jueves, 20 de febrero de 2020

Beata Julia Rodzinska


En Stutthof, cerca de Gdynia (Danzig), en Polonia, beata Julia Rodzinska, virgen de la Congregación de Hermanas de Santo Domingo y mártir, que durante la ocupación militar de su patria en tiempo de guerra fue confinada en un campo de concentración, donde, después de haber contraído una grave enfermedad, pasó a la gloria (1945).

Papa Juan Pablo II beatifico el 13 de junio de 1999 en Varsovia, durante su séptimo viaje apostólico a Polonia, 108 mártires víctimas de la persecución contra la Iglesia polaca durante la ocupación alemana nazi, de 1939 a 1945.

El odio racial forjado por el nazismo, provocó más de cinco millones que víctimas entre la población civil polaca, muchos de ellos eran religiosos, sacerdotes, obispos y laicos católicos comprometidos.

Recopilando información y testimonios se pudo abrir varios procesos de beatificación, el primero fue abierto por el obispo de Wloclawek, donde un gran número de víctimas padeció el martirio; a este proceso confluyeron luego otros y el número de Siervos de Dios, que inicialmente era de 92 paulatinamente llegó a 108.

De entre esos nombres destaca el día de hoy el de la religiosa profesa dominicana Julia Rodzinska, que nación el 16 de marzo de 1899 en Polonia y que en la pila bautismal recibió el nombre de Stanislava.

De ella se sabe que ingresó a la orden dominica en el año 1916 y realizo su profesión solemne el 5 de agosto de 1924. Como educadora fue conocida como la “madre de los huérfanos”, además era llamada “la apóstol del Rosario”.

Fue arrestada el 12 de julio de 1943, sufrió por dos años en el campo de concentración de Stutthof, dónde murió el 20 de febrero de 1945, después de haber contraído el tifus, enfermedad que azotaba el campo de concentración ya que carecía de elementales condiciones higiénicas. Contrajo la enfermedad mientras daba consuelo y apoyo a las prisioneras judías ya contagiadas y aisladas.

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