domingo, 5 de julio de 2026
Lecturas del 05/07/2026
Esto dice el Señor: « ¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar, desde el Río hasta los extremos del país».
Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor.
05 de Julio 2026 – San Atanasio de Athos
Nació en Trebisonda. Era hijo de un antioqueño y recibió en el bautismo el nombre de Abraham. Hizo sus estudios en Constantinopla, donde; llegó a ser profesor. Cuando ejercía en dicha ciudad el oficio de maestro, conoció a Miguel Maleinos y a su sobrino Nicéforo Focas. Este último había de convertirse en su protector, al ocupar el trono imperial.
Abraham tomó el hábito en el monasterio que Miguel gobernaba en Kimina de Bitinia y recibió el nombre de Atanasio. Ahí vivió hasta el año 958, más o menos. El monasterio de Kimina era una "laura", es decir, una serie de celdas aisladas, construidas alrededor de una iglesia. Cuando murió Miguel Maleinos, Atanasio, previno que iban a elegirle abad, y huyó al Monte Athos. Ahí le reservaba Dios una responsabilidad todavía más pesada que el cargo de abad que había rehuido.
Con las ropas de un rudo campesino y con el nombre de Doroteo, Atanasio se retiró a una celda en los alrededores de Kairés. Pero su amigo Nicéforo Focas no tardó en descubrirle. El emperador Nicéforo que estaba a punto de emprender una expedición contra los sarracenos, pidió a Atanasio que le acompañase a Creta a organizaría y que le apoyase en la empresa con su bendición y oraciones. (Como es bien sabido, los contemplativos son con frecuencia grandes hombres de acción, lo cual, por lo demás, no tiene nada de extraño). Atanasio, venciendo su repugnancia a volver al mundo, acompañó a su amigo. Después de la victoria de la expedición, Atanasio pidió permiso al emperador para retirarse de nuevo al Monte Athos. Nicéforo Focas se lo concedió, pero no sin haberle regalado una importante suma para que fundase un monasterio. El santo construyó el primer monasterio propiamente dicho en el Monte Athos, a comienzos del año 961 y la iglesia dos años más tarde. Atanasio dedicó el monasterio a la Santísima Madre de Dios; pero actualmente se le conoce con el nombre de "San Atanasio", o simplemente de "Laura", es decir, el Monasterio.
Temiendo que el emperador le llamase a la Corte, Atanasio se refugió en Chipre para huir de los honores y cargos. Pero Focas, que descubrió nuevamente su escondite, le dijo que volviese a gobernar en paz su monasterio y le dio más dinero para que construyese el puerto de Athos. Adoptando para su monasterio el sistema de las "lauras", Atanasio, que no estaba de acuerdo con las ideas monásticas de san Basilio y san Teodoro Estudita, volvió en cierto sentido a la tradición monástica de Egipto. Los monjes de Atanasio debían alejarse del mundo lo más posible. (Aun actualmente los monjes del Monte Athos, por regla general, "rompen todo lazo con el mundo"). Atanasio tuvo muchas dificultades con los solitarios que ocupaban desde antiguo el Monte Athos y consideraban, no sin razón, que la precedencia les daba ciertos derechos de ocupación; dichos solitarios veían con malos ojos la construcción de monasterios, iglesias puertos y se oponían a las reglas que Atanasio quería imponerles. El santo estuvo a punto de ser asesinado en dos ocasiones. Sabiendo e la violencia es capaz de corromper la mejor de las causas, el emperador Juan Tzimesces intervino, confirmó las donaciones que había hecho Nicéforo Focas, prohibió la oposición a Atanasio y reconoció su autoridad sobre todo el territorio y los habitantes del Monte Athos. En esa forma, el santo quedó constituido en superior general de cincuenta y ocho comunidades de ermitaños y monjes, además de los monasterios de Ivirón, Vatopedi y Esfigmenú, que él mismo fundó y que se conservan todavía. Atanasio murió a consecuencia del derrumbamiento de la bóveda de la iglesia en la que se hallaba trabajando con otros cinco monjes. El nombre de "Atanasio el lauriota" o "Atanasio de Trebizonda" se menciona en la preparación de la liturgia bizantina.
Abraham tomó el hábito en el monasterio que Miguel gobernaba en Kimina de Bitinia y recibió el nombre de Atanasio. Ahí vivió hasta el año 958, más o menos. El monasterio de Kimina era una "laura", es decir, una serie de celdas aisladas, construidas alrededor de una iglesia. Cuando murió Miguel Maleinos, Atanasio, previno que iban a elegirle abad, y huyó al Monte Athos. Ahí le reservaba Dios una responsabilidad todavía más pesada que el cargo de abad que había rehuido.
Con las ropas de un rudo campesino y con el nombre de Doroteo, Atanasio se retiró a una celda en los alrededores de Kairés. Pero su amigo Nicéforo Focas no tardó en descubrirle. El emperador Nicéforo que estaba a punto de emprender una expedición contra los sarracenos, pidió a Atanasio que le acompañase a Creta a organizaría y que le apoyase en la empresa con su bendición y oraciones. (Como es bien sabido, los contemplativos son con frecuencia grandes hombres de acción, lo cual, por lo demás, no tiene nada de extraño). Atanasio, venciendo su repugnancia a volver al mundo, acompañó a su amigo. Después de la victoria de la expedición, Atanasio pidió permiso al emperador para retirarse de nuevo al Monte Athos. Nicéforo Focas se lo concedió, pero no sin haberle regalado una importante suma para que fundase un monasterio. El santo construyó el primer monasterio propiamente dicho en el Monte Athos, a comienzos del año 961 y la iglesia dos años más tarde. Atanasio dedicó el monasterio a la Santísima Madre de Dios; pero actualmente se le conoce con el nombre de "San Atanasio", o simplemente de "Laura", es decir, el Monasterio.
Temiendo que el emperador le llamase a la Corte, Atanasio se refugió en Chipre para huir de los honores y cargos. Pero Focas, que descubrió nuevamente su escondite, le dijo que volviese a gobernar en paz su monasterio y le dio más dinero para que construyese el puerto de Athos. Adoptando para su monasterio el sistema de las "lauras", Atanasio, que no estaba de acuerdo con las ideas monásticas de san Basilio y san Teodoro Estudita, volvió en cierto sentido a la tradición monástica de Egipto. Los monjes de Atanasio debían alejarse del mundo lo más posible. (Aun actualmente los monjes del Monte Athos, por regla general, "rompen todo lazo con el mundo"). Atanasio tuvo muchas dificultades con los solitarios que ocupaban desde antiguo el Monte Athos y consideraban, no sin razón, que la precedencia les daba ciertos derechos de ocupación; dichos solitarios veían con malos ojos la construcción de monasterios, iglesias puertos y se oponían a las reglas que Atanasio quería imponerles. El santo estuvo a punto de ser asesinado en dos ocasiones. Sabiendo e la violencia es capaz de corromper la mejor de las causas, el emperador Juan Tzimesces intervino, confirmó las donaciones que había hecho Nicéforo Focas, prohibió la oposición a Atanasio y reconoció su autoridad sobre todo el territorio y los habitantes del Monte Athos. En esa forma, el santo quedó constituido en superior general de cincuenta y ocho comunidades de ermitaños y monjes, además de los monasterios de Ivirón, Vatopedi y Esfigmenú, que él mismo fundó y que se conservan todavía. Atanasio murió a consecuencia del derrumbamiento de la bóveda de la iglesia en la que se hallaba trabajando con otros cinco monjes. El nombre de "Atanasio el lauriota" o "Atanasio de Trebizonda" se menciona en la preparación de la liturgia bizantina.
sábado, 4 de julio de 2026
Lecturas del 04/07/2026
Esto dice el Señor: «Aquel día, levantaré la cabaña caída de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas y la reconstruiré como antaño, para que posean el resto de Edón y todas las naciones sobre las cuales fue invocado mi nombre - oráculo del Señor que hace todo esto -.
Vienen días - oráculo del Señor - cuando se encontrarán el que ara con el que siega, y el que pisa la uva con quien esparce la semilla; las montañas destilarán mosto y las colinas se derretirán.
Repatriaré a los desterrados de mi pueblo de Israel; ellos reconstruirán ciudades derruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán su vino, cultivarán huertos y comerán sus frutos. Yo los plantaré en su tierra, que yo les había dado, y ya no serán arrancados de ella - dice el Señor, tu Dios -».
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole: « ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo: « ¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».
Palabra del Señor.
04 de Julio 2026 – San Cesidio Giacomantonio
Nació en Fossa, en los Abruzzos. Se llamaba Ángelo. Sus padres, eran campesinos y profundamente religiosos. A los 16 años decidió ser franciscano e ingresó en el convento de Sant’Angelo. Fue admitido como postulante en 1889 y recibió el hábito de novicio dos años más tarde, adoptando el nombre de Cesidio. Su programa de noviciado lo resumió en tres palabras: obediencia, estudio y oración. En 1892 hizo los votos perpetuos y recibió la ordenación sacerdotal cinco años después en 1897.
Notando su gran aptitud para el apostolado, los superiores lo encaminaron al convento de Capistrano, muy dedicado al ministerio de la predicación, y poco después al de San Martino dei Marsi. En este último se sintió tan fuertemente llamado por Dios a ser misionero que escribió de inmediato una carta pidiendo su traslado a alguna tierra de misión. Sin embargo, sus superiores tenían otros planes y lo enviaron a Roma para profundizar sus conocimientos de Teología. Obedeció como buen religioso, pero no dejó de rezar a la Reina de los Apóstoles para que removiera los obstáculos.
Su oración fue atendida muy pronto: se encontró providencialmente con fray Luigi Sondini, que después de 32 años de trabajos en China llegaba a Italia para reclutar sacerdotes jóvenes y dispuestos a las arduas labores del misionero. En seguida se presentaron tres, entre ellos fray Cesidio, que le explicó la necesidad de obtener el consentimiento de sus superiores. Fray Luigi la consiguió pero con dificultad, ya que el superior inmediato de fray Cesidio, nada contento con perder a un valioso subordinado, llegó a negarle la bendición al momento de partir: “Que Dios te bendiga, yo no lo haré”.
La amargura de esa inusitada despedida no quitó bríos al nuevo misionero, que embarcó hacia China en 1889. En 1900 llegó con sus compañeros a Heng-Tciou-Fu, donde fueron recibidos festivamente por el obispo Mons. san Antonio Fantosanti y una pequeña multitud de fieles.
Fray Cesidio sólo se quedó dos meses en dicho lugar. Era tanta la necesidad de misioneros, que incluso sin hablar bien la lengua china fue enviado por el obispo a Tong-Siong, pequeña comunidad de 500 cristianos. Su primera preocupación fue preparar los catecúmenos para la Pascua; a los pocos días, treinta adultos pidieron el Bautismo. Su ardor misionero lo reflejan estas palabras: “Poder ser una antorcha que comunica luz a los demás, luz de doctrina, luz de buenos ejemplos, luz de santidad… ¡Pobre de mí si no doy buen uso a los talentos recibidos de Dios!” Manifestaba solamente un deseo: evangelizar, conquistar almas para la Iglesia.
Ante la inminencia de un sangriento estallido de persecución, fray Cesidio decidió ir a pedir orientación al obispo. Cuando llegó a la sede episcopal, Mons. Fantosanti se hallaba ausente. Buscó entonces al vicario, Pbro. Quirino Hifling. Fueron interrumpidos por gritos furiosos procedentes de la calle: “¡Muerte! ¡Muerte a los europeos!” Algunos malhechores prendieron fuego a la iglesia e invadieron la casa de la misión. En un primer momento se detuvieron atemorizados ante los dos sacerdotes, y éstos aprovecharon para refugiarse en el presbiterio. Algunos cristianos chinos, en un golpe audaz, lograron salvar al P. Quirino. Pero fray Cesidio había desaparecido…
Lleno de celo por la Sagrada Eucaristía, no podía tolerar su profanación. Así, utilizó los preciosos minutos en que podría haber huido para consumir todas las partículas consagradas. Ante el mismo altar fue atacado con golpes, piedras y palos. Los asesinos lo arrastraron afuera, le enrollaron una tela húmeda en petróleo y lo quemaron vivo. Del mártir sólo quedaron restos de hueso, recogidos a toda prisa por los cristianos. Fue canonizado, con un numeroso grupo de mártires en China, el 1 de octubre del 2000 por Juan Pablo II.
Notando su gran aptitud para el apostolado, los superiores lo encaminaron al convento de Capistrano, muy dedicado al ministerio de la predicación, y poco después al de San Martino dei Marsi. En este último se sintió tan fuertemente llamado por Dios a ser misionero que escribió de inmediato una carta pidiendo su traslado a alguna tierra de misión. Sin embargo, sus superiores tenían otros planes y lo enviaron a Roma para profundizar sus conocimientos de Teología. Obedeció como buen religioso, pero no dejó de rezar a la Reina de los Apóstoles para que removiera los obstáculos.
Su oración fue atendida muy pronto: se encontró providencialmente con fray Luigi Sondini, que después de 32 años de trabajos en China llegaba a Italia para reclutar sacerdotes jóvenes y dispuestos a las arduas labores del misionero. En seguida se presentaron tres, entre ellos fray Cesidio, que le explicó la necesidad de obtener el consentimiento de sus superiores. Fray Luigi la consiguió pero con dificultad, ya que el superior inmediato de fray Cesidio, nada contento con perder a un valioso subordinado, llegó a negarle la bendición al momento de partir: “Que Dios te bendiga, yo no lo haré”.
La amargura de esa inusitada despedida no quitó bríos al nuevo misionero, que embarcó hacia China en 1889. En 1900 llegó con sus compañeros a Heng-Tciou-Fu, donde fueron recibidos festivamente por el obispo Mons. san Antonio Fantosanti y una pequeña multitud de fieles.
Fray Cesidio sólo se quedó dos meses en dicho lugar. Era tanta la necesidad de misioneros, que incluso sin hablar bien la lengua china fue enviado por el obispo a Tong-Siong, pequeña comunidad de 500 cristianos. Su primera preocupación fue preparar los catecúmenos para la Pascua; a los pocos días, treinta adultos pidieron el Bautismo. Su ardor misionero lo reflejan estas palabras: “Poder ser una antorcha que comunica luz a los demás, luz de doctrina, luz de buenos ejemplos, luz de santidad… ¡Pobre de mí si no doy buen uso a los talentos recibidos de Dios!” Manifestaba solamente un deseo: evangelizar, conquistar almas para la Iglesia.
Ante la inminencia de un sangriento estallido de persecución, fray Cesidio decidió ir a pedir orientación al obispo. Cuando llegó a la sede episcopal, Mons. Fantosanti se hallaba ausente. Buscó entonces al vicario, Pbro. Quirino Hifling. Fueron interrumpidos por gritos furiosos procedentes de la calle: “¡Muerte! ¡Muerte a los europeos!” Algunos malhechores prendieron fuego a la iglesia e invadieron la casa de la misión. En un primer momento se detuvieron atemorizados ante los dos sacerdotes, y éstos aprovecharon para refugiarse en el presbiterio. Algunos cristianos chinos, en un golpe audaz, lograron salvar al P. Quirino. Pero fray Cesidio había desaparecido…
Lleno de celo por la Sagrada Eucaristía, no podía tolerar su profanación. Así, utilizó los preciosos minutos en que podría haber huido para consumir todas las partículas consagradas. Ante el mismo altar fue atacado con golpes, piedras y palos. Los asesinos lo arrastraron afuera, le enrollaron una tela húmeda en petróleo y lo quemaron vivo. Del mártir sólo quedaron restos de hueso, recogidos a toda prisa por los cristianos. Fue canonizado, con un numeroso grupo de mártires en China, el 1 de octubre del 2000 por Juan Pablo II.
viernes, 3 de julio de 2026
Lecturas del 03/07/2026
Hermanos:
Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás: « ¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo: « ¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Palabra del Señor.
03 de Julio 2026 – San Anatolio de Constantinopla
Anatolio, que era originario de Alejandría, se había distinguido en el Concilio de Éfeso como adversario del nestorianismo. San Flaviano de Constantinopla murió a causa de los malos tratos que había recibido en la asamblea conciliar de Éfeso. Anatolio, que fue elegido para sucederle en la sede de Constantinopla (449-458), fue consagrado por el monofisita Dióscoro de Alejandría.
Poco después de su consagración episcopal, Anatolio reunió en Constantinopla un sínodo, en el que ratificó solemnemente la "Carta dogmática" ("el Tomo") que el Papa San León I Magno había enviado a san Flaviano, mandó a cada uno de sus metropolitanos una copia de dicha carta así como una condenación de Nestorio y Eutiques para que las firmasen. Inmediatamente después, lo comunicó así al Papa, protestó de su ortodoxia y le pidió que le confirmase como legítimo sucesor de Flaviano. San León aceptó, pero no sin hacer notar expresamente que lo hacía "más bien por misericordia que por justicia", dado que Anatolio había admitido la consagración episcopal de manos del hereje Dióscoro.
Al año siguiente, en el gran Concilio Ecuménico de Calcedonia, que definió la doctrina católica contra el monofisismo y el nestorianismo y reconoció, en términos precisos, la autoridad de la Santa Sede, Anatolio desempeñó un papel de primera importancia; ocupó el primer sitio después de los legados pontificios y secundó sus esfuerzos en favor de la fe católica. Es lástima que en la décima quinta sesión, a la que no asistieron los legados pontificios, el santo se haya unido con los prelados orientales para declarar que la sede de Constantinopla sólo cedía en importancia a la de Roma, haciendo caso omiso de los derechos históricos de las sedes de Alejandría y Antioquía, las cuales, según la tradición habían sido fundadas por los Apóstoles. San León se negó a aceptar ese canon y escribió a Anatolio que "un católico, y sobre todo un sacerdote del Señor, no debería dejarse llevar por la ambición ni caer en el error."
Es muy de lamentar que no poseamos ningún dato sobre la vida privada de Anatolio, ya que su carrera pública presenta ambigüedades que concuerdan mal con su fama de santidad. Baronio reprochaba a Anatolio la forma en que había sido consagrado y le acusaba de ambición, de convivencia con los herejes y de algunos otros errores. Pero los bolandistas le absuelven de tales cargos. Los católicos del rito bizantino han celebrado siempre su fiesta el 3 de julio. Los bolandistas publicaron una biografía griega muy encomiástica, tomada de un manuscrito de París. Dicho documento es de poco peso; pero en la historia general de la Iglesia se encuentran abundantes materiales sobre San Anatolio.
Poco después de su consagración episcopal, Anatolio reunió en Constantinopla un sínodo, en el que ratificó solemnemente la "Carta dogmática" ("el Tomo") que el Papa San León I Magno había enviado a san Flaviano, mandó a cada uno de sus metropolitanos una copia de dicha carta así como una condenación de Nestorio y Eutiques para que las firmasen. Inmediatamente después, lo comunicó así al Papa, protestó de su ortodoxia y le pidió que le confirmase como legítimo sucesor de Flaviano. San León aceptó, pero no sin hacer notar expresamente que lo hacía "más bien por misericordia que por justicia", dado que Anatolio había admitido la consagración episcopal de manos del hereje Dióscoro.
Al año siguiente, en el gran Concilio Ecuménico de Calcedonia, que definió la doctrina católica contra el monofisismo y el nestorianismo y reconoció, en términos precisos, la autoridad de la Santa Sede, Anatolio desempeñó un papel de primera importancia; ocupó el primer sitio después de los legados pontificios y secundó sus esfuerzos en favor de la fe católica. Es lástima que en la décima quinta sesión, a la que no asistieron los legados pontificios, el santo se haya unido con los prelados orientales para declarar que la sede de Constantinopla sólo cedía en importancia a la de Roma, haciendo caso omiso de los derechos históricos de las sedes de Alejandría y Antioquía, las cuales, según la tradición habían sido fundadas por los Apóstoles. San León se negó a aceptar ese canon y escribió a Anatolio que "un católico, y sobre todo un sacerdote del Señor, no debería dejarse llevar por la ambición ni caer en el error."
Es muy de lamentar que no poseamos ningún dato sobre la vida privada de Anatolio, ya que su carrera pública presenta ambigüedades que concuerdan mal con su fama de santidad. Baronio reprochaba a Anatolio la forma en que había sido consagrado y le acusaba de ambición, de convivencia con los herejes y de algunos otros errores. Pero los bolandistas le absuelven de tales cargos. Los católicos del rito bizantino han celebrado siempre su fiesta el 3 de julio. Los bolandistas publicaron una biografía griega muy encomiástica, tomada de un manuscrito de París. Dicho documento es de poco peso; pero en la historia general de la Iglesia se encuentran abundantes materiales sobre San Anatolio.
jueves, 2 de julio de 2026
Lecturas del 02/07/2026
En aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboan, rey de Israel: «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras. Esto es lo que dice Amós: Jeroboán morirá a espada, e Israel será deportado de su tierra».
Y Amasías dijo a Amós: «Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
Pero Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”.
Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices: “No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac”.
Por eso, esto dice el Señor: “Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán por la espada, tu tierra será repartida a cordel, tu morirás en un país impuro e Israel será deportado de su tierra”».
En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En eso le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: « ¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados».
Algunos de los escribas se dijeron: «Éste blasfema».
Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: « ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate- y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa"».
Se puso en pie, y se fue a su casa.
Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.
Palabra del Señor.
02 de Julio 2026 – Beato Pedro de Luxemburgo
Nació en Ligny-en-Barrois en Lorena, pertenecía a la familia de los condes de Luxemburgo; siendo niño mostró interés por la religión y así, a los 7 años hizo voto de castidad. En 1377 estudió en París, donde conoció, en el Colegio de Navarra, a Pedro de Ailly con quién intimó. En 1379 marchó a Londres para quedarse como rehén de su hermano Valeran, prisionero por los ingleses. En el año que estuvo preso, se ganó a todos, de manera que le dejaron libre, con la palabra de que pagaría el rescate, el mismo rey Ricardo II, le invitó a la Corte.
De regreso a París, reanudó sus estudios y llevó un género de vida de austeridad, piedad y ejemplaridad que admiró todos, teniendo para ello el apoyo de Felipe de Maisiers que lo introdujo por los caminos de la vida interior. Conocedor del antipapa Clemente VII de la virtud del muchacho y, según la costumbre del tiempo, recibió numerosas canonjías en París, Chartres y en Cambrai; fue nombrado archidiácono de Dreux. A los 14 años fue elegido obispo de Metz, y a los 16 años fue creado cardenal de San Jorge en Velabro.
Para su diócesis de Metz tomó un obispo auxiliar, de edad adulta, que supliera su deficiencia de órdenes sagradas, e hiciera la visita pastoral, corrigiendo abusos y alentando a los fieles. Pero ni su entrada en Metz ni su estancia allí se logró sin la intervención armada de su hermano, lo que desagradó a Pedro, que decidió retirarse del obispado en 1385, marchando a Ligny y luego a París.
De aquí lo llamó Clemente VII para que estuviera a su lado en Aviñón, donde llevó una vida tan austera y penitente que al propio Papa le dio miedo, y viendo que ya empezaba a quebrantarse su salud, le ordenó que la mitigara. Obedeció Pedro pero lo compensó redoblando sus limosnas hasta el punto de que la mayor parte de sus rentas iba a parar a manos de los pobres.
En 1387 para encontrar un clima más favorable se retiró a Villeneuve, donde vivió con mayor retiro y dedicación a la oración, teniendo entonces lugar sus famosos éxtasis. A los 18 años preso de la tuberculosis se preparó para la muerte, pidiendo perdón a sus criados por haberles tratado como criados y no como hermanos y logrando de ellos que lo azotaran en señal de penitencia por esto. Murió en Villenueuve-les-Avignons, haciéndose enterrar en el cementerio de los pobres de la iglesia de San Miguel. El Papa Clemente VII le beatificó en 1527. Patrón de Aviñón.
De regreso a París, reanudó sus estudios y llevó un género de vida de austeridad, piedad y ejemplaridad que admiró todos, teniendo para ello el apoyo de Felipe de Maisiers que lo introdujo por los caminos de la vida interior. Conocedor del antipapa Clemente VII de la virtud del muchacho y, según la costumbre del tiempo, recibió numerosas canonjías en París, Chartres y en Cambrai; fue nombrado archidiácono de Dreux. A los 14 años fue elegido obispo de Metz, y a los 16 años fue creado cardenal de San Jorge en Velabro.
Para su diócesis de Metz tomó un obispo auxiliar, de edad adulta, que supliera su deficiencia de órdenes sagradas, e hiciera la visita pastoral, corrigiendo abusos y alentando a los fieles. Pero ni su entrada en Metz ni su estancia allí se logró sin la intervención armada de su hermano, lo que desagradó a Pedro, que decidió retirarse del obispado en 1385, marchando a Ligny y luego a París.
De aquí lo llamó Clemente VII para que estuviera a su lado en Aviñón, donde llevó una vida tan austera y penitente que al propio Papa le dio miedo, y viendo que ya empezaba a quebrantarse su salud, le ordenó que la mitigara. Obedeció Pedro pero lo compensó redoblando sus limosnas hasta el punto de que la mayor parte de sus rentas iba a parar a manos de los pobres.
En 1387 para encontrar un clima más favorable se retiró a Villeneuve, donde vivió con mayor retiro y dedicación a la oración, teniendo entonces lugar sus famosos éxtasis. A los 18 años preso de la tuberculosis se preparó para la muerte, pidiendo perdón a sus criados por haberles tratado como criados y no como hermanos y logrando de ellos que lo azotaran en señal de penitencia por esto. Murió en Villenueuve-les-Avignons, haciéndose enterrar en el cementerio de los pobres de la iglesia de San Miguel. El Papa Clemente VII le beatificó en 1527. Patrón de Aviñón.
miércoles, 1 de julio de 2026
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