martes, 24 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas




Doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero

El ángel me habló así: -«Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.» Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.


Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: -«Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret. » Natanael le replicó: -«¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: -«Ven y verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: -«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: -«¿De qué me conoces?» Jesús le responde: -«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: -«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: -« ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: -«Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

lunes, 23 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



El Señor sea glorificado en vosotros, y vosotros en él

Pablo, Silvano y Timoteo a los tesalonicenses que forman la Iglesia de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo. Es deber nuestro dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos; y es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente, y vuestro amor, de cada uno por todos y de todos por cada uno, sigue aumentando. Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las Iglesias de Dios, viendo que vuestra fe permanece constante en medio de todas las persecuciones y luchas que sostenéis. Así se pone a la vista la justa sentencia de Dios, que pretende concederos su reino, por el cual bien que padecéis. Nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.


¡Ay de vosotros, guías ciegos!

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: -« ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? 0 también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.” ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él. »

Palabra del Señor.

domingo, 22 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



De todos los países traerán a todos vuestros hermanos

Así dice el Señor: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mí gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria; y anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén -dice el Señor-, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas» -dice el Señor-.


El Señor reprende a los que ama

Hermanos: Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: - «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.


Vendrán de oriente y occidente y se sentarán a la mesa en el reino de Dios

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: - «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: - «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”; y él os replicará: “No sé quiénes sois.” Entonces comenzaréis a decir. “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.” Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.” Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, lsaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas

Homilía


UNIVERSALIDAD DE LA SALVACION
ANUNCIO LIBERADOR DEL PROFETA ISAÍAS

“Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua... a Tarsis, Etiopía, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria” ( Is.66, 18-20).
Citando a Tarsis, enclavada en Andalucía, en la tierra de los tartesios, como una de las tierras más renotas del mundo entonces conocido, Isaías nos da a entender la universalidad de la salvación, puesta en duda por los judíos radicales de la época de Jesús.
Estos habían impuesto unas normas tan rígidas que terminaron reduciendo la salvación en los límites estrechos de la ley y el nacionalismo, que sólo podían superar los llamados “puros”.
Jesús rechazó siempre esta religiosidad y predicó lo profetizado por Isaías y otros profetas: la misericordia, la justicia y la buena fe.
Pero, al mismo tiempo, invita a entrar por la puerta estrecha, lo que suscita una pregunta por parte de sus discípulos: “¿ Son muchos, Señor, los que se salvan?”
Un interrogante, que se despierta a menudo en nuestros corazones: ¿Cuántos se salvan?
¿Quiénes se salvan?; y lo más importante: ¿me salvaré yo?
Nos preocupa el destino de nuestra vida, en hacernos merecedores por las buenas obras, en conquistar algo que nos pertenece como fruto de nuestro trabajo.
Sin embargo, en la propuesta de Jesús, los méritos debemos dejarlos aparcados a la entrada. Parece absurdo, pero no puede ser de otro modo, pues Dios sería innecesario, y el cielo un vacío sin El.
La gratuidad excluye el narcisismo, el creernos los mejores.
No nos salvamos porque somos buenos, sino porque Dios es bueno con nosotros.
Y tiene sentido lo dicho por Jesús: “El que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que la pierda por mí, la recuperará”.

“HAY ÚLTIMOS QUE SERÁN PRIMEROS, Y PRIMEROS QUE SERÁN ÚLTIMOS”

Un clásico humorista español ponía al pie de una de sus dibujos: “Al cielo, lo que se dice al cielo, iremos las católicas- o los católicos- de toda la vida”.
La reflexión tiene “miga”, pues nos obliga a cuestionar nuestras actitudes, porque nos podemos encontrar, después de la muerte, con la desagradable sorpresa de no vernos reconocidos.
“No todo el que me dice: “Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre”.
Y la voluntad de Dios, reflejada en Jesús, es que nos amemos como hermanos.
Amar significa respetar, denunciar las injusticias, protestar las leyes injustas, pero en modo alguno insultar, descalificar y demonizar a los que no piensan como nosotros.
Es frecuente hoy la crítica destructiva ante la mala gestión económica, religiosa, política y social del Gobierno. Yo también lo creo así, pero como cristianos hemos de guardar las formas, escoger las palabras y reclamar los derechos con educación y respeto. Hay medios correctos para afrontar los problemas. Hagamos buen uso de ellos y no nos quedemos en lamentaciones estériles.
La crispación de la vida política de los últimos meses se ha atenuado durante los Mundiales de Fútbol por el éxito de la Selección Española y por su posterior celebración por toda España. Todos nos hemos emocionado por el comportamiento de los futbolistas internacionales y por la hermandad, solidaridad y sano orgullo que han generado. Un buen ejemplo para todos y especialmente para los sembradores de discordias en propio provecho.
Cuando Dios nos llame, nos juzgará por el amor que hemos irradiado hacia los demás, por el cumplimiento, en definitiva, de las Bienaventuranzas, paradigma de la moral positiva preconizada por Jesús, en claro contraste con algunos de los Diez Mandamientos.

LA PUERTA ESTRECHA Y EL CAMINO ANCHO

El camino angosto y la puerta estrecha del compromiso cristiano exigen entrega, sin esperar otra recompensa que la satisfacción del deber cumplido.
Quienes actúan de esta manera no suelen ser esclavos de la ley ni observadores habituales de las tradiciones, pero sí se vacían de sí mismos en busca de algo o Alguien que les llene de verdad. Según Jesús, no están lejos del Reino de Dios.

La puerta ancha y el camino ancho los ha marcado Jesús.
El mismo nos ha dicho que la adhesión a su persona es el camino más corto para llegar al Padre: “El que cree en mí no morirá para siempre, sino que tendrá la luz de la vida”.
Y, seguir a Jesús no es fácil. Tampoco lo es ser testigo de su presencia entre los hombres, porque nos enfrentamos a menudo con circunstancias negativas, viéndonos abocados a navegar contra corriente, fuera de los límites “políticamente correctos”.
Dios es, por fortuna, nuestro árbitro supremo, y ojala amemos y nos dejemos amar por El.

Miguel de Unamuno escribía estos sencillos versos:

“Agranda la puerta, Padre,
para que pueda pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no la agrandas, oh Padre,
achícame, por piedad”.



¡FELIZ Y SANTO DÍA DEL SEÑOR!

sábado, 21 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



La gloria del Señor entró en el templo

En aquellos días, el ángel me condujo a la puerta oriental: vi la gloria del Dios de Israel que venia de oriente, con estruendo de aguas caudalosas: la tierra reflejó su gloria. La visión que tuve era como la visión que había contemplado cuando vino a destruir la ciudad, como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar. Y caí rostro en tierra. La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental. Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior. La gloria del Señor llenaba el templo. Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo -el hombre seguía a mi lado-, y me decía: -«Hijo de Adán, éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel.»


No hacen lo que dicen

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: _«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. »

Palabra del Señor.

viernes, 20 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Huesos secos, escuchad la palabra del Señor. Os haré salir de vuestros sepulcros, casa de Israel

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos. Me preguntó: -«Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?» Yo respondí: -«Señor, tú lo sabes.» Él me dijo: -«Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor. “ » Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu, Entonces me dijo: -«Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: “Así1o dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.”» Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable. Y me dijo: -«Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.” Por eso, profetiza y diles: “Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.” » Oráculo del Señor.


Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: -«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: -«”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»

Palabra del Señor.

jueves, 19 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Os daré un corazón nuevo y os infundiré mi espíritu

Así dice el Señor: «Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor -oráculo del Señor-, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios. »


A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: -«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?’ El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar

Me vino esta palabra del Señor: -«Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, diciéndoles: “¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo. Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase, siguiendo su rastro. Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ‘¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-. Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a si mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: Así dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a si mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar.` Así dice el Señor Dios: “Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.”»


¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: -«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.” Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.” Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿0 vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’ Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor.