, tan más de todo ellos tuvo que beber la copa amarga de la pasión de su hijito Jesús.

Estrella: Con este apelativo la Iglesia invoca el Virgo en el bonito himno " Ave, Maris Estrella." S. Bernardo entrelaza sabiamente a este sentido las más bonitas páginas de elocuencia y las más consoladoras consideraciones: " Ella es la pura y gloriosa estrella que surge de Giacobbe e ilumina todo el mundo; su luz brilla en los cielos y penetra en los abismos, recorre la tierra, inflama de amor divino cada corazón, suscita las virtudes y destruye el vicio. Ella es la cándida y dulce estrella de la Providencia levantada sobre el profundo mar del universo, para iluminarlo con el resplandor de su ejemplo."

María todavía es júbilo al corazón, melodía suave a la oreja, bálsamo de salud a cada tipo de miserias; como el arcoíris indica el fin de la tempestad y anuncia la vuelta de la calma, así el nombre de María entrado en un alma aleja de ello el pecado y dispone a la paz con Dios. El culto del Santo Nombre de la beata Virgo María que el Martirologio Romano recuerda en este día, revive el amor de la Madre de Dios hacia su Hijo santo y está propuesta a los fieles la figura de la Madre del Redentor, porque sea invocada con profunda devoción. Es un culto que se difundió en el curso de los siglos en toda la Iglesia, y los Pontífices enriquecieron de indulgencias la invocación de los nombres de Jesús y María.

En el 1513 el Papa Giulio II de Roma concedió a España una fiesta en honor del nombre de María. San Pio V la suprimió, Sixto V la restableció y se extendido luego en el 1671 al Reino de Nápoles hasta alcanzar Milán.

Después de la victoria indicada en el nombre de María contra los turcos de Giovanni Sobieski, rey de Polonia, el Beato Pontífice Inocencio XI el 12 de septiembre de 1683, en memoria y agradecido del prodigio, extensas esta fiesta a toda la Iglesia, fijándose en ella al domingo entre él octava de la Natividad. Fue por fin san Pio X a reconducirla al 12 de septiembre.

12 de Septiembre 2026 – Beato Manuel Binimelis Cabré

Hijo único, y ya huérfano de padre, ingresó en el seminario conciliar de Barcelona a los 10 años. A los 18 sintió vocación a la Congregación de la Misión, e inició el noviciado en Palma de Mallorca sin la menor oposición de su madre, una mujer desprendida y abnegada que supo alentar y gozar de la actividad misionera de su hijo.

Ejerció sus ministerios sacerdotales apostólicos en Palma de Mallorca, Espluga de Francolí y, desde 1923 hasta su muerte, en la Casa provincial de Barcelona. Sobresalió extraordinariamente en la dirección de las almas. La claridad y profundidad de sus conocimientos, su don de consejo, discernimiento de espíritus, piedad, paciencia sin límites y pureza de intención, le trocaron en un director modelo. Era muy apreciado entre la feligresía de la zona y bien lo demostraron ofreciéndole su casa en la persecución y movilizándose en su ayuda tan pronto como percibieron que había sido detenido.

El domingo 19 de julio ya no pudo celebrase la misa solemne prevista a la 10 en honor a S. Vicente. Aquel mismo día ardieron varios templos. El de los Paúles lo quemaron al día siguiente. El P. Binimelis, como el resto de la comunidad se refugió en casas vecinas teniendo que cambiar de domicilio continuamente. De estos domicilios el Padre salía a ejercer los ministerios y administrar los sacramentos, con prudencia, pero con el mismo celo misionero de siempre.

Lo prendieron en casa de la familia Borrás el sábado 12 de septiembre a las 11 de la noche, tras un registro de toda la casa e interrogatorio de varias horas. Inmediatamente lo mataron se cree en la avenida de Roma. Su cadáver llegó al depósito del hospital Clínico sobre las 5 de la madrugada, recién asesinado, siendo reconocido por una enfermera, feligresa suya, que se encargó de llamar a los conocidos. Llevaba en la mano una estampa de la Virgen Milagrosa.

En uno de los servicios religiosos clandestinos que tanto bien hicieron en momentos de carencia de culto en Barcelona. El Padre comunicó sus propios sentimientos a una feligresa respecto a un martirio que veía seguro: le dijo que moría por amor a Cristo y que perdonaba a sus enemigos.

viernes, 11 de septiembre de 2026

11 de Septiembre 2026 – San Emiliano

Santo español, nacido en el año 473 en Berceo (La Rioja). Hijo de una familia campesina de origen hispanorromano, siendo en su juventud pastor de ovejas. Decidió dedicarse a la vida contemplativa, por lo que pasó a ser uno de los discípulos del monje Félix, retirado en los montes de Bilibio, cerca de Haro, donde llevó una vida solitaria y penitente. Sujetó a la disciplina monacal, pero encontrándola demasiado holgada, se retiró a la soledad durante cuarenta y cuatro años en los montes Distercio, soportando allí las inclemencias del tiempo y la dureza de condiciones del lugar.

Su fama de santidad se extendió de tal manera que todos los que estaban en dificultades espirituales acudían a él y fue llamado por el obispo de Tarazona, Dídimo, quien no consintió que tanta virtud se perdiese en la soledad del monte, le ordenó sacerdote y le puso al cargo de la parroquia de Santa Eulalia, en su pueblo natal Berceo.

El paso por la parroquia resultó un estruendoso fracaso ya que las tareas administrativas no parecían encajar con su carácter y entregaba todas las donaciones propiedad de la parroquia a los necesitados por lo que fue acusado de malversación del dinero parroquial por sus hermanos sacerdotes y reprendido por el obispo, quien lo destituyó del cargo.

Decide volver a su soledad y se retira al valle de Suso o de arriba, cercano a su pueblo, donde transcurre la última etapa de su vida. En torno al santo va formándose una comunidad de hermanos y hermanas que formarán un oratorio primitivo, sus nombres son: Aselo, Geroncio, Citonato, Sofronio, Oria y Potamia.

San Millán es visitado, consultado y venerado. Salió al parecer muy poco de su eremitorio. La última salida que hace es para anunciar la destrucción de algunas ciudades de Cantabria. La tradición le atribuye numerosos milagros tanto en vida como después de su muerte, acaecida el 12 de noviembre del 574, con ciento un años, fue enterrado en el suelo del oratorio. Los monjes eligieron otro abad y permanecieron como ermitaños alrededor del sepulcro de San Millán, formando después de la muerte de San Millán el gran Monasterio de San Millán de la Cogolla, en la actualidad declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

No dejó nada escrito, y fue hacia el 650 cuando el obispo de Zaragoza, San Braulio escribió Vita Sancti Emiliani, primera biografía de San Millán basándose en los relatos que había escuchado de su hermano Fronimiano, monje en la Cogolla y más tardíamente Gonzalo de Berceo escribió la Historia del Señor San Millán.

jueves, 10 de septiembre de 2026

10 de Septiembre 2026 – Beato Francisco Gárate

El Beato Francisco Gárate nació en Azpeitia, Guipuzcoa, el 1857. Se sintió muy pronto inclinado a la vida religiosa, concretamente en la Compañía de Jesús. Hizo el Noviciado en Poyanne, y los votos religiosos en 1876.

Solo tuvo dos destinos en su vida religiosa. Once años en La Guardia, como enfermero y sacristán, desde 1877 a 1888, y 41 años y medio en Deusto, como portero y sacristán. Así fue de sencilla su vida. "El santo portero de Deusto", como se le llamó, hizo de la portería su gloria y su corona. Allí dio gloria a Dios. Allí sirvió a sus hermanos.

Solo hizo tres salidas en esos 41 años: Tres días en Loyola en 1921 para celebrar las fiestas centenarias de la Herida de su ilustre paisano San Ignacio en Pamplona. Un día en Orduña en 1927 para asistir a las bodas de oro de su hermano Ignacio. Y un día en la enfermería en 1929. Menos de un día: a las pocas horas iba a encontrarse con el portero del cielo.

El Decreto de virtudes heroicas le llama "el Santo de la vida ordinaria". Cifró la santidad en cumplir a la perfección su obligación. Por ello veneramos en el H. Gárate al santo de la vida profesional. Es un profesional santo. Un santo profesional. Hizo lo ordinario extraordinariamente bien. No tuvo heroicidades específicas, ni actos heroicos deslumbrantes. Esto recuerda lo que en El Divino Impaciente, de Pemán, aconseja Ignacio a Javier: "No hay virtud más eminente que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer".

La mejor escuela para el H. Gárate fueron los Ejercicios de San Ignacio. Estar siempre dispuesto "para venir en perfección en cualquier estado o vida que Dios Nuestro Señor nos diere a elegir... Piense cada uno que tanto aprovechará en todas cosas espirituales, cuanto saliere de su propio amor, querer e interés".

El H. Garate fue pura entrega a todos, en todo, día y noche, sin preferencias, como no fueran los pobres. Nunca tuvo tiempo para él, ni "puentes" ni vacaciones. No distinguía entre actividades naturales y sobrenaturales. En todo adoraba a Dios, en todo servía a los hermanos. "Voy, Señor", decía, cuando querían algo de él. "EL Hermano Finuras", le decían los alumnos.

El Hermano iba sonriente y ágil por el inmenso edificio de la Universidad, como endiosado. Veía a Dios en todo, en todos. Sonreía, suave y afable con todos, cuidaba de todo, porque amar es servir: servicialidad inagotable, envuelta en afabilidad, día y noche, a todas horas.

El Santo de la vida ordinaria, sí. Pero, de ordinario, nada. Todo era un acto de amor extraordinario, una respuesta generosa dándose con todo amor, una oblación total de su querer y libertad a su Divina Majestad, una entrega sin límites, sin reservas, sin horarios, a todos sus hermanos.

El H. Garate fue un contemplativo en la acción. Un profesional contemplativo. Una tarea que se resuelve en amor y servicio, sin llevar la cuenta, por amor. Él se sentía don de Dios y quiso hacer de su vida un don.

Y así 41 años y pico. Le costó dejar su templo, su cuartucho de la portería. El 8 de setiembre de 1929 por la tarde lo trasladaron a la enfermería. Solo 13 horas. Al amanecer del 9 volaba a los brazos del Padre, de los que nunca se había separado. El suave aroma de sus virtudes aún perfuma el campus de la Universidad. "La gran lección del H. Garate, recordaba el P. Arrupe, es la mejor lección impartida en Deusto".

El 16 de octubre de 1985 era solemente beatificado el humilde portero de Deusto por el Papa Juan Pablo II.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

09 de Septiembre 2026 – San Pedro Claver

Pedro Claver y Juana Corberó, campesinos catalanes, tuvieron seis hijos, pero solo sobrevivieron Juan, el mayor, y los dos más pequeños, Pedro e Isabel. El padre apenas podía firmar su nombre, pero era un hombre trabajador y buen cristiano. La infancia de Pedro quedó oculta para la historia como la de tantos santos, incluso la de Nuestro Señor. Trabajaba en el campo con su familia.

Pedro se graduó de la Universidad de Barcelona. A los 19 años decide ser Jesuita e ingresa en Tarragona. Mientras estudiaba filosofía en Mallorca en 1605 se encuentra con San Alonso Rodríguez, portero del colegio. Fue providencial. San Alonso recibió por inspiración de Dios conocimiento de la futura misión del joven Pedro y desde entonces no paró de animarlo a ir a evangelizar lo territorios españoles en América.

Pedro creyó en esta inspiración y con gran fe y el beneplácito de sus superiores se embarcó hacia la Nueva Granada en 1610. Debía estudiar su teología en Santa Fe de Bogotá. Allí estuvo dos años, uno en Tunja y luego es enviado a Cartagena, en lo que hoy es la costa de Colombia. En Cartagena es ordenado sacerdote el 20 de Marzo de 1616.

Al llegar a América, Pedro encontró la terrible injusticia de la esclavitud institucionalizada que había comenzado ya desde el segundo viaje de Colón el 12 de Enero de 1510, cuando el rey mandó a emplear negros como esclavos. Se trata de una tragedia que envolvió a unos 14 millones de infelices seres humanos. Un millón de ellos pasaron por Cartagena. Los esclavos venían en su mayoría de Guinea, del Congo y de Angola. Los jefes de algunas tribus de esas tierras vendían a sus súbditos y sus prisioneros. En América los usaban en todo tipo de trabajo forzado: agricultura, minas, construcción.

Cartagena por ser lugar estratégico en la ruta de las flotas españolas se convirtió en el principal centro del comercio de esclavos en el Nuevo Mundo. Mil esclavos desembarcaban cada mes. Aunque se murieran la mitad en la trayectoria marítima, el negocio dejaba grandes ganancias. Por eso, las repetidas censuras del papa no lograron parar este vergonzoso mercado humano.

Pedro no podía cambiar el sistema. Pero si había mucho que se podía hacer con la gracia de Dios. Pero hacía falta tener mucha fe y mucho amor. Pedro supo dar la talla. En la escuela del gran misionero, el padre Alfonso Sandoval, Pedro escribió: "Ego Petrus Claver, etiopum semper servus" (yo Pedro Claver, de los negros esclavo para siempre". Así fue. San Pedro no se limitó a quejarse de las injusticias o a lamentarse de los tiempos en que vivía. Supo ser santo en aquella situación y dejarse usar por Jesucristo plenamente para su obra de misericordia. En Cartagena durante cuarenta años de intensa labor misionera se convirtió en apóstol de los esclavos negros. Entre tantos cristianos acomodados a los tiempos, él supo ser luz y sal, supo hacer constar para la historia lo que es posible para Dios en un alma que tiene fe.

A pesar de su timidez la cual tuvo que vencer, se convirtió en un organizador ingenioso y valiente. Cada mes cuando se anunciaba la llegada del barco esclavista, el padre Claver salía a visitarlos llevándoles comida. Los negros se encontraban abarrotados en la parte inferior del barco en condiciones inhumanas. Llegaban en muy malas condiciones, víctimas de la brutalidad del trato, la mala alimentación, del sufrimiento y del miedo. Claver atendía a cada uno y los cuidaba con exquisita amabilidad. Así les hacía ver que él era su defensor y padre. Enseña a los esclavos.

Los esclavos hablaban diferentes dialectos y era difícil comunicarse con ellos. Para hacer frente a esta dificultad, el padre Claver organizó un grupo de intérpretes de varias nacionalidades, los instruyó haciéndolos catequistas.

Mientras los esclavos estaban retenidos en Cartagena en espera de ser comprados y llevados a diversos lugares, el padre Claver los instruía y los bautizaba. Los reunía, se preocupaba por sus necesidades y los defendía de sus opresores. Esta labor de amor le causó grandes pruebas. Los esclavistas no eran sus únicos enemigos. El santo fue acusado de ser indiscreto por su celo por los esclavos y de haber profanado los Sacramentos al dárselos a criaturas que apenas tienen alma. Las mujeres de sociedad de Cartagena rehusaban entrar en las iglesias donde el padre Claver reunía a sus negros. Sus superiores con frecuencia se dejaron llevar por las presiones que exigían se corrigiesen los excesos del padre Claver. Este sin embargo pudo continuar su obra entre muchas humillaciones y obstáculos. Hacia además penitencias rigurosas. Carecía de la comprensión y el apoyo de los hombres pero tenía una fuerza dada por Dios.

Muchos, aun entre los que se sentían molestos con la caridad del padre Claver, sabían que hacia la obra de Dios siendo un gran profeta del amor evangélico que no tiene fronteras ni color. Era conocido en toda Nueva Granada por sus milagros. Llegó a catequizar y bautizar a más de 300,000 negros.

En la mañana del 9 de Septiembre de 1654, después de haber contemplado a Jesús y a la Santísima Virgen, con gran paz se fue al cielo.

martes, 8 de septiembre de 2026

08 de Septiembre 2026 – Natividad de la Virgen María

La bienaventurada Virgen María, de la estirpe de Abrahám, nació de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado.

Un anticipo y anuncio inmediato de la redención obrada por Jesucristo es el nacimiento de su Madre la Virgen María, concebida sin mancha de pecado, llena de gracia y bendita entre todas las mujeres.

En Jerusalén, en la Iglesia de Santa Ana. La primera fuente de la narración del nacimiento de la Virgen es el apócrifo Protoevangelio de Santiago, que coloca el nacimiento de la Virgen en Jerusalén, en el lugar en que debió existir una basílica en honor a la María Santísima, junto a la piscina probática, según cuentan diversos testimonios entre los años 400 y 600. Después del año 603 el patriarca Sofronio afirma que ése es el lugar donde nació la Virgen. Posteriormente, la arqueología ha confirmado la tradición.

La fiesta de la Natividad de la santísima Virgen surgió en oriente, y con mucha probabilidad en Jerusalén, hacia el s. V. Allí estaba siempre viva la tradición de la casa natalicia de María. La fiesta surgió muy probablemente como dedicación de una iglesia a María, junto a la piscina probática; tradición que se relaciona con el actual santuario de Santa Ana.

08 de Septiembre 2026 – Venerable Carlo Carafa

Carlo Carafa nació en 1561 en Mariglianella Nola por el noble Don Fabrizio Carafa duques de cuentas Andria y Ruvo y mujeres Caterina di Sangro. Pero su noble cuna en la comodidad, no conservada del sufrimiento, de hecho, quedó huérfano a la edad de cinco años y, por tanto, colocado en un internado en Nola, regentado por los jesuitas. Como un hombre joven que era de unos años en la Compañía de Jesús, de la que tuvo que salir porque enfermó de tuberculosis; después del tratamiento vigoroso, se las arregló para curar y se dedicó a la carrera militar.

Luchó valientemente y con la victoria en Flandes, Saboya y como teniente general contra los turcos, liberación de la ciudad de Patras; Pasó por un corto período de desorden moral, pero luego abandonó el mundo, retomando sus estudios con los jesuitas, y fue ordenado sacerdote el 01 de enero 1600.

Se distinguió por su dedicación que condujo a los enfermos del Hospital de la incurable en Nápoles, que continuó el compromiso de por vida, incluso si ya no está en tiempo completo. Junto con algunos sacerdotes en Nápoles, en 1602 comenzó a predicar misiones rurales, caminando las ciudades y distritos de los alrededores de Nápoles, levantar a los oprimidos, instruyendo a los ignorantes, consolando a los moribundos, mediante el establecimiento de orfanatos y conservadora, fundando iglesias y conventos en Nápoles y su provincia.

Así que se estableció en 1602 la Congregación de la Doctrina Cristiana, que en 1621 cambiará su nombre a la Congregación de los Trabajadores Pías, con el objetivo de cuidado y educación de la población rural de la campiña y los suburbios de la ciudad, que fue abandonado en su mayoría.

En 1606 se construyó el Santuario de la Madonna dei Monti en Ponti Rossi en Nápoles, que se convirtió en la cuna de la nueva Congregación y en el noviciado de los Trabajadores Pías. El desarrollo de la Congregación permitió la apertura de otras casas e iglesias que se les confían, como la iglesia de San Giorgio Maggiore en Nápoles en Via Duomo, Santa María en el castillo en el monte Somma, en Maddaloni cerca de Caserta en el campo y luego el Iglesia de San Nicolás de la Caridad en la calle Toledo, en el centro de Nápoles y Roma S. Balbina, S. María ai Monti y la construcción de San José en Lungara.

En sus muchas actividades de su padre Carlo Carafa fue Visitador General de la Archidiócesis de Nápoles, evangelizó las tribus de gitanos acampados, entonces como ahora, en las afueras de la ciudad, ayudando a los condenados a muerte; durante nueve años fue rector del seminario arquidiocesano; Archicofradía Antes de la Doctrina Cristiana; Él trató de enseñar y convertir a los esclavos mahometanos.

Otro campo de acción de su celo apostólico fue la conversión de las rameras, que para dar cabida a ellos y ayuda fundó el Conservatorio de Santa María del Socorro. Fue el artífice de la gran procesión penitencial dirigida por él a través de las calles de Nápoles, solicitando para la terminación de la erupción del Vesubio desastrosa en 1631 fue mucho más la participación en esta penitencia, que muchos pecadores se convirtieron y comenzó a confesar en la masa por Pii Los trabajadores de la Iglesia de San Giorgio Maggiore, al igual que un gran número de prostitutas, para lo cual fue necesario establecer otro conservatorio tarde llamado por el pueblo "de arrepentirse."

Es increíble el trabajo del venerable Carlo Carafa, tenía tantas obligaciones y responsabilidades, parecía que nunca tuvo un momento libre; su vida se dedicó por completo a la siguiente; Fue en general varias veces superiores de su orden, pero cuando lo querían reelegir en 1633, él se negó, diciendo que quería prepararse para un sujeto a la muerte, profetizó que iba a tener lugar en ese año, de hecho, murió el 8 de septiembre 1633 a 72 años comprendidos entre fallecido general de los napolitanos.

Está enterrado en la Iglesia de San Nicolás de la Caridad en Nápoles y es el destino de muchos devotos todavía.  Su congregación tuvo un notable desarrollo en Nápoles, Roma y alrededor de los siglos XVII y XVIII; en 1656 le tocó la extinción, cuando todos sus miembros, asistir a las víctimas de la peste, de morir por la enfermedad, sólo cuatro sobrevivieron.

Con supresiones napoleónicas y post-Garibaldi, el Instituto perdido sustento inmensas obras de caridad que lugar y tuvo que cerrar las diversas Casas y Obras; en 1943 la Santa Sede se unió a la Congregación de las Pías Trabajadores Catequistas Rurales (Ardorini Misioneros), fundada por el Siervo de Dios don Gaetano Mauro en 1928 en Montalto Uffugo (Cosenza).

Hoy la Congregación tomó el nombre de Pías Trabajadores Catequistas Rurales (Misioneros Ardorini), para continuar en el presente y en el futuro, las gloriosas tradiciones de la santidad y el servicio a la Iglesia ya las almas que durante siglos ha caracterizado.

lunes, 7 de septiembre de 2026

07 de Septiembre 2026 – Santa Regina

Santa Regina es una virgen mártir gala (hoy Francia) que, pese a no ser muy conocida fuera de su culto particular, está presente en muchas representaciones artísticas.

El nombre Regina significa "reina” en latín, por ello es llamada por los franceses Sainte Reine. Fue hija de un ciudadano pagano de Alise llamado Clemente, en el Condado de Borgoña. Su madre falleció al dar la luz y por ello Regina fue entregada a una nodriza cristiana que la educó en la fe y la bautizó.

Cuando creció su belleza atrajo las miradas de un prefecto llamado Olibrio, que al saber que era de alcurnia, quiso casarse con ella. Ella se negó pese a que su padre intentó convencerla.

El prefecto, al enterarse que era cristiana mandó a encerrarla en una prisión. La interrogó un par de veces y descubrió que la muchacha no renunciaría a Cristo, a quien había consagrado su virginidad.

Una de aquellas noches, recibió en su calabozo el consuelo de una visión de la cruz al tiempo que una voz le decía que su liberación estaba próxima. Al otro día, Olibrio ordenó que fuera torturada de nuevo y que fuera decapitada después.

Según las Actas, el 7 de septiembre del año 251 fue ejecutada. La tradición detalla que en aquel momento apareció una paloma blanquísima que causó la conversión de muchos de los presentes.

La iconografía de la mártir la representa con la palma de triunfo en las manos, el hacha o espada con que fue decapitada y, más a menudo, portando las cadenas que la aprisionaron y que son veneradas en Flavigny.

A veces aparece una paloma suspendida sobre su cabeza en alusión al Espíritu Santo que descendió sobre ella o con una oveja a su lado, aludiendo a su oficio de pastora.

domingo, 6 de septiembre de 2026

06 de Septiembre 2026 – Beato Liberato de Loro Piceno

Liberato nació en Loro Piceno, provincia de Macerata, en las Marcas. Pertenecía a la familia Brunforte. Vistió el hábito franciscano en Soffiano, lugar solitario en los alrededores de Sarnano.

Hacia 1234 el joven Liberato, renunció al condado que le había sido asignado por su tío Fidesmido y lo traspasó a su hermano Gualterio, y escogió para vivir el convento de Roccabruna, en la arquidiócesis de Urbino. Consagrado sacerdote y deseoso de consagrar la vida a la penitencia y a la contemplación se retiró al eremitorio de Soffiano, no lejos del castillo de Brunforte, donde vivió humildemente y retirado gran parte de su tiempo, en oración. Con la ayuda de los beatos Humilde de Bisignano y Pacifico de la Marca llevó a la Orden a la primitiva austeridad. Vivió en el silencio. Se decía de él: "No habla nada más que para alabar a Dios". 

Las "Florecillas de San Francisco" nos refieren algunos detalles de su vida: "En el eremitorio de Soffiano hubo antiguamente un hermano menor (Liberato de Loro Piceno) de tan gran santidad y gracia, que parecía totalmente endiosado; frecuentemente estaba arrobado en Dios. Y sucedía que, mientras se hallaba todo elevado en Dios, porque poseía en grado notable la gracia de la contemplación, venían a él los pájaros de toda especie y se posaban confiadamente en sus hombros, cabeza, brazos y manos, poniéndose a cantar maravillosamente. Él era muy amante de la soledad y raras veces hablaba; pero, cuando le preguntaban alguna cosa, respondía con tal gracia y sabiduría, que más parecía ángel que hombre; y vivía muy entregado a la oración y a la contemplación. Los hermanos le profesaban gran reverencia.

Al final de su virtuosa vida, tenía unos 45 años, este hermano cayó enfermo de muerte por divina disposición, hasta el punto de no poder tomar nada; por otro lado, él rehusaba recibir medicina alguna terrena, y ponía toda su confianza en el médico celestial, Jesucristo bendito, y en su bendita Madre, de la cual mereció, por la divina clemencia, ser milagrosamente visitado y consolado. Porque, hallándose en cama, preparándose para la muerte con todo el corazón y con la mayor devoción, se le apareció la gloriosa Virgen María, rodeada de gran muchedumbre de ángeles y de santas vírgenes, en medio de maravilloso resplandor, y se acercó a su cama. Al verla, él experimentó gran consuelo y alegría de alma y de cuerpo, y comenzó a suplicarle humildemente que rogara a su amado Hijo que, por sus méritos, lo sacara de la prisión de esta carne miserable. Y como prosiguiera en esta súplica con muchas lágrimas, le respondió la Virgen María llamándolo con su nombre: "No temas, hijo, que tu oración ha sido escuchada, y yo he venido para confortarte antes de tu partida de esta vida". El 6 de septiembre serenamente pasó de esta vida a la eterna bienaventuranza.

sábado, 5 de septiembre de 2026

05 de Septiembre 2026 – Santa Teresa de Calcuta

“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mí para que seamos su amor y su compasión por los pobres”.

Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas”.

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpetua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un “pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”.

Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres.

Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo. En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios.

Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.

Fue beatificada por San Juan Pablo II el 19 de octubre del 2003. Y canonizada 13 años después por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro el 04 de septiembre del 2016 dentro de la celebración del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia.