sábado, 1 de agosto de 2026
Lecturas del 01/08/2026
En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente:
«Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis podido oír vosotros mismos».
Jeremías respondió a los magistrados y a todos los presentes: «El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acabáis de oír.
Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros.
Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca.
Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras».
Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios».
Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte.
En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor.
01 de Agosto 2026 – Beato Emerico de Quart
Nació en el castillo de Quart, hijo del noble Giacomo II; cuando era joven, deseoso de estudiar Teología, fue enviado a la universidad, quizás a Turín, donde consiguió el doctorado. Al finalizar sus estudios, regresó al castillo de Quart; como no se sintiera atraído por la vanidad del mundo, se retiró a un lugar, hoy llamado Valsainte, para llevar una vida solitaria, dedicado a la contemplación y a la oración; en este lugar después surgió un oratorio que recuerda las penitencias de Emerico y es meta de peregrinaciones.
No está claro si después de su período eremítico, ingresó entre los Canónigos de San Urso, o fue subdiácono del Capítulo de la catedral, de todas maneras se dedicó totalmente a la salvación de las almas, suscitando admiración general, hasta tal punto que al morir el obispo Nicola I Bersatori, 1301, los dos Capítulos lo eligieron como su sucesor.
Fue consagrado Obispo de Aosta al final de 1301, en Biella, por el obispo de Vercelli Aimone di Challant; su trabajo fue extenso, nombró buenos maestros de escuela, admitió en el sacerdocio solamente a los clérigos dignos y probados, aplicó la ley de la residencia, entregó sus ganancias a los pobres, quedándose solamente lo necesario para vivir, ayudó a las iglesias de la diócesis. Emerico demostró una sabia firmeza en la defensa de los derechos y deberes temporales, que su cargo imponía; tenía un espíritu fuerte y brillante, de carácter dócil, inflexible ante el mal, era tan amable que conquistaba a todos.
En el campo espiritual, visitó la diócesis, convocó el Sínodo diocesano del 1307, revitalizó la religión, construyó numerosas iglesias, instituyó en el 1311 el “festum comceptionis Virginis Mariae”; escribió el precioso “Liber censuum” en el 1305, que es una fiel descripción y sorprendente de las costumbres feudales del Valle de Aosta, utilísimo para los historiadores del Medioevo. Su episcopado duró hasta 1313; murió un 1 de Septiembre de este año y fue sepultado en la catedral.
Los obispos de Aosta siempre aprobaron el culto del Beato Emerico; pero sólo el 14 de julio de 1881, con decreto del papa León XIII, después de un regular proceso canónico, el culto y el título de beato fue confirmado oficialmente.
No está claro si después de su período eremítico, ingresó entre los Canónigos de San Urso, o fue subdiácono del Capítulo de la catedral, de todas maneras se dedicó totalmente a la salvación de las almas, suscitando admiración general, hasta tal punto que al morir el obispo Nicola I Bersatori, 1301, los dos Capítulos lo eligieron como su sucesor.
Fue consagrado Obispo de Aosta al final de 1301, en Biella, por el obispo de Vercelli Aimone di Challant; su trabajo fue extenso, nombró buenos maestros de escuela, admitió en el sacerdocio solamente a los clérigos dignos y probados, aplicó la ley de la residencia, entregó sus ganancias a los pobres, quedándose solamente lo necesario para vivir, ayudó a las iglesias de la diócesis. Emerico demostró una sabia firmeza en la defensa de los derechos y deberes temporales, que su cargo imponía; tenía un espíritu fuerte y brillante, de carácter dócil, inflexible ante el mal, era tan amable que conquistaba a todos.
En el campo espiritual, visitó la diócesis, convocó el Sínodo diocesano del 1307, revitalizó la religión, construyó numerosas iglesias, instituyó en el 1311 el “festum comceptionis Virginis Mariae”; escribió el precioso “Liber censuum” en el 1305, que es una fiel descripción y sorprendente de las costumbres feudales del Valle de Aosta, utilísimo para los historiadores del Medioevo. Su episcopado duró hasta 1313; murió un 1 de Septiembre de este año y fue sepultado en la catedral.
Los obispos de Aosta siempre aprobaron el culto del Beato Emerico; pero sólo el 14 de julio de 1881, con decreto del papa León XIII, después de un regular proceso canónico, el culto y el título de beato fue confirmado oficialmente.
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