lunes, 16 de febrero de 2026

Reflexión del 16/02/2026

Lecturas del 16/02/2026

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus en la diáspora: saludo.
Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia.
Y si alguno de vosotros carece de sabiduría, pídasela a Dios, que da a todos generosamente y sin reproche alguno, y él se la concederá.
Pero que pida con fe, sin titubear nada, pues el que titubea se parece a una ola del mar agitada y sacudida por el viento. No se crea un individuo así que va a recibir algo del Señor; es un hombre inconstante, indeciso en todos sus caminos.
Que el hermano de condición humilde se sienta orgulloso de su alta dignidad, y el rico de su pequeñez, porque pasará como flor de hierba. Pues sale el sol con su ardor y seca la hierba, se cae la flor y se pierde la belleza de su aspecto; así también se marchitará el rico en sus empresas.
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Palabra del Señor.

16 de Febrero 2026 – San Onésimo, Obispo de Efésia

El caso de San Onésimo, por su peculiaridad, puede servir para reflexionar sobre algunas realidades fundamentales del cristianismo. Lo que sabemos de él se debe casi exclusivamente a la carta de San Pablo a Filemón, a quien llama "nuestro querido colaborador" y de quien recuerda con simpatía la "caridad para con los demás" y la "fe en el Señor Jesús". San Pablo escribe palabras llenas de autoridad y de dulzura: "aunque tengo en Cristo plena libertad para ordenarte lo que debes hacer, prefiero pedirte en nombre de la caridad, tal como soy, Pablo, anciano y ahora prisionero por Cristo Jesús".

Era una eficaz "captatio benevolentiae", de ningún modo retórica, porque Pablo se proponía precisamente invitar a Filemón a realizar un acto de gran caridad y de fe. "Te ruego por mi hijo, a quien engendré a la fe en mi prisión, Onésimo, inútil un tiempo para ti, pero ahora bien útil para ti y para mí. Te envío a él, es decir, mis propias entrañas. Yo querría retenerlo a mi lado para que me ayudase en tu lugar en mi prisión por el Evangelio, pero nada he querido hacer sin tu consentimiento, a fin de que me hagas esta buena obra no forzadamente, sino de buen grado. Tal vez por esto se separó de ti, para que lo tuviera para siempre, no ya como esclavo, sino como un hermano amado, ¡que lo es muchísimo para mí!, ¡cuánto más para ti! según la carne y en el Señor".

Onésimo no sólo era un esclavo que había huido, sino también un ladrón, y San Pablo se compromete a pagar esa suma si Filemón lo exigía: "Si en algo te ofendió, o algo te debe, ponlo a mi cuenta; yo, Pablo, lo firmo con mi puño y letra, yo pagaré".

Hay quien sostiene que la liberación de la esclavitud no es mérito del cristianismo, sino que sólo llevó a la práctica las ideas de filósofos como Séneca, burócratas como Plinio el Joven, y emperadores como Adriano. En realidad, ningún "filósofo" llamó "hijo" y "hermano", y además "queridísimo" a un esclavo fugitivo y ladrón. También para Onésimo había muerto y resucitado Cristo... Del resto de su vida no sabemos nada. El Martirologio Romano narra la tradición, según la cual "fue llevado atado a Roma y lapidado por la fe de Cristo" después de haber sido obispo de Éfeso.

domingo, 15 de febrero de 2026

Domingo, 15-02-2025 6º de TIEMPO ORDINARIO Ciclo A

Reflexión del 15/02/2026

Lecturas del 15/02/2026

Si quieres, guardarás los mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras.
Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera.
Porque grande es la sabiduría del Señor, fuerte es su poder y lo ve todo.
Sus ojos miran a los que le temen, y conoce todas las obras del hombre.
A nadie obligó a ser impío, y a nadie dio permiso para pecar.
Hermanos: Hablamos de sabiduría entre los perfectos; pero una sabiduría que no es de este mundo ni de los príncipes de este mundo, condenados a perecer, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Sino que, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman».
Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu; pues el Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que sí vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.
Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”.
Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.
Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.
Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.
Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor.

15 de Febrero 2026 – San Sigfrido de Växjö

En Växjö, en Suecia, san Sigfrido, obispo, que, oriundo de Inglaterra, evangelizó con gran paciencia a aquellas gentes y bautizó a su rey Olaf.

Misionero, obispo y santo anglosajón. Según la tradición cristiana, fue uno de los primeros misioneros en Noruega y Suecia. Es representante de la cristianización de esos dos países y se le asignó el título de apóstol de las provincias de Småland y Västergötland.

Su biografía es confusa, porque las fuentes antiguas que lo mencionan no parecen tener hilación o coherencia entre sí.

Según las sagas de Snorri Sturluson, un monje benedictino de Glastonbury llamado Sigurd (nombre equivalente a Sigfrido) habría acompañado al rey Olaf Tryggvason desde Inglaterra cuando éste regresó a Noruega para reclamar el trono. Cuando Olaf pudo hacerse del poder, inició una violenta campaña de cristianización del país, en la que Sigfrido jugó un papel central. Canonizó a santa Suniva, la primera santa de Noruega.

En el 950 marchó a Suecia, inició con una pequeña iglesia que se llamó Wexiow o Växjö, de donde partió la misión de todo el país. Pronto hubo numerosas conversiones, de tal manera que la cruz se situó en las doce tribus del país. Obispo de Suecia, pero sin sede fija. El país, poco tiempo después, a causa de los frutos obtenidos, se dividió en dos diócesis. Sigfrido ocupó el primitivo lugar de Wexiow con tres sobrinos santos: Unaman, sacerdote; Sunaman, diácono y Vinaman, subdiácono que, más tarde, fueron asesinados por un grupo de paganos; el rey quiso castigarlos; pero Sigfrido, prefirió el perdón, con lo que obtuvo la conversión de los asesinos. 

Sigfrido bautizó al rey Olav y a toda su corte y ejército. Fundó muchas iglesias y consagró un obispo en Upsala y otro en Strengues. Fue enterrado en la catedral de Wexiow, donde su tumba realizó muchos milagros.  

Aunque en general se acepta su existencia, los acontecimientos de su vida no pueden ser comprobados y resultan contradictorios en las fuentes históricas. Según la "leyenda de Sigfrido", éste era arzobispo de York, y fue enviado a Suecia por órdenes del rey inglés Mildred, personaje inexistente según las fuentes históricas. En contradicción con la leyenda, el historiador Saxo Grammaticus señala que Olof Skötkonung fue bautizado por otro misionero inglés, de nombre Bernhard. Por su parte, la "Västgötalagen", muy probablemente influida por la "leyenda de Sigfrido" dice que Sigfrido bautizó al rey y fue el primer obispo de Skara. El historiador eclesiástico Adán de Bremen desmiente esta teoría, pues según él el primer obispo de Skara tenía por nombre Thurgot, si bien acepta la existencia de un misionero de nombre Sigfrido. Algunos historiadores contemporáneos han puesto en duda la localización de la sede episcopal de Sigfrido en Växjö. 

Se dice que fue canonizado por el Papa Adrián IV (c.1158), el Pontífice inglés que había trabajado celosamente por la propagación de la fe en las regiones del norte de Europa, cien años después de san Sigfrido. Es el apóstol de los suecos. 

sábado, 14 de febrero de 2026

Reflexión del 14/02/2026

Lecturas del 14/02/2026

En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región.
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”».

Palabra del Señor.

14 de Febrero 2026 – San Juan Bautista de la Concepción

En Almodóvar del Campo, provincia de Ciudad Real, vio la luz Juan Bautista Rico. Esta noble villa del entonces Campo de Calatrava dio en el siglo XVI varios varones insignes, entre quienes destacan el Beato Juan de Ávila y el Beato Juan Bautista Rico, conocido con el nombre y apellido religioso de Juan Bautista de la Concepción. Nacido el jueves 10 de julio de 1561 y bautizado el 17 del mismo mes y año, viene a reanudar la serie de esforzados reformadores qué conoció España en aquel siglo. El ambiente religioso y severo de la familia a que pertenece, Marcos García e Isabel López Rico, distinguidos en el pueblo por su posición de acomodados labradores y por su acendrada piedad, le marca desde los primeros años y le orienta por los caminos de Dios. Los ejemplos de los santos que oyó leer y ponderar en la casa de sus padres, fueron objeto de su imitación desde los primeros años. Con ingenua sencillez y, sí queremos, con puerilidad comienza desde estos años a jugar al santo. Los relatos que su hermano mayor nos ha dejado de estos años nos parecerían exageraciones si no se viesen confirmados con las señales que dejaron en Juan para toda la vida. Cilicio, disciplinas, ayunos, lecho duro, fue probando a escondidas de sus padres y también a sabiendas, aunque procurando refrenarle. La salud se le estragó, viniéndosele a secar un lado y durándole este mal casi dos años. Más valiosas que las austeridades fueron las devociones fundamentales que de aquel hogar sacó, cuales son él espíritu de caridad con los pobres y la devoción a la Virgen María y el amor al sacramento de la Eucaristía. A imitación de una santa cuya vida leyó, hizo a los nueve años voto de virginidad.

Contaría Juan trece o quince años cuando pasó la Santa Madre Teresa por Almodóvar y se hospedó en la casa de Marcos García. Dice el hermano mayor de Juan que, al llegar éste del estudio, le dijo la Santa: "Juan, estudia, que me has de seguir". Y en la despedida, presente toda la familia, volvió sobre el mismo tema, diciendo a la madre: "Usted, patrona, tiene aquí un hijo que ha de ser un muy gran santo, patrón de muchas almas y reformador de una cosa grandísima que se verá". Esto acaeció en el 1574 o en el 1576.

Dotado el niño Juan de espíritu despejado, muy pronto fue iniciado en la gramática, que más tarde perfeccionó en dos cursos con los PP. Carmelitas Descalzos de Almodóvar. Después comenzó la teología en Baeza y la prosiguió en Toledo, donde conoció a los PP. Trinitarios Calzados. En 28 de junio de 1580 toma el hábito en el convento trinitario de Toledo y hace el noviciado bajo la dirección del padre Alonso de Rieros. Extraña mucho que, habiéndose amamantado en el austero espíritu carmelitano y profesando una entrañable devoción a la Santa Madre Teresa, cuyas obras vemos por sus escritos que conoce a perfección, fuera a parar a una Orden de regla mitigada y sin grandes austeridades. Aquí se abre un paréntesis a su espíritu penitente, que vivirá doce años con la vida más suave y llevadera de los PP. Calzados, enlazando al fin con la austeridad, al instaurar la reforma de la Orden Trinitaria y la vuelta a la regla primitiva. La pasión de Cristo fue el tema predilecto de oración durante el noviciado. Profesa el 29 de junio de 1581. El Beato Simón de Rojas, que entonces comenzaba a ser profesor de Artes y más tarde fue conocido en la corte de Felipe III, estaba probablemente en aquel año en Toledo y con él repasó la filosofía. Cursa cuatro cursos de teología en Alcalá de Henares. Acabados sus estudios, el espíritu de este hombre no es detenido por su maltrecho cuerpo. La predicación durante las Cuaresmas y por el año era su quehacer principal. Un compañero suyo decía al padre superior: "Mande al padre Juan que no predique de esa manera, que nos acaban y quitan la vida las confesiones generales que vienen". En efecto, por las pláticas que dejó escritas vemos una elocuencia abundante, llena de imaginación, conceptuosa y llena del amor a Cristo.

El espíritu de Juan Bautista no estaba sosegado en el marco de vida morigerada que en Sevilla llevaba. Ve con buenos ojos un conato de recolección de los PP. Calzados que con modos imprevistos comenzó a ejecutarse. El padre Dueñas, que lo iniciaba, quiso tener consigo al padre Juan, pero no estaba decidido. "Mi poca salud, dice él, que aún me tenía casi de ordinario con calentura continua". Luego la consideración de sus pecados. Y, por fin, le atizaba el respeto humano de qué dirían por sepultarse en una aldea.

Con estas luchas íntimas sale de Sevilla. Ya había pasado de Écija, cuando "viene una nube sobre mí que sin saber dónde se juntó y formó, con tales truenos, relámpagos, piedras y aire, que cada relámpago que sobre mí caía era un rayo que me decía: enmiéndate, que si no acabarás. Pasó la tempestad y yo quedé Recoleto con voto y con obligación, con deseo y con voluntad".

Entonces se abrazó Juan Bautista a la voluntad de Dios de tal modo que ya jamás se desviará de ella. Consigue ir de ministro a Valdepeñas. Después decide ir a Roma para salvar la recolección. Superados muchos obstáculos, llega a la Ciudad Eterna el 21 de marzo de 1598.

Aquí fueron sus trabajos indecibles. Los PP. Calzados movilizan toda su influencia en la corte de España. El Procurador lleva la lucha contra el reformador sin escrúpulo en los medios. Éste se ve inmovilizado casi dos años en el convento de los PP. Carmelitas Descalzos. En esta época sufre unas purificaciones pasivas que le acercan a Dios. Se abraza denodadamente a la cruz de Cristo. "Me enamoré de la vida de trabajos, la que acepté, la quise, la abracé, la amé y la reverencié en nombre de Jesucristo".

Consiguió el breve de erección de la reforma el 20 de agosto de 1599.

Vuelve a España y toma posesión del convento de Valdepeñas en 1600. Entonces estuvo a punto de perecer en manos de sus contrarios. Pronto comenzó a recibir nuevos religiosos que llevaban una vida de mucho rigor en la comida y en el vestido, vacaban a la contemplación y a las obras de caridad propias de los trinitarios. Desde 1601 al 1605 se preocupa de consolidar la reforma, fundando ocho conventos, entre ellos Alcalá, Madrid y Salamanca. Las dificultades que hubo de vencer en algunos de ellos fueron muy serias, añadiéndose los impedimentos que le puso el visitador a fin de prolongar un mandato que cesaba con la fundación de la octava casa. Esta contradicción brotará otra vez y será causa de padecimiento al reformador hasta la hora de su muerte.

Elegido provincial, continúa fundando hasta siete casas, algunas importantes, cuales son Salamanca, Baeza, Córdoba, Sevilla y Pamplona. Visita los conventos, alienta a los religiosos, predica, escribe y no conoce descanso. Su actividad literaria, que llena ocho nutridos tomos y es un rico arsenal místico, ascético y autobiográfico, corre durante estos años colmados de preocupaciones por la Descalcez. Es un espíritu en carne flaca, pero lleno de amor a Cristo. Cesa de ser provincial en el 1609, no sin antes haber padecido la visita del padre Andrés de Velasco, que, sin embargo, declaró no haber hallado pecado venial en la religión.

Sin amargor, sin resentimiento por los padecimientos personales, sólo se queja del daño que padece la religión. Con muchos trabajos realiza la fundación de Toledo (1611). Generosamente se ofrece a llevar a cabo la de Sanlúcar de Barrameda, a pesar de la dolorosa operación de vejiga que acaba de sufrir. Desangrado y sin fuerzas llega Sanlúcar y comienza los trámites para fundar. Le ordena el padre provincial que suspenda sus gestiones. Obedece sin réplica y no para a considerar el modo violento con que se transmite esta orden. Se retira a Córdoba acabado de la infección que había minado su organismo, y, tendido en cama, recibe el anuncio de la muerte con las palabras del salmista: "Heme alegrado en lo que se me ha dicho, iremos a la casa del Señor". Exhaló su espíritu para entregarlo al Señor, mientras cantaban los religiosos a su alrededor el Símbolo de la Fe. Era el jueves 14 de febrero de 1618. La senda de rigor y entrega a Cristo por él iniciada fue seguida en la Descalcez trinitaria primitiva por figuras tan grandes como son el Venerable Tomás de la Virgen y San Miguel de los Santos. Él injertó nueva vida en el tronco multisecular des la Orden Trinitaria, rejuveneciéndola con una vuelta a la austeridad primitiva y al celo por la salvación de las almas que él mismo concretizó en la redención de los cautivos cristianos, en la misión entre infieles y en la predicación de la palabra de Dios entre los cristianos. Gracias a su iniciativa pudo superar la Orden los sucesivos vendavales que casi la extinguieron, teniendo su brote en la rama Descalza.

viernes, 13 de febrero de 2026

Reflexión del 13/02/2026

Lecturas del 13/02/2026

Sucedió entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y se le presento el profeta Ajías de Siló cubierto con un manto nuevo. Estando los dos solos en campo abierto, tomó Ajías el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones y dijo a Jeroboán: «Toma diez jirones para ti, porque así dice el Señor, Dios de Israel: “Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus. La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel”».
Así Israel se rebeló contra la casa de David, hasta el día hoy.
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es: «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor.

13 de Febrero 2026 – Santa Catalina de Ricci

El siglo XVI fue fecundo en Santos en varias naciones, entre ellas Italia. El 23 de abril de 1522 nacía en Florencia, Toscana-Italia, la futura santa Catalina aunque el ser bautizada le fue impuesto el nombre de Alejandra. Sus padres, que se llamaban Francisco y Catalina, eran buenos cristianos y pertenecientes más bien a la aristocracia de la ciudad. Poco después de nacer Alejandra, murió su madre y su padre pasó a segundos nupcias.

La pequeña Alejandra tanto por su padre como por la madrastra fue tratada y educada con todo cuidado. Ya desde niña aparecieron en ella, virtudes que después darían más copioso fruto cuando se hiciera mayor.

Cuando tenía diez años fue internada por su padre en el Monasterio de Monticelli donde estaba de religiosa su tía Luisa Ricci. Muy pronto quedaron profundamente admiradas las religiosas al descubrir las muchas y profundas virtudes que adornaban su alma. Alguna religiosa medio la expiaba para ver si su virtud, sobre todo la que manifestaba cuando se encontraba ante el Señor en oración, si era algo natural o pasajero. Pasaba largas horas postrada ante el Santísimo Sacramento y meditaba en la Pasión del Señor, en cada uno de los pasos que nos recuerdan los Evangelios. Cuando ya sea religiosa será ésta una de las notas más destacadas de su rica vida espiritual.

A los trece años volvió a la casa paterna siguiendo casi la misma vida que llevara en el internado. Su padre, según costumbre de la época, le propuso un lisonjero porvenir ya que tenía proyectado unirla en matrimonio con uno de los jóvenes de familia más noble de la ciudad. Alejandra agradeció a su padre sus buenos deseos pero le contestó resueltamente que no entraba en sus planes el contraer matrimonio ya que se había ya desposado con Jesucristo al que Le había hecho voto de virginidad.

Conoció a dos religiosas dominicas del Convento de San Vicente de Prato, que iban por la calle recogiendo limosna y la joven les pidió que le dieran toda clase de explicaciones del género de vida que en el convento llevaban. Después de bien enterada de ello pidió permiso a sus padres y con su bendición ingresó en aquel mismo Monasterio el 1535, cuando tan solo contaba trece años. Vistió el hábito de la Orden dominicana y al año siguiente emitió los votos religiosos con gran gozo de su alma y de todas las religiosas ya que todas sabían apreciar el gran regalo que les había hecho la Divina Providencia al enviarles esta perla de criatura.

Al poco de profesar el Señor vino a visitarla enviándole una terrible y múltiple enfermedad ya que fueron varias las dolencias que a la vez afligían su débil cuerpo. Las mismas religiosas y los médicos quedaban admirados cómo era posible que pudiera resistir tanto dolor de todo tipo. Se le apareció un Santo de su Orden, hizo sobre ella la señal de la cruz y quedó curada por varios años. Durante estos atroces tormentos tenía una medicina que la curaba, por lo menos le daba paz y alivio: Era el meditar en la Pasión del Señor, en los muchos dolores que Él sufrió por nosotros... Meditaba paso a paso, en toda su viveza y a veces Se le manifestaba el Señor con la Cruz a cuestas, coronado de espinas o clavado en la Cruz. Ante estos dolores del Maestro, Catalina -que así se llamó desde que vistió el hábito dominicano- encontraba fuerzas para cargar con su propia cruz...

Recibió muchos dones y regalos del cielo: Revelaciones, gracias de profecía y milagros... Luces especiales en los más delicados asuntos de los que ella nada sabía. Por ello acudieron a consultarla Papas, cardenales y grandes de la tierra igual que personas sencillas y humildes. A todos atendía con gran bondad y humildad ya que se veía anonada por sus miserias y se sentía la más pecadora de los mortales. El 2 de Febrero de 1590 expiró en el Señor.