viernes, 16 de octubre de 2026

Reflexión del 16/10/2026

Lecturas del 16/10/2026

Hermanos:
En Cristo hemos heredado también los hijos de Israel, los que ya estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de la verdad —el evangelio de vuestra salvación—, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.
Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

Palabra del Señor.

16 de Octubre 2026 - San Gerardo Mayela

Pío IX calificó a san Gerardo de "perfecto modelo de los hermanos legos", y León XIII dijo que había sido "uno de los jóvenes más angelicales que Dios haya dado a los hombres por modelo". En sus veintinueve años de vida, el santo llegó a ser el más famoso taumaturgo del siglo XVIII.

Nació en Muro, a setenta kilómetros de Nápoles. Su padre era sastre. Su madre, después de la muerte de Gerardo, dio este testimonio: "Mi hijo sólo era feliz cuando se hallaba arrodillado en la iglesia, ante el Santísimo Sacramento. Con frecuencia entraba a orar y olvidaba hasta la hora de comer. En casa oraba todo el tiempo.

Verdaderamente, había nacido para el cielo." Cuando Gerardo tenía diez años, su confesor le dio permiso de comulgar cada tercer día; como era una época en la que la influencia del jansenismo todavía se dejaba sentir, ello demuestra que el confesor de Gerardo le consideraba como un niño excepcionalmente dotado para la piedad.

A la muerte de su padre, Gerardo debió abandonar la escuela y entró a trabajar como aprendiz de sastre en el taller de Martín Pannuto, hombre muy bueno, que le comprendía y le apreciaba. En cambio, uno de los empleados era un hombre muy brusco que solía maltratar a Gerardo. Una vez aprendido su oficio a la perfección, Gerardo pidió ser admitido en el convento de los capuchinos de Muro, donde su tío era fraile; pero fue rechazado a causa de su juventud y de su condición delicada.

Gerardo volvió a Muro y abrió una sastrería por su cuenta. Vivía con su madre y sus tres hermanas. Solía dar a su madre una tercera parte de lo que ganaba; el otro tercio lo repartía entre los pobres y el resto lo empleaba en pagar misas por las almas del purgatorio. Pasaba muchas horas de la noche orando en la catedral y se disciplinaba severamente.

Cuando tenía veintitrés años, los padres de la congregación del Santísimo Redentor recientemente fundada, predicaron una misión en Muro. El joven les rogó que le admitiesen como hermano lego, pero su aspecto enfermizo no le ayudaba, y su madre y sus hermanas no tenían ningún deseo de verle partir. Sin embargo, Gerardo insistió y, finalmente, el P. Cafaro le envió a la casa de Deliceto, donde él era superior, con un mensaje que decía: "Os envío a este hermanito inútil." Pero, cuando el P. Cafaro volvió a su casa, cayó inmediatamente en la cuenta de su error y le concedió el hábito.

Los hermanos de Gerardo, al verle trabajar con gran ardor, puntualidad y humildad en la sacristía y en el huerto, solían decir: "O es un loco o es un santo." El fundador de la congregación, San Alfonso de Ligorio, comprendió que era un santo y le acortó el período de noviciado. El hermano Gerardo hizo la profesión en 1752. A los votos acostumbrados añadió el de hacer siempre lo que fuese, a su juicio, más agradable a Dios. El P. Tannoia, autor de las biografías de San Alfonso y de San Gerardo, que había sido curado por la intercesión de este último cuenta que un día, cuando el santo era novicio, le vio orando ante el tabernáculo; súbitamente Gerardo gritó: "Señor, déjame que me vaya, te ruego, pues tengo mucho que hacer." Sin duda es ésta una de las anécdotas más conmovedoras de toda la hagiología.

Durante los tres años que vivió después de hacer la profesión, el santo trabajó como sastre y enfermero de la comunidad; solía también pedir limosna de puerta en puerta, y los padres gustaban de llevarle consigo a sus misiones y retiros, porque poseía el don de leer en las almas.

Los fenómenos sobrenaturales abundaban en la vida del hermanito. Se cuenta que en una ocasión fue arrebatado en el aire y recorrió así más de medio kilómetro; se menciona también el fenómeno de "bilocación" y se dice que poseía los dones de profecía, de ciencia infusa y de dominio sobre los animales. La única voz que conseguía arrancarle de sus éxtasis era la de la obediencia.

Sin embargo, San Gerardo no fue canonizado por sus milagros, ya que éstos eran simplemente un efecto de su santidad, y Dios podía haber dispuesto que el santo no hiciese milagro alguno sin que ello modificase en un ápice la bondad, caridad y devoción que alabaron en el joven Pío IX y León XIII.

Unas de las pruebas más terribles que sufrió san Gerardo fue cuando una joven de vida licenciosa, llamada Neria Caggiano, a quien el santo había ayudado, le acusó de haberla solicitado. San Alfonso mandó llamar inmediatamente al hermano a Nocera. Pensando que su voto de perfección le obligaba a no defenderse, Gerardo guardó silencio. San Alfonso le prohibió durante algunas semanas recibir la comunión y hablar con los extraños. San Gerardo respondió tranquilamente: "Dios, que está en el cielo, no dejará de defenderme." Al cabo de unas cuantas semanas, Neria y su cómplice confesaron que habían calumniado al hermanito.

San Alfonso preguntó a su súbdito por qué no se había defendido y éste replicó: "Padre, ¿acaso no tenemos una regla que nos prohíbe disculparnos?"

Poco después, el santo acompañó al P. Margotta a Nápoles, donde el pueblo asedió, día y noche, la casa de los redentoristas para ver al famoso taumaturgo. Finalmente, al cabo de cuatro meses, los superiores se vieron obligados a enviar al hermano Gerardo a la casa de Caposele, donde fue nombrado portero.

Durante el crudo invierno de aquel año, doscientas personas, entre hombres, mujeres y niños, acudieron diariamente a la casa de los redentoristas, y el santo portero les proveyó de comida, ropa y combustible, sin que nadie supiese de dónde los sacaba.

Cuando volvió a Caposele, los superiores le encargaron de la supervisión de los edificios que se estaban construyendo. San Gerardo pasó el verano pidiendo limosna para la construcción. Pero el calor del sur de Italia acabó con su salud y, en los meses de julio y agosto, el santo se debilitó rápidamente.

Llegó a Caposele casi a rastras. En septiembre, pudo abandonar el lecho unos cuantos días, pero volvió a caer. Sus últimas semanas fueron una mezcla de sufrimientos físicos y éxtasis, cuando sus dones de profecía y ciencia infusa alcanzaron un grado extraordinario.

Murió en la fecha y hora que había predicho, poco antes de la media noche del 15 de octubre de 1755. Fue canonizado en 1904.

jueves, 15 de octubre de 2026

Reflexión del 15/10/2026

Lecturas del 15/10/2026

Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría.
Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría.
Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado.
Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca.
Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

15 de Octubre 2026 - Santa Magdalena de Nagasaki

Era natural de Nagasaki, hija de padres martirizados por la fe. Narran los manuscritos antiguos que era una joven grácil, delicada y hermosa. En su orfandad y siendo muy joven, hizo voto de celibato y prometió a María "que no tendría otra madre más que a ella". En 1624 se encontró con dos agustinos recoletos, Francisco de Jesús y Vicente de San Antonio, que luego fueron también mártires y beatos. Atraída por la profunda espiritualidad de los dos misioneros, Magdalena se consagró a Dios como terciaria agustina recoleta. Desde entonces, su hábito era el religioso, su única preocupación la oración, la lectura de libros santos y el apostolado. Más tarde se cambia en terciaria dominicana. Colaboró con el misioneros san Jordán Ansalone de San Esteban.

Los tiempos eran muy difíciles y la persecución que se desencadenó contra los cristianos se había convertido en cada vez más sistemática y cruel. Magdalena infundía valor a los cristianos, enseñaba el catecismo a los niños, y pedía limosna para los pobres a los comerciantes portugueses.

En 1629 se refugió en las montañas de Nagasaki, compartiendo los sufrimientos y las angustias de sus compatriotas perseguidos, animándoles a mantenerse fuertes en la fe, exhortándolos a volver al camino correcto cuando, vencidos por la tortura, habían negado a Cristo, visitando a los enfermos, bautizando a las los niños, llevando a todas palabras y gestos de consuelo, pero, llevada por su celo apostólico, se entregó voluntariamente, pero los guardias la mandaron marchar, y ella volvió otra vez, pero esta vez ante los jueces y estos le concedieron lo que pedía y la encerraron en la cárcel de Nagasaki, donde la sometieron a las torturas del agua ingurgitada, cañas afiladas entre las uñas, paseo a caballo por la ciudad, promesas de riquezas y de todas ellas salió victoriosa, hasta que murió después del tormento de la horca y la hoya. En el tormento estuvo 13 días hasta su muerte. Había ido al suplicio con el hábito blanco de terciaria dominica. Los tiranos quemaron su cuerpo y esparcieron sus cenizas en el mar para evitar la veneración de sus reliquias por los cristianos. Fue canonizada con el grupo de San Lorenzo Ruiz, el 18 de octubre de 1987 por el Papa San Juan Pablo II.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Reflexión del 14/10/2026

Lecturas del 14/10/2026

Hermanos: Si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, discordia, envidia, cólera, ambiciones, divisiones, disensiones, rivalidades, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen estas cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí. Contra estas cosas no hay ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!
Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.
¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!
¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!». Le replicó un maestro de la Ley: «Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».
Jesús replicó: «¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!»

Palabra del Señor.

14 de Octubre 2026 - San Calixto I - Papa y mártir

No están de acuerdo los historiadores sobre algunos detalles de la biografía de nuestro santo de hoy. Parece que nació en Roma en uno de los barrios pobres y que su padre se llamó Domicio. Que era esclavo y como tal pasó una dura juventud y mocedad. Recorrió varios lugares donde llevó una vida muy dura.

Como gozaba de muchas cualidades humanas y poseía bastante cultura parece que estuvo al cargo de un tal Carpóforo, que era cristiano y le encomendó misiones delicadas, entre otras la dirección de una especie de banca en la que a pesar de su gran pericia en estas lides parece que le fue mal o que unos judíos le engañaron. Acusado por su señor fue enviado a la cárcel, primero de Roma y después de Cerdeña donde pasó varios años en trabajos de esclavos.

La favorita del Emperador, una tal Marcia, consiguió poner en libertad a varios cristianos de este destierro de Cerdeña y entre ellos le tocó a Calixto ¿Cuándo se hizo cristiano Calixto? ¿Lo era ya su padre o se hizo él cuando trabajaba a las órdenes de Carpóforo que era cristiano? No lo sabemos, lo cierto es que una vez puesto en libertad se retiró cerca de Roma a una especie de desierto y allí pasó unos diez años entregado al estudio y a la meditación. Maduró Calixto durante aquellos años y su nombre empezó a sonar entre los ambientes cristianos. Llegó hasta los oídos del Papa San Ceferino y le llamó. Quedó prendado de aquellas cualidades que aparecían visiblemente en aquel hombre maduro y conocedor profundo de la fe cristiana. Y lo que más valía, su disposición para arrostrar cuantas calamidades fueran necesarias para dar a conocer a Jesucristo y defender su Iglesia.

El Papa Ceferino reconociendo estas cualidades y su gran ingenio le encomendó la ampliación y construcción en la Vía Appia del Cementerio o Catacumbas que después y para siempre llevarían su nombre. Hoy son las más extensas y visitadas de Roma. Muchos santos han visitado aquellos sagrados lugares donde se encuentran entre otras preciadas reliquias el Altar de los Papas donde varios murieron mártires mientras celebraban los Misterios y el altar de Santa Cecilia, el cuerpo de San Tarsicio, etc... Allí muchos noveles sacerdotes -como por ejemplo los dos hermanos redactores de este Santoral celebraron su Primera Misa.

Los cristianos de su tiempo reconocieron las egregias cualidades que adornaban al diácono Calixto y no sólo en cuestiones financieras o de construcción de catacumbas sino en el terreno de ciencia, de prudencia, de piedad y de dotes de gobierno. Por ello al morir el Papa Ceferino pusieron los ojos en Calixto y lo eligieron para sucederle como Obispo de Roma y Sumo Pontífice.

Algunas herejías empezaban a pulular por aquel entonces y contra ellas luchó con valentía el nuevo Papa. Las dos principales eran estas: El Sabelianismo que casi no ponía distinción entre las Personas de la Santísima Trinidad con confusiones que rayaban en la herejía y los Montanistas que eran los que defendían un rigorismo exagerado de costumbres y, sobre todo, con los que habían sido algo débiles durante las persecuciones y ahora querían volver, arrepentidos, a la Iglesia católica. San Calixto siempre quiso ser más padre que juez. Más defensor que condenador. Esto le atrajo muchos insultos y contradicciones pero siempre los soportó con gran entereza y mayor caridad.

San Calixto estaba convencido de una verdad sobre todo: La bondad de Dios y su gran misericordia para con los pecadores arrepentidos. Tertuliano y sus secuaces se levantaron contra el Papa y le hicieron sufrir muchísimo hasta que fue coronada su preciosa vida con la palma del martirio que recibió probablemente el año 222 bajo el emperador Alejandro Severo.

martes, 13 de octubre de 2026

Reflexión del 13/10/2026

Lecturas del 13/10/2026

Hermanos:
Para la libertad nos ha liberado Cristo.
Manteneos, pues, firmes, y no dejéis que vuelvan a someteros a yugos de esclavitud.
Mirad: yo, Pablo, os digo que, si os circuncidáis, Cristo no os servirá de nada.
Y vuelvo a declarar que todo aquel que se circuncida está obligado a observar toda la ley.
Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe; porque en Cristo nada valen la circuncisión o la incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor.
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo le rogó que fuese a comer con él.
Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».

Palabra del Señor.

13 de Octubre 2026 - San Eduardo III - Rey de Inglaterra

No fueron fáciles aquellos años de la Edad Media en los que abundaban las intrigas, las muertes violentas y los saqueos de toda clase... Al rey Eduardo le tocó de cerca tanta desgracia. Nació cerca de Oxford, en Inglaterra, por el año 1004. Cuando apenas sabrá distinguir el mal y el bien de las cosas, ya se verá obligado a cargar con los sinsabores de su pertenencia a la alta alcurnia de su patria. Son años difíciles para Inglaterra. Quizá los más trágicos de su historia.

No tenía más de diez años cuando su padre un día le manda que vista el traje más bonito y que se disponga para partir a lejanas tierras. ¿Motivo? Su padre Etelberto teme que el usurpador de su patria dé muerte a él y a toda su familia. Por lo menos, piensa, vamos a salvar a ésta, y manda a su esposa Emma que con los dos hijos menores, Eduardo y Alfredo, parta para Normandía donde tiene buenos amigos, hablan su idioma y se sentirán como en casa.

He aquí a Eduardo en tierra extranjera y solitaria. Pronto llegan malas noticias: Su padre ha muerto y su hermano mayor, Edmundo, que era el príncipe heredero, también. Los campos son arrasados, los labriegos y nobles muertos a espada. Toda Inglaterra está sumida en el caos más espantoso. Por si fuera poco para el joven Eduardo, un día llegan unos emisarios que dicen venir con muy buenas intenciones para llevarse a Inglaterra a los dos hermanos. Alfredo se lo cree y cae en sus patrañas recibiendo la muerte. Para colmo de males aquella mujer, su madre Emma, que parecía amar a sus hijos y a su patria, un día desaparece y es que ha ido a contraer matrimonio con el mismo usurpador. Eduardo queda solo y huérfano. Pero no se desalienta. Se refugia en la oración que es donde espera la luz y la fuerza para resistir y vencer. Acudió a Dios con toda confianza de hijo y le habló así: - «Señor, Padre mío, no tengo a quien volver los ojos en la tierra. Por ello acudo a Ti, seguro de que vas a venir en mi ayuda. Mi padre murió después de una vida de desgracias. La crueldad ha destruido a mis hermanos. Mi madre me ha dado un padrastro en mi mayor enemigo. Mis amigos me han vuelto la espalda. Estoy solo, Señor, y mientras tanto buscan mi vida. Pero tú eres el protector del huérfano y en Ti está la defensa del pobre. Ayúdame, Señor».

Eduardo era de temperamento recogido, taciturno, amante de la justicia, aunque no quería derramamiento de sangre. No hay mal que dure cien años. Los ingleses una vez muerto el usurpador fueron a buscar a Eduardo y volvió en olor de multitudes a su patria donde fue coronado rey, el día de Pascua, 3 de abril de 1043. Eduardo nada supo de venganzas contra los que habían hecho tanto mal a él y a su patria. Perdonó. Enderezó todos los entuertos que había cometido el usurpador. Quitó los impuestos, protegió a los pobres y trabajó con todas sus fuerzas por la prosperidad material y espiritual de su patria. Tomó como lema: «Ser más padre que rey; Servir más que mandar». Y este otro: «Ser rey de sí mismo y súbdito de Dios».

Recomendó a su madre que ingresara en un Monasterio como así lo hizo. El casó con la virtuosa Edit que era «rosa que floreció entre espinas»: piadosa, culta, hermosa, prudente. Hicieron voto de virginidad de vivir como hermanos y se amaron con toda el alma. Ella fue un buen puntal para el gobierno de Eduardo. A tantos males siguieron más bienes. En dos palabras podíamos resumir su largo reinado: Paz y justicia. Y al haber esto, siguió la tercera: prosperidad y bien espiritual. Era muy piadoso y gran devoto de la Eucaristía y de la Virgen María. Era el 5 de enero de 1066 cuando expiró. Le lloró toda Inglaterra. Habían perdido a un padre y al mejor de todos los reyes de su milenaria historia.

lunes, 12 de octubre de 2026

Reflexión del 12/10/2026

Lecturas del 12/10/2026

En aquellos días, David congregó en Jerusalén a todo Israel, para subir el Arca del Señor al lugar que le había preparado. Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas.
Luego los levitas levantaron el Arca de Dios tal como había mandado Moisés por orden del Señor: apoyando los varales sobre sus hombros.
David mandó a los jefes de los levitas emplazar a los cantores de sus familias con instrumentos musicales - arpas, cítaras y platillos - para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.
Llevaron el Arca de Dios y la colocaron en el centro de la tienda que David le había preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión de Dios. Cuando David acabó de ofrecerlos, bendijo al pueblo en nombre del Señor.
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo: «Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».
Pero él dijo: «Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

Palabra del Señor.

12 de Octubre 2026 - San Edwin

Nació en Deira, en Northumbria, Inglaterra, en un periodo histórico en que se libraban guerras por la evangelización de la Gran Bretaña. A la fecha del nacimiento de Edwin, el reino de Northumbria, que corresponde básicamente a los actuales territorios de Northumbria y Yorkshire, estaba constituido por dos reinos: Deira y Bernicia.

En su juventud, durante el reinado de Etelfrido de Bernicia, Edwin vivió muchos años en el exilio. Sin embargo, en 616, cuando Etelfrido fue derrotado en batalla, Edwin fue nombrado rey de Northumbria, gobernó durante 17 años. Edwin extendió su reino por casi toda la actual Inglaterra. Su gobierno lo ejerció prácticamente de manera itinerante, pues iba viajando de lugar en lugar para gobernar mejor.

En el 625 se casó en segundas nupcias con santa Ethelburga de Lyminge, la hija del rey cristiano de Kent. Ella mandó llamar a Inglaterra a san Paulino de York, quien bautizó a Edwin en 627, y fue de gran ayuda para extender el cristianismo por Northumbria, como capellán del rey. El historiador cristiano Beda el Venerable se refiere a Edwin de Northumbria como una persona prudente que meditaba largo rato antes de tomar una decisión importante, como lo fue su conversión, pero luego actuaba con completa seguridad. Según este cronista, durante el reinado de Edwin “una mujer podía viajar a través de la isla con un bebé en su pecho sin temor de ser insultada”. Edwin nombró a san Paulino obispo de York en 627, encomendándole la construcción de iglesias y la difusión de la fe. Estos años se caracterizaron por ser un breve periodo de paz que no se había vivido en mucho tiempo en la conflictiva Northumbria.

No obstante, para el año 633 los enemigos de Edwin se habían fortalecido, y en la batalla de Hatfield Chase fue derrotado por el rey pagano Penda de Mercia y el príncipe celta Cadwallon de Gales, quienes asolaron Northumbria, y por esta razón fue venerado como mártir. Su viuda, junto con sus hijos y con san Paulino tuvieron que huir a Kent, y la cristianización de la Gran Bretaña tuvo que esperar algunos años más.

En Inglaterra se originó muy pronto un culto popular a san Edwin de Northumbria, considerado mártir, y se le empezó a venerar como santo a partir de que sus restos mortales fueron trasladados a la abadía de Whitby. La ciudad de Edimburgo perpetúa su memoria.