viernes, 24 de abril de 2009

Lecturas del 24/04/2009, Viernes de la 2ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 34-42)

Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús
En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la Ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a aquellos hombres y dijo: -"Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. No hace mucho salió un tal Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, dispersaron a todos sus secuaces, y todo acabó en nada. Más tarde, cuando el censo, salió judas el Galileo, arrastrando detrás de sí gente del pueblo; también pereció, y dispersaron a todos sus secuaces. En el caso presente, mi consejo es éste: No os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se dispersarán; pero, si es cosa de Dios, no lograréis dispersarlos, y os expondríais a luchar contra Dios." Le dieron la razón y llamaron a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 1-15)

Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberiades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe: -« ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?» Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer, Felipe le contestó: - «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: - «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: - «Decid a la gente que se siente en el suelo.» Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: -«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.» Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: - «Este sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.» Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor.




jueves, 23 de abril de 2009

Vía Lucís

3. ESTACIÓN: ¡He visto al Señor!

El Resucitado se manifiesta a la Magdalena

Te adoramos, oh Cristo resucitado, y te bendecimos.
Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo.

Fuera, junto al sepulcro, estaba María Magdalena, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les contesta: "Porque se han llevado a mis Señor y no sé dónde lo han puesto". Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: "Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?" Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: Señor, si tú te los has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré." Jesús le dice: "¡María!" Ella se vuelve y le dice: "¡Rabboni!", que significa "¡Maestro!". Jesús le dice: "Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, Ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro". María Magdalena fue y anunció a los discípulos: "He visto al Señor y ha dicho esto.
Del Evangelio según San Juan (Jn 20,11-18)

Juan y Pedro, vueltos a Jerusalén, esperan algo nuevo. María Magdalena en cambio se queda allí: a través del velo de las lágrimas, observa la tumba. A los ángeles que la interrogan les expresa el motivo de su llanto: "se lo han llevado". Está como paralizada por el dolor. Jesús todavía de incógnito la llama por su nombre: "María". El corazón de la Magdalena se inflama, el rostro se ilumina de alegría, el espíritu se enciende; es El quien ha pronunciado su nombre con aquel acento único, con aquella carga toda suya. María, llamada por su nombre, responde con aquel otro nombre cargado de afecto y de inmenso respeto: "Maestro".
El mundo de hoy todavía tiene mucho que aprender. La mujer, que no era considerada apta para escuchar la Escritura, impedida jurídicamente para testimoniar, es escogida como primera testigo de la resurrección. La historia comienza a girar en otro sentido. El resucitado asigna una tarea a una mujer: anunciar a los anunciadores la bella noticia, gritar que la vida está viva; el camino cerrado desde siglos a más de la mitad del género humano, las mujeres, es finalmente abierto. Con la riqueza de su feminidad, la mujer se convierte en la Iglesia en la depositaria de la alegría y de la vida. Es la nueva Eva para la nueva era del dos mil.

Alégrate Virgen Madre: Cristo ha resucitado, ¡Aleluya!

Jesús resucitado, tú me llamas porque me amas. En mi espacio cotidiano puedo reconocerte como te reconoció la Magdalena. Tú me dices: "Ve y anuncia a mis hermanos". Ayúdame a ir por los caminos del mundo, en mi familia, en la escuela, en la oficina, en la fábrica, en tantos ambientes del tiempo libre para realizar la grande consigna que es el anuncio de la vida.

Amén
Oh María. Templo del Espíritu Santo,
Guíanos como testigos del Resucitado
por el camino de la luz.

Cuando...

queráis cumplir bien los mandamientos.

"Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. "Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
(Evangelio según San Mateo 5: 21-48) Biblia de Jerusalén

Lecturas del 23/04/2009, Jueves de la 2ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5,27-33)

Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo
En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote les interrogó: -«¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los apóstoles replicaron: - «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 31-36)

El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano
El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

miércoles, 22 de abril de 2009

Vía Lucís

2 ª ESTACIÓN: El sepulcro vacío

Los discípulos encontraron el sepulcro vacío

Te adoramos, oh Cristo resucitado, y te bendecimos.
Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo.


El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue a donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús tanto quería, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto") Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos; pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo y el sudario con el que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. (Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos).
Del Evangelio según San Juan (Jn 20, 1-9)

Cuánta agitación alrededor de una tumba. María Magdalena, habiendo visto la piedra quitada, corre a la ciudad. Pedro y Juan corren al sepulcro donde había sido puesto apresuradamente el cuerpo, por la inminente fiesta de la Preparación (Jn. 19,42). Un espectáculo inusual en un sepulcro fresco: vendas por el suelo y sudario a un lado. Las personas se agitan alrededor de la tumba y tratan de entender. Lo nuevo infunde temor. Juan comienza a creer en la omnipotencia de Dios. Dios puede, Dios quiere, Dios hace. Puede, porque omnipotente. Quiere, porque Padre. Hace, porque fiel.
El hombre de hoy está angustiado por la muerte y por eso la aparta: pero la ciencia técnica y el progreso sólo desplazan los palotes, y la muerte queda inmortal. El sepulcro se traga las esperanzas del hombre aún después de haber llegado a la luna. Infeliz sería la historia si aquella tumba de Jerusalén hubiese continuado a retener al Justo sepultado; habría sido la victoria del mal y no del bien, de las tinieblas y no de la luz, de la nada y no del ser. Este absurdo clavado en la historia haría absurda toda la historia, los inocentes que sufren, los oprimidos sepultados en los subterráneos del tiempo. Si el hombre pierde esta llave de la casa, entra en el sendero del absurdo.

Alégrate Virgen Madre: Cristo ha resucitado, ¡Aleluya!

Sólo tú, Jesús resucitado, nos llevas a la alegría de la vida. Sólo tú nos haces ver vaciarse una tumba desde dentro. Danos la convicción de nuestra potencia impotente ante la muerte cuando está sin ti. Haz que nos fiemos totalmente de la omnipotencia del amor, que vence la muerte.

Amén
Oh María. Templo del Espíritu Santo,
Guíanos como testigos del Resucitado
por el camino de la luz.

Cuando...

sintaís vergüenza de vuestro pecado.

Dijo: "Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. "Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. "Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta.
"Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba.
Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" "Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."
(Evangelio según San Lucas 15: 11-32) Biblia de Jerusalén

Lecturas del 22/04/2009, Miércoles de la 2ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 17-26)

Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo
En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido -la secta de los saduceos-, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: - «ld al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida.» Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los presos a la cárcel. Fueron los guardias, pero no los encontraron

en la celda, y volvieron a informar: - «Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro.» El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. Uno se presentó, avisando: - «Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo.» El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-21)

Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado,


porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor.

martes, 21 de abril de 2009

Vía Lucís

ORACIÓN PREPARATORIA


Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme .Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles, de las mujeres y de tus discípulos enseñándolos a amar con obras, fortalece también nuestro espíritu vacilante, para que nos entreguemos de lleno a Ti. Queremos compartir contigo y con tu Madre Santísima la alegría de tu Resurrección gloriosa. Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu Santo, gocemos un día de la gloria eterna.

1 ª ESTACIÓN: La Resurrección
Jesús resucita de la muerte

Te adoramos, oh Cristo resucitado, y te bendecimos.
Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo.


En la madrugada del sábado, al alborear del Primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: "Vosotras, no temáis. Ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id de prisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis". Mira os lo he anunciado.

Del Evangelio según Mateo (Mt 28, 1-7)

Reflexión: (cuando se vea la imagen de CRISTO, quiere decir REFLEXIÓN)

Después del sábado, la fiesta. Después de la espera en la oscuridad, la luz. Del seno de la noche revienta la aurora; la única entre tantas, la primera de todas, el alba de la Pascua, el comienzo de un día que no tendrá jamás ocaso. Inaugura el hombre nuevo: ayer crucificado, hoy resucitado para vivir sin fin. El terremoto, la blancura como de nieve, la luz como en el Tabor, son signos de la manifestación de Dios. El lo derriba todo como la piedra del sepulcro: "He aquí que hago nuevas todas las cosas" (Ap. 21,5). Dios es novedad, es "belleza siempre antigua y siempre nueva", es joven eterno, hacen falta jóvenes para siempre. En el Bautismo nos ha dado el germen de la juventud. Somos portadores de novedad. Las mujeres, fieles al Maestro, tienen en sus manos los vasos de los aromas para los muertos. El ángel anuncia una novedad para la vida: "no tengan miedo". Desde siempre el hombre esperaba esta noticia: la muerte está muerta. Ha estallado la vida.
El hombre de hoy corre el riesgo de correr hacia sepulcros y embalsamar la vida. Llorar es más cómodo que proyectar. Es urgente hacerse reevangelizar por esta novedad traída por el alba de este día sin fin. La "Nueva Evangelización" para los hombres de hoy tiene como centro la Pascua: en un mundo altamente informático, corren el riesgo de quedar sofocados por las comunicaciones. Esta noticia pascual puede quedar sumergida. Hay que ponerla en el centro de la persona y de todo el sistema de su vida. Ella le da sabor a toda conquista. ¿De qué serviría la más bella noticia, si no existiera esta buena noticia de que la muerte no es la última palabra?

Oración: (cuando se vea la imagen de UNAS MANOS, quiere decir ORACIÓN)
Alégrate Virgen Madre: Cristo ha resucitado, ¡Aleluya!

Jesús Resucitado, el mundo tiene necesidad de ser reevangelizado. La nueva evangelización aplaca el corazón trastornado por tantos mensajes. Hace resonar el anuncio siempre nuevo. Y hace a las mujeres mensajeras entusiastas de la raíz de la vida nueva: tu Pascua. Obra el trasplante: cabeza nueva, corazón nuevo, vida nueva.
Haz que pensemos como piensas tú, haz que amemos como amas tú, has que proyectemos como proyectas tú, haz que sirvamos como sirves tú.

Amen

Oh María. Templo del Espíritu Santo,
Guíanos como testigos del Resucitado
por el camino de la luz.

Cuando...

estéis buscando la felicidad.

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

(Evangelio según San Mateo 5: 1-12) Biblia de Jerusalén

Lecturas del 21/04/2009, Martes de la 2ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-37)

Todos pensaban y sentían lo mismo
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 5a. 7b-l 5)

Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre
En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: -«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.» Nicodemo le preguntó: - «¿Cómo puede suceder eso?» Le contestó Jesús: - « Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»

Palabra del Señor.

lunes, 20 de abril de 2009

Vía Lucís

VÍA LUCÍS, siento llegar con una semana de retraso, ya que se tenía que haber empezado el Domingo de Pascua, pero bueno lo importante es vivirlo con la intensidad que corresponde a nuestra FE en JESÚS.

Hoy iniciamos con una explicación y todos los pormenores de Vía Lucís, mañana iniciaremos las estaciones, hasta concluir en la catorceava estación.

¿POR QUÉ EL VIA LUCIS?

Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Vía Crucis (el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su cuerpo (cf. "Vía Crucis según los relatos evangélicos"). Pero ésta es la primera parte de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su actuación maravillosa.

Desde el Domingo de Pascua hasta el de Pentecostés hubo cincuenta días llenos de acontecimientos, inolvidables y trascendentales, que los cercanos a Jesús vivieron intensamente, con una gratitud y un gozo inimaginables.

De igual forma que las etapas de Jesús camino del Calvario se han convertido en oración, queremos seguir también a Jesús en su camino de gloria. Éste es el sentido último de esta propuesta una invitación a meditar la etapa final del paso de Jesús por la tierra.

El Vía Lucís, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar la del Vía Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluimos también la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina" (n.731).

La devoción del Vía Lucís se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.

SU SENTIDO:

El Misterio Pascual es el centro de la vida de Cristo.
Está estructurado en base a los dos aspectos de la muerte-resurrección.
La mediación popular del primer acto es el Vía crucis. Después del Vaticano II, se vuelve a descubrir la
necesidad de la mediación popular del segundo aspecto: La Vía lucís.
La Pascua no debe ser tan sólo una fiesta del calendario, sino un estilo de vida.
El Vía Lucís se presenta simétrica al Vía Crucis: catorce estaciones, con su paso bíblico correspondiente, que van desde el sepulcro vacío, primer signo de la Pascua, hasta Pentecostés, su fruto primordial.
A lo largo del Vía Lucís la Madre de Jesús permanece a nuestro lado, Ella, la regocijada con el Hijo Resucitado.
Los misterios gozosos de la tradición del rosario de María son en sí la síntesis del Vía Lucís, que comprende el proceso natural que va de la Pascua del Hijo que vence a la muerte, a la de los hijos, con la irrupción triunfal del Espíritu Santo en el Cenáculo.

SU ESTRUCTURA:

1. La Resurrección - Jesús resucita de la muerte
2. El sepulcro vacío - Los discípulos encontraron el sepulcro vacío
3. ¡He visto al Señor! - El Resucitado se manifiesta a la Magdalena
4. A través del camino - El Resucitado en el camino de Emaús
5. Cena de Emaús - El Resucitado se manifiesta al partir el pan
6. En el Cenáculo - El Resucitado se presenta vivo ante los discípulos
7. La Reconciliación - El Resucitado da el poder de perdonar los pecados
8. Con Tomás - El Resucitado confirma la fe de Tomás
9. Pesca milagrosa - El Resucitado encuentra a los suyos en el lago de Tiberíades
10. Pedro, el guía - El Resucitado confiere el primado a Pedro
11. Misión apostólica - El Resucitado le confía a los discípulos la misión universal
12. Retorno al Padre - El Resucitado sube al cielo
13. La Espera del Espíritu - Con María, a la espera del Espíritu
14. El Espíritu prometido - El resucitado envía a los discípulos el Espíritu Santo Prometido


SU DINÁMICA:

Cada estación se articula en tres pasos:
- proclamación del paso bíblico
- comentario exegético
- aplicación al hombre de hoy

Según el tiempo disponible, se puede optar por:
- seguir todo el texto
- escoger entre comentario y actualización.

La procesión es presidida por tres ministros:
- Uno lleva el cirio pascual encendido;
- El otro el libro de los Evangelios abierto en las narraciones de la resurrección;
- El tercero un ramo de flores, signo de la vida, o un icono de Cristo resucitado.
El Presidente de la asamblea los acompaña;

Los lectores pueden quedarse en el ambón;
y también los guías
Los participantes siguen el itinerario o, según la conveniencia, se quedan en los bancos.
Los cantos son escogidos libremente por la comunidad o el grupo.

TAMBIEN SE PUEDE REZAR ASI:

Para rezar el Vía Lucís, en que compartimos con Jesús la alegría de su Resurrección, proponemos un esquema similar al que utilizamos para rezar el Vía Crucis:

* Enunciado de la estación;

* Presentación o monición que encuadra la escena;

* Texto evangélico correspondiente, con h cita de los lugares paralelos (en las dos últimas estaciones hemos tomado el texto de los Hechos de los Apóstales);

* Comentario al pasaje de la Escritura;

* Oración que pretende tener un tono de súplica

Para completar este esquema, si se desea, después del enunciado de cada una de las estaciones, se puede decir:

V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.
V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

COMENTARIOS FINALES:

Los acontecimientos del Vía Crucis concluyen en un sepulcro, y dejan quizá en nuestro interior una imagen de fracaso. Pero ése no es el final. Jesús con su Resurrección triunfa sobre el pecado y sobre la muerte. Y, resucitado, dedicará nada menos que cuarenta días en devolver la fe y la esperanza a los suyos. Después los dejará diez días de reflexión - a modo de jornadas de retiro y oración - en torno a María para que reciban la fuerza del Espíritu que les capacite para cumplir la misión que El les ha confiado.
En los encuentros de Jesús con los suyos, llenos de intimidad y de esperanza, el Señor parece jugar con ellos: aparece de improviso, donde y como menos se esperan, les llena de alegría y fe, y desaparece dejándoles de nuevo esperando. Pero después de su presencia viene la confianza firme, la paz que ya nadie podrá arrebatarles. Todo se ilumina de una luz nueva.
El Vía Lucís es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar por el Espíritu Santo que vivifica el alma.

Cuando...

sigáis al pie de la letra la Palabra de Dios.

Sí, ya sabemos que la Ley es buena, con tal que se la tome como ley, teniendo bien presente que la ley no ha sido instituida para el justo, sino para los prevaricadores y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreligiosos y profanadores, para los parricidas y matricidas, para los asesinos, adúlteros, homosexuales, traficantes de seres humanos, mentirosos, perjuros y para todo lo que se opone a la sana doctrina, según el Evangelio de la gloria de Dios bienaventurado, que se me ha confiado.

(1ª Timoteo 1: 8-11) Biblia de Jerusalén

Lecturas del 20/04/2009, Lunes de la 2ª semana de Pascua

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 23-31)

Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios
En aquellos días, puestos en libertad, Pedro y Juan volvieron al grupo de los suyos y les contaron lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oírlo, todos juntos invocaron a Dios en voz alta: - «Señor, tú hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que contienen; tú inspiraste a tu siervo, nuestro padre David, para que dijera: "¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos planean un fracaso? Se alían los reyes de la tierra, los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Mesías, " Así fue: en esta ciudad se aliaron Herodes y Poncio Pilato con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, tu Ungido, para realizar cuanto tu poder y tu voluntad habían determinado. Ahora, Señor, mira cómo nos amenazan, y da a tus siervos valentía para anunciar tu palabra; mientras tu brazo realiza curaciones, signos y prodigios, por el nombre de tu santo siervo Jesús.» Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 3,1-8)

El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios
Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y le dijo: - «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.» Jesús le contestó: - «Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.» Nicodemo le pregunta: - « ¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer? » Jesús le contestó: - «Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»

Palabra del Señor.




domingo, 19 de abril de 2009

Cuando...

seáis muy amantes de la tradición.

Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: "¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los antepasados?; pues no se lavan las manos a la hora de comer." El les respondió: "Y vosotros, ¿por qué traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios dijo: = Honra a tu padre y a tu madre, = y: = El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. = Pero vosotros decís: El que diga a su padre o a su madre: "Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda", ése no tendrá que honrar a su padre y a su madre. Así habéis anulado la Palabra de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: = Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. = = En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres." = Luego llamó a la gente y les dijo: "Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre." Entonces se acercan los discípulos y le dicen: "¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?" El les respondió: "Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos que guían a ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo." Tomando Pedro la palabra, le dijo: "Explícanos la parábola." El dijo: "¿También vosotros estáis todavía sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al excusado? En cambio lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre." Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: “¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada." Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: "Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros." Respondió él: "No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel." Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!" El respondió: "No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos." "Sí, Señor - repuso ella -, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos." Entonces Jesús le respondió: "Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas." Y desde aquel momento quedó curada su hija. Pasando de allí Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino." Le dicen los discípulos: "¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?" Díceles Jesús: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos dijeron: "Siete, y unos pocos pececillos." El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas. Y los que habían comido eran 4.000 hombres, sin contar mujeres y niños. Despidiendo luego a la muchedumbre, subió a la barca, y se fue al término de Magadán.

(Evangelio según San Mateo 15) Biblia de Jerusalén

Lecturas del 19/04/2009, Domingo de la 2ª semana de Pascua


PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 32-35)

Todos pensaban y sentían lo mismo
En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6)

Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo
Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a Dios que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Éste es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No sólo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31)

A los ocho días, llegó Jesús
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. » Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: - «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: - «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: - «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: - «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: - « ¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: - « ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.