martes, 7 de septiembre de 2010

Lecturas


Un hermano tiene que estar en pleito con otro, y además entre no creyentes

Hermanos: Cuando uno de vosotros está en pleito con otro, ¿cómo tiene el descaro de llevarlo a un tribunal pagano y no ante los santos? ¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo? Pues si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no estaréis a la altura de juzgar minucias? Recordad que juzgaremos a ángeles: cuánto más asuntos de la vida ordinaria. De manera que para juzgar los asuntos ordinarios dais jurisdicción a ésos que en la Iglesia no pintan nada. ¿No os da vergüenza?¿Es que no hay entre vosotros ningún entendido que sea capaz de arbitrar entre dos hermanos? No señor, un hermano tiene que estar en pleito con otro, y además entre no creyentes. Desde cualquier punto de vista ya es un fallo que haya pleitos entre vosotros. ¿No estaría mejor sufrir la injusticia? ¿No estaría mejor dejarse robar? En cambio, sois vosotros los injustos y los ladrones, y eso con hermanos vuestros. Sabéis muy bien que la gente injusta no heredará el reino de Dios. No os llaméis a engaño: los inmorales, idólatras, adúlteros, afeminados, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero os lavaron, os consagraron, os perdonaron en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por Espíritu de nuestro Dios.

Pasó la noche orando. Escogió a doce y los nombró apóstoles

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salta de él una fuerza que los curaba a todos.

Palabra del Señor.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Quitad la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo

Hermanos: Se sabe públicamente que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran; me refiero a ése que vive con la mujer de su padre. ¿Y todavía os engreís? Estaría mejor ponerse de luto, para que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo. Lo que es yo, ausente en el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; en la carne quedará destrozado, pero así su espíritu se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Quitad la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.

Estaban al acecho para ver si curaba en sábado

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: -«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


¿Quién comprende lo que Dios quiere?

¿Qué hombre conoce el designio de Dios?¿Quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo? ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde el cielo? Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó.

Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido

Querido hermano: Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mi, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.

El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: - «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, sí echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.” ¿0 qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilía


SI ALGUNO SE VIENE CONMIGO

“¿QUÉ HOMBRE CONOCE EL DESIGNIO DE DIOS?”

Esta primera frase del Libro de la Sabiduría, que acabamos de escuchar, corresponde a la llamada “Oración de Salomón”.
Es un interrogante que cuestiona el saber humano ante la grandeza de la Creación.
El salmo 8 nos dice también: “Cuando contemplo el cielo obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que te acuerdes de Él, el ser humano para darle poder?”.
No podemos, por sabios que nos creamos, competir con Dios ni alcanzar el auténtico sentido de la vida sin su gracia.
Somos pequeños, pobres, limitado, débiles, desamparados, inmerso en la vorágine de un mundo que condiciona nuestros pensamientos y cauteriza nuestras decisiones, porque a menudo no somos libres en nuestro trabajo o en nuestra familia.
Abandonarnos a Dios, a su Providencia, lejos de esclavizarnos nos hace más libres y humanos, porque nos pone en el camino de la verdadera sabiduría: la búsqueda de la voluntad de Dios.
San Pablo lo expresaba así: “Todo estimo como basura con tal de conocer a >Cristo, mi Señor”.
En este mundo de la sabiduría científica y los adelantos tecnológicos, carecemos de esta “otra” sabiduría, la sabiduría de siempre: saber para qué vivimos y por qué morimos.
Esto es un faro de luz en medio de las tinieblas que nos cercan.

“YO ANCIANO Y PRISIONERO POR CRISTO”

Así comienza la Carta de San Pablo a Filemón, la más corta de las escritas por el Apóstol de las Gentes.
Ha perdido ya el vigor y fogosidad de su juventud, ha vivido múltiples experiencias por tierra y por mar, afrontado peligros y cárceles, luchado con denuedo para crear comunidades, y ha anunciado incansablemente a Cristo.
Ahora, sólo y en la cárcel, acepta serenamente el momento de su inminente muerte por decapitación a las afueras de Roma.
En estas circunstancias, al igual que Jesús en la Ultima Cena, valora la importancia del amor que le ha sido regalado e intercede ante Filemón, a quien no descalifica ni condena, por su esclavo Onésimo, apelando a la misericordia y a la fe que él ha recibido.
Un cristiano no puede aceptar la esclavitud, pues Dios nos ha creado libres y con los mismos derechos.
Y, si es cierto que “la verdad nos hace libres”, según la afirmación de San Juan, el amor nos da la medida de la alegría cristiana, que es un anticipo de la vida eterna.
Ayudar a los demás en sus necesidades nunca es un tiempo perdido, sino una inversión espiritual que valora la entrega por encima por encima de los reconocimientos humanos y las riquezas materiales que se puedan adquirir.

“SI ALGUNO SE VIENE CONMIGO”

Seguro que San Pablo se sintió profundamente cuestionado por esta pregunta de Jesús, recibida por boca de los Apóstoles...
Jesús nos hace hoy esta mima llamada, que exige una respuesta personal de cada uno de nosotros...
Vivimos desde hace varias décadas un cristianismo descafeinado, cómodo y sin compromisos. Nos guiamos de la conveniencia y el oportunismo; consumimos sacramentos sin saber su significado; nos colocamos etiquetas sin haber pasado el control de calidad cristiana ni pasar la ITV de la identidad de nuestro motor.
Hablamos de “nosotros, los cristianos”, sin molestarnos en conocer a Jesús más que lo justamente necesario.
Es fácil ser hincha del equipo de fútbol de nuestros amores y jalear las glorias de nuestro club sin haber pisado el terreno de juego.
Son otros los que nos “sacan las castañas del fuego” sin que nosotros hayamos encendido el fuego.
Es hora de que nos cuestionemos que el seguimiento de Jesús es duro, como lo es sacar a los hijos adelante en circunstancias adversas, mantener el trabajo en momentos de crisis y aguantar los chaparrones del desafecto y los revolcones de la enfermedad.
He sido durante bastantes años profesor de religión. Siempre luché por colocar la clase de religión en horarios dignos. Lo más lógico era colocarla en la última hora de la tarde cuando los alumnos se encontraban cansados y con ganas de ir a casa.
Me pregunto si ante la disyuntiva de elegir entre Jesús y las riquezas o nuestra familia ¿qué haríamos? ¿No será que, en el fondo, nos da miedo vivir el estilo de vida de Jesús?
La clave para seguirle nos la da él mismo cuando nos invita a conocer nuestra realidad personal, a pertrecharnos de los medios necesarios para afrontar las dificultades y conocer el precio a pagar, con frecuencia la misma vida.
Los seguidores de Jesús nos exponemos a ello, al igual que los alpinistas que encaran la conquista de las montañas más altas del mundo.
A pesar e todo, no deja de ser seductor, porque la recompensa de caminar tras las huellas del Maestro es la suprema felicidad.
Como tantas veces Jesús recordaba a los Apóstoles: es un contrasentido la resurrección sin la pasión previa.

AL ENCUENTRO DE LA LUZ.

Las vacaciones veraniegas están tocando a su fin.
La mayoría hemos vivido ajenos a los avatares del mundo, porque eran prioritarios los pasatiempos en la playa, el aire fresco de la montaña, el frescor de la vieja casa del pueblo o la piscina de nuestro lugar de origen, porque la economía familiar no daba para un desembolso extra.
Pero sí han abundado las noticias: abandono de las tropas de Irak, muertes de soldados en Afganistán, graves inundaciones en diversos lugares del planeta, subida de los carburantes, recorte presupuestario en las obras públicas, encuestas para calibrar el porcentaje de votos de cada partido, y una serie de medidas antipopulares aprovechando la pasividad veraniega de los ciudadanos. Nada nuevo al respecto.
Pero ha pasado casi desapercibida para los periódicos y las televisiones la Marcha Juvenil a Santiago de Jóvenes españoles procedentes de todas las Diócesis: unos 15.000.
Las buenas noticias tienen poca publicidad.
Durante varias jornadas de duro caminar, de reflexión para cuestionarse su vocación para la vida laical, religiosa o sacerdotal, de celebración gozosa de su fe, de su ilusión por superarse, de conocimiento y compromiso de los unos con los otros y con Cristo, llegaron a los pies del Apóstol para darle lo mejor que puede ofrecer un joven: la disponibilidad.
No es ésta la juventud de las discotecas, entregada a la droga y al sexo al margen del amor; de los botellones de los fines de semana; de la juerga fácil.
Son jóvenes normales, sanos alegres y con inquietudes, en búsqueda de una respuesta que dé sentido a sus vidas. Serán los árbitros del mañana y los primeros protagonistas de “Las Jornadas Mundiales de la Juventud “(JMJ) que se celebrarán en Madrid durante la segunda quincena de Agosto de 2.011. Se esperan más de millón y medio de jóvenes venidos de todo el mundo. Será un acontecimiento único, singular, para relanzar la nueva evangelización que todos esperamos alrededor de Cristo, que es quien convoca a través de sus Ministros para seguir sus pasos.
Aunque la marcha sea exigente, no debemos tener miedo, porque El es Camino, Verdad y Vida.

Para terminar, quiero citar y hacer mía la frase del salmo 90,12, que hoy hemos rezado. Es una petición del sabio religioso popular, consciente de sus debilidades:
“Enséñanos, Señor, a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”.

¡Ojala sea así!

sábado, 4 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Hemos pasado hambre y sed y falta de ropa

Hermanos: En el caso de Apolo y de mí aprended aquello de «no saltarse el reglamento» y no os engriáis en uno a costa del otro. A ver, ¿quién te hace tan importante? ¿Tienes algo que no hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué tanto orgullo, como si nadie te lo hubiera dado? Ya tenéis todo lo que ansiabais, ya sois ricos, habéis conseguido un reino sin nosotros. ¿Qué más quisiera yo? Así reinaríamos juntos. Por lo que veo, a nosotros, los apóstoles, Dios nos coloca los últimos; parecemos condenados a muerte, dados en espectáculo público para ángeles y hombres. Nosotros, unos necios por Cristo, vosotros, ¡qué sensatos en Cristo! Nosotros débiles, vosotros fuertes; vosotros célebres, nosotros despreciados; hasta ahora hemos pasado hambre y sed y falta de ropa; recibimos bofetadas, no tenemos domicilio, nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; nos insultan, y les deseamos bendiciones; nos persiguen, y aguantamos; nos calumnian, y respondemos con buenos modos; nos tratan como a la basura del mundo, el deshecho de la humanidad, y así hasta el día de hoy. No os escribo esto para avergonzaros, sino para haceros recapacitar, porque os quiero como a hijos; porque tendréis mil tutores en Cristo, pero padres no tenéis muchos; por medio del Evangelio soy yo quien os ha engendrado para Cristo Jesús.

¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?

Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: -«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?» Jesús les replicó: -« ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.» Y añadió: -«El Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón

Hermanos: Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidáis cuentas vosotros o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán

En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: -«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.» Jesús les contestó: -« ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán. » Y añadió esta parábola: -«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “Está bueno el añejo.”»

Palabra del Señor.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios

Hermanos: Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: "Él caza a los sabios en su astucia." Y también: "El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos." Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Dejándolo todo, lo siguieron

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro y echad las redes para pescar". Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes". Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador". Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas: desde ahora serás pescador de hombres". Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios

Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más. Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales. Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano. Cuando uno dice "yo soy de Pablo" y otro, "yo de Apolo", ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios. El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.

También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso me han enviado

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le pidieron que hiciera algo por ella. El, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera, se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios". Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: "También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado. Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor.