domingo, 24 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Leían el libro de la Ley, explicando el sentido

En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediado del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: - «Amén, amén.» Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: - «Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis. » Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: - «Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.»


Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro

Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo. Si el pie dijera: «No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso. Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito.» Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan. Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían. Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿0 todos son profetas? ¿0 todos maestros? ¿0 hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?


Hoy se cumple esta Escritura

Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: - «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilía


EL PROGRAMA DE JESÚS

Jesús vivió una vida oculta y escondida en Nazaret hasta los 30 años. Fue una larga etapa de formación y adiestramiento tanto en lo laboral como en lo social, familiar y religioso. San Lucas define este tiempo con una frase lapidaria: “Crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres” (Lc. 2,52).
¡Qué importante es en la vida llevar bien los procesos de aprendizaje!
Ya está preparado para iniciar la predicación del plan de Dios, que denomina “evangelio” o “buena noticia”.

El programa de Jesús

Para ello fija en grandes trazos las ideas motrices de su programa, a las que permanecerá fiel durante toda su vida. No hace promesas vanas o demagógicas a sus electores para “comprar su voto” ni se deja seducir por el aparato propagandístico de los políticos de turno, ni alberga ansias de poder, gloria y dinero. Trata sencillamente de llegar a lo profundo del corazón del hombre, donde brotan las más nobles aspiraciones y se fraguan los más altos ideales de servicio altruista. Los que lloran, tendrán su consuelo; los pobres serán escuchados; los enfermos encontrarán sentido a su dolor; los marginados del mundo, su lugar de honor. Será exaltada la dignidad del ser humano y todos encontrarán un motivo para sentirse libres. Es el Reino de Dios que llega como una pequeña semilla que lentamente va germinando y se manifiesta visiblemente en su persona. No irrumpe como algo extraño, sino como la obra del Espíritu que fue anunciada previamente por los profetas.

Jesús es el “ungido” de Dios, el amado del Padre, que se presenta ante su pueblo, lugar que lo vio crecer, donde correteó entre sus coterráneos y rezó a Yahvé en la sinagoga para manifestar la presencia de Dios y confirmar ante su gente que, a pesar de la fama adquirida en otras partes, no se ha olvidado de los que convivieron con él.
Es notable la expectación.

Lucas, buen conocedor de la cultura griega y de la seriedad del mensaje que va a transmitir, se preocupa de mantenerse fiel a la cronología y de investigar los hechos y dichos de Jesús, seleccionando la autenticidad de las fuentes y la integridad del mensaje.
No pretende en ningún momento escribir una biografía de Jesús. El es un cristiano creyente de la segunda generación, que no ha sido testigo ocular de la predicación, muerte y resurrección de Jesús, pero sabe recabar información directa de las mejores fuentes: los Apóstoles, la Virgen María y las primeras comunidades cristianas, que transmitían de boca en boca las palabras y los signos de Jesús.
Su finalidad: ayudar a otros a madurar su fe y fijar para las generaciones futuras los datos que ha ido acumulando a través de su rigurosa investigación.

“Después de comprobarlo todo desde el principio”. No es una observación de más, pues responde a su inquietud. Como tampoco lo es fijar por su orden los hechos.
Por eso se preocupa por presentar las esperanzas de salvación del pueblo de Israel y de todos los pueblos desde el mismo nacimiento e infancia de Jesús, el Mesías esperado, que hoy resplandece en Nazaret como continuador del proceso que se inicia con su nacimiento y se abre a otros horizontes a través del rechazo de sus paisanos. Se ha abierto el camino de la universalidad y se ha cerrado definitivamente el ciclo de lo restringido y lo selecto. Todos serán llamados a la salvación y , si cabe algún privilegio, será para los que nunca han tenido nada o se les han negado las oportunidades.

Los cinco puntos del programa de Jesús según San Lucas se basan en:


Estos puntos no deben entenderse en sentido literal, porque para Jesús los pobres no son únicamente los que no tienen bienes materiales ni son cautivos solamente los que carecen de libertad. Había también entonces muchas pobrezas y muchas esclavitudes como las hay ahora, quizás más acentuadas por el consumo de drogas y de alcohol, por la sujeción al dinero, por la adicción al sexo y a un sinfín de reclamos por los que explotadores sin escrúpulos se aprovechan del afán desenfrenado de vivir e tope, sin principios y sin valores.

El año de gracia del Señor.

El año de gracia del Señor que Jesús introduce en su discurso programático se celebraba en Israel cada 49 años para perdonar todas las deudas, exonerar de culpa a los convictos de delitos y devolver las posesiones a sus primitivos propietarios.
No sabemos si la ley se cumplía, pero ojala tomáramos nota de la rapiña que existe en nuestro mundo capitalista, que aboca a los más pobres al crecimiento de su miseria. Y, además, sin opciones para resurgir.
Hoy igualmente “se ha cumplido el plazo” para nosotros. Nuestro momento es ahora, el tiempo actual, sin anclajes en un pasado que no volverá, mientras el futuro está en las manos de Dios. El presente es el regalo que nos ofrece
Y, el presente no podemos vivirlo ajenos a nuestro entorno ni vivir la vida cristiana al margen de la comunidad a la que pertenecemos. En ella todos los miembros nos necesitamos. Vale aquí el símil del apóstol San Pablo sobre el cuerpo humano, que trae a colación la liturgia de hoy.
Aunque los miembros desarrollen distintas funciones, todos son igualmente necesarios y, cuando un miembro sufre, todos sufren con él, porque es la unidad del cuerpo la que está en peligro, y unos órganos protegen a otros.

Conviene que lo tengamos en cuenta al celebrar estos días el semanario de oración por la unidad de los cristianos. Se requieren muchos esfuerzos para limar diferencias y acentuar los puntos clave de unión y armonía, que son más abundantes.
Por otro lado, el Año Santo Sacerdotal que estamos celebrando y el Año Santo Jacobeo son dos acontecimientos de singular magnitud para abrirnos a la gracia del Señor y asentarnos con fuerza en la fe que nos salva.

¡Ojala lleguemos a afirmar al unísono: “creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica” y hablemos el mismo lenguaje, el que Jesús quiere!

Entretanto proclamemos juntos nuestra fe.

sábado, 23 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate!

En aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo dos días en Sicelag. Al tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó en tierra, postrándose ante David. David le preguntó: -« ¿De dónde vienes?» Respondió: -«Me he escapado del campamento israelita.» David dijo: -« ¿Qué ha ocurrido? Cuéntame.» Él respondió: -«Pues que la tropa ha huido de la batalla, y ha habido muchas bajas entre la tropa y muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatan.» Entonces David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatan, por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada. Y dijo David: « ¡Ay, la flor de Israel, herida en tus alturas! ¡Cómo cayeron los valientes! Saúl y Jonatan, mis amigos queridos, ni vida ni muerte los pudo separar; más ágiles que águilas, más bravos que leones. Muchachas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de púrpura y de joyas, que enjoyaba con oro vuestros vestidos. ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! ¡Jonatan, herido en tus alturas! ¡Cómo sufro por ti, Jonatan, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mi más maravilloso que el amor de mujeres. ¡Cómo cayeron los valientes, los rayos de la guerra perecieron!»


Su familia decía que no estaba en sus cabales

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

Palabra del Señor.

viernes, 22 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor

En aquellos días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su gente, hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades. David y los suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres: _«Éste es el día del que te dijo el Señor: "Yo te entrego tu enemigo. Haz con él lo que quieras.” » Pero él les respondió: « ¡Dios me libre de hacer eso a mi señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él! ¡Es el ungido del Señor!» Y les prohibió enérgicamente echarse contra Saúl; pero él se levantó sin meter ruido y le cortó a Saúl el borde del manto; aunque más tarde le remordió la conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto. Cuando Saúl salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva detrás de Saúl y le gritó: « ¡Majestad! » Saúl se volvió a ver, y David se postró rostro en tierra, rindiéndole vasallaje. Le dijo: « ¿Por qué haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te habla puesto en mi poder dentro de la cueva; me dijeron que te matará, pero te respeté, y dije que no extendería la mano contra mi señor, porque eres el ungido del Señor. Padre mío, mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti. Como dice el viejo refrán: "La maldad sale de los malos…”, mi mano no se alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano.» Cuando David terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó: «Pero, ¿es ésta tu voz, David, hijo mío?» Luego levantó la voz, llorando, mientras decía a David: « ¡Tú eres inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti, y tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano.»


Fue llamando a los que él quiso y los hizo sus compañeros

En aquel tiempo, Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó.

Palabra del Señor.

jueves, 21 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Mi padre Saúl te busca para matarte

Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas. Y cantaban a coro esta copla: -«Saúl mató a mil, David a diez mil.» A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: -« ¡Diez mil a David, y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey! » Y, a partir de aquel día, Saúl le tomó ojeriza a David. Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: -«Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré.» Así, pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: -« ¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido, y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!» Saúl hizo caso a Jonatán y juró: -« ¡Vive Dios, no morirá!» Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó adonde Saúl, y David siguió en palacio como antes.


Los espíritus inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él les prohibía que lo diesen a conocer

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: _«Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer

Palabra del Señor.

miércoles, 20 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Venció David al filisteo con la honda y una piedra

En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: -«Majestad, no os desaniméis. Este servidor tuyo irá a luchar con ese filisteo.» Pero Saúl le contestó: -«No podrás acercarte a ese filisteo para luchar con él, porque eres un muchacho, y él es un guerrero desde mozo.» David le replicó: -«El Señor, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, me librará de las manos de ese filisteo.» Entonces Saúl le dijo: -«Anda con Dios.» Agarró el cayado, escogió cinco cantos del arroyo, se los echó al zurrón, empuñó la honda y se acercó al filisteo. Éste, precedido de su escudero, iba avanzando, acercándose a David; lo miró de arriba abajo y lo despreció, porque era un muchacho de buen color y guapo, y le gritó: _« ¿Soy yo un perro, para que vengas a mi con un palo?» Luego maldijo a David, invocando a sus dioses, y le dijo: -«Ven acá, y echaré tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo.» Pero David le contestó: -«Tú vienes hacia mi armado de espada, lanza y jabalina; yo voy hacia ti en nombre del Señor de los ejércitos, Dios de las huestes de Israel, a las que has desafiado. Hoy te entregará el Señor en mis manos, te venceré, te arrancaré la cabeza de los hombros y echaré tu cadáver y los del campamento filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y todo el mundo reconocerá que hay un Dios en Israel; y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin necesidad de espadas ni lanzas, porque ésta es una guerra del Señor, y él os entregará en nuestro poder.» Cuando el filisteo se puso en marcha y se acercaba en dirección de David, éste salió de la formación y corrió velozmente en dirección del filisteo; echó mano al zurrón, sacó una piedra, disparó la honda y le pegó al filisteo en la frente: la piedra se le clavó en la frente, y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo, con la honda y una piedra; lo mató de un golpe, sin empuñar espada. David corrió y se paró junto al filisteo, le agarró la espada, la desenvainó y lo remató, cortándole la cabeza. Los filisteos, al ver que había muerto su campeón, huyeron.


¿Está permitido en sábado salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?

En aquel tiempo, entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenia la parálisis: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Y a ellos les preguntó: -« ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

Palabra del Señor.

martes, 19 de enero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Ungió Samuel a David en medio de sus hermanos, y, en aquel momento, lo invadió el espíritu del Señor

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: -« ¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado como rey de Israel? Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey. » Samuel contestó: -« ¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me mata.» El Señor le dijo: -«Llevas una novilla y dices que vas a hacer un sacrificio al Señor. Convidas a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que tienes que hacer; me ungirás al que yo te diga.» Samuel hizo lo que le mandó el Señor. Cuando llegó a Belén, los ancianos del pueblo fueron ansiosos a su encuentro: -« ¿Vienes en son de paz?» Respondió: -«Si, vengo a hacer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio.» Purificó a Jesé y a sus hijos y los convidó al sacrificio. Cuando llegó, vio a Eliab y pensó: «Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.» Pero el Señor le dijo: -«No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.» Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel; y Samuel le dijo: -«Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.» Jesé hizo pasar a Samá; y Samuel le dijo: -«Tampoco a éste lo ha elegido el Señor.» Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: -«Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.» Luego preguntó a Jesé: -« ¿Se acabaron los muchachos?» Jesé respondió: -«Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.» Samuel dijo: -«Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.» Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel: -«Anda, úngelo, porque es éste.» Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante. Samuel emprendió la vuelta a Ramá.


El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado

Un sábado, atravesaba el Señor un sembrado; mientras andaban, los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: -«Oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?» Él les respondió: -« ¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.» Y añadió: -«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.»

Palabra del Señor.

lunes, 18 de enero de 2010

Meditación ...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Obedecer vale más que un sacrificio. El Señor te rechaza como rey

En aquellos días, Samuel dijo a Saúl: -«Déjame que te cuente lo que el Señor me ha dicho esta noche.» Contestó Saúl: -«Dímelo. » Samuel dijo: «Aunque te creas pequeño, eres la cabeza de las tribus de Israel, porque el Señor te ha nombrado rey de Israel. El Señor te envió a esta campaña con orden de exterminar a esos pecadores amalecitas, combatiendo hasta acabar con ellos. ¿Por qué no has obedecido al Señor? ¿Por qué has echado mano a los despojos, haciendo lo que el Señor reprueba?» Saúl replicó: -« ¡Pero si he obedecido al Señor! He hecho la campaña a la que me envió, he traído a Agag, rey de Amalec, y he exterminado a los amalecitas. Si la tropa tomó del botín ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, lo hizo para ofrecérselas en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal.» Samuel contestó: -« ¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros. Pecado de adivinos es la rebeldía, crimen de idolatría es la obstinación. Por haber rechazado al Señor, el Señor te rechaza como rey.»


El novio está con ellos

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: -«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?» Jesús les contestó: -« ¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día si que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos. »

Palabra del Señor.