lunes, 8 de junio de 2026
Lecturas del 08/06/2026
En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: «Vive el Señor, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío ni lluvia si no es por la palabra de mi boca».
La palabra del Señor llegó a Elías diciendo: «Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Querit, frente al Jordán. Habrás de beber sus aguas y he ordenado a los cuervos que allí te suministren alimento».
Fue a establecerse en el torrente de Querit, frente al Jordán, procediendo según la palabra del Señor.
Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y lo mismo al atardecer; y bebía del torrente.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
«Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros».
Palabra del Señor.
08 de Junio 2026 – San Medardo, Obispo
San Medardo es un gran santo milagrero. Es uno de los primeros santos que produjo la Francia recién convertida por San Remigio, quien hizo bautizar al rey Clodoveo en Reims mientras le decía: "Inclina la frente, fiero sicambro, y de ahora en adelante quema lo que has adorado y adora lo que has quemado".
Cuando muere Clodeveo el 511, estaba mediando en su plena madurez. Había nacido en Salency en la segunda mitad del siglo V. Sus padres Néstor y Protagia, también ellos cristianos, educaron lo mejor que pudieron a su hijo. Este estaba llamado por la Divina Providencia para algo muy grande. Eran muchos los prodigios que desde muy pequeñín se realizaban sobre él para poder presagiar de este modo.
E1 famoso pintor galo, Gallot, ha inmortalizado la escena. Era todavía muy niño Medardo cuando un día paseaba por el campo y se levantó una terrible tormenta. Granizaba con fuerza y llovía torrencialmente. El niño ni se mojó ni recibió golpe alguno del granizo. Un águila muy grande extendió sus alas sobre la cabeza del niño Medardo y le hacía de maravilloso paraguas.
La vida de Medardo de ahora en adelante irá toda ella rodeada de toda clase de prodigios y de gracias sobrenaturales hasta el punto de llegar a ser uno de los Santos que han gozado y gozan de más fama de "milagreros".
Sus padres lo encomendaron a los monjes para que le dieran una digna educación. En las letras y en las artes progresó maravillosamente siendo la admiración de sus mismos maestros hasta tal punto que ya no sabían qué enseñarle porque sabía más que ellos.
Pero más aún que en las ciencias se le veía progresar en la santidad. Se le veía absorto en la oración. Pasaba largas horas en la Iglesia y entregado a obras de caridad. Más de una vez su padre hubo de reñirle porque había entregado a los pobres hasta su misma cabalgadura. Su padre intentó encaminarlo por la carrera militar, pero pronto se dio cuenta que la suya era la de clérigo. Estudió teología y en poco tiempo los superiores le vieron preparado para ser ordenado sacerdote.
Queremos redactar el hecho, quizás único en la historia de los Santos, que Medardo tuvo otro hermano que se llamó Gildardo y que fue idéntico a Medardo que parece eran como una sola persona. La divina Providencia los unió desde la cuna al sepulcro: Nacieron el mismo día; se ordenaron sacerdotes el mismo día: fueron ungidos obispos el mismo día; y el mismo día y a la misma hora, volaron al cielo a recibir el premio de sus muchas virtudes. Los dos son Santos, pero San Gildardo, no es tan conocido y por ello hoy se celebra sólo San Medardo. Quizá porque éste es al que más "milagros" le atribuye el pueblo.
La vida de Medardo está cuajada de sabrosas anécdotas que demuestran su gran caridad y cómo sabía siempre sacar bien del mal. A los ladroncillos que abundaban por aquellos parajes solía cogerlos in fraganti y en vez de llevarlos a la cárcel les hacía reconocer sus pecados y que se corrigieran de ellos.
Instituyó la famosa "Fiesta de la Rosa" que consistía en coronar de flores a la joven que a lo largo del año se había distinguido por su bondad y caridad... y le daban ricos regalos. ¡Este sí que era un buen concurso de belleza! El año 530 es elegido Obispo. Se entregó de lleno como padre al cuidado de su clero y los fieles. Por ellos estaba dispuesto a morir. Lleno de trabajos y milagros volaba al cielo el 545, el 8 de junio
Cuando muere Clodeveo el 511, estaba mediando en su plena madurez. Había nacido en Salency en la segunda mitad del siglo V. Sus padres Néstor y Protagia, también ellos cristianos, educaron lo mejor que pudieron a su hijo. Este estaba llamado por la Divina Providencia para algo muy grande. Eran muchos los prodigios que desde muy pequeñín se realizaban sobre él para poder presagiar de este modo.
E1 famoso pintor galo, Gallot, ha inmortalizado la escena. Era todavía muy niño Medardo cuando un día paseaba por el campo y se levantó una terrible tormenta. Granizaba con fuerza y llovía torrencialmente. El niño ni se mojó ni recibió golpe alguno del granizo. Un águila muy grande extendió sus alas sobre la cabeza del niño Medardo y le hacía de maravilloso paraguas.
La vida de Medardo de ahora en adelante irá toda ella rodeada de toda clase de prodigios y de gracias sobrenaturales hasta el punto de llegar a ser uno de los Santos que han gozado y gozan de más fama de "milagreros".
Sus padres lo encomendaron a los monjes para que le dieran una digna educación. En las letras y en las artes progresó maravillosamente siendo la admiración de sus mismos maestros hasta tal punto que ya no sabían qué enseñarle porque sabía más que ellos.
Pero más aún que en las ciencias se le veía progresar en la santidad. Se le veía absorto en la oración. Pasaba largas horas en la Iglesia y entregado a obras de caridad. Más de una vez su padre hubo de reñirle porque había entregado a los pobres hasta su misma cabalgadura. Su padre intentó encaminarlo por la carrera militar, pero pronto se dio cuenta que la suya era la de clérigo. Estudió teología y en poco tiempo los superiores le vieron preparado para ser ordenado sacerdote.
Queremos redactar el hecho, quizás único en la historia de los Santos, que Medardo tuvo otro hermano que se llamó Gildardo y que fue idéntico a Medardo que parece eran como una sola persona. La divina Providencia los unió desde la cuna al sepulcro: Nacieron el mismo día; se ordenaron sacerdotes el mismo día: fueron ungidos obispos el mismo día; y el mismo día y a la misma hora, volaron al cielo a recibir el premio de sus muchas virtudes. Los dos son Santos, pero San Gildardo, no es tan conocido y por ello hoy se celebra sólo San Medardo. Quizá porque éste es al que más "milagros" le atribuye el pueblo.
La vida de Medardo está cuajada de sabrosas anécdotas que demuestran su gran caridad y cómo sabía siempre sacar bien del mal. A los ladroncillos que abundaban por aquellos parajes solía cogerlos in fraganti y en vez de llevarlos a la cárcel les hacía reconocer sus pecados y que se corrigieran de ellos.
Instituyó la famosa "Fiesta de la Rosa" que consistía en coronar de flores a la joven que a lo largo del año se había distinguido por su bondad y caridad... y le daban ricos regalos. ¡Este sí que era un buen concurso de belleza! El año 530 es elegido Obispo. Se entregó de lleno como padre al cuidado de su clero y los fieles. Por ellos estaba dispuesto a morir. Lleno de trabajos y milagros volaba al cielo el 545, el 8 de junio
domingo, 7 de junio de 2026
07 de Junio 2026 – CORPUS CHRISTI
« Así Dios quiso el mundo, de darnos a su Hijo Unigénito ».
Estas admirables palabras las vemos brillar sobre la choza del infante de Belén donde Cristo nació sobre de un jergón de hojas.
Las vemos imprimidas sobre la pobre casita de Nazaret donde Jesús trabajó por nuestro amor. Las vemos allá en el pretorio de Caifa, de Herodes, de Pilatos, donde el inocente Jesús sufrió por nuestro amor.
Sin duda si Nuestro Señor nos hubiera querido solamente hasta la cruz, hasta dar la vida para nosotros, ya habría sido una prueba de inmenso amor, pero el Dios quiso hacer más. El Corazón de Jesús es Corazón divino, y Dios es eterno y también su amor no puede morir: " Yo estaré con vosotros hasta a la consumición de los siglos."
¿Pero de qué manera, o Jesús, quedará con nosotros? ¿Si tú mismo has predicho tu muerte, tu salida de esta tierra?
En la noche misma en la que uno de sus amigos más íntimos, un apóstol suyo, Judas, lo traicionó, en la noche en que sus enemigos azuzaron la plebe, reunieron falsos acusadores, armaron soldados por su captura, mientras que los Judíos gritaron: " No tiene que reinar sobre de nosotros, es digno de muerte... tenemos que sacarlo del mundo... ", Jesús, allá, en el Cenáculo, circundado por sus Apóstoles da una prueba solemne de todo su amor para los hombres.
“No os dejaré huérfanos, exclama, pero siempre estaré con vosotros." Una vez más aquel Corazón adorable, lleno de amor, se conmueve, piensa en las almas que necesitarán nutrimento espiritual; qué necesitarán de Él y de su fuerza y entonces decide darse como nutro. Hacia la mitad de la cena, tomó el pan, levantó los ojos al cielo, lo bendijo, lo partió y lo distribuyó a los Apóstoles diciendo: " Tomáis y coméis; éste es mi Cuerpo." De manera parecida hizo del vino que distribuyó diciendo: "Tomáis y bebéis, ésta es mi Sangre; cada vez que haréis este, háganlo en mi memoria."
Así fue cumplida la institución del Sacramento del amor, el Eucaristía, el Sacramento que hace vivir entre nosotros a Jesús, también después de suya subida al cielo.
Los enemigos mataron a Jesús, suscitaron persecuciones de cada género, buscaron cada medio para sacarlo de medio a los hombres, pero todo fue inútil.
¡Cristianos, cuántas veces allá de aquel tabernáculo Jesús nos invita al banquete divino! acerquémonos a él. Alegrémonos de estar en el número de los fieles convidados que el Dueño ha introducido en su casa. Allá olvidaremos nuestras tristezas y escucharemos
del Corazón de Cristo sus divinos consejos, allá recibiremos la fuerza, el vigor para vencer a nuestros enemigos y caminar más rápidamente por la calle de la virtud.
¡Jesús Eucarístico, sol resplandeciente y ardiente de amor, brilla en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestras familias, en el mundo entero, y nos haces amar Dios ante todo y el próximo como nosotros mismos!
Estas admirables palabras las vemos brillar sobre la choza del infante de Belén donde Cristo nació sobre de un jergón de hojas.
Las vemos imprimidas sobre la pobre casita de Nazaret donde Jesús trabajó por nuestro amor. Las vemos allá en el pretorio de Caifa, de Herodes, de Pilatos, donde el inocente Jesús sufrió por nuestro amor.
Sin duda si Nuestro Señor nos hubiera querido solamente hasta la cruz, hasta dar la vida para nosotros, ya habría sido una prueba de inmenso amor, pero el Dios quiso hacer más. El Corazón de Jesús es Corazón divino, y Dios es eterno y también su amor no puede morir: " Yo estaré con vosotros hasta a la consumición de los siglos."
¿Pero de qué manera, o Jesús, quedará con nosotros? ¿Si tú mismo has predicho tu muerte, tu salida de esta tierra?
En la noche misma en la que uno de sus amigos más íntimos, un apóstol suyo, Judas, lo traicionó, en la noche en que sus enemigos azuzaron la plebe, reunieron falsos acusadores, armaron soldados por su captura, mientras que los Judíos gritaron: " No tiene que reinar sobre de nosotros, es digno de muerte... tenemos que sacarlo del mundo... ", Jesús, allá, en el Cenáculo, circundado por sus Apóstoles da una prueba solemne de todo su amor para los hombres.
“No os dejaré huérfanos, exclama, pero siempre estaré con vosotros." Una vez más aquel Corazón adorable, lleno de amor, se conmueve, piensa en las almas que necesitarán nutrimento espiritual; qué necesitarán de Él y de su fuerza y entonces decide darse como nutro. Hacia la mitad de la cena, tomó el pan, levantó los ojos al cielo, lo bendijo, lo partió y lo distribuyó a los Apóstoles diciendo: " Tomáis y coméis; éste es mi Cuerpo." De manera parecida hizo del vino que distribuyó diciendo: "Tomáis y bebéis, ésta es mi Sangre; cada vez que haréis este, háganlo en mi memoria."
Así fue cumplida la institución del Sacramento del amor, el Eucaristía, el Sacramento que hace vivir entre nosotros a Jesús, también después de suya subida al cielo.
Los enemigos mataron a Jesús, suscitaron persecuciones de cada género, buscaron cada medio para sacarlo de medio a los hombres, pero todo fue inútil.
¡Cristianos, cuántas veces allá de aquel tabernáculo Jesús nos invita al banquete divino! acerquémonos a él. Alegrémonos de estar en el número de los fieles convidados que el Dueño ha introducido en su casa. Allá olvidaremos nuestras tristezas y escucharemos
del Corazón de Cristo sus divinos consejos, allá recibiremos la fuerza, el vigor para vencer a nuestros enemigos y caminar más rápidamente por la calle de la virtud.
¡Jesús Eucarístico, sol resplandeciente y ardiente de amor, brilla en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestras familias, en el mundo entero, y nos haces amar Dios ante todo y el próximo como nosotros mismos!
Lecturas del 07/06/2026
Lecturas del 07/06/2026
Palabra del Señor.
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Recuerda todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto; para afligirte, para probarte y conocer lo que hay en tu corazón: si guardas sus preceptos o no.
Él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres, para hacerte reconocer que no solo de pan vive el hombre, sino que vive de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No olvides al Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con serpientes abrasadoras y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres».
Hermanos:
El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión del cuerpo de Cristo? Porque el pan es uno, nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan.
He aquí el pan de los ángeles, hecho viático nuestro; verdadero pan de los hijos, no lo echemos a los perros.
Figuras lo representaron: Isaac fue sacrificado; el cordero pascual, inmolado; el maná nutrió a nuestros padres.
Buen Pastor, Pan verdadero, ¡oh, Jesús!, ten piedad.
Apaciéntanos y protégenos; haz que veamos los bienes en la tierra de los vivientes.
Tú, que todo lo sabes y puedes, que nos apacientas aquí siendo aún mortales, haznos allí tus comensales, coherederos y compañeros de los santos ciudadanos.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Palabra del Señor.
07 de Junio 2026 – Beata Ana de San Bartolomé
Ana García nació en Almendral de la Cañada (Toledo) en el seno de una familia de pastores muy devotos. Era la sexta de siete hermanos. Cuando contaba 10 años murieron sus padres y quedó a la tutela de sus hermanos mayores. La dedicaron a guardar el rebaño familiar. Cuando cumplió los 21 años, sus hermanos quisieron casarla, pero ella se opuso alegando sus promesas de virginidad perpetua, aunque su insistencia fue tan fuerte que casi la hicieron claudicar, pero nos cuenta en su "Autobiografía" que se le apareció Cristo que le dijo: "Yo soy el que tú quieres y conmigo te has de casar". Tuvo que esperar un año para poder ingresar en el convento de San José de Ávila, pues tuvo toda suerte de enfermedades, hasta que una visita a la ermita de San Bartolomé le devolvió la salud, por ello eligió este nombre en agradecimiento al santo, cuando ingresó en el Carmelo.
Fue la primera en ingresar en el convento de San José de Ávila, reformado de santa Teresa de Jesús, como hermana lega (1570), pues no sabía ni leer ni escribir; para luego secundarla en la reforma del Carmelo. Ana se entregó de lleno a la vida del noviciado siendo modelo para todas las demás religiosas. Santa Teresa para probarla en la humildad le ordenó que se entregara a los más humildes oficios: portera, cocinera, enfermera y la hizo su misma "secretaria" y ella, que apenas sabía leer ni escribir, lo realizó de modo maravilloso. Aunque estuvo siempre muy enferma, la acompañó por diversas fundaciones: Medina, Valladolid, Alba, Salamanca, donde aprendió a escribir copiando las cartas de santa Teresa… Ana fue quien asistió en la última hora a su fundadora en Alba de Tormes. Extendió la obra teresiana por Andalucía como priora de Granada, a petición suya explicó san Juan de la Cruz su "Cántico espiritual" y publicó fray Luis de León las "Obras" de santa Teresa. Fundó en Madrid.
Después de miles de peripecias las carmelitas llegaron a París en 1604, la priora era Ana de Jesús, y nuestra beata iba de hermana lega. Comenzaron con tensiones con Pedro de Berulle por problemas de jurisdicción eclesial. Ana de San Bartolomé dejó de ser lega, por orden de la jurisdicción eclesiástica, cosa que desagrado a Ana de Jesús. De hecho la querían monja de coro para que pudiera ser priora de nuevos carmelos. Fue priora de Pontoise, de París, sustituyendo a Ana de Jesús, en todos los lugares donde estuvo fue amada y admirada por todos y sus monjas, por su amabilidad y sencillez; aunque hubo sacerdotes que metieron cizaña entre la comunidad para que no la hicieran caso por ser extranjera. Todo lo soportó con espíritu de caridad y amor. En 1608 fue enviada a la nueva fundación de Tours y después de tres años regresó a París; aquí mantuvo relaciones con grandes personalidades como la reina de Francia, María de Médicis, y con la archiduquesa de los Países Bajos, hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, que contó con ella para todo hasta para el gobierno de sus estados y la defensa de los mismos.
En el 611 marchó a Flandes, donde fundó en Amberes, y sus oraciones salvaron a la ciudad dos veces de ser tomada por los insurrectos. Allí editó en latín, flamenco y castellano las obras de la santa abulense. El Espíritu Santo le concedió el don de entender el francés y el flamenco, a pesar de que sólo hablaba castellano. Sus fundaciones continuaron en Lovaina, Mons, Cracovia y Amberes. Falleció en Bruselas después de haber escrito una "Autobiografía", "Instrucciones para las religiosas" y "Poesía de la Cruz". Le había dicho a Cristo: "Señor, cuando me llevéis, que sea sin ruido". Fue beatificada el 6 de mayo de 1917 por SS Benedicto XV.
Fue la primera en ingresar en el convento de San José de Ávila, reformado de santa Teresa de Jesús, como hermana lega (1570), pues no sabía ni leer ni escribir; para luego secundarla en la reforma del Carmelo. Ana se entregó de lleno a la vida del noviciado siendo modelo para todas las demás religiosas. Santa Teresa para probarla en la humildad le ordenó que se entregara a los más humildes oficios: portera, cocinera, enfermera y la hizo su misma "secretaria" y ella, que apenas sabía leer ni escribir, lo realizó de modo maravilloso. Aunque estuvo siempre muy enferma, la acompañó por diversas fundaciones: Medina, Valladolid, Alba, Salamanca, donde aprendió a escribir copiando las cartas de santa Teresa… Ana fue quien asistió en la última hora a su fundadora en Alba de Tormes. Extendió la obra teresiana por Andalucía como priora de Granada, a petición suya explicó san Juan de la Cruz su "Cántico espiritual" y publicó fray Luis de León las "Obras" de santa Teresa. Fundó en Madrid.
Después de miles de peripecias las carmelitas llegaron a París en 1604, la priora era Ana de Jesús, y nuestra beata iba de hermana lega. Comenzaron con tensiones con Pedro de Berulle por problemas de jurisdicción eclesial. Ana de San Bartolomé dejó de ser lega, por orden de la jurisdicción eclesiástica, cosa que desagrado a Ana de Jesús. De hecho la querían monja de coro para que pudiera ser priora de nuevos carmelos. Fue priora de Pontoise, de París, sustituyendo a Ana de Jesús, en todos los lugares donde estuvo fue amada y admirada por todos y sus monjas, por su amabilidad y sencillez; aunque hubo sacerdotes que metieron cizaña entre la comunidad para que no la hicieran caso por ser extranjera. Todo lo soportó con espíritu de caridad y amor. En 1608 fue enviada a la nueva fundación de Tours y después de tres años regresó a París; aquí mantuvo relaciones con grandes personalidades como la reina de Francia, María de Médicis, y con la archiduquesa de los Países Bajos, hija de Felipe II, Isabel Clara Eugenia, que contó con ella para todo hasta para el gobierno de sus estados y la defensa de los mismos.
En el 611 marchó a Flandes, donde fundó en Amberes, y sus oraciones salvaron a la ciudad dos veces de ser tomada por los insurrectos. Allí editó en latín, flamenco y castellano las obras de la santa abulense. El Espíritu Santo le concedió el don de entender el francés y el flamenco, a pesar de que sólo hablaba castellano. Sus fundaciones continuaron en Lovaina, Mons, Cracovia y Amberes. Falleció en Bruselas después de haber escrito una "Autobiografía", "Instrucciones para las religiosas" y "Poesía de la Cruz". Le había dicho a Cristo: "Señor, cuando me llevéis, que sea sin ruido". Fue beatificada el 6 de mayo de 1917 por SS Benedicto XV.
sábado, 6 de junio de 2026
Lecturas del 06/06/2026
Querido hermano:
Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes, y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».
Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».
Palabra del Señor.
06 de Junio 2026 – San Marcelino Champagnat
Marcelino Champagnat, sacerdote francés que fundó la congregación de los Hermanos Maristas. Nació el año 1789, el mismo año de la Revolución Francesa, en Rosey al sur de Lyon. Sus padres, Juan Bautista y María Teresa, tuvieron 10 hijos, Marcelino fue el noveno. Durante su infancia, trabajó en casa: su familia poseía una pequeña granja y un molino. A los diez años comenzó a ir a la escuela, pero a los pocos días se desanimó y no volvió. A los catorce años, pasó por su casa un buen sacerdote que iba "reclutando" jóvenes para el seminario; se fijó en Marcelino y le animó: "Tienes que estudiar para ser sacerdote. Dios lo quiere." Y Marcelino se decidió.
Ingresó en el Seminario menor y comenzó sus estudios ... con muchos problemas: Como no había ido a la escuela, apenas sabía leer y escribir. Suspendió el primer curso y "le invitaron" a quedarse en su casa ... Pero Marcelino no se desanimó y continuó estudiando. Después de muchos esfuerzos, fue pasando los cursos y pasó al Seminario mayor, en Lyon. Tenía ya 24 años. Allí, junto con otros seminaristas compañeros de estudios, empezó a madurar la idea de fundar una congregación de Hermanos, dedicados a la enseñanza y a la catequesis de los niños. Tres años después fue ordenado sacerdote y lo destinaron a La Valla. En el pueblo los niños no tenían escuela ni catequesis, y los mayores apenas iban a la iglesia. Marcelino empezó a hablar con la gente, se hizo cercano a todos, y el pueblo lo aceptó de buen grado.
Tras una fuerte experiencia con un joven moribundo, el P. Champagnat decidió fundar una congregación de Hermanos que se dedicaran a la enseñanza y a la catequesis de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados. Enseguida dio los primeros pasos, y el 2 de enero de 1817 reunió, en una casita alquilada cerca de la parroquia, a dos jóvenes que le habían manifestado su deseo de ser religiosos. Se llamaban Juan María Granjon y Juan Bautista Audras. Éste fue el principio de los Hermanos Maristas. Pronto acudieron otros jóvenes. Marcelino les ayudó a organizar su vida en comunidad: oración y trabajo, formación personal, sencillez y pobreza. Y una filial devoción a la Virgen María, bajo cuya protección se puso, desde el primer momento, la naciente congregación. Después de un periodo de formación, el P. Champagnat les dio un hábito religioso y los jóvenes firmaron sus primeros compromisos (votos). Al cabo de un año, Marcelino abrió una escuela en La Valla y en seguida se hicieron cargo de ella los Hermanos. Después de esta primera escuela vinieron muchas más. Los párrocos y alcaldes de los pueblos vecinos se disputaban a los Hermanos. Así, el Instituto de los Hermanos Maristas comenzó a crecer, no sin dificultades, y hubo que construir una nueva casa, porque en La Valla ya no cabían todos.
Marcelino Champagnat fue un gran hombre que llevó a cabo una obra extraordinaria: cuidó como un buen pastor a la gente de su parroquia, atendió a huérfanos y ancianos, pero sobre todo se consagró a la educación religiosa de la juventud. Ciertamente, aquello no fue nada fácil. Su austeridad personal y el trabajo incansable fueron minado su salud. Murió en la madrugada del 6 de junio de 1840, a los 51 años, rodeado de sus Hermanos. Sus restos descansan en la capilla de Ntra. Sra. del Hermitage. En el momento de su muerte, la congregación tenía cerca de 300 Hermanos (más 50 que habían muerto ya), 50 casas y escuelas, y alrededor de 7.000 alumnos.
E P. Marcelino Champagnat fue declarado «Beato» en Roma, por S. S. Pío XII, el 29 de Mayo de 1955, domingo de Pentecostés. Tras un largo y detallado estudio, los expertos habían declarado la autenticidad de dos milagros obtenidos por su intercesión.
La ceremonia de canonización del P. Marcelino Champagnat fue celebrada el domingo 18 de abril de 1999.
Ingresó en el Seminario menor y comenzó sus estudios ... con muchos problemas: Como no había ido a la escuela, apenas sabía leer y escribir. Suspendió el primer curso y "le invitaron" a quedarse en su casa ... Pero Marcelino no se desanimó y continuó estudiando. Después de muchos esfuerzos, fue pasando los cursos y pasó al Seminario mayor, en Lyon. Tenía ya 24 años. Allí, junto con otros seminaristas compañeros de estudios, empezó a madurar la idea de fundar una congregación de Hermanos, dedicados a la enseñanza y a la catequesis de los niños. Tres años después fue ordenado sacerdote y lo destinaron a La Valla. En el pueblo los niños no tenían escuela ni catequesis, y los mayores apenas iban a la iglesia. Marcelino empezó a hablar con la gente, se hizo cercano a todos, y el pueblo lo aceptó de buen grado.
Tras una fuerte experiencia con un joven moribundo, el P. Champagnat decidió fundar una congregación de Hermanos que se dedicaran a la enseñanza y a la catequesis de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados. Enseguida dio los primeros pasos, y el 2 de enero de 1817 reunió, en una casita alquilada cerca de la parroquia, a dos jóvenes que le habían manifestado su deseo de ser religiosos. Se llamaban Juan María Granjon y Juan Bautista Audras. Éste fue el principio de los Hermanos Maristas. Pronto acudieron otros jóvenes. Marcelino les ayudó a organizar su vida en comunidad: oración y trabajo, formación personal, sencillez y pobreza. Y una filial devoción a la Virgen María, bajo cuya protección se puso, desde el primer momento, la naciente congregación. Después de un periodo de formación, el P. Champagnat les dio un hábito religioso y los jóvenes firmaron sus primeros compromisos (votos). Al cabo de un año, Marcelino abrió una escuela en La Valla y en seguida se hicieron cargo de ella los Hermanos. Después de esta primera escuela vinieron muchas más. Los párrocos y alcaldes de los pueblos vecinos se disputaban a los Hermanos. Así, el Instituto de los Hermanos Maristas comenzó a crecer, no sin dificultades, y hubo que construir una nueva casa, porque en La Valla ya no cabían todos.
Marcelino Champagnat fue un gran hombre que llevó a cabo una obra extraordinaria: cuidó como un buen pastor a la gente de su parroquia, atendió a huérfanos y ancianos, pero sobre todo se consagró a la educación religiosa de la juventud. Ciertamente, aquello no fue nada fácil. Su austeridad personal y el trabajo incansable fueron minado su salud. Murió en la madrugada del 6 de junio de 1840, a los 51 años, rodeado de sus Hermanos. Sus restos descansan en la capilla de Ntra. Sra. del Hermitage. En el momento de su muerte, la congregación tenía cerca de 300 Hermanos (más 50 que habían muerto ya), 50 casas y escuelas, y alrededor de 7.000 alumnos.
E P. Marcelino Champagnat fue declarado «Beato» en Roma, por S. S. Pío XII, el 29 de Mayo de 1955, domingo de Pentecostés. Tras un largo y detallado estudio, los expertos habían declarado la autenticidad de dos milagros obtenidos por su intercesión.
La ceremonia de canonización del P. Marcelino Champagnat fue celebrada el domingo 18 de abril de 1999.
viernes, 5 de junio de 2026
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