miércoles, 23 de febrero de 2022
Lecturas del 23/02/2022
Queridos hermanos:
Atención, ahora lo que decís: “Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, hacemos negocio y ganaremos dinero”. ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra vida?
Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece. Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro».
Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías, todo alarde de ese estilo es malo.
Por tanto, el que sabe cómo hacer en bien y no lo hace, ese está pecando.
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».
Palabra del Señor.
23 de Febrero – SAN JUAN “EL SEGADOR”
En Stilo, en Calabria, san Juan, que fue monje según los estatutos de los Padres orientales y mereció ser llamado “Theristes” o “Segador”, porque, persona de suma caridad para con los pobres, tenía la costumbre de prestar ayuda a los segadores.
Nació en Palermo (Sicilia, Italia) de padres calabreses de noble familia, porque su madre había sido trasladada a la isla como esclava por los sarracenos, después de que mataran a su padre. Juan nació en esclavitud pero educado en la fe cristiana. Cuando tenía 14 años fue enviado por su madre a su Calabria natal para recibir el bautismo. El obispo local Juan, perplejo frente a este joven vestido como un árabe, lo sometió a duras pruebas, que logró superar, y lo bautizó dándole su propio nombre.
Quiso imitar a san Juan Bautista y sintió la atracción cada vez más fuerte a la vida heroica que llevaban los monjes en las cuevas cercanas a Stilo, especialmente de dos ascetas basilianos, Ambrosio y Nicolás, que vivían en una laura sobre el Monte Consolino. Agregado a la Comunidad, se distinguió en las virtudes religiosas y contemplativas, hasta el punto en que después de un tiempo los monjes lo quisieron como abad. Brilló por la humildad, espíritu de abnegación y amor a la mortificación y a la oración.
Su singular entrega de ayudar a los campesinos le mereció el nombre de “Theristi”, es decir el “Segador”. Según la leyenda, estando entre un grupo de campesinos desesperados por una terrible tormenta que se avecinaba, y que no les había dado tiempo de recoger el grano -que iba, por tanto, a arruinarse- Juan se recogió en intensa oración y Dios lo escuchó y ante los ojos asombrados de los campesinos, envió un ángel que en escaso tiempo realizó la siega milagrosa de los campos.
Falleció en Stilo, Calabria, y gracias a las ofrendas de los fieles y la generosidad de los normandos, la iglesia y el monasterio fueron ampliados y llevaron su nombre. La memoria del santo se encuentra en todos los sinaxarios y menologios griegos y bizantinos, luego fue recogido también por el Martirologio Romano el 23 de febrero. Stilo lo ha declarado su patrono y protector.
Nació en Palermo (Sicilia, Italia) de padres calabreses de noble familia, porque su madre había sido trasladada a la isla como esclava por los sarracenos, después de que mataran a su padre. Juan nació en esclavitud pero educado en la fe cristiana. Cuando tenía 14 años fue enviado por su madre a su Calabria natal para recibir el bautismo. El obispo local Juan, perplejo frente a este joven vestido como un árabe, lo sometió a duras pruebas, que logró superar, y lo bautizó dándole su propio nombre.
Quiso imitar a san Juan Bautista y sintió la atracción cada vez más fuerte a la vida heroica que llevaban los monjes en las cuevas cercanas a Stilo, especialmente de dos ascetas basilianos, Ambrosio y Nicolás, que vivían en una laura sobre el Monte Consolino. Agregado a la Comunidad, se distinguió en las virtudes religiosas y contemplativas, hasta el punto en que después de un tiempo los monjes lo quisieron como abad. Brilló por la humildad, espíritu de abnegación y amor a la mortificación y a la oración.
Su singular entrega de ayudar a los campesinos le mereció el nombre de “Theristi”, es decir el “Segador”. Según la leyenda, estando entre un grupo de campesinos desesperados por una terrible tormenta que se avecinaba, y que no les había dado tiempo de recoger el grano -que iba, por tanto, a arruinarse- Juan se recogió en intensa oración y Dios lo escuchó y ante los ojos asombrados de los campesinos, envió un ángel que en escaso tiempo realizó la siega milagrosa de los campos.
Falleció en Stilo, Calabria, y gracias a las ofrendas de los fieles y la generosidad de los normandos, la iglesia y el monasterio fueron ampliados y llevaron su nombre. La memoria del santo se encuentra en todos los sinaxarios y menologios griegos y bizantinos, luego fue recogido también por el Martirologio Romano el 23 de febrero. Stilo lo ha declarado su patrono y protector.
martes, 22 de febrero de 2022
Lecturas del 22/02/2022
Queridos hermanos:
A los presbíteros entre vosotros, yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y participe de la gloria que va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible de la gloría.
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesárea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Palabra del Señor.
22 de Febrero – SANTOS NUEVE HERMANOS DE KOLA (Iglesia ortodoxa georgiana)
La Iglesia Ortodoxa de Georgia celebra nueve santos mártires niños, en el siglo VI en el pueblo de Kola, la fuente del río Mtkvari (Georgia).
Sus nombres son: Guram, Adarnerse, Baqar, Vache, Bardzim, Dachi, Juansher, Ramaz y Parsman.
Eran 9 hermanos georgianos, nacidos en una familia pagana de Kola, pero un día, mientras jugaban junto con los niños cristianos, sonó la campana de la iglesia para la oración, los niños cristianos, dejaron el juego y se encaminaron hacia la iglesia, y los 9 hermanos paganos los siguieron. Al llegar a la puerta del templo, un cristiano que estaba en la entrada, los detuvo y les dijo: “Vosotros sois hijos de paganos y por lo tanto no podéis entrar en la casa de Dios”. Se marcharon cabizbajos y tristes.
Otro día, de nuevo intentaron entrar por la fuerza en la iglesia, pero nuevamente fueron expulsados: “Si queréis entrar en la iglesia, hay que creer en nuestro Señor Jesucristo y ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y añadieron “es necesario recibir la Sagrada Comunión y unirse a la comunidad de creyentes cristianos”. Ellos decidieron recibir el bautismo y esto trajo la alegría de la comunidad cristiana.
El presbítero de la iglesia local, valientemente, sin temor a las represalias paganas, llevó a los niños en una noche fría de invierno y los bautizó en el río helado. Según la leyenda, mientras eran bautizados, el agua fría se puso caliente y una multitud de ángeles se hicieron presentes en la celebración. Muy firmes en su fe, los 9 hermanos, decidieron quedarse en la comunidad cristiana y no regresar con sus padres.
Cuando sus progenitores se enteraron que se habían bautizado en la fe cristiana, fueron a buscarlos y los golpearon e insultaron. Durante 7 días, sin comer ni beber, soportaron heroicamente los maltratos, y permanecieron firmes en la fe, hasta que fueron enterrados vivos en el lugar donde fueron bautizados, allí les arrojaron piedras hasta que los sepultaron con ellas.
Sus nombres son: Guram, Adarnerse, Baqar, Vache, Bardzim, Dachi, Juansher, Ramaz y Parsman.
Eran 9 hermanos georgianos, nacidos en una familia pagana de Kola, pero un día, mientras jugaban junto con los niños cristianos, sonó la campana de la iglesia para la oración, los niños cristianos, dejaron el juego y se encaminaron hacia la iglesia, y los 9 hermanos paganos los siguieron. Al llegar a la puerta del templo, un cristiano que estaba en la entrada, los detuvo y les dijo: “Vosotros sois hijos de paganos y por lo tanto no podéis entrar en la casa de Dios”. Se marcharon cabizbajos y tristes.
Otro día, de nuevo intentaron entrar por la fuerza en la iglesia, pero nuevamente fueron expulsados: “Si queréis entrar en la iglesia, hay que creer en nuestro Señor Jesucristo y ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” y añadieron “es necesario recibir la Sagrada Comunión y unirse a la comunidad de creyentes cristianos”. Ellos decidieron recibir el bautismo y esto trajo la alegría de la comunidad cristiana.
El presbítero de la iglesia local, valientemente, sin temor a las represalias paganas, llevó a los niños en una noche fría de invierno y los bautizó en el río helado. Según la leyenda, mientras eran bautizados, el agua fría se puso caliente y una multitud de ángeles se hicieron presentes en la celebración. Muy firmes en su fe, los 9 hermanos, decidieron quedarse en la comunidad cristiana y no regresar con sus padres.
Cuando sus progenitores se enteraron que se habían bautizado en la fe cristiana, fueron a buscarlos y los golpearon e insultaron. Durante 7 días, sin comer ni beber, soportaron heroicamente los maltratos, y permanecieron firmes en la fe, hasta que fueron enterrados vivos en el lugar donde fueron bautizados, allí les arrojaron piedras hasta que los sepultaron con ellas.
lunes, 21 de febrero de 2022
Lecturas del 21/02/2022
Queridos hermanos:
¿Quién de vosotros es sabio y experto? Que muestre sus obras como fruto de la buena conducta, con la delicadeza propia de la sabiduría. Pero si en vuestro corazón tenéis envidia amarga y rivalidad, no presumáis, mintiendo contra la verdad.
Esa no es la sabiduría que baja de lo alto, sino la terrena, animal y diabólica.
Pues donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones.
En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.
En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos.
Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: «¿De qué discutís?». Uno le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces». Él, tomando la palabra, les dice: «¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo». Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe».
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?». Él les respondió: «Esta especie sólo puede salir con oración».
Palabra del Señor.
21 de Febrero – BEATO NATAL PINOT
En Anjou, en Francia, beato Natal Pinot, presbítero y mártir, el cual, durante la Revolución Francesa, siendo párroco, mientras se preparaba para celebrar misa fue detenido y, revestido con los ornamentos litúrgicos a modo de burla, llevado al patíbulo como al altar del sacrificio.
Nació en Angers, en el seno de una familia obrera; ordenado sacerdote en el 1771. Los primeros diez años los pasó como coadjutor sucesivamente en Bousse y Corzé. Luego volvió a Angers para graduarse en teología, actuando además como capellán del Hospital de Incurables. Fue nombrado párroco de Loroux-Beconnais (Anjou) en el 1788, cuando se inició de la revolución francesa. Fue un párroco celoso y diligente que obtuvo el cariño de sus feligreses.
Rechazó el juramento de la "Constitución Civil del Clero", por ello fue expulsado de su parroquia, y encarcelado en la prisión de Angers. Continuó asistiendo a sus feligreses primero secretamente. Tras los primeros triunfos del levantamiento de La Vendée, y tomada Loroux-Beconnais por los vandeanos, volvió a su parroquia en 1793, pero poco después vencidas las tropas vandeanas, tuvo que volver a la clandestinidad. Se ofreció premio a quién lo denunciara. En 1794, fue arrestado en una casa de campo cuando se disponía a decir misa. El tribunal militar lo juzgó bajo la acusación de apoyo a los vandeanos, y por ser refractario, de ejercer el sacerdocio sin licencia y de ser partidario de la monarquía. Fue condenado a la guillotina, ese mismo día, y para burlarse de él le dijeron que podía ir revestido con la casulla con la que fue detenido. Revestido con ella llegó al pie del patíbulo, ante el que se santiguó como si fuera a comenzar la misa y pronunció las palabras del ritual: “Introito ad altare Dei…”. Subió animoso la gradilla. El verdugo le quitó la casulla y murió guillotinado. Enterrado en una fosa común sus restos no han podido ser identificados. Fue beatificado el 31 de octubre de 1926 por Pío XI.
Nació en Angers, en el seno de una familia obrera; ordenado sacerdote en el 1771. Los primeros diez años los pasó como coadjutor sucesivamente en Bousse y Corzé. Luego volvió a Angers para graduarse en teología, actuando además como capellán del Hospital de Incurables. Fue nombrado párroco de Loroux-Beconnais (Anjou) en el 1788, cuando se inició de la revolución francesa. Fue un párroco celoso y diligente que obtuvo el cariño de sus feligreses.
Rechazó el juramento de la "Constitución Civil del Clero", por ello fue expulsado de su parroquia, y encarcelado en la prisión de Angers. Continuó asistiendo a sus feligreses primero secretamente. Tras los primeros triunfos del levantamiento de La Vendée, y tomada Loroux-Beconnais por los vandeanos, volvió a su parroquia en 1793, pero poco después vencidas las tropas vandeanas, tuvo que volver a la clandestinidad. Se ofreció premio a quién lo denunciara. En 1794, fue arrestado en una casa de campo cuando se disponía a decir misa. El tribunal militar lo juzgó bajo la acusación de apoyo a los vandeanos, y por ser refractario, de ejercer el sacerdocio sin licencia y de ser partidario de la monarquía. Fue condenado a la guillotina, ese mismo día, y para burlarse de él le dijeron que podía ir revestido con la casulla con la que fue detenido. Revestido con ella llegó al pie del patíbulo, ante el que se santiguó como si fuera a comenzar la misa y pronunció las palabras del ritual: “Introito ad altare Dei…”. Subió animoso la gradilla. El verdugo le quitó la casulla y murió guillotinado. Enterrado en una fosa común sus restos no han podido ser identificados. Fue beatificado el 31 de octubre de 1926 por Pío XI.
domingo, 20 de febrero de 2022
Lecturas del 20/02/2022
En aquellos días, Saúl emprendió la bajada al desierto de Zif, llevando tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David allí.
David y Abisay llegaron de noche junto a la tropa. Saúl dormía acostado en el cercado, con la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa dormían en torno a él. Abisay dijo a David: «Dios pone hoy al enemigo en tu mano. Déjame que lo clave de un golpe con la lanza en la tierra. No tendré que repetir». David respondió: «No acabes con él, pues ¿quién ha extendido su mano contra el ungido del Señor y ha quedado impune?».
David cogió la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se dio cuenta, ni se despertó. Todos dormían, porque el Señor había hecho caer sobre ellos un sueño profundo.
David cruzó al otro lado y se puso en pie sobre la cima de la montaña, lejos, manteniendo una gran distancia entre ellos, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Venga por ella uno de sus servidores. Y que el Señor pague a cada uno según su justicia y su fidelidad. Él te ha entregado hoy en mi poder, pero yo no he querido extender mi mano contra el ungido del Señor».
Hermanos:
El primer hombre, Adán, se convirtió en ser viviente. El último Adán, en espíritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material y después lo espiritual.
El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo.
Como el hombre terrenal, así son los de la tierra; como el celestial, así son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros».
Palabra del Señor.
20 de Febrero – BEATA JULIA RODZINSKA (Stanislawa Rodzinska)
En Stutthof, cerca de Gdynia (Danzig), en Polonia, beata Julia Rodzinska, virgen de la Congregación de Hermanas de Santo Domingo y mártir, que durante la ocupación militar de su patria en tiempo de guerra fue confinada en un campo de concentración, donde, después de haber contraído una grave enfermedad, pasó a la gloria.
Nació en Nawajowa (Nowy Sacz), Polonia. Pronto quedó huérfana de padre y madre y fue acogida en el convento por las Hermanas de Santo Domingo de la Congregación fundada por Kolumba Bialecka. En 1918 inició el noviciado en el convento y un año después hizo la profesión religiosa. Fue destinada a trabajar en un orfanato. En 1922 la nombraron directora y profesora del orfanato de Wilno y de otro orfanato inaugurado en 1934. Todas las personas la recuerdan como una mujer bondadosa y dedicada a los niños pobres y abandonados.
En 1939, Wilno fue ocupada por los soviéticos, después pasó a Lituania, e incorporada en 1940 a la Unión Soviética. En 1941 se produjo la ocupación alemana, y todos los conventos fueron cerrados y dispersados todos los religiosos. La hermana Julia pudo escapar de los perseguidores para ser útil a los encarcelados: iba a la prisión y llevaba comida de contrabando a los sacerdotes. Se rumoreaba que las hermanas escondían clandestinamente a los judíos. En 1943 fue arrestada por la Gestapo en Lukiszki, Wilno. Durante un año sufrió torturas y vejaciones. En 1944 fue trasladada a la cárcel del campo de concentración de Stutthof, en las cercanías de Gdansk. Al llegar al campo abusaron de ellas, y a ella la metieron en el sector judío. Allí pasó hambre, fue objeto de torturas, en medio de un terror enorme, obligada a trabajos forzados hasta la extenuación y el sadismo.
Con sus compañeras de prisión, todas judías, rezaba con ellas, y compartía con ellas su generosidad, su comida y su esperanza. En 1944 se destinó un sector del campo para las que padecían tifus, y ella se ofreció para cuidarlas y acompañarlas en la muerte. Salvó a una mujer y a un hombre de que murieran, la mujer, a la que se la había dado por muerta, consiguió salvarla antes de que la llevaran al horno crematorio, y al hombre, con una carta impidió que se suicidara. Cuando fue liberado el campo de concentración en 1945, Julia estaba agonizando.
Es la única hermana dominica comprendida en el numeroso grupo de 108 mártires polacos, beatificados por SS Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.
Nació en Nawajowa (Nowy Sacz), Polonia. Pronto quedó huérfana de padre y madre y fue acogida en el convento por las Hermanas de Santo Domingo de la Congregación fundada por Kolumba Bialecka. En 1918 inició el noviciado en el convento y un año después hizo la profesión religiosa. Fue destinada a trabajar en un orfanato. En 1922 la nombraron directora y profesora del orfanato de Wilno y de otro orfanato inaugurado en 1934. Todas las personas la recuerdan como una mujer bondadosa y dedicada a los niños pobres y abandonados.
En 1939, Wilno fue ocupada por los soviéticos, después pasó a Lituania, e incorporada en 1940 a la Unión Soviética. En 1941 se produjo la ocupación alemana, y todos los conventos fueron cerrados y dispersados todos los religiosos. La hermana Julia pudo escapar de los perseguidores para ser útil a los encarcelados: iba a la prisión y llevaba comida de contrabando a los sacerdotes. Se rumoreaba que las hermanas escondían clandestinamente a los judíos. En 1943 fue arrestada por la Gestapo en Lukiszki, Wilno. Durante un año sufrió torturas y vejaciones. En 1944 fue trasladada a la cárcel del campo de concentración de Stutthof, en las cercanías de Gdansk. Al llegar al campo abusaron de ellas, y a ella la metieron en el sector judío. Allí pasó hambre, fue objeto de torturas, en medio de un terror enorme, obligada a trabajos forzados hasta la extenuación y el sadismo.
Con sus compañeras de prisión, todas judías, rezaba con ellas, y compartía con ellas su generosidad, su comida y su esperanza. En 1944 se destinó un sector del campo para las que padecían tifus, y ella se ofreció para cuidarlas y acompañarlas en la muerte. Salvó a una mujer y a un hombre de que murieran, la mujer, a la que se la había dado por muerta, consiguió salvarla antes de que la llevaran al horno crematorio, y al hombre, con una carta impidió que se suicidara. Cuando fue liberado el campo de concentración en 1945, Julia estaba agonizando.
Es la única hermana dominica comprendida en el numeroso grupo de 108 mártires polacos, beatificados por SS Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.
sábado, 19 de febrero de 2022
Lecturas del 19/02/2022
No os constituyáis muchos en maestros, hermanos míos, pues sabemos que nosotros recibiremos una sentencia más severa, porque todos faltamos a menudo.
Si alguien no falta en el hablar, ese es un hombre perfecto, capaz de controlar también todo su cuerpo.
A los caballos les metemos el freno en la boca para que ellos nos obedezcan, y así dirigimos a todo el animal. Fijaos también que los barcos, siendo tan grandes e impulsados por vientos tan recios, se dirigen con un timón pequeñísimo por donde el piloto quiere navegar. Lo mismo pasa con la lengua: es un órgano pequeño, pero alardea de grandezas.
Mirad, una chispa insignificante puede incendiar todo un bosque. También la lengua es fuego, un mundo de iniquidad; entre nuestros miembros, la lengua es la que contamina a la persona entera y va quemando el curso de la existencia, pero ella es quemada, a su vez, por la «gehenna».
Pues toda clase de fieras y pájaros, de reptiles y bestias marinas pueden ser domadas y de hecho lo han sido por el hombre. En cambio, la lengua nadie puede domarla, es un mal incansable cargado de veneno mortal. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, creados a semejanza de Dios. De la misma boca sale bendición y maldición. Eso no puede ser así, hermanos míos.
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía qué decir, pues estaban asustados.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado, y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Les contestó él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito. Acerca de él».
Palabra del Señor.
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