domingo, 11 de octubre de 2009

Homilía - 04/10/2009, Domingo de la 28ª semana de tiempo ordinario

HOMILÍA
04/10/2009, Domingo de la 28ª semana de tiempo ordinario
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m

La Sabiduría

¿Qué es la sabiduría?
El autor sagrado nos comunica hoy unas pinceladas sobre ella, considerándola como la joya más preciosa.
Nadie es sabio por naturaleza; tampoco lo es por sus estudios, pues hay personas que lo son, a pesar de sus pocas letras, y letrados marcados por la insensatez.
Existe una sabiduría popular, serena y prudente, derivada de la tradición, que se alimenta con el respeto, se fortalece con la comunión de actitudes y voluntades y desemboca en un mayor conocimiento de sí mismo, de los demás y de Dios.
Esta es un regalo incomparable de la Providencia, que no se deja seducir por las riquezas ni condicionar por los halagos.

La verdadera sabiduría conduce al conocimiento de Dios, que nos ha dejado el testamento de su voluntad en lo que llamamos la Biblia.
Buena parte de los cristianos ignoran su contenido y buscan en otras fuentes otras aguas que no sacian la sed.
La confianza en Dios nos lleva por otro lado a relativizar las cosas materiales y a dar importancia a los valores que merecen la pena: la familia, los amigos, el diálogo, la armonía, la fe, la entrega, la hospitalidad...
Lo más esencial de la vida no se compra con dinero.

El rey Salomón lo comprendió así cuando pidió prioritariamente la sabiduría.
Jesús dice que si “buscamos primero el Reino de Dios, lo demás se nos dará por añadidura”.
En un mundo tan globalizado como el nuestro, donde casi todo termina convirtiéndose en mercancía de consumo y el trabajador es un ser anónimo en el tejido de la producción, se necesita con urgencia sensibilizar las conciencias en pos de los altos ideales, que arrastran al hombre al valor de lo trascendente.
Probablemente desaparecerían muchos de los problemas que nos afligen, especialmente el egoísmo y la insolidaridad.

Las seguridades

Todos, más o menos, buscamos un sistema de seguridades que satisfaga nuestras carencias de cara al presente y al futuro. De esta manera buscamos una seguridad social que nos ampare en caso de paro y proteja nuestra pensión de jubilados, un trabajo fijo y, a ser posible, bien remunerado, una casa cómoda y amplia, una familia que garantice nuestra estabilidad afectiva, cobertura sanitaria, coche, lavadora, ordenador con los últimos adelantos...
Todo el aparato mediático de la propaganda consumista tiende a llenar estas necesidades, pero no por altruismo y buscando nuestro bienestar, sino por egoísmo económico.
Hay estudios de marketing que buscan crear necesidades para, al mismo tiempo, dar respuesta a las mismas. Y solemos entrar en esa dinámica.

Como consecuencia, sentimos la tentación de creer que las diversas ofertas son imprescindibles para ser felices.
De hecho, las mayoría de los novios sólo acceden al matrimonio- los que se casan- con vivienda bien amueblada y comodidades al uso.

Este verano, estando de vacaciones en el pueblo con gente de mi edad, compañeros y amigos desde la infancia con los que comparto juegos, paseos, meriendas, excursiones o pláticas, me contaba uno de ellos un hecho sorprendente de su hija mayor. Lo trascribo casi literalmente:

- ”Hija, después de haber estudiado tres carreras y pudiendo ganar más del doble de lo que ganas, ¿no te parece que te has equivocado optando por ser profesora de religión en un colegio público?
- Papá, hay cosas que no has entendido ni entiendes. ¿Crees, de verdad, que el dinero llenará mis aspiraciones?
- Hija, si tuvieras mejor salario podrías permitirte mayores comodidades y una vida mejor.
- Papá, aún no me has preguntado si soy feliz.
- Pues bien, hija, te lo pregunto ahora: ¿eres feliz?
- Lo soy, papá y mucho; no cambiaría esto por nada.
- También yo lo soy. Gracias, hija, porque me has dejado desarmado y me siento muy orgulloso de ti”.


Esta es una conversación muy frecuente en las familias. Cualquier padre o madre desea la felicidad de sus hijos, pero el excesivo proteccionismo hacia los seres queridos y el control de su bienestar juega a menudo malas pasadas.

La vida nos esclaviza a una serie de necesidades artificiales que, juzgadas fríamente, no son imprescindibles. Sí lo son el amor que se da, se recibe y nos hace libres.

Antonio Machado escribía al respecto este breve poema:

“Moneda que está en la mano
quizás se pueda guardar.
La monedita del alma
se pierde si no se da.”

Nos falta una fuerte dosis de generosidad y decisión para tomar caminos arriesgados.
¡Cuántas veces nos hemos arrepentido de eludir por comodidad una invitación para acometer una aventura apasionante!

Sígueme

La propuesta de Jesús al joven rico intenta abrir su vida a la universalidad. Es una invitación a salir de la rutina, de la vida muelle y aburrida, pero vacía.
Cuando el corazón se siente “cogido” por las riquezas es prácticamente imposible sentirse libre y asumir riesgos. Falta para ello la confianza en Dios y en su providencia.

Quien ha experimentado el seguimiento de Jesús y valorado su mensaje, se siente plenamente libre y feliz.

Muchas personas se compadecen de los “pobres” misioneros que, dejando su familia, amigos y posesiones, se hallan perdidos en cualquier rincón del mundo sin luz, agua corriente... sirviendo a la gente más humilde, anunciando el evangelio y compartiendo con ella su vida. ¿No son acaso más felices que nosotros?
Por supuesto que sí.
Ellos mismos se sienten a disgusto por el régimen de vida occidental y por la pobreza
en las relaciones humanas; su “mundo” es mucho más humano.

El “sígueme- de Jesús- y os haré pescadores de hombres” y el “sígueme- al joven rico- y tendrás un tesoro en el cielo” tiene como denominador común humanizar la vida a la luz del evangelio. Y para humanizar la vida las riquezas son obstáculo.

• ¿Quiénes ayudan en la práctica a los pobres?
• Casi siempre los mismos pobres.


La vida merece la pena vivirla cuando se entrega por un gran ideal, porque Jesús es la suprema garantía de su felicidad eterna.

sábado, 10 de octubre de 2009

Lecturas del 10/10/2009, Sábado de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Joel 4, 12-21)

Mano a la hoz, madura está la mies
Así dice el Señor: «Alerta, vengan las naciones al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. Mano a la hoz, madura está la mies; venid y pisad, lleno está el lagar. Rebosan las cubas, porque abunda su maldad. Turbas y turbas en el valle de la Decisión, se acerca el día del Señor en el valle de la Decisión. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén alza la voz, tiemblan cielo y tierra. El Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Sabréis que yo soy el Señor, vuestro Dios, que habita en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y no pasarán por ella extranjeros. Aquel día, los montes manarán vino, los collados se desharán en leche, las acequias de Judá irán llenas de agua, brotará un manantial del templo del Señor, y engrosará el torrente de las Acacias. Egipto será un desierto, Edom se volverá árida estepa, porque oprimieron a los judíos, derramaron sangre inocente en su país. Pero Judá estará habitada por siempre, Jerusalén, de generación en generación. Vengaré su sangre, no quedará impune, y el Señor habitará en Sión.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 27-28)

¡Dichoso el vientre que te llevó! Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios!
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las gentes, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: -«Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: -«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. »

Palabra del Señor



viernes, 9 de octubre de 2009

Reflexión

Los dones del Espíritu Santo

PIEDAD:
Es la capacidad de hablar con Dios filialmente, tiernamente... de alabarlo y adorarlo
Nos hace mirar a Dios con simplicidad filial y con sinceridad

CONSEJO:
Nos permite ver todo a la luz de la eternidad.
Bajo la voluntad de Dios, nuestro Padre bueno, cesa la angustia y regresa la paz al corazón y la claridad para actuar.
Hace personas fuertes, serenas, seguras de sí mismas.
Permanece el principio de la alegría.

FORTALEZA:
Es la capacidad de testimoniar la fe en medio de las contradicciones y de los peligros.
Perfecciona la virtud de la esperanza llevándola hasta alcanzar el heroísmo, al desprecio de la muerte y a la superación del miedo a la muerte.

INTELIGENCIA:
Es descubrir, entre las arrugas de la vida cotidiana la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Es fundamentar, para dar claridad, fuerza y serenidad a nuestra acción y para contemplar, en nuestras cruces, la presencia del Resucitado.

TEMOR DE DIOS:
Es un amor a Dios consciente de la propia fragilidad.
Es el miedo de no estar a la altura de tanto amor y el deseo de ser totalmente de Dios.

SABIDURÍA:
Es ver todo con los ojos de Dios, con su mirada.
Es una penetración amorosa y sabrosa en los misterios de Dios: en el misterio trinitario, en el misterio de la cruz, en los misterios del reino y en el misterio de la historia

CIENCIA:
Es la capacidad de vivir la naturaleza como don de Dios.
Nos permite vivir y gozar la vida porque Dios es nuestro Padre que nos da todo.
Dios, nuestro Padre, es el verdadero amor.

ALEGRÍA:
“Busco el fundamento de esta alegría en el servicio del Señor... ¿No es en verdad digno del mayor gozo y alegría el ser instrumento en manos del Señor... sentirse amado y perdonado por Él?

Lecturas del 09/10/2009, Viernes de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Joel 1, 13-15; 2, 1-2)

El día del Señor, día de oscuridad y tinieblas
Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor. ¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor. Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 15-26)

Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: -«Si echa los demonios es por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: -«Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí." Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Palabra del Señor

jueves, 8 de octubre de 2009

Lecturas del 08/10/2009, Jueves de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Malaquías 3, 13-20ª)

Mirad que llega el día, ardiente como un horno
«Vuestros discursos son arrogantes contra mí -oráculo del Señor-. Vosotros objetáis: "¿Cómo es que hablamos arrogantemente?" Porque decís: "No vale la pena servir al Señor; ¿qué sacamos con guardar sus mandamientos?; ¿para qué andamos enlutados en presencia del Señor de los ejércitos? Al contrario: nos parecen dichosos los malvados; a los impíos les va bien; tientan a Dios, y quedan impunes." Entonces los hombres religiosos hablaron entre sí: "El Señor atendió y los escuchó." Ante él se escribía un libro de memorias a favor de los hombres religiosos que honran su nombre. Me pertenecen -dice el Señor de los ejércitos- como bien propio, el día que yo preparo. Me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve. Entonces veréis la diferencia entre justos e impíos, entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven. Porque mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir -dice el Señor de los ejércitos-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 5-13)

Pedid y se os dará
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: -«Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: "Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle." Y, desde dentro, el otro le responde: "No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos." Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿0 si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿0 si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden? »

Palabra del Señor

miércoles, 7 de octubre de 2009

Reflexión-CARTA DE UN BEBÉ

CARTA DE UN BEBÉ

Hola mami, ¿cómo estás? Yo, muy bien, gracias a Dios. Hace apenas unos días me concebiste en tu barriguita. La verdad, no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mamá, otra cosa que también me llena de orgullo es el ver con el amor con el que fui concebido...Todo parece indicar que voy a ser el niño más feliz del mundo!.

Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción, y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar, digo, no estoy tan guapo como tú, pero dame una oportunidad.
Estoy MUY FELIZ! Pero hay algo que me tiene un poco preocupado... Últimamente me he dado cuenta de que hay algo en tu cabecita que no te deja dormir, pero bueno, ya se te pasará, no te apures.

Mami, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitas y de veras que tengo ganas de utilizarlas para jugar.
Mamita, dime que te pasa, por qué lloras tanto todas las noches? Por qué cuando papi y tú se ven se gritan tanto? Ya no me quieren, o qué? Voy a hacer lo posible para que me quieran.

Han pasado ya 3 meses, mami, te noto muy deprimida, no entiendo que pasa, estoy muy confundido. Hoy en la mañana fuimos con el doctor y te hizo una cita para mañana. No entiendo, yo me siento muy bien...acaso te sientes mal, mamita?
Mami, ya es de día, ¿a donde vamos? Qué pasa, mami ¿por qué lloras? No llores, si no va a pasar nada... Oye mami, no te acuestes, apenas son las 2 de la tarde, es muy temprano para irse a la cama aparte, no tengo nada de sueño, quiero seguir jugando con mis manitas. ¡Ay, ah! ¿Qué hace ese tubito en mi casita? ¿A poco es un juguete nuevo? ¡Oigan! ¿Por qué están succionando mi casita?

MAMI! ¡Esperen! Esa es mi manita! Señor, por qué me la arrancan ¿qué no ve que me duele? ah! Mami defiéndeme! Mamá...ayúdame! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender?
Mami, mi piernita, me la están arrancando! Por favor diles que ya no sigan, te juro que ya me voy a portar bien, ya no te vuelvo a dar patadas. ¿Cómo es posible que un ser humano me pueda hacer esto? Va a ver cuando sea grande y fuer... ah... te. Mami, ya no puedo más, voy... mami... mami... ayúdame...

Mami, han pasado ya 17 años desde aquel día, y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste. Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te estoy esperando con muchos abrazos y besos.

Te quiere mucho, Tu hijo.

Lecturas del 07/10/2009, Miércoles de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Jonás 4, 1-11)

Tú te lamentas por el ricino, y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad?
Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos términos: -«Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida; más vale morir que vivir. » Respondiole el Señor: -« ¿Y tienes tú derecho a irritarte?» Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se habla hecha una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad. Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel ricino. Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el cual dañó al ricino, que se secó. Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer. Deseó Jonás morir, y dijo: -«Más me vale morir que vivir.» Respondió el Señor a Jonás: -« ¿Crees que tienes derecho a irritarte por el ricino?» Contestó él: -«Con razón siento un disgusto mortal.» Respondiole el Señor: -«Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres, que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 1-4)

Señor, enséñanos a orar
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: -«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.» Él les dijo: -«Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación." »

Palabra del Señor

martes, 6 de octubre de 2009

Lecturas del 06/10/2009, Martes de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10)

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida, y Dios se compadeció
De nuevo vino la palabra del Señor sobre Jonás: -«Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te dijo.» Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: -« ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: -«Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese. El incendio de su ira, y no pereceremos. » Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42)

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: -«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano. » Pero el Señor le contestó: -«Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

Palabra del Señor.

lunes, 5 de octubre de 2009

Lecturas del 05/10/2009, Lunes de la 27ª semana de tiempo ordinario. Témporas de Acción de Gracias y de Petición.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro del Deuteronomio 8, 7-18)

Dios te da la fuerza para crearte estas riquezas
Habló Moisés al pueblo, diciendo: -«Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y veneros que manan en el monte y la llanura, tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares y de miel, tierra en que no comerás tasado el pan, en que no carecerás de nada, tierra que lleva hierro en sus rocas, y de cuyos montes sacarás cobre, entonces comerás hasta hartarte, y bendecirás al Señor, tu Dios, por la tierra buena que te ha dado. Pero cuidado, no te olvides del Señor, tu Dios, siendo infiel a los preceptos, mandatos y decretos que yo te mando hoy. No sea que, cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites, cuando críen tus reses y ovejas, aumenten tu plata y tu oro, y abundes de todo, te vuelvas engreído y te olvides del Señor, tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres, para afligirte y probarte, y para hacerte el bien al final. Y no digas: "Por mi fuerza y el poder de mi brazo me he creado estas riquezas. " Acuérdate del Señor, tu Dios: que es él quien te da la fuerza para crearte estas riquezas, y así mantiene la promesa que hizo a tus padres, como lo hace hoy.»

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 17-21)

Os pedimos que os reconciliéis con Dios
Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es corno si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-11)

Quien pide recibe
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Palabra del Señor.

domingo, 4 de octubre de 2009

Lecturas del 04/10/2009, Domingo de la 27ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro del Génesis 2, 18-24)

Y serán los dos una sola carne
El Señor Dios se dijo: - «No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude.» Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre. El hombre dijo: - «¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.»

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la carta a los Hebreos 2, 9-11)

El santificador y los santificados proceden todos del mismo
Hermanos: Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al gula de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 2-16)

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: - «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: - «¿Qué os ha mandado Moisés?» Contestaron: - «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo: -«Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: - «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: - «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.


Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilía - 04/10/2009, Domingo de la 26ª semana de tiempo ordinario

HOMILÍA
04/10/2009, Domingo de la 26ª semana de tiempo ordinario
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m

IGUALDAD RADICAL EN EL SER Y DIGNIDAD DEL HOMBRE Y LA MUJER.

Génesis

Este primer libro de la Biblia se hace eco de una preocupación latente en los hombres y mujeres de todos los tiempos: la soledad.
“No es bueno que el hombre esté solo” (Gen.2,18)
Hemos sido creados para amar y ser amados. Por ello, cuando la persona no encuentra respuesta a su afecto se siente deprimida y desmotivada.
Necesitamos que alguien forme parte de nuestra vida para compartir afectos, ilusiones, esperanzas, aficiones, juegos...
La presencia de la persona amada da fortaleza de ánimo y potencia las razones para seguir viviendo.

Por desgracia, la sociedad de “progreso” en la que nos desenvolvemos, las ocupaciones laborales, las prisas y los escasos momentos para una buena comunicación, van generando bolsas de soledad, sobre todo en los ancianos y los enfermos. Por muchos centros geriátricos que se creen, nada puede sustituir el cuidado afectivo. Es cruel e inhumano dejar que cualquier persona consuma en soledad los últimos años de su vida.

Esta misma semana me sentí conmovido al contemplar un reportaje televisivo sobre uno de los hospitales de la Madre Teresa en Calcuta. Un voluntario español, ya anciano, decidió hace unos años dedicar su vida a los enfermos, algunos terminales, de este hospital. Ver la sonrisa de los enfermos ante el estímulo, las caricias y el amor de su cuidador es un testimonio maravilloso y un toque de atención hacia la sociedad hedonista y materialista, que da la espalda a sus seres más indefensos.

Sobre la presencia y necesidad del amado, San Juan de la Cruz, ha escrito uno de los más bellos poemas de la literatura castellana:

“Pastores los que viereis
allá por las majadas al otero,
si por ventura viereis
a aquel que yo más quiero
decidle que adolezco, peno y muero”

(Cántico Espiritual).

“Serán los dos una sola carne”

Los fariseos formulan a Jesús una pregunta malévola sobre el divorcio entre el hombre y su mujer apoyándose en una ley establecida por Moisés.
La respuesta de Jesús va más allá de la ley mosaica, achacable a la “dureza de corazón”, para recuperar la validez originaria que Dios quiere para el hombre, al “crearle macho y hembra”, con la vocación de ser “una sola carne”.

El amor y la fidelidad implican por igual al hombre y a la mujer.

En tiempos de Jesús era sólo el hombre el sujeto de derechos; podía repudiar a la mujer o lapidarla por adúltera. Las mismas acciones por parte del hombre carecían de castigo.
Dentro de una sociedad de sangrantes desigualdades entre ambos sexos, contrasta la actitud de Jesús que perdona, ama y tiene misericordia hacia las mujeres, a quienes nunca negó una petición. Algo asombroso en un rabí judío.

El amor conyugal

Los cristianos debemos transparentar más que nunca, en los tiempos que nos toca vivir, la importancia y cultivo del amor conyugal como célula básica de comunicación.
La familia ha sufrido últimamente graves agresiones desde el entorno político que gobierna: matrimonio homosexual, divorcio exprés, ley del aborto en tramitación, asignatura de Educación para la Ciudadanía, falta de apoyo institucional... tendente a destruir lo que sigue siendo, a pesar de todo, el supremo valor de nuestra sociedad.

Vivimos en una vorágine de desestructuración familiar, cuyas consecuencias están afectando a millones de niños y jóvenes., con frecuentes desajustes sicológicas.
No se pueden patentar estos “avances” en nombre de la libertad y de la modernidad, casi siempre planteados demagógicamente con fines políticos electorales, sin que se deteriore la convivencia. A la vista está: basta echar una mirada alrededor los fines de semana.


Si queremos, de verdad, una sociedad que conviva fraternalmente, hemos de cultivar la unidad familiar, empezando por el amor de los esposos.
El amor es un arte, es como un jardín al que hay que cuidar con esmero, limpiarlo y regarlo con frecuencia para obtener los frutos deseados.
El mejor riego es el diálogo y la comunicación diarios, aunque haya que prescindir de la tv y otras aficiones. Nada hay más importante que salvaguardar la mutua unión.

La expresión de los propios sentimientos, la escucha atenta y aceptar al otro en su singularidad, contribuye también al buen clima conyugal.
Las crisis son inevitables, como lo son las discrepancias, pero el amor y el respeto pasan por encima cuando ha madurado la relación.

San Pablo, en la famosa apología del amor, de I Cor. 13 nos habla de la cualidades del auténtico amor: comprensión, servicio, disculpa, aguante, espera, ternura...
El espíritu de sacrificio y la generosidad hacia el otro son detalles que confirman el crecimiento del amor.


Tirar por la calle de en medio cuando llegan los contratiempos y las peleas, sin que se sepa tener paciencia y apertura al diálogo, demuestra que no ha habido una base seria, que se ha edificado una casa sin cimientos, que se derrumbará inexorablemente.
Conscientes de la gravedad del problema, la mayoría de las parroquias están promocionando los Cursillos de Novios como requisito necesario para preparar adecuadamente el matrimonio.

Aún así, el porcentaje de separaciones es altísimo.

¿Qué está ocurriendo realmente?
¿Será verdad, como piensan algunos, que el matrimonio es la suma de egoísmos, el resto de libertades, la multiplicación de problemas y la división de opiniones”?
¿Será verdad que “el buey suelto bien se lame”?


La sociedad de hoy, con sus adelantos tecnológicos, nos prepara para vivir como casados- solteros, a picotear en el “árbol del amor” de los frutos que nos gustan y evitar los compromisos formales. Pero esto no garantiza la felicidad.

El ideal radica en volver a la bondad primigenia del Paraíso: hombre y mujer amándose, y ser todo el uno para el otro. Da envidia contemplar a parejas que han sabido mimar su amor, aquilatado con el paso de los años, y se necesitan y buscan, porque no pueden vivir sin estar juntos.

Aceptar el Reino de Dios como un niño

Jesús, ante la mala fe de los fariseos, pone como ejemplo la sencillez de los niños, que son capaces de aceptar la autoridad, dejarse llevar con sencillez, aceptar de buen grado las enseñanzas recibidas y confiar en las personas que guían su caminar cotidiano.
El Reino de Dios crece, se multiplica y ahonda cuando lo sembrado en el corazón se acoge con la humildad de un niño.
Jesús nos da ejemplo, camino de Jerusalén, abandonándose a la voluntad de su Padre del cielo.
También nosotros somos invitados en la Eucaristía a fortalecernos, con el alimento que Jesús nos regala, para avanzar con El por el camino que lleva a la vida eterna.

sábado, 3 de octubre de 2009

Lecturas del 03/10/2009, Sábado de la 26ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Baruc 4, 5-12. 27-29)

El que os mandó las desgracias os mandará el gozo
Animo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Os vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra vosotros os entregaron a vuestros enemigos, porque irritasteis a vuestro Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; os olvidasteis del Señor eterno que os había criado, y afligisteis a Jerusalén que os sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: «Escuchad, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Animo, hijos, gritad a Dios, que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 17-24)

Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: -«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» Él les contestó: -«Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.» En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: _«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. SI, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.» Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: -« ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. »

Palabra del Señor.




viernes, 2 de octubre de 2009

Lecturas del 02/10/2009, Viernes de la 26ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Baruc 1, 15-22)

Pecamos contra el Señor no haciéndole caso
Confesamos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos habla dado. Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy, no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle. Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 13-16)

Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado
En aquel tiempo, dijo Jesús: -« ¡Ay de ti, Corozain; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mi me escucha; quien a vosotros os rechaza a mi me rechaza; y quien me rechaza a mi rechaza al que me ha enviado. »

Palabra del Señor.

jueves, 1 de octubre de 2009

Lecturas del 01/10/2009, Jueves de la 26ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Nehemías 8, 1-4a. 5-6. 7b-12)

Esdras abrió el libro de la Ley, bendijo al Señor, y todo el pueblo respondió: Amén, amén
En aquellos días, todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que se abre ante la Puerta del Agua y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Dios había dado a Israel. El sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día primero del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: -«Amén, amén.» Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra. Los levitas explicaron la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: -«Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis.» Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: -«Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.» Los levitas acallaban al pueblo, diciendo: -«Silencio, que es un día santo; no estéis tristes.» El pueblo se fue, comió, bebió, envió porciones y organizó una gran fiesta, porque había comprendido lo que le habían explicado.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-12)

Descansará sobre ellos vuestra paz
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: -«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo. »

Palabra del Señor.