sábado, 14 de marzo de 2026

Reflexión de Cuaresma 14/03/2026

Reflexión del 14/03/2026

Lecturas del 14/03/2026

Vamos, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado, y él nos curará; él nos ha golpeado, y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida y al tercero nos hará resurgir; viviremos en su presencia y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia, como la lluvia de primavera que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín, qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera, como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos; los castigué por medio de los profetas con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos.
En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “¡Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.

14 de Marzo 2026 – Beata Eva de Lieja

En Lieja, en la Lorena, beata Eva del Monte Cornelio, reclusa junto al cenobio de San Martín, que, junto con santa Juliana, priora del mismo cenobio, trabajó mucho para que el papa Urbano IV instituyese la fiesta del Cuerpo de Cristo.

Las noticias que nos han llegado aparecen en la «Vita Julianae», es decir, en la vida de santa Juliana de Cornillon. Eva nació en Lieja, en un ambiente acomodado, y experimentó un conflicto entre la vida civil y la de reclusa; su vocación no fue inmediatamente clara, y Juliana influenció mucho en su decisión. El ambiente en el que se educó no era el más propicio para alimentar una profunda vida cristiana. Era un mar de dudas. Poco a poco, sin embargo, su íntima amiga santa Juliana de Cornillón le fue aclarando todo su rico manantial -aunque inexplorado- de su alma estupenda.

La amistad sincera ayuda en momentos cruciales de la existencia. Guiada, pues, por su amiga entró en el convento cisterciense de San Martín de Lieja (Bélgica). Tuvo la fortuna de que la visitara a menudo su amiga. Le confiaba el gozo que sentía de haber fundado un instituto dedicado a la glorificación del Sacramento de la Eucaristía. Por diversas circunstancias, la beata Juliana tuvo que salir para estar junto a su amiga Eva en el mismo convento. Aquí fue donde Eva constató personalmente los arrebatos místicos de su amiga. Al principio dudaba de que los tuviera. Se convenció más tarde del alto grado de santidad de su amiga y de los éxtasis con que Dios le regalaba.

Gracias a las dos, el papa Urbano IV publicó la Bula en la que anunciaba la fiesta de la institución de la fiesta del Corpus para toda la Iglesia. Esta Bula es un documento importante de la fecha de la institución, en agosto- septiembre del año 1264. Justamente, al año siguiente moría en olor de santidad. Se le da de forma indistinta el título de santa o beata. 

Sus restos mortales por una u otras razones han ido de aquí para allá hasta el 18 de diciembre de 1746, fecha en la que se colocaron en el altar de san Martín. Su popularidad va siempre unida a Juliana. El culto fue aprobado el 22 de abril de 1902 por León XIII, y se celebra en Lieja el 14 de marzo, y el 25 de junio en otras regiones.

viernes, 13 de marzo de 2026

Reflexión de Cuaresma 13/03/2026

Reflexión del 13/03/2026

Lecturas del 13/03/2026

Esto dice el Señor: «Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros, y volved al Señor.
Decidle: “Tú quitas toda falta, acepta el pacto.
Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya ‘nuestro Dios’ a la obra de nuestras manos.
En ti el huérfano encuentra compasión”.
“Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos.
Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo, y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila.
Yo soy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto”.
¿Quién será sabio, para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos».
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: « ¿Qué mandamiento es el primero de todos?».
Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos».
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios».
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

13 de Marzo 2026 – Santa Eufrasia - Virgen

SANTA EUFRASIA la joven virgen que renunció a todos sus privilegios por Cristo

La Iglesia recuerda a Santa Eufrasia de Constantinopla, monja del siglo IV, figura importante del monacato femenino de la antigüedad.

Protegida del emperador.

Eufrasia fue hija de Antígono, senador de Constantinopla, emparentado con el emperador Teodosio I.

Un año después del nacimiento de Eufrasia, Antígono murió, por lo que la pequeña y su madre quedaron bajo la protección de la casa imperial.

El emperador se encargó personalmente del cuidado de ambas mujeres.

Cuando Eufrasia cumplió los 5 años, según la costumbre, Teodosio decidió comprometerla en futuro matrimonio con el hijo de un rico senador romano.

Mientras tanto, su madre, llamada también Eufrasia, iba comprometiéndose cada vez más con su fe cristiana, por lo que decidió dejar Constantinopla y mudarse a Egipto con su hija. Eufrasia tendría unos 7 años cuando llegó a ese país al lado de su madre y entró en contacto con los eremitas y monjes de Tebaida.

Egipto era una tierra en la que florecía la espiritualidad cristiana, donde grandes santas y santos testimoniaban la grandeza de Dios. Allí, las dos mujeres empezaron a frecuentar el monasterio de Santa María, fundado por San Cirilo de Alejandría y Santa Sara, haciéndose cercanas a las monjas que lo habitaban y adoptando muchas de sus costumbres.

Brota una flor en el jardín de la santidad

En buena parte, por eso, la pequeña Eufrasia, empezó a sentirse cada vez más atraída por la vida religiosa eremita y, cuando su madre murió, rogó a las monjas que le permitieran permanecer con ellas en el monasterio, tomando los hábitos de novicia a la edad de 8 años.

Al cumplir los doce, el emperador Arcadio quiso hacer valer la promesa que había hecho su predecesor Teodosio I, y envió un mensaje al monasterio en el que estaba Eufrasia, pidiéndole que regresara a casarse con el senador al que fue prometida.

La santa se negó a abandonar el convento y escribió una carta al emperador suplicando que la dejara en libertad, a cambio de que vendiese todos los bienes heredados de sus padres y dejase libres a todos los esclavos de su casa. Eufrasia le pidió al emperador que repartiera lo obtenido entre los pobres. Finalmente, pese a oponerse a que se deshaga de su herencia, el emperador accedió a los deseos de Eufrasia.

La joven prosiguió con su vida en el monasterio, sobrellevando la disciplina y dificultades del día a día, afrontando también las tentaciones que la invitaban a mirar atrás, o soñar con lo que hubiese sido de ella gozando de los privilegios que le correspondían. Eufrasia combatió “el buen combate” con ayuda de la gracia, practicando la caridad e invocando el nombre de Cristo.

En pie de lucha.

Cuenta la tradición que la abadesa del convento, Sara, tuvo una visión en la que Cristo glorioso tomaba a Eufrasia por esposa en el paraíso. Y es que la santa vivía profundamente enamorada de Cristo, guardándose en fidelidad eterna a Él. Sin embargo, son numerosas las historias en las que Satanás tentó a la joven mientras trabajaba o ayunaba. Sara le había procurado una disciplina especial a la santa, entre ayunos y penitencias, acompañadas de oración. Eufrasia salió airosa de muchas batallas espirituales, más aferrada al Señor, con el alma fortalecida. Entonces, el Señor, por su amor probado, le concedió el don de hacer milagros y echar malos espíritus. Eufrasia sanó a muchos enfermos y liberó a muchos poseídos; como fue el caso de un niño que no podía andar porque un demonio lo tenía paralizado, o de una monja cuya alma había caído en manos del tentador.

Rumbo al cielo junto a sus hermanas.

Cuando la santa tenía alrededor de 30 años, enfermó gravemente de fiebres, y en su lecho de muerte, tanto Julia, su compañera de celda, como Sara, la abadesa, le imploraron que les concediera la gracia de estar con ella en el Cielo.

Tres días después de la muerte de Eufrasia, Julia falleció y solo unos días después, le sucedió también a la abadesa.

Aquellas dos fueron coronadas con los mismos lauros de santidad: ellas fueron Santa Sara y Santa Julia.

jueves, 12 de marzo de 2026

Reflexión de Cuaresma 12/03/2026

Reflexión del 12/03/2026

Lecturas del 12/03/2026

Esto dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: “Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”.
Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás: “Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».
En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: «Por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Palabra del Señor.

12 de Marzo 2026 – San Luigi Orione

"Lo que de él, en el recuerdo, yo ha quedado más imprimido, fue la sosegada ternura de su mirada. La luz de sus ojos tuvo la bondad y la clarividencia que se encuentra a veces en ciertas viejas campesinas, en ciertas abuelas, que han sufrido pacientemente cada tipo de afliges en la vida. 'Recordados de este': me dijo a cierto momento, Dios no está sólo en Iglesia" (I. Silone).

Así Don Luigi recordaba el escritor Ignazio Silone que, quedado huérfano por el terremoto de Abruzzo del 1915, fue acogido en uno de los colegios del sacerdote piamontés. El nació en Tortona en el 1872 de una pobre familia. Luigi, que cuando era un niño ayudaba a su padre, triturador de piedras y pavior de calles. Luigi tuvo experiencias de vida religiosa cerca de los Franciscanos y cerca de los Salesianos de don Bosque.

En el 1889, sin embargo, preguntó de entrar en seminario y mientras estudiaba teología estaba de guardia de la catedral para mantenerse a los estudios. Don Bosque, sin embargo, le transmitió la pasión para los jóvenes y Luigi recogió alrededor de sí mismo algunos chicos, de que curó la instrucción religiosa.

Mandado sacerdote en el 1895, con algunos compañeros constituyó el primero núcleo de la Pequeña Obra del Divino Providencia, con el objetivo de "evangelizar los pobres, los pequeños y le afligidos de cada mal y dolor."

Fundó luego a los Ermitaños del Divino Providencia y las monjas sacramenta. Las intervenciones extraordinarias con ocasión de los terremotos de Mesina y Abruzzo fueron seguidas por un más extenso despacio de asistencia a los pobres y las personas con minusvalía física y psíquica. Con esta finalidad sus discípulos se difundieron en Europa, Oceanía, en Américas. Don Orión murió en el 1940, pronto venerado como un santo.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Reflexión de Cuaresma 11/03/2026

Reflexión del 11/03/2026

Lecturas del 11/03/2026

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.