viernes, 5 de noviembre de 2010

Lecturas


Aguardamos un Salvador; él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso

Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido". El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa". Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Este respondió: "Cien barriles de aceite". El le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta". Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" El contestó: "Cien fanegas de trigo". Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta". Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz".

Palabra del Señor.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo

Hermanos: Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más: circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.

Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta

En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: "Ese acoge a los pecadores y come con ellos". Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido". Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles "¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido". Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta".

Palabra del Señor.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Seguid actuando vuestra salvación, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad

Queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, seguid actuando vuestra salvación con temor y temblor, porque es Dios quien activa en vosotros el querer y la actividad para realizar su designio de amor. Cualquier cosa que hagáis, sea sin protestas ni discusiones, así seréis irreprochables y límpidos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una gente torcida y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo, mostrando una razón para vivir. El día de Cristo, eso será una honra para mí, que no he corrido ni me he fatigado en vano. Y, aun en el caso de que mi sangre haya de derramarse, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría; por vuestra parte, estad alegres y asociaos a la mía.

El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar". ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.

Palabra del Señor.

martes, 2 de noviembre de 2010

Homenaje

ImageHost.org

Desde este rinconcito, encendemos estas velas en recuerdo y homenaje de todos los fieles difuntos que formaron parte de vuestras familias y amigos que os supieron ayudar en todo momento.

Especial mención a mis padres Amador y Josefa, a mis suegros Escolástico y Petra y a los padres de un buen amigo Misericordia y Engelbert.

Ellos disfrutan del PADRE y estoy seguro que nos están haciendo hueco para cuando nos llegue el momento de reunirnos.

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Yo sé que está vivo mi Redentor

Respondió Job a sus amigos: "¡Ojala se escribieran mis palabras, ojala se grabaran en cobre, con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la roca! Yo sé que está vivo mi Redentor, y que al final se alzará sobre el polvo: después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro, mis propios ojos lo verán."

Transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso

Hermanos: Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.


Jesús, dando un fuerte grito, expiró

Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: "Eloí, Eloí, lamá sabaktaní". (Que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?") Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Mira, está llamando a Elías." Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo: "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo." Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: "Realmente este hombre era Hijo de Dios." [Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?" Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: "No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron."]

Palabra del Señor.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Mañana es...


ImageHost.org



La Conmemoración de los Fieles Difuntos, popularmente llamada Día de Muertos o Día de Difuntos, es una celebración cristiana que tiene lugar el día 2 de noviembre, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

Historia

La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2° de los Macabeos en el Antiguo Testamento dice:
"Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46); y siguiendo esta tradición, en los primeros días de la Cristiandad se escribían los nombres de los hermanos que habían partido en la díptica, que es un conjunto formado por dos tablas plegables, con forma de libro, en las que la Iglesia primitiva acostumbraba a anotar en dos listas pareadas los nombres de los vivos y los muertos por quienes se había de orar.

En el siglo VI los benedictinos tenían la costumbre de orar por los difuntos al día siguiente de Pentecostés. En tiempos de san Isidoro († 636) en España había una celebración parecida el sábado anterior al sexagésimo día antes del Domingo de Pascua (Domingo segundo de los tres que se contaban antes de la primer de Cuaresma) o antes de Pentecostés.

En Alemania cerca del año 980, según el testimonio de Widukind, abad de la Corvey, hubo una ceremonia consagrada a la oración de los difuntos el día 1 de noviembre, fecha aceptada y bendecida por la Iglesia.
San Odilón u Odilo en el 980, abad del Monasterio de Cluny, en el sur de Francia, añadió la celebración del 2 de noviembre como fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada "Conmemoración de los Fieles Difuntos". De allí se extendió a otras congregaciones de benedictinos y entre los cartujos; la Diócesis de Lieja la adoptó cerca del año 1000, en Milán se adoptó el siglo XII, hasta ser aceptado el 2 de noviembre, como fecha en que la Iglesia celebraría esta fiesta.

Celebración litúrgica en la Iglesia Católica.

En la Iglesia Católica, para esta celebración se recita el Oficio de Difuntos y las Misas son de Réquiem, excepto cuando el 2 de noviembre cae en domingo, pues no se puede celebrar misa de exequias o de difuntos en domingo, razón por la que los cristianos orientales celebran esta fiesta en sábado, aunque puede pasarse al 3 de noviembre.

En España, Portugal y América es tradición que los sacerdotes celebren tres misas ese día. Una concesión parecida se solicitó para todo el mundo al Papa León XIII, pero aunque no la concedió, sí ordenó un Réquiem especial en 1888.

En las Iglesias Ortodoxas

Entre los cristianos orientales hay varios días dedicados a la oración por los difuntos, muchos de ellos caen en sábado, durante el tiempo de la Cuaresma o Pascua. En el rito de la Iglesia Ortodoxa Griega, esta fiesta se celebra en la Víspera de la Sexagésima, o en la Víspera de Pentecostés. Mientras que la Iglesia Armenia, celebra la "Pascua de los difuntos" al día siguiente de Pascua de Resurrección.
En la Iglesia Serbia hay también una Conmemoración de los difuntos, celebrada el sábado siguiente a la fiesta de la Concepción de san Juan Bautista (23 de septiembre).

En el Protestantismo

Durante la Reforma protestante, la celebración de los Fieles Difuntos fue fusionada con la de Todos los Santos por la Iglesia Anglicana, aunque fue renovada por ciertas Iglesias conectadas con el Movimiento de Oxford en el siglo XIX.
Entre algunos protestantes no anglicanos la tradición ha sido mantenida tenazmente. A pesar de la influencia de Lutero, que abolió esta celebración en Sajonia y de las penas eclesiásticas luteranas, sobrevive esta celebración en la Europa protestante.
Otras Iglesias protestantes, como las evangélicas no celebran alguna fiesta análoga en memoria de los difuntos.

"Estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!" (Martín Lutero ante la Dieta de Worms, 1521)

La Palabra de Dios dice en el Antiguo Testamento: Levíticos 20:26 Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos. Levíticos 20:27 Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos. Biblia Reina-Valera 1960.
Texto que contradice El libro 2° de los Macabeos por lo cual se cree que no se debe invocar a los muertos en ninguna de sus formas. El libro de los macabeos no forma parte del Canon protestante.

Tradiciones del Día de los Fieles Difuntos

La tradición de asistir al cementerio para rezar por las almas de quienes ya abandonaron este mundo, está acompañada de un profundo sentimiento de devoción, donde se tiene la convicción de que el ser querido que se marchó y pasará a una mejor vida, sin ningún tipo de dolencia, como sucede con los seres terrenales.
En Francia, la gente de todos los rangos y credos decora los sepulcros de sus muertos en el Jour des morts.

En México esta celebración se combinó con elementos indígenas y del sincretismo resultó una original celebración en el Día de Muertos, distinta de las otras naciones católicas.

En las zonas andinas de sudamérica, especialmente en Ecuador, Perú y Bolivia, la costumbre es preparar e intercambiar entre familiares y amigos las guaguas de pan para consumir con la chicha morada que en algunas áreas rurales son también ofrendas principales en los cementerios.

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lectura


Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: "No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios." Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: "¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!" Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén." Y uno de los ancianos me dijo: "Ésos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?" Yo le respondí: "Señor mío, tú lo sabrás." Él me respondió: "Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero."

Veremos a Dios tal cual es

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él es puro.

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo."

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilía


TODOS LOS SANTOS

Una nueva humanidad

Llevo, como la inmensa mayoría de los españoles, los apellidos de mis padres. De esta manera soy reconocido y figuran en mi carnet de identidad. Es evidente que no tengo ningún mérito por apellidarme así ni he hecho nada por adquirirlos. Pero son un don gratuito y generoso por parte de mi madre y de mi padre, y me siento muy orgulloso y honrado por llevarlos.

Todos nosotros somos santos, no por propios méritos, sino porque Santo es el apellido de nuestro Padre del Cielo, que nos ama y nunca dejará de amarnos. Somos sus hijos y de El hemos heredado la santidad y la dignidad de ser hijos del amor. Este don no es patrimonio de unos pocos, sino de todo hombre y toda mujer que vienen a este mundo.

En el santoral de cada día encontramos a numerosos santos canonizados por la Iglesia, presentados ante el pueblo como modelos de vida a seguir. Unos han marcado una pauta de popularidad en la historia de la Iglesia como Santa Teresa, San Antonio, San Fran cisco de Asís, San Francisco Javier; otros han sido recientemente reconocidos por sus virtudes ejemplares para el mundo de hoy, como el Papa Juan XXIII, Teresa de Calcuta, Damián de Beuster... Hay santos vivientes que destacan por su inquebrantable testimonio cristiano; cada uno de nosotros reconocemos a varios.

Evidentemente este calendario es muy limitado, puesto que son, como dice el libro del Apocalipsis, incontables en número, provenientes de toda tribu, raza o nación, que viven felices en el corazón de Dios.

Hoy celebramos su fiesta, el triunfo definitivo de nuestros seres queridos que abandonaron este mundo y participan ya de la vida de los bienaventurados. No sólo permanecen vivos en nuestro recuerdo, sino que son nuestros mejores valedores en el cielo. Hay una intercomunión entre ellos y nosotros mediante la oración. Es lo que confesamos cuando decimos: "creo en la comunión de los santos".

Esta es la humanidad nueva que ha llegado a su término y ve a Dios tal cual es. Es nuestra aspiración suprema, la gran utopía que nos va guiando a lo largo de la vida

Las bienaventuranzas

Al celebrar esta Fiesta del triunfo de Todos los Santos, estamos proclamando en realidad el amor de Dios que los ha acogido en su seno.

Los que formamos parte de la Iglesia militante esperamos también ver a Dios cara a cara.
Mientras tanto, Jesús nos brinda en esta Cara Magna de las Bienaventuranzas, la moral positiva que debemos seguir para llegar a ese encuentro definitivo con Dios.
No se es bueno por evitar el mal; se es bueno por hacer el bien.
En este sentido los pobres de espíritu, los mansos, los misericordiosos, los pacíficos, los limpios de corazón, los que lloran y se compadecen de las miserias humanas, los perseguidos por causa de la justicia... serán bienaventurados, vivirán perpetuamente con el Supremo Hacedor, las jerarquías del cielo y todos los Santos.
Aquí, en la tierra, disfrutamos de un anticipo cuando vivimos la comunión en la familia, en la amistad, en el matrimonio, en las relaciones sociales, en la convivencia fraterna, en la intimidad sexual, en la comunidad de fe...
Todo esto, lo sabemos, es efímero, puesto que la felicidad se nos escapa de las manos y tenemos una fecha de caducidad con la muerte.
También es cierto que gran parte de nuestras frustraciones, angustias y depresiones se producen entre las personas que amamos, al sentirnos infravalorados, utilizados o insuficientemente queridos.
A pesar de todo, no debemos dejarnos arrastrar por la pesadumbre y buscar siempre el lado positivo de los acontecimientos.

Los poderes de este mundo son vencidos

El poder, el dinero y la gloria de este mundo quedarán aniquilados por la muerte.
Los sistemas injustos, origen de la grave crisis que estamos viviendo, nos gritan bien a las claras que este desorden es insostenible.
Existe otra manera de organizar la convivencia si somos capaces de escuchar a los que tienen hambre y sed de justicia para configurar un mundo para todos (no sólo para ricos y poderosos) , donde cada cual arrima el hombro como puede, con humildad y entrega a los demás..

Volviendo a las Bienaventuranzas, los auténticos santos no hicieron ostentación de su condición de tales. Se limitaron a cumplir con su deber, llenando de sentido las cosas más sencillas y humildes, sacrificándose calladamente por los demás. Santos anónimos a quienes Jesús en el evangelio llama bienaventurados. Gente maltratada, humillada, escarnecida, perseguida, castigada por defender la justicia. Hombres y mujeres desprendidos, honrados, abiertos al perdón y a la misericordia, prestos para servir y acompañar al solitario, al enfermo, al débil, al parado, al emigrante. Con ellos, como escoltas de Jesús, se ha ido tejiendo la historia de “los mejores hijos de la Iglesia”, así llamados en el prefacio de la Eucaristía de hoy. Su sangre, también derramada para el perdón de los pecados, nos acerca cada vez más al misterio redentor de Cristo.

Unidos en comunión con nuestros hermanos, miembros de la Iglesia triunfante y junto a María, madre de todos los Santos, proclamemos juntos nuestra fe en Jesús, el Cordero de Dios degollado que quita el pecado del mundo y a quien alaba sin cesar el coro de todos los bienaventurados.
¡Feliz Domingo!