martes, 4 de agosto de 2026
Lecturas del 04/08/2026
Palabras que recibió Jeremías de parte del Señor:
«Esto dice el Señor, Dios de Israel:
“Escribe en un libro todas las palabras que he dicho: Tu fractura es incurable, tu herida está infectada; tu haga no tiene remedio, no hay medicina que la cierre.
Tus amantes te han olvidado, ya no preguntan por ti, pues te herí como un enemigo, te di un escarmiento cruel.
Y todo por tus muchos crímenes, por la gran cantidad de tus pecados. ¿Por qué gritas por tu herida?
Tu haga es incurable.
Por tantos y tantos crímenes, por todos tus numerosos pecados te he tratado de ese modo”.
Pero esto dice el Señor: “Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, voy a compadecerme de sus moradas; reconstruirán la ciudad sobre sus ruinas, su palacio se asentará en su puesto.
De allí saldrán alabanzas, voces con aire de fiesta.
Haré que crezcan y no mengüen, que sea reconocida su importancia, que no sean despreciados.
Serán sus hijos como antaño, su asamblea, estable en mi presencia; yo castigaré a sus opresores.
De entre ellos surgirá un príncipe, su gobernante saldrá de entre ellos; lo acercaré y estará junto a mí, pues ¿quién arriesgaría su vida por ponerse cerca de mí? —Oráculo del Señor—.
Y vosotros seréis mí pueblo y yo seré vuestro Dios”».
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas de Jerusalén y le preguntaron: « ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?».
Y, llamando a la gente, les dijo: «Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre».
Se acercaron los discípulos y le dijeron: « ¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?».
Respondió él: «La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo».
Palabra del Señor.
04 de Agosto 2026 – Beato Enrique Krzysztofik
José nació en Zachorzew (Sandomierz). Estudió en el Colegio de San Fidel de los Capuchinos de Lomza, entrando después en la misma Orden en 1927, en el convento de Nowe Miasto, donde tomó el nombre religioso de Enrique. En la ciudad eterna profesó solemnemente el 15 de agosto de 1931 y fue ordenado sacerdote en 1933. En 1935 consiguió la licencia en Teología.
De vuelta en Polonia, fue destinado al convento de Lublin como profesor de Teología dogmática en el seminario capuchino. Poco después era nombrado director del mismo seminario y vicario del convento. En la iglesia del convento predicó con gran fervor y entusiasmo. Mientras desempeñaba estos cargos, estalló la II Guerra mundial. El guardián del convento era un holandés que se vio forzado a salir de Polonia, por lo que el padre Enrique tuvo que asumir ese cargo de superior. En calidad de guardián y al mismo tiempo rector del seminario, su situación se hizo muy delicada.
El 25 de enero de 1940 la Gestapo arrestó a 23 capuchinos del convento de Lublín y entre ellos al superior, padre Enrique Krzysztofik. El primer sitio de prisión fue el Castillo de Lublin, mientras se esperaba que hubiera puesto en la cárcel. El padre Enrique dijo a todos: "Hermanos, mientras tengamos la mente lúcida formulemos este buen propósito: Cualquier cosa que nos suceda, ocurra lo que ocurra, hagamos todos y cada uno ofrecimiento propiciatorio a Dios".
Durante el período transcurrido en la cárcel el padre Enrique se preocupó por todos. El 14 de diciembre de 1940, junto con los demás hermanos, fue trasladado al campo de concentración de Dachau, donde se le dio el número de matrícula 22.637. En la dura vida del campo no se perdonó trabajo por los otros. Hallándose él mismo enfermo y débil en las piernas, ayudaba a los más débiles que él, sobre todo a los ancianos. Sobrevivió en el campo de concentración sólo hasta el verano de 1941. En julio de ese año, dada su total debilidad, que le impedía andar por su pie, fue llevado a la enfermería del campo, lo que equivalía a una condena a muerte. Desde allí hizo llegar secretamente a sus alumnos clérigos un mensaje que ha recordado de memoria uno de los destinatarios, padre Cayetano Ambrozkiewicz: "Queridos hermanos: Me encuentro en el bloque 7. He enflaquecido terriblemente a causa de la deshidratación. Peso 35 kilos. Me duelen todos los huesos. Estoy tendido en el lecho, como sobre la cruz, junto con Jesucristo. Me es grato estar y sufrir con Él. Rezo por vosotros y ofrezco a Dios por vosotros estos mis sufrimientos". Murió el 4 de agosto de 1942 y fue quemado en el horno crematorio número 12. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.
De vuelta en Polonia, fue destinado al convento de Lublin como profesor de Teología dogmática en el seminario capuchino. Poco después era nombrado director del mismo seminario y vicario del convento. En la iglesia del convento predicó con gran fervor y entusiasmo. Mientras desempeñaba estos cargos, estalló la II Guerra mundial. El guardián del convento era un holandés que se vio forzado a salir de Polonia, por lo que el padre Enrique tuvo que asumir ese cargo de superior. En calidad de guardián y al mismo tiempo rector del seminario, su situación se hizo muy delicada.
El 25 de enero de 1940 la Gestapo arrestó a 23 capuchinos del convento de Lublín y entre ellos al superior, padre Enrique Krzysztofik. El primer sitio de prisión fue el Castillo de Lublin, mientras se esperaba que hubiera puesto en la cárcel. El padre Enrique dijo a todos: "Hermanos, mientras tengamos la mente lúcida formulemos este buen propósito: Cualquier cosa que nos suceda, ocurra lo que ocurra, hagamos todos y cada uno ofrecimiento propiciatorio a Dios".
Durante el período transcurrido en la cárcel el padre Enrique se preocupó por todos. El 14 de diciembre de 1940, junto con los demás hermanos, fue trasladado al campo de concentración de Dachau, donde se le dio el número de matrícula 22.637. En la dura vida del campo no se perdonó trabajo por los otros. Hallándose él mismo enfermo y débil en las piernas, ayudaba a los más débiles que él, sobre todo a los ancianos. Sobrevivió en el campo de concentración sólo hasta el verano de 1941. En julio de ese año, dada su total debilidad, que le impedía andar por su pie, fue llevado a la enfermería del campo, lo que equivalía a una condena a muerte. Desde allí hizo llegar secretamente a sus alumnos clérigos un mensaje que ha recordado de memoria uno de los destinatarios, padre Cayetano Ambrozkiewicz: "Queridos hermanos: Me encuentro en el bloque 7. He enflaquecido terriblemente a causa de la deshidratación. Peso 35 kilos. Me duelen todos los huesos. Estoy tendido en el lecho, como sobre la cruz, junto con Jesucristo. Me es grato estar y sufrir con Él. Rezo por vosotros y ofrezco a Dios por vosotros estos mis sufrimientos". Murió el 4 de agosto de 1942 y fue quemado en el horno crematorio número 12. Fue beatificado por SS Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.
lunes, 3 de agosto de 2026
Lecturas del 03/08/2026
El mismo año, el año cuarto de Sedecías, rey de Judá, el quinto mes, Jananías, hijo de Azur, profeta de Gabaon, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: «Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: “He roto el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar para llevárselo a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que marcharon a Babilonia, yo mismo los haré volver a este lugar —oráculo del Señor— cuando rompa el yugo del rey de Babilonia”».
El profeta Jeremías respondió al profeta Jananías delante de los sacerdotes y de toda la gente que estaba en el templo.
Le dijo así el profeta Jeremías: « ¡Así sea; así lo haga el Señor! Que el Señor confirme la palabra que has profetizado y devuelva de Babilonia a este lugar el ajuar del templo y a todos los que están allí desterrados. Pero escucha la palabra que voy a pronunciar en tu presencia y ante toda la gente aquí reunida: Los profetas que nos precedieron a ti y a mí, desde tiempos antiguos, profetizaron a países numerosos y a reyes poderosos guerras, calamidades y pestes. Si un profeta profetizaba prosperidad, solo era reconocido como profeta auténtico enviado por el Señor cuando se cumplía su palabra».
Entonces Jananías arrancó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió.
Después dijo Jananías a todos los presentes: «Esto dice el Señor: “De este modo romperé del cuello de todas las naciones el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, antes de dos años”».
El profeta Jeremías se marchó.
Vino la palabra del Señor a Jeremías después de que Jananías hubo roto el yugo del cuello del profeta Jeremías.
El Señor le dijo: «Ve y dile a Jananías: “Esto dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, pero yo haré un yugo de hierro. Porque esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Pondré un yugo de hierro al cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y se le sometan. Le entregaré hasta los animales salvajes”».
El profeta Jeremías dijo al profeta Jananías: «Escúchame, Jananías: El Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por tanto, esto dice el Señor: “Voy a hacerte desaparecer de la tierra; este año morirás porque has predicado rebelión contra el Señor”».
Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.
Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.
Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.
Jesús les dijo enseguida: « ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».
Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».
Él le dijo: «Ven».
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».
Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: « ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».
En cuanto subieron a la barca amainó el viento.
Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.
Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.
Palabra del Señor.
03 de Agosto 2026 – Beato Agustín Kazotic
En Lucera, en la Apulia, beato Agustín Kazotic, obispo, de la orden de Predicadores, que en un principio estuvo al frente de la Iglesia de Zagreb y, posteriormente, por la hostilidad del rey de Dalmacia, asumió la sede de Lucera, donde desarrolló una gran obra de ayuda en favor de los pobres y los necesitados (1323).
Agustín Kazotic nació en Trogir, ciudad de la Dalmacia, en 1260. Tomó el hábito de los frailes predicadores antes de cumplir los veinte años. Estudió en la Universidad de París. El beato predicó con gran fruto a sus compatriotas y fundó en su patria varios conventos de su orden, a los que dio por lema las palabras de San Agustín: "Desde que estoy al servicio de Dios no he conocido hombres más buenos que los monjes que viven santamente, pero tampoco he conocido hombres más malos que los monjes que no viven como debieran".
Fue enviado a Hungría, donde conoció al cardenal Nicolás Boccasini, legado pontificio, quien sería más tarde Papa con el nombre de Benedicto XI. En 1303, el cardenal Boccasini consagró al Beato Agustín obispo de Zagreb, en Croacia.
El clero y toda la diócesis de Zagreb necesitaban urgentemente una reforma. El beato reunió varios sínodos disciplinares, cuyos cánones puso en ejecución en frecuentes visitas pastorales y fomentó las ciencias sagradas y el estudio de la Biblia mediante la fundación de un convento de la Orden de Santo Domingo. Además, asistió al Concilio ecuménico de Vienne (1311-12). A su retorno, sufrió la persecución del gobernador de Dalmacia, Miladino, contra cuya tiranía y exacciones había protestado.
Tras de regir durante 14 años la diócesis de Zagreb, el beato fue trasladado a la sede de Lucera, en la provincia de Benevento. Ahí trabajó por desarraigar la corrupción moral y religiosa que los sarracenos habían dejado tras de sí.
El beato poseía el don de curar a los enfermos. Su muerte ocurrió el 3 de agosto de 1323. Su culto fue oficialmente confirmado en 1702.
Agustín Kazotic nació en Trogir, ciudad de la Dalmacia, en 1260. Tomó el hábito de los frailes predicadores antes de cumplir los veinte años. Estudió en la Universidad de París. El beato predicó con gran fruto a sus compatriotas y fundó en su patria varios conventos de su orden, a los que dio por lema las palabras de San Agustín: "Desde que estoy al servicio de Dios no he conocido hombres más buenos que los monjes que viven santamente, pero tampoco he conocido hombres más malos que los monjes que no viven como debieran".
Fue enviado a Hungría, donde conoció al cardenal Nicolás Boccasini, legado pontificio, quien sería más tarde Papa con el nombre de Benedicto XI. En 1303, el cardenal Boccasini consagró al Beato Agustín obispo de Zagreb, en Croacia.
El clero y toda la diócesis de Zagreb necesitaban urgentemente una reforma. El beato reunió varios sínodos disciplinares, cuyos cánones puso en ejecución en frecuentes visitas pastorales y fomentó las ciencias sagradas y el estudio de la Biblia mediante la fundación de un convento de la Orden de Santo Domingo. Además, asistió al Concilio ecuménico de Vienne (1311-12). A su retorno, sufrió la persecución del gobernador de Dalmacia, Miladino, contra cuya tiranía y exacciones había protestado.
Tras de regir durante 14 años la diócesis de Zagreb, el beato fue trasladado a la sede de Lucera, en la provincia de Benevento. Ahí trabajó por desarraigar la corrupción moral y religiosa que los sarracenos habían dejado tras de sí.
El beato poseía el don de curar a los enfermos. Su muerte ocurrió el 3 de agosto de 1323. Su culto fue oficialmente confirmado en 1702.
domingo, 2 de agosto de 2026
Lecturas del 02/08/2026
Esto dice el Señor:
«Oíd, sedientos todos, acudid por agua; venid, también los que no tenéis dinero: comprad trigo y comed, venid y comprad, sin dinero y de balde, vino y leche.
¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis.
Sellaré con vosotros una alianza perpetua, las misericordias firmes hechas a David».
Hermanos:
¿Quién nos separará del amor de Cristo?, ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto.
Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo: «Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor.
02 de Agosto 2026 – San Abibas
Antiguamente se decía que era el segundo hijo de Gamaliel (At 5, 34; 22 ,3) y que como su padre se hizo cristiano. Su nombre y su culto está ligado al relato de Luciano, sacerdote de la aldea de Kefar-Gamla, distante una veintena de milla al norte de Jerusalén, que tuvo un sueño, que se repitió tres veces, en los que se le aparecía Gamaliel en el 415. La intención de estas visiones era para que se dieran los debidos honores a los restos del protomártir san Esteban, que se encontraban enterrados en aquella aldea.
Parece que después del martirio de Esteban, por orden del sumo sacerdote, su cuerpo fue tirado a la basura, pero Gamaliel lo recogió y lo sepultó en un sepulcro nuevo de una propiedad que tenía en Kefar-Gamla. Según estos sueño el viejo Gamaliel revelaba a Luciano, que en el sepulcro también estaban los restos de su cuerpo, de su hijo Abibas y el de Nicodemo, miembro del Sanedrín; que convertidos al cristianismo, dejaron sus cargos y se refugiaron en casa de campo, donde murieron y fueron sepultados junto al santo protomártir.
Al mismo tiempo, siempre en el sueño, Gamaliel revelaba al monje Majezio el lugar preciso del sepulcro, mientras el sacerdote Luciano relataba el sueño al obispo Juan. Efectivamente se encontró el sepulcro y se levantó la lápida que tenía grabada en griego cuatro nombres judíos, y se encontraron los cuerpos, estando presente el obispo Juan.
San Avito de Braga, invitó al sacerdote Luciano a que escribiese el relato de sus revelaciones, que el mismo Avito tradujo del griego al latín y que después tuvo una gran difusión y sin ninguna contradicción la devoción por san Esteban se difundió por toda la Iglesia y sus reliquias fueron veneradas en todos los sitios, obrándose muchos milagros gracias a su intercesión.
Este relato hizo que se conociera a Abibas. Según este, Abibas fue el segundo hijo predilecto del miembro del Sanedrín Gamaliel y fue compañero de san Pablo, cuando asistía a la escuela de su padre; se convirtieron juntos y fue bautizado por los apóstoles, mientras su hermano mayor y su madre permanecieron fieles al judaísmo. Abibas se quedó sólo con su padre y murió cuando apenas contaba 20 años, otros autores afirman que vivió hasta los 80 años. En el sueño Gamaliel indicaba el sepulcro de su hijo con la visión de un cesto de plata, que contenía flores de azafrán que exhalaban un suave perfume, símbolo del candor y virginidad de Abibas.
Durante las cruzadas, como atestiguan algunas inscripciones, las reliquias de Abibas, Gamaliel y Nicodemo, fueron trasladas a Pisa y expuestas a la veneración de los fieles en la catedral.
Parece que después del martirio de Esteban, por orden del sumo sacerdote, su cuerpo fue tirado a la basura, pero Gamaliel lo recogió y lo sepultó en un sepulcro nuevo de una propiedad que tenía en Kefar-Gamla. Según estos sueño el viejo Gamaliel revelaba a Luciano, que en el sepulcro también estaban los restos de su cuerpo, de su hijo Abibas y el de Nicodemo, miembro del Sanedrín; que convertidos al cristianismo, dejaron sus cargos y se refugiaron en casa de campo, donde murieron y fueron sepultados junto al santo protomártir.
Al mismo tiempo, siempre en el sueño, Gamaliel revelaba al monje Majezio el lugar preciso del sepulcro, mientras el sacerdote Luciano relataba el sueño al obispo Juan. Efectivamente se encontró el sepulcro y se levantó la lápida que tenía grabada en griego cuatro nombres judíos, y se encontraron los cuerpos, estando presente el obispo Juan.
San Avito de Braga, invitó al sacerdote Luciano a que escribiese el relato de sus revelaciones, que el mismo Avito tradujo del griego al latín y que después tuvo una gran difusión y sin ninguna contradicción la devoción por san Esteban se difundió por toda la Iglesia y sus reliquias fueron veneradas en todos los sitios, obrándose muchos milagros gracias a su intercesión.
Este relato hizo que se conociera a Abibas. Según este, Abibas fue el segundo hijo predilecto del miembro del Sanedrín Gamaliel y fue compañero de san Pablo, cuando asistía a la escuela de su padre; se convirtieron juntos y fue bautizado por los apóstoles, mientras su hermano mayor y su madre permanecieron fieles al judaísmo. Abibas se quedó sólo con su padre y murió cuando apenas contaba 20 años, otros autores afirman que vivió hasta los 80 años. En el sueño Gamaliel indicaba el sepulcro de su hijo con la visión de un cesto de plata, que contenía flores de azafrán que exhalaban un suave perfume, símbolo del candor y virginidad de Abibas.
Durante las cruzadas, como atestiguan algunas inscripciones, las reliquias de Abibas, Gamaliel y Nicodemo, fueron trasladas a Pisa y expuestas a la veneración de los fieles en la catedral.
sábado, 1 de agosto de 2026
Lecturas del 01/08/2026
En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente:
«Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis podido oír vosotros mismos».
Jeremías respondió a los magistrados y a todos los presentes: «El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acabáis de oír.
Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros.
Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca.
Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras».
Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios».
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.
En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor.
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