viernes, 20 de marzo de 2026
Lecturas del 20/03/2026
Se decían los impíos, razonando equivocadamente: «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida; presume de conocer a Dios y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios, su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos, y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas, para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan, pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios, no esperan el premio de la santidad, ni creen en la recompensa de una vida intachable.
En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: « ¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.
Palabra del Señor.
20 de Marzo 2026 – San Juan Nepomuceno
Nació en el 1330 a Nepomuk, en Boemia. Empezó los estudios eclesiásticos en la ciudad de Praga, y fue consagrado sacerdote por el arzobispo de aquella ciudad.
Apenas ordenado, se dio con celo a la sagrada predicación y el rey Venceslao lo quiso como predicador de corte. No pasó mucho tiempo que el arzobispo, para darle un premio, quiso elegirlo canónico de la catedral y lo propuso como emperador a la sede obispales Leitometitz. Asustado el buen canónigo de muchos honores y responsabilidad, logró persuadir el soberano a retirar su propuesta.
La mujer de Venceslao, Giovanna de Baviera, conocidole, lo eligió por su confesor y director de espíritu.
La buena señora pasaba horas enteras delante del SS. Sacramento, huyó también la sombra del pecado y fue a todo ejemplo de gran virtud. Pero el rey, corrompido, sospechó que le fuera infiel y a menudo la atormentó para conocer si fuera verdadero lo que sólo existió en su mente. Logrando naturalmente infructuosas todas sus investigaciones, y no siendo convencido todavía de la inocencia de la cónyuge, deliberó de interrogar a su confesor y hacerse revelar de él, o por amor, o por fuerza, cuánto la reina le dijo en confesional.
Llamado a si a Giovanni, lo interrogó en bonitas maneras y con promesas de honores le intimó de hablar.
El San se estremeció a la propuesta y contestó con invicto ánimo que en aquella solicitud no pudo obedecer absolutamente. Fue pospuesto después de haber sido amenazado de reclusión y también de peor, si dentro de algunos días no se hubiera presentado a desvelar cuanto le fue intimado.
Vuelto a llamar la segunda vez y siendo enseñado él inflexible, estuvo de nuevo suspendido.
Lo invitó una última vez, a un almuerzo y volvió al ataque, pero no logrando, ordenó a sus esclavos de echarlo en el río moldava. Durante la noche, cuando no estaba el peligro de un motín del pueblo, fue conducido sobre el puente de la ciudad y, entre el sexto y el séptimo pilar (dónde todavía hay una cruz en recuerdo del delito) fue echado en la corriente. Pasaba el año1383.
La mañana siguiente pero sobre las aguas del río flotó un cadáver circundado por una luz misteriosa. Fue llevado a la ribera y se reconoció a Giovanni. Toda la ciudad fue trastornada apenas aclarado el misterio y conocido al autor del crimen.
Procesionalmente el santo cuerpo fue llevado a la cercana iglesia de S. Cruz, mientras cada persona, llorando, acudió a besarle los pies y a entregarse a su intercesión.
Apenas ordenado, se dio con celo a la sagrada predicación y el rey Venceslao lo quiso como predicador de corte. No pasó mucho tiempo que el arzobispo, para darle un premio, quiso elegirlo canónico de la catedral y lo propuso como emperador a la sede obispales Leitometitz. Asustado el buen canónigo de muchos honores y responsabilidad, logró persuadir el soberano a retirar su propuesta.
La mujer de Venceslao, Giovanna de Baviera, conocidole, lo eligió por su confesor y director de espíritu.
La buena señora pasaba horas enteras delante del SS. Sacramento, huyó también la sombra del pecado y fue a todo ejemplo de gran virtud. Pero el rey, corrompido, sospechó que le fuera infiel y a menudo la atormentó para conocer si fuera verdadero lo que sólo existió en su mente. Logrando naturalmente infructuosas todas sus investigaciones, y no siendo convencido todavía de la inocencia de la cónyuge, deliberó de interrogar a su confesor y hacerse revelar de él, o por amor, o por fuerza, cuánto la reina le dijo en confesional.
Llamado a si a Giovanni, lo interrogó en bonitas maneras y con promesas de honores le intimó de hablar.
El San se estremeció a la propuesta y contestó con invicto ánimo que en aquella solicitud no pudo obedecer absolutamente. Fue pospuesto después de haber sido amenazado de reclusión y también de peor, si dentro de algunos días no se hubiera presentado a desvelar cuanto le fue intimado.
Vuelto a llamar la segunda vez y siendo enseñado él inflexible, estuvo de nuevo suspendido.
Lo invitó una última vez, a un almuerzo y volvió al ataque, pero no logrando, ordenó a sus esclavos de echarlo en el río moldava. Durante la noche, cuando no estaba el peligro de un motín del pueblo, fue conducido sobre el puente de la ciudad y, entre el sexto y el séptimo pilar (dónde todavía hay una cruz en recuerdo del delito) fue echado en la corriente. Pasaba el año1383.
La mañana siguiente pero sobre las aguas del río flotó un cadáver circundado por una luz misteriosa. Fue llevado a la ribera y se reconoció a Giovanni. Toda la ciudad fue trastornada apenas aclarado el misterio y conocido al autor del crimen.
Procesionalmente el santo cuerpo fue llevado a la cercana iglesia de S. Cruz, mientras cada persona, llorando, acudió a besarle los pies y a entregarse a su intercesión.
jueves, 19 de marzo de 2026
Lecturas del 19/03/2026
En aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán: «Ve y habla a mi siervo David: “Así dice el Señor: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré tu reino.
Será el quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.
Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».
Hermanos: No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero el mundo.
Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.
Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.
Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia».
Por lo cual le fue contado como justificación.
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
Palabra del Señor.
19 de Marzo 2026 – Beato Marcos de Marchio de Montegallo
En Vicenza, en el territorio de Venecia, beato Marcos de Marchio de Montegallo, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que creó la obra «Monte de Piedad», para aliviar las necesidades de los pobres.
Nació en Fonditore, poblado del Ayuntamiento de Montegallo, donde su padre, Claro de Marchio, se había retirado hacía algunos años para huir de las feroces facciones que azotaban a Ascoli Piceno. Regresó a esta ciudad para facilitar los estudios a Marcos, que pronto pasó a la Universidad de Perugia y de aquí a Bolonia, donde se doctoró en Leyes y Medicina. En Ascoli ejerció un tiempo la profesión de médico. Para satisfacer los deseos de su padre, en 1451 se casó con Clara Tibaldeschi, noble mujer, con la cual vivió en continencia. A la muerte de su padre, al año siguiente, de común acuerdo los esposos abrazaron la vida religiosa, ella acogida entre las clarisas del monasterio de Santa Clara en Ascoli, él en el convento de los franciscanos de Fabriano.
Hecho el noviciado en Fabriano, fue superior en San Severino, luego comenzó la misión de predicador, bajo la guía del gran cohermano y coterráneo Santiago de la Marca. Las principales llagas de su siglo eran las guerras civiles y la usura. Lleno de compasión por el pobre que caía en las garras de los usureros, Marcos estableció casas donde los que no tenían dinero podían obtener prestado el que necesitaran, con una pequeña garantía y a veces sin ella. Para fundar un banco semejante en Vicenza, predicó con tal elocuencia, que el dinero requerido se colectó en un día y la oficina se construyó y empezó a funcionar en un año. Esa institución es lo que nosotros conocemos ahora como los Montes de Piedad.
Marcos con la predicación llevó la paz y la concordia y calmó las facciones en Ascoli, Camerino, Fabriano y en otras ciudades. Contra el abuso de los hebreos instituyó Montes de Piedad en Ascoli (1458), Fabriano (1470), en Fano (1471), en Acervia (1483), en Vicenza (1486), en Ancona, Camerino, Ripatransone y en Fermo (1478). En 1480, junto con otros cohermanos, fue nombrado por Sixto IV predicador y colector para la cruzada. También fue director espiritual de la beata Camila Baptista de Varano. Encontró tiempo para escribir también algunas obras, entre ellas "La Tavola della Salvezza".
El 19 de marzo de 1496 en Vicenza, donde estaba predicando, fue sorprendido por la muerte y fue sepultado en la iglesia franciscana de San Biagio Vecchio, donde fue objeto de culto público. Aprobó el culto del beato SS Gregorio XVI el 20 de septiembre de 1839.
Nació en Fonditore, poblado del Ayuntamiento de Montegallo, donde su padre, Claro de Marchio, se había retirado hacía algunos años para huir de las feroces facciones que azotaban a Ascoli Piceno. Regresó a esta ciudad para facilitar los estudios a Marcos, que pronto pasó a la Universidad de Perugia y de aquí a Bolonia, donde se doctoró en Leyes y Medicina. En Ascoli ejerció un tiempo la profesión de médico. Para satisfacer los deseos de su padre, en 1451 se casó con Clara Tibaldeschi, noble mujer, con la cual vivió en continencia. A la muerte de su padre, al año siguiente, de común acuerdo los esposos abrazaron la vida religiosa, ella acogida entre las clarisas del monasterio de Santa Clara en Ascoli, él en el convento de los franciscanos de Fabriano.
Hecho el noviciado en Fabriano, fue superior en San Severino, luego comenzó la misión de predicador, bajo la guía del gran cohermano y coterráneo Santiago de la Marca. Las principales llagas de su siglo eran las guerras civiles y la usura. Lleno de compasión por el pobre que caía en las garras de los usureros, Marcos estableció casas donde los que no tenían dinero podían obtener prestado el que necesitaran, con una pequeña garantía y a veces sin ella. Para fundar un banco semejante en Vicenza, predicó con tal elocuencia, que el dinero requerido se colectó en un día y la oficina se construyó y empezó a funcionar en un año. Esa institución es lo que nosotros conocemos ahora como los Montes de Piedad.
Marcos con la predicación llevó la paz y la concordia y calmó las facciones en Ascoli, Camerino, Fabriano y en otras ciudades. Contra el abuso de los hebreos instituyó Montes de Piedad en Ascoli (1458), Fabriano (1470), en Fano (1471), en Acervia (1483), en Vicenza (1486), en Ancona, Camerino, Ripatransone y en Fermo (1478). En 1480, junto con otros cohermanos, fue nombrado por Sixto IV predicador y colector para la cruzada. También fue director espiritual de la beata Camila Baptista de Varano. Encontró tiempo para escribir también algunas obras, entre ellas "La Tavola della Salvezza".
El 19 de marzo de 1496 en Vicenza, donde estaba predicando, fue sorprendido por la muerte y fue sepultado en la iglesia franciscana de San Biagio Vecchio, donde fue objeto de culto público. Aprobó el culto del beato SS Gregorio XVI el 20 de septiembre de 1839.
miércoles, 18 de marzo de 2026
Lecturas del 18/03/2026
Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: “Salid”, a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos; miradlos, del Norte y del Poniente, y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
Palabra del Señor.
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