miércoles, 15 de julio de 2026
Lecturas del 15/07/2026
Esto dice el Señor: «¡Ay Asiria, vara de mi ira! ¡Mi furor es bastón entre sus manos!
Lo envío contra una nación impía, lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera, para saquearlo y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles.
Pero él no lo entiende así, no es eso lo que piensa en su corazón, sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.
Porque se decía: "Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente.
He borrado las fronteras de las naciones, he saqueado sus tesoros y, como un héroe, he destronado a sus señores.
Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos, como si fueran un nido; corno quien recoge huevos abandonados, recogí toda su tierra.
Ninguno batió el ala, ninguno abrió el pico para piar". ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella? ¿Se gloría la sierra contra quien la mueve? ¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene, o la vara sostuviera a quien no es de madera!
Por eso, el Señor, Dios del universo, debilitará a los hombres vigorosos y bajo su esplendor encenderá un fuego abrasador».
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Palabra del Señor.
15 de Julio 2026 – San Buenaventura Obispo y doctor de la Iglesia
Después de tomar el hábito en la orden seráfica, estudió en la Universidad de París, bajo la dirección del maestro inglés Alejandro de Hales. De 1248 a 1257, enseñó en esta universidad teología y Sagrada Escritura. A su genio penetrante unía un juicio muy equilibrado, que le permitía ir al fondo de las cuestiones y dejar de lado lo superfluo para discernir todo lo esencial y poner al descubierto los sofismas de las opiniones erróneas. El santo se distinguió en filosofía y teología escolásticas.
El santo no veía en sí más que faltas e imperfecciones y, por humildad, se abstenía algunas veces de recibir la comunión, por más que su alma ansiaba acercarse a la fuente de gracia. Pero un milagro de Dios permitió a San Buenaventura superar tales escrúpulos.
Durante los años que pasó en París, compuso una de sus obras más conocidas, el "Comentario sobre las Sentencias de Pedro Lombardo", que constituye una verdadera suma de teología escolástica. Guillermo de Saint Amour hizo en la obra titulada "Los peligros de los últimos tiempos" un ataque directo a San Buenaventura. Ataque que el santo contestó con un tratado sobre la pobreza evangélica, titulado "Sobre la pobreza de Cristo". En 1257, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino recibieron juntos el título de doctores. San Buenaventura escribió un tratado "Sobre la vida de perfección", destinado a la Beata Isabel, hermana de San Luis de Francia y a las Clarisas Pobres del convento de Longchamps. Otras de sus principales obras son el "Soliloquio" y el tratado "Sobre el triple camino".
En 1257, Buenaventura fue elegido superior general de los frailes Menores. No había cumplido aún los 36 años y la orden estaba desgarrada por la división entre los que predicaban una severidad inflexible y los que pedían que se mitigase la regla original. El joven superior general escribió una carta a todos los provinciales para exigirles la perfecta observancia de la regla y la reforma de los relajados. El primero de los cinco capítulos generales que presidió San Buenaventura, se reunió en Narbona en 1260. Ahí presentó una serie de declaraciones de las reglas que fueron adoptadas y ejercieron gran influencia sobre la vida de la orden. San Buenaventura empezó a escribir la vida de San Francisco de Asís.
El santo gobernó la orden de San Francisco durante 17 años, y por eso se le llama el segundo fundador. En 1265, el Papa Clemente IV trató de nombrar a San Buenaventura arzobispo de York, a la muerte de Godofredo de Ludham, pero el santo consiguió disuadir de ello al Pontífice. Sin embargo, al año siguiente, el Beato Gregorio X le nombró cardenal obispo de Albano, ordenándole aceptar el cargo por obediencia. Se le encomendó la preparación de los temas que se iban a tratar en el Concilio ecuménico de Lyon, acerca de la unión de los griegos ortodoxos.
San Buenaventura se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad. Mereció el título de "Doctor Seráfico" por las virtudes angélicas que realzaban su saber. Fue canonizado en 1482 y declarado Doctor de la Iglesia en 1588.
El santo no veía en sí más que faltas e imperfecciones y, por humildad, se abstenía algunas veces de recibir la comunión, por más que su alma ansiaba acercarse a la fuente de gracia. Pero un milagro de Dios permitió a San Buenaventura superar tales escrúpulos.
Durante los años que pasó en París, compuso una de sus obras más conocidas, el "Comentario sobre las Sentencias de Pedro Lombardo", que constituye una verdadera suma de teología escolástica. Guillermo de Saint Amour hizo en la obra titulada "Los peligros de los últimos tiempos" un ataque directo a San Buenaventura. Ataque que el santo contestó con un tratado sobre la pobreza evangélica, titulado "Sobre la pobreza de Cristo". En 1257, San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino recibieron juntos el título de doctores. San Buenaventura escribió un tratado "Sobre la vida de perfección", destinado a la Beata Isabel, hermana de San Luis de Francia y a las Clarisas Pobres del convento de Longchamps. Otras de sus principales obras son el "Soliloquio" y el tratado "Sobre el triple camino".
En 1257, Buenaventura fue elegido superior general de los frailes Menores. No había cumplido aún los 36 años y la orden estaba desgarrada por la división entre los que predicaban una severidad inflexible y los que pedían que se mitigase la regla original. El joven superior general escribió una carta a todos los provinciales para exigirles la perfecta observancia de la regla y la reforma de los relajados. El primero de los cinco capítulos generales que presidió San Buenaventura, se reunió en Narbona en 1260. Ahí presentó una serie de declaraciones de las reglas que fueron adoptadas y ejercieron gran influencia sobre la vida de la orden. San Buenaventura empezó a escribir la vida de San Francisco de Asís.
El santo gobernó la orden de San Francisco durante 17 años, y por eso se le llama el segundo fundador. En 1265, el Papa Clemente IV trató de nombrar a San Buenaventura arzobispo de York, a la muerte de Godofredo de Ludham, pero el santo consiguió disuadir de ello al Pontífice. Sin embargo, al año siguiente, el Beato Gregorio X le nombró cardenal obispo de Albano, ordenándole aceptar el cargo por obediencia. Se le encomendó la preparación de los temas que se iban a tratar en el Concilio ecuménico de Lyon, acerca de la unión de los griegos ortodoxos.
San Buenaventura se caracterizaba por la sencillez, la humildad y la caridad. Mereció el título de "Doctor Seráfico" por las virtudes angélicas que realzaban su saber. Fue canonizado en 1482 y declarado Doctor de la Iglesia en 1588.
martes, 14 de julio de 2026
Lecturas del 14/07/2026
Cuando reinaba en Judá Ajaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, subieron a atacar Jerusalén Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, pero no lograron conquistarla.
Se lo comunicaron a la casa de David: «Los arameos han acampado en Efraín», y se agitó su corazón y el corazón del pueblo como se agitan los árboles del bosque con el viento».
Entonces el Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la alberca de arriba, junto a la calzada del campo del batanero y dile: “Conserva la calma, no temas y que tu corazón no desfallezca ante esos dos restos de tizones humeantes: la ira ardiente de Rasín y Siria, y del hijo de Romelías. Porque, aunque Siria y Efraín y el hijo de Romelías tramen tu ruina, diciendo: ‘Marchemos contra Judá, aterroricémosla, entremos en ella y pongamos como rey al hijo de Tabee!’, así ha dicho el Señor: ‘Ni ocurrirá ni se cumplirá: Damasco es capital de Siria, y a la cabeza de Damasco está Rasín. (Dentro de sesenta y cinco años, Efraín, destruido, dejará de ser un pueblo). Samaría es capital de Efraín, y a la cabeza de Samaría está el hijo de Romelías. Si no creéis no subsistiréis’”».
En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».
Palabra del Señor.
14 de Julio 2026 – San Camilo de Lelis
Nació en Abruzos (Italia) en 1550. Siguió la carrera militar, igual que su padre. Le apareció una llaga en un pie, que lo hizo dejar la carrera de las armas e irse al Hospital de Santiago en Roma para que lo curaran. En el hospital de Roma se dedicó a ayudar y atender a otros enfermos, mientras buscaba su propia curación. Pero en esa época adquirió el vicio del juego.
Fue expulsado del hospital y en Nápoles perdió todos los ahorros de su vida en el juego, quedando en la miseria.
Tiempo atrás, en un naufragio, había hecho a Dios la promesa de hacerse religioso franciscano, pero no lo había cumplido. Estando en la más completa pobreza se ofreció como obrero y mensajero en un convento de los Padres Capuchinos, donde escuchó una charla espiritual que el padre superior les hacía a los obreros, y sintió fuertemente la llamada de Dios a su conversión. Empezó a llorar y pidió perdón por sus pecados, con la firme resolución de cambiar su forma de actuar por completo. Tenía 25 años.
Pidió ser admitido como franciscano, pero en el convento se le abrió de nuevo la llaga en el pie, y fue despedido. Se fue al hospital y se curó, y logró que lo admitieran como aspirante a capuchino. Pero en el noviciado apareció de nuevo la llaga y tuvo que irse de allí también. De nuevo en el hospital de Santiago, se dedicó a atender a los demás enfermos, por lo que fue nombrado asistente general del hospital. Dirigido espiritualmente por San Felipe Neri, estudió teología y fue ordenado sacerdote. En 1575 se dio cuenta que ante la gran cantidad de peregrinos que llegaban a Roma, los hospitales eran incapaces de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los hospitales.
San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona. Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga de su pie, nadie lo veía triste o malhumorado. Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591. Ahora se llaman Padres Camilos. Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años.
Fue expulsado del hospital y en Nápoles perdió todos los ahorros de su vida en el juego, quedando en la miseria.
Tiempo atrás, en un naufragio, había hecho a Dios la promesa de hacerse religioso franciscano, pero no lo había cumplido. Estando en la más completa pobreza se ofreció como obrero y mensajero en un convento de los Padres Capuchinos, donde escuchó una charla espiritual que el padre superior les hacía a los obreros, y sintió fuertemente la llamada de Dios a su conversión. Empezó a llorar y pidió perdón por sus pecados, con la firme resolución de cambiar su forma de actuar por completo. Tenía 25 años.
Pidió ser admitido como franciscano, pero en el convento se le abrió de nuevo la llaga en el pie, y fue despedido. Se fue al hospital y se curó, y logró que lo admitieran como aspirante a capuchino. Pero en el noviciado apareció de nuevo la llaga y tuvo que irse de allí también. De nuevo en el hospital de Santiago, se dedicó a atender a los demás enfermos, por lo que fue nombrado asistente general del hospital. Dirigido espiritualmente por San Felipe Neri, estudió teología y fue ordenado sacerdote. En 1575 se dio cuenta que ante la gran cantidad de peregrinos que llegaban a Roma, los hospitales eran incapaces de atender bien a los enfermos que llegaban. Fue entonces que decidió fundar una comunidad de religiosos que se dedicaran por completo a los hospitales.
San Camilo trataba a cada enfermo como trataría a Nuestro Señor Jesucristo en persona. Aunque tuvo que soportar durante 36 años la llaga de su pie, nadie lo veía triste o malhumorado. Con sus mejores colaboradores fundó la Comunidad Siervos de los Enfermos el 8 de diciembre de 1591. Ahora se llaman Padres Camilos. Murió el 14 de julio de 1614, a los 64 años.
lunes, 13 de julio de 2026
Lecturas del 13/07/2026
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa la abundancia de vuestros sacrificios? - dice el Señor -.
Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada.
Cuando venís a visitarme, ¿quién pide algo de vuestras manos para que vengáis a pisar mis atrios?
No me traigáis más inútiles ofrendas, son para mí como incienso execrable.
Novilunios, sábados y reuniones sagradas: no soporto iniquidad y solemne asamblea.
Vuestros novilunios y solemnidades los detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más.
Cuando extendéis las manos me cubro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé.
Vuestras manos están llenas de sangre.
Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda».
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor.
13 de Julio 2026 – San Enrique II Emperador
S. Enrico nació en el 972 de Enrico, rey de Baviera y de Gisela, hija de Corrado rey de Borgoña. Tuvo óptima índole, nobles sentimientos y rara virtud: calidad que hicieron de él un emperador santo.
Coronado por Benedetto VIII el 22 febrero del 1014, Enrico comprendió cuanto le fuera necesaria la humildad para no prevaricar; y la buscó y la ejerció por lo tanto en todos sus actos. Solía decir que Dios quiso dos cosas de él: la santificación propia y el bienestar de los sujetos: programa que el glorioso monarca desarrolló loablemente en toda su vida.
Unidosel en boda con S. Cunegonda, conservó en la vida conyugal la perfecta castidad, mucho de poder decir, moribundo, a los padres de ella: Yo os la devuelvo pura como me la dierais.
S. Enrico para defender la justicia conculcada, tuvo también a sustentar muchas guerras, con los que hizo su nombre cada vez más temido y respetado. En ellas siempre lograba victorioso: pero el santo rey antes de empezar lucha rogaba y hacía rogar a los soldados. De este modo pudo echar de Italia a los griegos que, aliados de los turcos, amenazaron la misma Roma.
Erigió a sus gastos muchas catedrales, entre cuyo aquel de Bamberga, dedicada a los Ss. Pietro y Paolo, que fue consagrada por el mismo Pontífice de Roma; restauró muchas iglesias dañadas de los herejes, erigió sedes obispales, fundó orfanatos.
Su celo se incitó tan adelante que logró convertir a Stefano, rey de Bohemia, el que llevó toda aquella nación a la verdadera religión.
Entre los terrenales tamaños, S. Enrico apetecía de no ser satisfecho plenamente, porque deseaba de únicamente servirle a Dios. Por este, siendo amigo del beato Riccardo, abad de Verdun, hizo instancias cerca de él para poder entrar en su monasterio. Pero el abad, viendo el bien que el santo rey hizo a los pueblos, no se lo permitió: Y S. Enrico inclinó reverente el jefe a la obediencia y volvió al palacio real.
También en las enfermedades S. Enrico bendijo Dios: así soportó con ejemplar resignación la contracción de un muslo que lo hizo cojo por toda la vida.
Circundado de los grandes del imperio y de muchos obispos, santamente le exhaló en Grône el 13 julio del 1024.
Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Bamberga y él fue canonizado por Eugenio III en el 1145.
Coronado por Benedetto VIII el 22 febrero del 1014, Enrico comprendió cuanto le fuera necesaria la humildad para no prevaricar; y la buscó y la ejerció por lo tanto en todos sus actos. Solía decir que Dios quiso dos cosas de él: la santificación propia y el bienestar de los sujetos: programa que el glorioso monarca desarrolló loablemente en toda su vida.
Unidosel en boda con S. Cunegonda, conservó en la vida conyugal la perfecta castidad, mucho de poder decir, moribundo, a los padres de ella: Yo os la devuelvo pura como me la dierais.
S. Enrico para defender la justicia conculcada, tuvo también a sustentar muchas guerras, con los que hizo su nombre cada vez más temido y respetado. En ellas siempre lograba victorioso: pero el santo rey antes de empezar lucha rogaba y hacía rogar a los soldados. De este modo pudo echar de Italia a los griegos que, aliados de los turcos, amenazaron la misma Roma.
Erigió a sus gastos muchas catedrales, entre cuyo aquel de Bamberga, dedicada a los Ss. Pietro y Paolo, que fue consagrada por el mismo Pontífice de Roma; restauró muchas iglesias dañadas de los herejes, erigió sedes obispales, fundó orfanatos.
Su celo se incitó tan adelante que logró convertir a Stefano, rey de Bohemia, el que llevó toda aquella nación a la verdadera religión.
Entre los terrenales tamaños, S. Enrico apetecía de no ser satisfecho plenamente, porque deseaba de únicamente servirle a Dios. Por este, siendo amigo del beato Riccardo, abad de Verdun, hizo instancias cerca de él para poder entrar en su monasterio. Pero el abad, viendo el bien que el santo rey hizo a los pueblos, no se lo permitió: Y S. Enrico inclinó reverente el jefe a la obediencia y volvió al palacio real.
También en las enfermedades S. Enrico bendijo Dios: así soportó con ejemplar resignación la contracción de un muslo que lo hizo cojo por toda la vida.
Circundado de los grandes del imperio y de muchos obispos, santamente le exhaló en Grône el 13 julio del 1024.
Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Bamberga y él fue canonizado por Eugenio III en el 1145.
domingo, 12 de julio de 2026
Lecturas del 12/07/2026
Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».
Hermanos:
Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma fuera liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».
Palabra del Señor.
12 de Julio 2026 – San Ignacio Clemente Delgado Cebrián
Nació en Villafeliche (Zaragoza). En 1781 profesó en los dominicos del convento de San Pedro Mártir de Calatayud. Fue enviado al Real Colegio de Orihuela donde cursó los estudios institucionales, y recibió el subdiaconado. Con 22 años se ofreció para ir de misionero al Extremo Oriente.
En el convento de Santo Domingo de Manila terminó los estudios y fue ordenado sacerdote. Durante dos años se estuvo preparando para la misión de Tonkin, ayudando a sus hermanos como procurador o administrador del convento. En 1790 llegó al Vietnam junto con el padre Francisco Albán, pero éste se puso enfermo y tuvo que regresar a Manila. Fray Clemente Ignacio prosiguió su camino con un grupo de paúles franceses que iban también de misioneros. Cuando llegó a su destino vio una comunidad floreciente, aunque se respiraba en el aire una nueva persecución. Estableció su residencia en el seminario de Trung-Linh, del que el vicario apostólico le había nombrado maestro, y al mismo tiempo procurador de la misión. Para identificarse mejor con el pueblo tomo el nombre anamita “Dóc-Thay-Y”, aprendiendo pronto el idioma
Era vicario apostólico para los dominicos en el Tonkin oriental, cuando fue nombrado obispo de una diócesis "in partibus infidelium" la diócesis de Mylopótamos por el papa Pío VI en 1794 (tenía 31 años). Entre persecuciones y dificultades, durante casi medio siglo se entregó a la obra misionera, se hizo todo para todos, con frutos abundantes de conversiones entre los indígenas. Escribió la situación en la que se encontraba la misión, y no recibió ayuda ni de la Corona de España ni de la Congregación de Propaganda Fide. El emperador Mint-Mang de Annam, puso en el camino que conducía a Hanoi un crucifijo que los viajeros debían pisar por desprecio; el padre Clemente fue apresado en 1838, y conducido en una jaula de bambú, y cuando llegó a Hanoi, los ciudadanos quitaron el crucifijo, por respeto a él, para luego ponerlo de nuevo, una vez que él hubo pasado. Estuvo enjaulado durante 43 días. Fue condenado a la decapitación, pero como era viejo, murió dentro de su jaula de hambre y sed. Está enterrado en la iglesia de Tru-Linh.
En el convento de Santo Domingo de Manila terminó los estudios y fue ordenado sacerdote. Durante dos años se estuvo preparando para la misión de Tonkin, ayudando a sus hermanos como procurador o administrador del convento. En 1790 llegó al Vietnam junto con el padre Francisco Albán, pero éste se puso enfermo y tuvo que regresar a Manila. Fray Clemente Ignacio prosiguió su camino con un grupo de paúles franceses que iban también de misioneros. Cuando llegó a su destino vio una comunidad floreciente, aunque se respiraba en el aire una nueva persecución. Estableció su residencia en el seminario de Trung-Linh, del que el vicario apostólico le había nombrado maestro, y al mismo tiempo procurador de la misión. Para identificarse mejor con el pueblo tomo el nombre anamita “Dóc-Thay-Y”, aprendiendo pronto el idioma
Era vicario apostólico para los dominicos en el Tonkin oriental, cuando fue nombrado obispo de una diócesis "in partibus infidelium" la diócesis de Mylopótamos por el papa Pío VI en 1794 (tenía 31 años). Entre persecuciones y dificultades, durante casi medio siglo se entregó a la obra misionera, se hizo todo para todos, con frutos abundantes de conversiones entre los indígenas. Escribió la situación en la que se encontraba la misión, y no recibió ayuda ni de la Corona de España ni de la Congregación de Propaganda Fide. El emperador Mint-Mang de Annam, puso en el camino que conducía a Hanoi un crucifijo que los viajeros debían pisar por desprecio; el padre Clemente fue apresado en 1838, y conducido en una jaula de bambú, y cuando llegó a Hanoi, los ciudadanos quitaron el crucifijo, por respeto a él, para luego ponerlo de nuevo, una vez que él hubo pasado. Estuvo enjaulado durante 43 días. Fue condenado a la decapitación, pero como era viejo, murió dentro de su jaula de hambre y sed. Está enterrado en la iglesia de Tru-Linh.
sábado, 11 de julio de 2026
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