jueves, 9 de julio de 2026
Lecturas del 09/07/2026
Esto dice el Señor: «Cuando Israel era joven lo amé y de Egipto llamé a mi hijo.
Cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí: sacrificaban a los baales, ofrecían incienso a los ídolos.
Pero era yo quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos; y no reconocieron que yo los cuidaba.
Con lazos humanos los atraje, con vínculos de amor.
Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas.
Me incliné hacia él para darle de comer.
Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas.
No actuaré en el ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, y no hombre; santo en medio de vosotros, y no me dejo llevar por la ira».
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.
Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.
En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad».
Palabra del Señor.
09 de Julio 2026 – Beata María de Jesús Crucificado Petkovic
Nació el 10 de diciembre de 1892 en Blato, en la isla de Korcula (Croacia). Era la sexta de ocho hijos de Antonio y María Petkovic. Sus padres llevaban una vida ejemplar y educaron cristianamente a todos sus hijos. Muy pronto María mostró su inclinación a la piedad y a la misericordia. Al ver los sufrimientos, el hambre y las penurias de la gente, decidió esforzarse por proteger a los pobres, "hermanos elegidos y amados por el Señor", como solía llamarlos.
El 8 de septiembre de 1906, día de la Natividad de la Santísima Virgen, con ocasión de la visita pastoral del obispo, María entró a formar parte de la asociación de Hijas de María, de la que fue secretaria y luego presidenta. Leyendo las palabras de Jesús al joven rico, el 21 de noviembre sucesivo, sintió la vocación a entregarse totalmente a Cristo. Desde ese momento renovó cada día su promesa de amor al Señor. Luego entró a formar parte de la Tercera Orden Secular de San Francisco y cuando Dios le inspiró dar vida a un instituto religioso femenino quiso darle la Regla y la espiritualidad franciscana.
Impulsada por su vivo deseo de ayudar a los necesitados, y siguiendo las orientaciones del obispo de Dubrovnik, monseñor Josip Marcelic, en el día de la Anunciación del año 1919 fundó la congregación de Hijas de la Misericordia, para "la educación e instrucción de la juventud femenina". El mismo obispo, en 1928, la erigió canónicamente como instituto de derecho diocesano. Al inicio la madre Petkovic dudaba entre la clausura y la actividad apostólica, pero optó por esta última, inspirada por las palabras de san Francisco: "No vivir sólo para sí mismo, sino también para el bien del prójimo".
El 6 de diciembre de 1956 la congregación llegó a ser de derecho pontificio y fueron aprobadas sus Constituciones.
La madre María de Jesús Crucificado Petkovic trató de transmitir a sus religiosas la profunda devoción que sentía desde niña hacia Jesucristo crucificado. En una carta, escrita el 31 de agosto de 1953, a todas las Hijas de la Misericordia, las invitaba a "seguir a Cristo, escuchar a Cristo, humillarse en Cristo, sufrir silenciosamente en Cristo, arder en Cristo, perdonar en Cristo, amar en Cristo, sacrificarse en Cristo (...). Para quien ama al dulcísimo Jesucristo, nuestro Señor, será dulce incluso la palabra "sufrir" por amor a él. Sufrir, porque no hay verdadero amor sin sacrificios y sufrimientos por la persona amada. Cristo con la cruz y el sufrimiento ha salvado al mundo entero".
Era una mujer fuerte en las adversidades, tierna en sus afectos, pero sobre todo profundamente enamorada de Jesús crucificado, al que dedicó toda su vida y su obra. Sintió durante toda su existencia esta constante presencia del Crucificado. Lo tenía siempre ante sus ojos, y en su corazón, por eso afloraba continuamente a sus labios. Las principales virtudes que practicó y recomendó eran las que brillaban en Cristo crucificado: la pobreza, la humildad, la abnegación, hasta el sacrificio total de sí por el prójimo, sintetizado en una palabra: amor.
La madre Petkovic experimentaba una grandísima alegría en su servicio a los pobres, marginados y despreciados, porque reconocía en ellos el rostro de Jesús doliente. Por eso, nunca se cansaba de exhortar a las hermanas a que mostraran con su conducta y sus sacrificios que en ellas se había encarnado el amor, la bondad y la misericordia de Dios.
Sacaba su fuerza espiritual de la oración. Su vida se puede resumir en dos palabras: “Oración y apostolado". Desde el inicio, la oración constituyó el alma y el gran dinamismo de su amplia actividad. El "estar" con el Señor plasmaba el "ir" a los hermanos. La unión íntima con Dios se prolongaba en la comunión con el prójimo.
Sentía un profundo aprecio por las directrices y los consejos de los pastores de la Iglesia, ante los cuales siempre se manifestó muy dócil y obediente. En especial seguía con fidelidad las indicaciones del obispo y del Romano Pontífice. En una carta circular explica a sus religiosas el significado de la Regla y de las Constituciones: “Son la palabra y la ley de nuestro Señor... La Regla santa, el libro de la vida, el camino de la cruz, la llave y el vínculo de la amistad eterna".
La fama de santidad, de la que gozó durante su vida, se confirmó también después de su muerte, acontecida en Roma el 9 de julio de 1966.
Las Hijas de la Misericordia cuentan hoy con 429 religiosas, que trabajan en doce países de Europa y América. Se dedican a la educación de los niños y la juventud, a la asistencia a las personas ancianas y enfermas, y al apostolado parroquial.
El 8 de septiembre de 1906, día de la Natividad de la Santísima Virgen, con ocasión de la visita pastoral del obispo, María entró a formar parte de la asociación de Hijas de María, de la que fue secretaria y luego presidenta. Leyendo las palabras de Jesús al joven rico, el 21 de noviembre sucesivo, sintió la vocación a entregarse totalmente a Cristo. Desde ese momento renovó cada día su promesa de amor al Señor. Luego entró a formar parte de la Tercera Orden Secular de San Francisco y cuando Dios le inspiró dar vida a un instituto religioso femenino quiso darle la Regla y la espiritualidad franciscana.
Impulsada por su vivo deseo de ayudar a los necesitados, y siguiendo las orientaciones del obispo de Dubrovnik, monseñor Josip Marcelic, en el día de la Anunciación del año 1919 fundó la congregación de Hijas de la Misericordia, para "la educación e instrucción de la juventud femenina". El mismo obispo, en 1928, la erigió canónicamente como instituto de derecho diocesano. Al inicio la madre Petkovic dudaba entre la clausura y la actividad apostólica, pero optó por esta última, inspirada por las palabras de san Francisco: "No vivir sólo para sí mismo, sino también para el bien del prójimo".
El 6 de diciembre de 1956 la congregación llegó a ser de derecho pontificio y fueron aprobadas sus Constituciones.
La madre María de Jesús Crucificado Petkovic trató de transmitir a sus religiosas la profunda devoción que sentía desde niña hacia Jesucristo crucificado. En una carta, escrita el 31 de agosto de 1953, a todas las Hijas de la Misericordia, las invitaba a "seguir a Cristo, escuchar a Cristo, humillarse en Cristo, sufrir silenciosamente en Cristo, arder en Cristo, perdonar en Cristo, amar en Cristo, sacrificarse en Cristo (...). Para quien ama al dulcísimo Jesucristo, nuestro Señor, será dulce incluso la palabra "sufrir" por amor a él. Sufrir, porque no hay verdadero amor sin sacrificios y sufrimientos por la persona amada. Cristo con la cruz y el sufrimiento ha salvado al mundo entero".
Era una mujer fuerte en las adversidades, tierna en sus afectos, pero sobre todo profundamente enamorada de Jesús crucificado, al que dedicó toda su vida y su obra. Sintió durante toda su existencia esta constante presencia del Crucificado. Lo tenía siempre ante sus ojos, y en su corazón, por eso afloraba continuamente a sus labios. Las principales virtudes que practicó y recomendó eran las que brillaban en Cristo crucificado: la pobreza, la humildad, la abnegación, hasta el sacrificio total de sí por el prójimo, sintetizado en una palabra: amor.
La madre Petkovic experimentaba una grandísima alegría en su servicio a los pobres, marginados y despreciados, porque reconocía en ellos el rostro de Jesús doliente. Por eso, nunca se cansaba de exhortar a las hermanas a que mostraran con su conducta y sus sacrificios que en ellas se había encarnado el amor, la bondad y la misericordia de Dios.
Sacaba su fuerza espiritual de la oración. Su vida se puede resumir en dos palabras: “Oración y apostolado". Desde el inicio, la oración constituyó el alma y el gran dinamismo de su amplia actividad. El "estar" con el Señor plasmaba el "ir" a los hermanos. La unión íntima con Dios se prolongaba en la comunión con el prójimo.
Sentía un profundo aprecio por las directrices y los consejos de los pastores de la Iglesia, ante los cuales siempre se manifestó muy dócil y obediente. En especial seguía con fidelidad las indicaciones del obispo y del Romano Pontífice. En una carta circular explica a sus religiosas el significado de la Regla y de las Constituciones: “Son la palabra y la ley de nuestro Señor... La Regla santa, el libro de la vida, el camino de la cruz, la llave y el vínculo de la amistad eterna".
La fama de santidad, de la que gozó durante su vida, se confirmó también después de su muerte, acontecida en Roma el 9 de julio de 1966.
Las Hijas de la Misericordia cuentan hoy con 429 religiosas, que trabajan en doce países de Europa y América. Se dedican a la educación de los niños y la juventud, a la asistencia a las personas ancianas y enfermas, y al apostolado parroquial.
miércoles, 8 de julio de 2026
Lecturas del 08/07/2026
Una viña arrasada es Israel, el fruto es como ella.
Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares.
Cuanto más rica era su tierra, más adornaban sus estelas.
Su corazón es inconstante, así pues pagarán.
Él mismo hará pedazos sus altares, demolerá sus estelas.
Entonces dirán: «no tenemos rey, porque no tuvimos temor del Señor..., y el rey ¿qué haría por nosotros?».
Ha desaparecido el rey de Samaria, como una rama de la superficie del agua.
Serán destruidos los altozanos de los Iniquidad, ¡pecado de Israel!
Espino y maleza crecerán sobre sus altares.
Dirán a las montañas: «Cubridnos», y a las colinas: «Caed sobre nosotros».
Sembrad con justicia, recoged con amor.
Poned al trabajo un terreno virgen. Es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y haga llover sobre vosotros la justicia.
En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».
Palabra del Señor.
08 de Julio 2026 – Beato Pedro Vigne
Nació en Privas (Vivarés) en el seno de una familia de comerciantes de textiles, (algún autor afirma que la familia era calvinista, pero parece que no es cierto, muy al contrario la familia era católica). Recibió una educación de un buen nivel, y al final de su adolescencia su vida se transformó con la toma de conciencia de Cristo presente en la Eucaristía.
En 1690 ingresó en el seminario sulpiciano de Viviers. Fue ordenado sacerdote en 1694, en Bourg Saint Andéol, y fue destinado como coadjutor a Saint Agréve. Durante seis años ejerció su ministerio sacerdotal en amistad con el párroco y en cercanía con los feligreses.
Buscando la voluntad de Dios sobre su vida, se sintió llamado a vivir otra cosa. Su deseo de hacerse misionero entre la gente sencilla ingresó en la Congregación de los Lazaristas, en Lyon, en 1700. Allí recibió una sólida formación a la pobreza y a las misiones populares y empezó a recorrer pueblos y ciudades con sus compañeros para evangelizar al pueblo cristiano. En 1706 abandonó la Congregación de forma voluntaria.
Después de un breve período de búsqueda, su vocación encontró su camino como misionero itinerante, aplicando su propio método pastoral a la vez que sometió siempre su ministerio a la autorización de sus superiores jerárquicos. Incansablemente, y durante más de 30 años, recorrió los caminos de Vivarais, del Dauphine y más aún, enseñando el catecismo, predicando, impartiendo los sacramentos, enseñando siempre la misericordia de Dios.
En el transcurso de una de sus misiones, en 1712, llegó a Boucieu le Roi, donde construyó un viacrucis por todo el pueblo y aquí fundó en 1715 con Margarita de Noziéres la Congregación de Hermanas del Santísimo Sacramento dedicadas a la educación y a la promoción y adoración de la Eucaristía. En Lyon se sintió atraido por la espiritualidad eucarística de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento y fue admitido como cofrade. La Eucaristía fue el sentido de su vida. Murió en Rencurel en el transcurso de una misión a causa del cansancio. Está enterrado en la iglesia de Bucieu. Fue beatificado el 3 de octubre de 2004.
En 1690 ingresó en el seminario sulpiciano de Viviers. Fue ordenado sacerdote en 1694, en Bourg Saint Andéol, y fue destinado como coadjutor a Saint Agréve. Durante seis años ejerció su ministerio sacerdotal en amistad con el párroco y en cercanía con los feligreses.
Buscando la voluntad de Dios sobre su vida, se sintió llamado a vivir otra cosa. Su deseo de hacerse misionero entre la gente sencilla ingresó en la Congregación de los Lazaristas, en Lyon, en 1700. Allí recibió una sólida formación a la pobreza y a las misiones populares y empezó a recorrer pueblos y ciudades con sus compañeros para evangelizar al pueblo cristiano. En 1706 abandonó la Congregación de forma voluntaria.
Después de un breve período de búsqueda, su vocación encontró su camino como misionero itinerante, aplicando su propio método pastoral a la vez que sometió siempre su ministerio a la autorización de sus superiores jerárquicos. Incansablemente, y durante más de 30 años, recorrió los caminos de Vivarais, del Dauphine y más aún, enseñando el catecismo, predicando, impartiendo los sacramentos, enseñando siempre la misericordia de Dios.
En el transcurso de una de sus misiones, en 1712, llegó a Boucieu le Roi, donde construyó un viacrucis por todo el pueblo y aquí fundó en 1715 con Margarita de Noziéres la Congregación de Hermanas del Santísimo Sacramento dedicadas a la educación y a la promoción y adoración de la Eucaristía. En Lyon se sintió atraido por la espiritualidad eucarística de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento y fue admitido como cofrade. La Eucaristía fue el sentido de su vida. Murió en Rencurel en el transcurso de una misión a causa del cansancio. Está enterrado en la iglesia de Bucieu. Fue beatificado el 3 de octubre de 2004.
martes, 7 de julio de 2026
Lecturas del 07/07/2026
Esto dice el Señor:
«Han constituido reyes en Israel, sin contar conmigo, autoridades, y yo no sabía nada
Con su plata y con su oro se hicieron ídolos para establecer pactos. ¡Tú becerro te ha rechazado, Samaria!
Mi ira se inflamó contra ellos. ¿Hasta cuándo serán culpables de la suerte de Israel? ¡Un artesano lo ha hecho, pero no es un Dios!
Sí, terminará hecho pedazos, el becerro de Samaría.
Puesto que siembran viento, cosecharán tempestades; “espiga sin brote no produce harina”.
Tal vez la produzca, pero la devorarán extranjeros.
Efraín multiplicó los altares de pecado, y fueron para él altares de pecado.
Para él escribo todos mis preceptos, son considerados cosa de otros. ¡Sacrificios de carne asada!
Sacrificaron la carne y se la comieron.
El Señor no los acepta.
Tiene presente su perversión y castiga sus pecados: Deberán retornar a Egipto».
En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual».
En cambio, los fariseos decían: «Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».
Palabra del Señor.
07 de Julio 2026 – Beato Carlos Liviero
Nació en Vicenza (Italia). Tras estudiar en el seminario de Padua. Fue ordenado sacerdote en 1888. Desde 1889 desempeñó su ministerio en Gallio, provincia de Vicenza y diócesis de Padua. Allí manifestó desde el inicio el celo pastoral que lo caracterizaría durante toda su vida. Veía las necesidades espirituales y materiales de sus fieles y se dedicó sin descanso a la evangelización y a la promoción humana. Se entregó con pasión a la predicación, a la catequesis y a la administración de los sacramentos.
En Gallio (Vicenza), donde no existían asociaciones católicas, don Carlos trabajó por mejorar las condiciones de vida de la población mediante diversas instituciones: establecimientos para niños pobres, asilos de ancianos, cajas rurales, almacenes de cooperativas, obras parroquiales, sociedades católicas obreras y agrícolas... Formó un grupo de muchachas para animar las diversas obras, alimentando el proyecto de iniciar con ellas una nueva congregación religiosa, pero no consiguió la aprobación del obispo de la diócesis.
En 1899 fue nombrado arcipreste de Agna, una zona de Padua en la que vivía gente muy pobre y explotada por latifundistas sin escrúpulos. Allí puso a disposición de los pobres todo lo que tenía. Promovió también las numerosas obras que había puesto en marcha en Gallio, así como otras obras de carácter formativo: círculo de jóvenes, asociación de madres cristianas, Tercera Orden de San Francisco, Pía sociedad de San José, Congregación del Santísimo Sacramento, Hijas de María... Así, en diez años de trabajo en Agna, obtuvo excelentes resultados en la renovación de la vida cristiana de la población.
En 1910 fue nombrado obispo de Città di Castello. Prestó atención al clero; convocó inmediatamente dos tandas de ejercicios espirituales. Contaba mucho con la colaboración de sus sacerdotes. Los impulsaba continuamente a ser hombres de oración y celosos en el anuncio del Evangelio. Prestó atención especial a la juventud, en la que veía la esperanza de una renovación de la vida cristiana. Entre los jóvenes que siguió personalmente surgieron numerosas vocaciones al sacerdocio. Sostuvo y promovió la Acción católica. Realizó cinco visitas pastorales, recorriendo incluso las parroquias más lejanas, situadas en colinas o en los montes Apeninos. Se preocupaba mucho de que se promoviera la participación en los sacramentos, en el catecismo y en las asociaciones católicas. También cuidaba las condiciones de los templos y la dignidad del culto. Su contacto continuo con el pueblo le permitía conocer bien los peligros para la fe y las costumbres, especialmente de la juventud.
Se opuso con dignidad a los ataques anticlericales y realizó una intensa labor social. Puso en marcha; un boletín interdiocesano, una librería católica, la Escuela tipográfica del Sagrado Corazón, una escuela primaria masculina, una pensión para estudiantes, una sala de cine, el hospicio del Sagrado Corazón, y la fundación la Congregación de la Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón (1917).
Dos momentos destacados de su episcopado fueron: el congreso eucarístico diocesano de 1927, con ocasión del II centenario de la muerte de santa Verónica Giuliani; y el Sínodo diocesano de 1928, celebrado para renovar la legislación diocesana dándole un sentido más pastoral. Murió en el hospital de Fano, a consecuencia de un accidente de carretera.
Fue beatificado por SS Benedicto XVI el 27 de mayo de 2007. Su Memoria Litúrgica se celebra el 30 de mayo (día de su bautismo en 1866), como dispuso el papa Benedicto XVI en el decreto de beatificación. La liturgia tiene el grado de Memoria Facultativa en la diócesis de Città di Castello y el grado de Fiesta en las casas casa de la Congregación de las Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón.
En Gallio (Vicenza), donde no existían asociaciones católicas, don Carlos trabajó por mejorar las condiciones de vida de la población mediante diversas instituciones: establecimientos para niños pobres, asilos de ancianos, cajas rurales, almacenes de cooperativas, obras parroquiales, sociedades católicas obreras y agrícolas... Formó un grupo de muchachas para animar las diversas obras, alimentando el proyecto de iniciar con ellas una nueva congregación religiosa, pero no consiguió la aprobación del obispo de la diócesis.
En 1899 fue nombrado arcipreste de Agna, una zona de Padua en la que vivía gente muy pobre y explotada por latifundistas sin escrúpulos. Allí puso a disposición de los pobres todo lo que tenía. Promovió también las numerosas obras que había puesto en marcha en Gallio, así como otras obras de carácter formativo: círculo de jóvenes, asociación de madres cristianas, Tercera Orden de San Francisco, Pía sociedad de San José, Congregación del Santísimo Sacramento, Hijas de María... Así, en diez años de trabajo en Agna, obtuvo excelentes resultados en la renovación de la vida cristiana de la población.
En 1910 fue nombrado obispo de Città di Castello. Prestó atención al clero; convocó inmediatamente dos tandas de ejercicios espirituales. Contaba mucho con la colaboración de sus sacerdotes. Los impulsaba continuamente a ser hombres de oración y celosos en el anuncio del Evangelio. Prestó atención especial a la juventud, en la que veía la esperanza de una renovación de la vida cristiana. Entre los jóvenes que siguió personalmente surgieron numerosas vocaciones al sacerdocio. Sostuvo y promovió la Acción católica. Realizó cinco visitas pastorales, recorriendo incluso las parroquias más lejanas, situadas en colinas o en los montes Apeninos. Se preocupaba mucho de que se promoviera la participación en los sacramentos, en el catecismo y en las asociaciones católicas. También cuidaba las condiciones de los templos y la dignidad del culto. Su contacto continuo con el pueblo le permitía conocer bien los peligros para la fe y las costumbres, especialmente de la juventud.
Se opuso con dignidad a los ataques anticlericales y realizó una intensa labor social. Puso en marcha; un boletín interdiocesano, una librería católica, la Escuela tipográfica del Sagrado Corazón, una escuela primaria masculina, una pensión para estudiantes, una sala de cine, el hospicio del Sagrado Corazón, y la fundación la Congregación de la Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón (1917).
Dos momentos destacados de su episcopado fueron: el congreso eucarístico diocesano de 1927, con ocasión del II centenario de la muerte de santa Verónica Giuliani; y el Sínodo diocesano de 1928, celebrado para renovar la legislación diocesana dándole un sentido más pastoral. Murió en el hospital de Fano, a consecuencia de un accidente de carretera.
Fue beatificado por SS Benedicto XVI el 27 de mayo de 2007. Su Memoria Litúrgica se celebra el 30 de mayo (día de su bautismo en 1866), como dispuso el papa Benedicto XVI en el decreto de beatificación. La liturgia tiene el grado de Memoria Facultativa en la diócesis de Città di Castello y el grado de Fiesta en las casas casa de la Congregación de las Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón.
lunes, 6 de julio de 2026
Lecturas del 06/07/2026
Esto dice el Señor: «Yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón.
Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.
Aquel día - oráculo del Señor -, me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.
Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura, me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor».
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y al verla le dijo: « ¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús Llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: « ¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».
Se reían de él.
Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.
La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
Palabra del Señor.
06 de Julio 2026 – Beata María Teresa Ledóchowska
Nació en Loosdorf (Austria) en el seno de una noble familia. Era hermana de la beata Úrsula Ledóchowska, fundadora de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón Agonizante y su hermano fue Prepósito general de los jesuitas. Ella ostentó el título de condesa y fue dama de honor de la Corte del Gran Duque Fernando y la Gran Duquesa Alicia. En 1888 conoció al Cardenal Lavigèrie, arzobispo de Argel. Desde entonces se dedicó a luchar contra la esclavitud en África. En 1889, influida por Lavigèrie, fundó la revista "El Eco de África" y organizó una imprenta para editar publicaciones religiosas misioneras. Durante años combinó sus seductoras actividades con escritos en contra de la esclavitud. Finalmente, en el año 1891, cuando su deseo de escribir acerca de las misiones africanas comenzó a usurpar una mayor porción de su tiempo, pidió ser liberada de la Corte. Renuentemente, la familia real, aceptó. María escribió: "Ofrecida la Sagrada Comunión para el nuevo modo de vida. Muy feliz y serena... abandono el tabaco".
En 1894 León XIII la recibió en audiencia y bendijo su idea de fundar un Instituto misionero para luchar contra la esclavitud en África. Se entregó de lleno a la obra. Concibió un núcleo de Hermanas consagradas, otro de miembros externos con promesa de servicio a las misiones de África y otro de celadores dispuestos a colaborar en todo lo que la obra de las misiones precisase. Reclutó adeptas en Viena, en Stalingrado y en diversos lugares. Gastó sus débiles fuerzas animando a las gentes de la sociedad de su tiempo en que cooperasen activamente en pro de la evangelización de África. Su mensaje entusiasta cautivaba a las personas que la escuchaban. En 1901 cayó enferma y hubo de trasladarse a Roma, a la casa adquirida como sede central del Instituto. Su vida quedó ya centrada en dirigir las obras misionales que iban surgiendo. Fundó las Misioneras de San Pedro Claver (Hermanas Claverianas) para la redención de los esclavos y las misiones africanas y fue conocida como "madre África".
En 1908 el "Eco de África" salía ya en nueve idiomas. Publicó también "II Fanciullo negro", en varios idiomas. En 1909 inició el "Almanaque" misionero. Prácticamente circulaban por toda Europa. El Instituto se hacía cada vez más internacional y la Fundadora animaba las diversas actividades para promover el amor a las misiones y para recoger donativos. Falleció, después de una breve enfermedad.
En 1894 León XIII la recibió en audiencia y bendijo su idea de fundar un Instituto misionero para luchar contra la esclavitud en África. Se entregó de lleno a la obra. Concibió un núcleo de Hermanas consagradas, otro de miembros externos con promesa de servicio a las misiones de África y otro de celadores dispuestos a colaborar en todo lo que la obra de las misiones precisase. Reclutó adeptas en Viena, en Stalingrado y en diversos lugares. Gastó sus débiles fuerzas animando a las gentes de la sociedad de su tiempo en que cooperasen activamente en pro de la evangelización de África. Su mensaje entusiasta cautivaba a las personas que la escuchaban. En 1901 cayó enferma y hubo de trasladarse a Roma, a la casa adquirida como sede central del Instituto. Su vida quedó ya centrada en dirigir las obras misionales que iban surgiendo. Fundó las Misioneras de San Pedro Claver (Hermanas Claverianas) para la redención de los esclavos y las misiones africanas y fue conocida como "madre África".
En 1908 el "Eco de África" salía ya en nueve idiomas. Publicó también "II Fanciullo negro", en varios idiomas. En 1909 inició el "Almanaque" misionero. Prácticamente circulaban por toda Europa. El Instituto se hacía cada vez más internacional y la Fundadora animaba las diversas actividades para promover el amor a las misiones y para recoger donativos. Falleció, después de una breve enfermedad.
domingo, 5 de julio de 2026
Lecturas del 05/07/2026
Esto dice el Señor: « ¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar, desde el Río hasta los extremos del país».
Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor.
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