lunes, 13 de julio de 2026
Lecturas del 13/07/2026
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa la abundancia de vuestros sacrificios? - dice el Señor -.
Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada.
Cuando venís a visitarme, ¿quién pide algo de vuestras manos para que vengáis a pisar mis atrios?
No me traigáis más inútiles ofrendas, son para mí como incienso execrable.
Novilunios, sábados y reuniones sagradas: no soporto iniquidad y solemne asamblea.
Vuestros novilunios y solemnidades los detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más.
Cuando extendéis las manos me cubro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé.
Vuestras manos están llenas de sangre.
Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia, socorred al oprimido, proteged el derecho del huérfano, defended a la viuda».
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor.
13 de Julio 2026 – San Enrique II Emperador
S. Enrico nació en el 972 de Enrico, rey de Baviera y de Gisela, hija de Corrado rey de Borgoña. Tuvo óptima índole, nobles sentimientos y rara virtud: calidad que hicieron de él un emperador santo.
Coronado por Benedetto VIII el 22 febrero del 1014, Enrico comprendió cuanto le fuera necesaria la humildad para no prevaricar; y la buscó y la ejerció por lo tanto en todos sus actos. Solía decir que Dios quiso dos cosas de él: la santificación propia y el bienestar de los sujetos: programa que el glorioso monarca desarrolló loablemente en toda su vida.
Unidosel en boda con S. Cunegonda, conservó en la vida conyugal la perfecta castidad, mucho de poder decir, moribundo, a los padres de ella: Yo os la devuelvo pura como me la dierais.
S. Enrico para defender la justicia conculcada, tuvo también a sustentar muchas guerras, con los que hizo su nombre cada vez más temido y respetado. En ellas siempre lograba victorioso: pero el santo rey antes de empezar lucha rogaba y hacía rogar a los soldados. De este modo pudo echar de Italia a los griegos que, aliados de los turcos, amenazaron la misma Roma.
Erigió a sus gastos muchas catedrales, entre cuyo aquel de Bamberga, dedicada a los Ss. Pietro y Paolo, que fue consagrada por el mismo Pontífice de Roma; restauró muchas iglesias dañadas de los herejes, erigió sedes obispales, fundó orfanatos.
Su celo se incitó tan adelante que logró convertir a Stefano, rey de Bohemia, el que llevó toda aquella nación a la verdadera religión.
Entre los terrenales tamaños, S. Enrico apetecía de no ser satisfecho plenamente, porque deseaba de únicamente servirle a Dios. Por este, siendo amigo del beato Riccardo, abad de Verdun, hizo instancias cerca de él para poder entrar en su monasterio. Pero el abad, viendo el bien que el santo rey hizo a los pueblos, no se lo permitió: Y S. Enrico inclinó reverente el jefe a la obediencia y volvió al palacio real.
También en las enfermedades S. Enrico bendijo Dios: así soportó con ejemplar resignación la contracción de un muslo que lo hizo cojo por toda la vida.
Circundado de los grandes del imperio y de muchos obispos, santamente le exhaló en Grône el 13 julio del 1024.
Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Bamberga y él fue canonizado por Eugenio III en el 1145.
Coronado por Benedetto VIII el 22 febrero del 1014, Enrico comprendió cuanto le fuera necesaria la humildad para no prevaricar; y la buscó y la ejerció por lo tanto en todos sus actos. Solía decir que Dios quiso dos cosas de él: la santificación propia y el bienestar de los sujetos: programa que el glorioso monarca desarrolló loablemente en toda su vida.
Unidosel en boda con S. Cunegonda, conservó en la vida conyugal la perfecta castidad, mucho de poder decir, moribundo, a los padres de ella: Yo os la devuelvo pura como me la dierais.
S. Enrico para defender la justicia conculcada, tuvo también a sustentar muchas guerras, con los que hizo su nombre cada vez más temido y respetado. En ellas siempre lograba victorioso: pero el santo rey antes de empezar lucha rogaba y hacía rogar a los soldados. De este modo pudo echar de Italia a los griegos que, aliados de los turcos, amenazaron la misma Roma.
Erigió a sus gastos muchas catedrales, entre cuyo aquel de Bamberga, dedicada a los Ss. Pietro y Paolo, que fue consagrada por el mismo Pontífice de Roma; restauró muchas iglesias dañadas de los herejes, erigió sedes obispales, fundó orfanatos.
Su celo se incitó tan adelante que logró convertir a Stefano, rey de Bohemia, el que llevó toda aquella nación a la verdadera religión.
Entre los terrenales tamaños, S. Enrico apetecía de no ser satisfecho plenamente, porque deseaba de únicamente servirle a Dios. Por este, siendo amigo del beato Riccardo, abad de Verdun, hizo instancias cerca de él para poder entrar en su monasterio. Pero el abad, viendo el bien que el santo rey hizo a los pueblos, no se lo permitió: Y S. Enrico inclinó reverente el jefe a la obediencia y volvió al palacio real.
También en las enfermedades S. Enrico bendijo Dios: así soportó con ejemplar resignación la contracción de un muslo que lo hizo cojo por toda la vida.
Circundado de los grandes del imperio y de muchos obispos, santamente le exhaló en Grône el 13 julio del 1024.
Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de Bamberga y él fue canonizado por Eugenio III en el 1145.
domingo, 12 de julio de 2026
Lecturas del 12/07/2026
Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo».
Hermanos:
Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma fuera liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó: «A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: “Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador: si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».
Palabra del Señor.
12 de Julio 2026 – San Ignacio Clemente Delgado Cebrián
Nació en Villafeliche (Zaragoza). En 1781 profesó en los dominicos del convento de San Pedro Mártir de Calatayud. Fue enviado al Real Colegio de Orihuela donde cursó los estudios institucionales, y recibió el subdiaconado. Con 22 años se ofreció para ir de misionero al Extremo Oriente.
En el convento de Santo Domingo de Manila terminó los estudios y fue ordenado sacerdote. Durante dos años se estuvo preparando para la misión de Tonkin, ayudando a sus hermanos como procurador o administrador del convento. En 1790 llegó al Vietnam junto con el padre Francisco Albán, pero éste se puso enfermo y tuvo que regresar a Manila. Fray Clemente Ignacio prosiguió su camino con un grupo de paúles franceses que iban también de misioneros. Cuando llegó a su destino vio una comunidad floreciente, aunque se respiraba en el aire una nueva persecución. Estableció su residencia en el seminario de Trung-Linh, del que el vicario apostólico le había nombrado maestro, y al mismo tiempo procurador de la misión. Para identificarse mejor con el pueblo tomo el nombre anamita “Dóc-Thay-Y”, aprendiendo pronto el idioma
Era vicario apostólico para los dominicos en el Tonkin oriental, cuando fue nombrado obispo de una diócesis "in partibus infidelium" la diócesis de Mylopótamos por el papa Pío VI en 1794 (tenía 31 años). Entre persecuciones y dificultades, durante casi medio siglo se entregó a la obra misionera, se hizo todo para todos, con frutos abundantes de conversiones entre los indígenas. Escribió la situación en la que se encontraba la misión, y no recibió ayuda ni de la Corona de España ni de la Congregación de Propaganda Fide. El emperador Mint-Mang de Annam, puso en el camino que conducía a Hanoi un crucifijo que los viajeros debían pisar por desprecio; el padre Clemente fue apresado en 1838, y conducido en una jaula de bambú, y cuando llegó a Hanoi, los ciudadanos quitaron el crucifijo, por respeto a él, para luego ponerlo de nuevo, una vez que él hubo pasado. Estuvo enjaulado durante 43 días. Fue condenado a la decapitación, pero como era viejo, murió dentro de su jaula de hambre y sed. Está enterrado en la iglesia de Tru-Linh.
En el convento de Santo Domingo de Manila terminó los estudios y fue ordenado sacerdote. Durante dos años se estuvo preparando para la misión de Tonkin, ayudando a sus hermanos como procurador o administrador del convento. En 1790 llegó al Vietnam junto con el padre Francisco Albán, pero éste se puso enfermo y tuvo que regresar a Manila. Fray Clemente Ignacio prosiguió su camino con un grupo de paúles franceses que iban también de misioneros. Cuando llegó a su destino vio una comunidad floreciente, aunque se respiraba en el aire una nueva persecución. Estableció su residencia en el seminario de Trung-Linh, del que el vicario apostólico le había nombrado maestro, y al mismo tiempo procurador de la misión. Para identificarse mejor con el pueblo tomo el nombre anamita “Dóc-Thay-Y”, aprendiendo pronto el idioma
Era vicario apostólico para los dominicos en el Tonkin oriental, cuando fue nombrado obispo de una diócesis "in partibus infidelium" la diócesis de Mylopótamos por el papa Pío VI en 1794 (tenía 31 años). Entre persecuciones y dificultades, durante casi medio siglo se entregó a la obra misionera, se hizo todo para todos, con frutos abundantes de conversiones entre los indígenas. Escribió la situación en la que se encontraba la misión, y no recibió ayuda ni de la Corona de España ni de la Congregación de Propaganda Fide. El emperador Mint-Mang de Annam, puso en el camino que conducía a Hanoi un crucifijo que los viajeros debían pisar por desprecio; el padre Clemente fue apresado en 1838, y conducido en una jaula de bambú, y cuando llegó a Hanoi, los ciudadanos quitaron el crucifijo, por respeto a él, para luego ponerlo de nuevo, una vez que él hubo pasado. Estuvo enjaulado durante 43 días. Fue condenado a la decapitación, pero como era viejo, murió dentro de su jaula de hambre y sed. Está enterrado en la iglesia de Tru-Linh.
sábado, 11 de julio de 2026
Lecturas del 11/07/2026
Hijo mío, si aceptas mis palabras, si quieres conservar mis consejos, si prestas oído a la sabiduría y abres tu mente a la prudencia; si haces venir a la inteligencia y llamas junto a ti a la prudencia; si la procuras igual que el dinero y la buscas lo mismo que un tesoro, comprenderás lo que es temer al Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor concede sabiduría, de su boca brotan saber e inteligencia; atesora acierto para el hombre recto, es escudo para el de conducta intachable; custodia la senda del honrado, guarda el camino de sus fieles.
Entonces podrás comprender justicia, derecho y rectitud, el camino que lleva a la felicidad.
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».
Palabra del Señor.
11 de Julio 2026 – San Benito Abad
Padre del monasticismo occidental, decidió abandonar Roma y el mundo para evitar la vida licenciosa de dicha ciudad. Vivió como ermitaño por muchos años en una región rocosa y agreste de Italia. En Vicovaro, en Tívoli y en Subiaco, sobre la cumbre de un farallón que domina Anio, residía por aquél tiempo, una comunidad de monjes, cuyo abad había muerto. Decidieron pedirle a San Benito que ocupara su lugar. Al principio se negó, pero luego cedió ante la insistencia. Pronto se puso en evidencia que las estrictas nociones de disciplina monástica que San Benito observaba, no se ajustaban a ellos, porque quería que todos vivieran en celdas horadadas en las rocas. El mismo día retornó a Subiaco, no para seguir llevando una vida de retiro, sino con el propósito de empezar la gran obra para la que Dios lo había preparado durante esos tres años de vida oculta. No tardaron en reunirse a su alrededor los discípulos atraídos por su santidad y por sus poderes milagrosos.
San Benito se encontró entonces, en posición de empezar aquél gran plan de "reunir en aquél lugar a muchas y diferentes familias de santos monjes dispersos en varios monasterios y regiones, a fin de hacer de ellos un sólo rebaño según su propio corazón, para unirlos en una casa de Dios bajo una observancia regular y en permanente alabanza al nombre de Dios" Por lo tanto, colocó a todos los que deseaban obedecerle en los 12 monasterios de madera, cada uno con su prior. Él tenía la suprema dirección sobre todos y vivía con algunos escogidos, a los que deseaba formar con especial cuidado.
A causa de algunos problemas con el sacerdote Florencio, se trasladó a Monte Cassino. En esta región, sobre las ruinas del templo de Apolo, - al que los habitantes de este lugar rendían culto antes de su llegada - construyó dos capillas y la abadía de Monte Cassino, alrededor del año 530. De aquí partió la influencia que iba a jugar un papel tan importante en la cristianización y civilización de la Europa post-romana. Fue tal vez durante este periodo que empezó a concretizar su "Regla", la que está dirigida a todos aquellos que, renunciando a su propia voluntad, tomen sobre sí "la fuerte y brillante armadura de la obediencia para luchar bajo las banderas de Cristo, nuestro verdadero Rey". Prescribe una vida de oración litúrgica, estudio, y trabajo, llevado socialmente, en una comunidad y con un padre común.
San Benito vaticinó el día de su muerte; el último día recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor. Fue enterrado junto a santa Escolástica, su hermana, en el sitio donde antes se levantaba el altar de Apolo que él mismo destruyó, en Monte Cassino.
San Benito se encontró entonces, en posición de empezar aquél gran plan de "reunir en aquél lugar a muchas y diferentes familias de santos monjes dispersos en varios monasterios y regiones, a fin de hacer de ellos un sólo rebaño según su propio corazón, para unirlos en una casa de Dios bajo una observancia regular y en permanente alabanza al nombre de Dios" Por lo tanto, colocó a todos los que deseaban obedecerle en los 12 monasterios de madera, cada uno con su prior. Él tenía la suprema dirección sobre todos y vivía con algunos escogidos, a los que deseaba formar con especial cuidado.
A causa de algunos problemas con el sacerdote Florencio, se trasladó a Monte Cassino. En esta región, sobre las ruinas del templo de Apolo, - al que los habitantes de este lugar rendían culto antes de su llegada - construyó dos capillas y la abadía de Monte Cassino, alrededor del año 530. De aquí partió la influencia que iba a jugar un papel tan importante en la cristianización y civilización de la Europa post-romana. Fue tal vez durante este periodo que empezó a concretizar su "Regla", la que está dirigida a todos aquellos que, renunciando a su propia voluntad, tomen sobre sí "la fuerte y brillante armadura de la obediencia para luchar bajo las banderas de Cristo, nuestro verdadero Rey". Prescribe una vida de oración litúrgica, estudio, y trabajo, llevado socialmente, en una comunidad y con un padre común.
San Benito vaticinó el día de su muerte; el último día recibió el Cuerpo y la Sangre del Señor. Fue enterrado junto a santa Escolástica, su hermana, en el sitio donde antes se levantaba el altar de Apolo que él mismo destruyó, en Monte Cassino.
viernes, 10 de julio de 2026
Lecturas del 10/07/2026
Esto dice el Señor: «Vuelve, Israel, el Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros y volved al Señor.
Decidle: «Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión: Asiria no nos salvará, no volveremos a montar a caballo, y no llamaremos ya “nuestro Dios” a la obra de nuestras manos. En ti el huérfano encuentra compasión».
«Curaré su deslealtad, los amaré generosamente, porque mi ira se apartó de ellos. Seré para Israel como el rocío, florecerá como el lirio, echará sus raíces como los cedros del Líbano.
Brotarán sus retoños y será su esplendor como el olivo y su perfume como el del Líbano.
Regresarán los que habitaban a su sombra, revivirán como el trigo, florecerán como la viña, será su renombre como el del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué tengo que ver con los ídolos? Yo soy quien le responde y lo vigila. Yo voy como un abeto siempre verde, de mí procede tu fruto». ¿Quién será sabio para comprender estas cosas, inteligente, para conocerlas?
Porque los caminos del Señor son rectos: los justos los transitan, pero los traidores tropiezan en ellos.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».
Palabra del Señor.
10 de Julio 2026 – San Canuto IV de Dinamarca
Nació en Quersonesa, Dinamarca. Era hijo natural de Swein III, rey de Dinamarca y ahijado de Canuto, rey de Inglaterra. Padre de san Carlos el Bueno y esposo de Adela, hija de Roberto, conde de Flandes. Al morir su hermanastro Harald fue proclamado para sucederle en el trono de Dinamarca. Fue un rey cristiano en tiempos bárbaros y turbulentos en los que se mezclaron desconcertadamente empresas guerreras y misionales, invasiones, conquistas y actos de justicia no poco expeditivos con muestras de encendida piedad. Su reinado transcurrió entre 1080 y 1086. El mismo caudillo que exterminó piratas e invadió Inglaterra, volvió a su patria llevándose como piadoso botín las reliquias de san Albano, que se guardaron en una iglesia de Odense.
Ya proclamado rey, reprimió con vigor implacable sublevaciones de sus súbditos, depositó su corona al pie del crucifijo, luchó contra los estonios y fundó hospitales, iglesias y monasterios; no tuvo nada de blando como monarca, pero nadie más solícito que él para con los ancianos y los enfermos, a quiénes visitó, consoló y colmó de grandes limosnas. Favoreció a la Iglesia y su buena organización, reprimió el resurgimiento del viejo paganismo, y procuró que las leyes estuvieran inspiradas en el evangelio, por ejemplo en lo relativo a los esclavos. Se le considera el apóstol de Dinamarca.
Unos rebeldes, vasallos suyos, (a quienes había exigido el pago del diezmo), mandados por su hermano Olaf, le tendieron una trampa en Odense, en la isla de Fionia, y después de fingir que se sometían, le cercaron en la iglesia de San Albano con unos pocos caballeros leales. Allí confesó, se postró al pie del altar, perdonó a sus enemigos y se dispuso a librar la última pelea. Se le consideró mártir. Murió junto con su hermano Benedicto y otros siete leales más asaetado. Patrón de Dinamarca.
Ya proclamado rey, reprimió con vigor implacable sublevaciones de sus súbditos, depositó su corona al pie del crucifijo, luchó contra los estonios y fundó hospitales, iglesias y monasterios; no tuvo nada de blando como monarca, pero nadie más solícito que él para con los ancianos y los enfermos, a quiénes visitó, consoló y colmó de grandes limosnas. Favoreció a la Iglesia y su buena organización, reprimió el resurgimiento del viejo paganismo, y procuró que las leyes estuvieran inspiradas en el evangelio, por ejemplo en lo relativo a los esclavos. Se le considera el apóstol de Dinamarca.
Unos rebeldes, vasallos suyos, (a quienes había exigido el pago del diezmo), mandados por su hermano Olaf, le tendieron una trampa en Odense, en la isla de Fionia, y después de fingir que se sometían, le cercaron en la iglesia de San Albano con unos pocos caballeros leales. Allí confesó, se postró al pie del altar, perdonó a sus enemigos y se dispuso a librar la última pelea. Se le consideró mártir. Murió junto con su hermano Benedicto y otros siete leales más asaetado. Patrón de Dinamarca.
jueves, 9 de julio de 2026
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