domingo, 13 de septiembre de 2009

Lecturas del 13/09/2009, Domingo de la 24ª semana de tiempo ordinario

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 50, 5-9ª)

Ofrecí la espalda a los que me apaleaban
El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14-18)

La fe, si no tiene obras, está muerta
¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Es que esa fe lo podrá salvar? Supongamos que un hermano o una hermana andan sin ropa y faltos del alimento diario, y que uno de vosotros les dice: «Dios os ampare; abrigaos y llenaos el estómago», y no les dais lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve? Esto pasa con la fe: si no tiene obras, por sí sola está muerta. Alguno dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras. Enséñame tu fe sin obras, y yo, por las obras, te probaré mi fe.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 27-35)

Tú eres el Mesías... El Hijo del hombre tiene que padecer mucho
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesárea de Felipe; por el camino, preguntó a sus discípulos: « ¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.» Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: « ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»

Palabra del Señor.


Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.




Homilía - 13/09/2009, Domingo de la 24ª semana de tiempo ordinario

HOMILÍA

13/09/2009, Domingo de la 24ª semana de tiempo ordinario
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m

Y VOSOTROS, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

El Siervo de Yahvé

La liturgia de hoy nos adentra en el tercer cántico del Siervo de Yahvé, poema de la profecía de Isaías, que la Iglesia considera mesiánico; referido lógicamente a la figura de Jesús, atormentado, escarnecido y humillado por nuestros pecados.
No es el Mesías guerrero que muchos judíos esperaban, ni su móvil es la venganza, ni el enfrentamiento, ni el odio, ni las reivindicaciones políticas. Tampoco responde a provocaciones, porque su objetivo es el perdón, pues sabe que Dios está de su lado.
Está lectura empalma con el evangelio según San Marcos, como veremos más adelante.

Carta del Apóstol Santiago

Santiago nos habla con contundencia del auténtico significado de la fe cristiana.
Una fe, alejada de nuestro entorno social, que elude los compromisos caritativos y se olvida de los más pobres y necesitados, no sirve para nada.
“La fe sin obras está muerta”.
Aunque normalmente la segunda lectura dominical no suele coincidir con el tema motriz de las dos restantes, bueno será que recapacitemos también en su contenido, pues estamos padeciendo en nuestras propias carnes el azote de la crisis más fuerte y prolongada de nuestra joven democracia española. Ante esta tesitura, a los cristianos y a todos los ciudadanos en general, se nos pide ser solidarios en la ayuda a los que padecen necesidad y responsables en la búsqueda de soluciones. Pero las autoridades, que incitan al pueblo a apretarse el cinturón, deberían tener igualmente actitudes significativos y rebajarse privilegios. Los gestos son vitales para hacer creíble la palabra.

¿Quién dice la gente que soy yo?

Este es el meollo de la cuestión.
¿Por qué siguen los Apóstoles a Jesús?
¿Por qué lo hace también la gente llana del pueblo?
¿Qué buscan en su mensaje, en su palabra?
¿Quién es Jesús en realidad?
¿Por qué los discípulos lo siguieron con sólo ver el fulgor de su mirada y esta misma mirada nada dice a otros muchos?
¿Por qué las masas se sienten seducidas por sus palabras de vida eterna (“nadie habló como El”) y admiradas ante sus signos o milagros?
¿Cuál es la verdadera razón que impulsa a la mayoría de los escribas, fariseos y saduceos a rechazar a Jesús?

El propio Jesús, al hacer esta pregunta a sus discípulos, sabe la polémica que hay a su alrededor en torno a su persona y conoce los verdaderos motivos que anidan en el corazón de lo que le siguen.
Jesús ha sido, es y seguirá siendo el personaje más controvertido de la historia humana; sobre El se han escrito ríos de tinta, incalculables esculturas, pinturas, obras arquitectónica...reflejando las inquietudes de sus autores o el común sentir popular.
En su nombre se han dicho los más sublimes poemas, construido las más bellas catedrales y realizado las mayores aberraciones.

El Jesús histórico, nacido en Belén, que habitó en Nazaret, constituido “rabí” entre su pueblo, el hombre conocedor de la Ley, que predica la Buena Noticia y muere en la cruz fuera de las murallas de Jerusalén es una persona conocida y valorada por sus familiares, amigos y paisanos; algunos de éstos dudan que de un pueblo tan pequeño como Nazaret pueda salir un profeta.
Sin embargo, llama poderosamente la atención la pregunta que Jesús dirige a los fariseos: ¿Alguno de vosotros me puede convencer de pecado?

Jesús quiere sondear el corazón y las intenciones de sus discípulos. No le importa lo que digan otros de El; quiere saber de sus labios una respuesta personal al interrogante.

Pedro, en nombre de todos, descubre desde la fe el auténtico misterio: “Tú eres el Mesías, el Cristo” (Mc.8,29).

El Cristo de la fe

La clave del auténtico discípulo y seguidor de Jesús está en la fe en El, no únicamente como un padre, un hermano, un compañero de viaje o consejero íntimo, sino como el Mesías, El Señor, nuestro Salvador, el Cristo, el Ungido por Dios.
No se puede conocer a Jesús sin amarle; y no se le puede amar sin seguirle sin condiciones.
Pedro descubrió por inspiración divina al Cristo, pero su fe tendría que purificarse más tarde con el sufrimiento y la dura prueba de la cruz. Esperaba un mesianismo triunfalista, poderoso y dominador. Por eso intenta desviar a Jesús del camino del padecimiento y del dolor.

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo

El seguimiento de Jesús conlleva privaciones, sufrimientos y renuncias profundas a los “bienes” preconizados por el mundo con promesas de bienestar, idolatrías, egoísmos, riquezas, poder, gloria... para ser feliz. Pero la felicidad se nos escapa de las manos cuando esos seudo-valores que hemos abrazado no terminan de llenar los vacíos del corazón, y hemos de afrontar solos las duras pruebas de la vida.
Cuando uno se enamora verdaderamente de Jesús lo deja todo, renuncia a todo por la perla de gran valor, por el supremo bien, que es su persona y su mensaje , para encontrar junto a El la vida eterna. La vida así entendida no se pierde, sino que afirma y encuentra su verdadero sentido.

Y es que, con palabras de Ibn Arabí, teólogo hispanomusulmán: “Aquel que ha sido atrapado por esa enfermedad, que se llama Jesús, no puede ya curarse”.

Esto no tiene nada que ver con el egocentrismo, el narcisismo y las ideologías que vacían al hombre de su dimensión espiritual.
Ojalá podamos decir desde el corazón lo mismo que Pedro cuando la muchedumbre abandonó a Jesús. ”Señor, ¿a quién iremos si solamente tú tienes palabras de vida eterna?” (Jn.6,68).

sábado, 12 de septiembre de 2009

Lecturas del 12/09/2009, Sábado de la 23ª semana de tiempo ordinario

PRIMERA LECTURA (Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1,15-17)

Vino al mundo para salvar a los pecadores
Querido hermano: Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mi, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 43-49)

¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo?
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: -«No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mi, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina.»

Palabra del Señor




viernes, 11 de septiembre de 2009

Lecturas del 11/09/2009, Viernes de la 23ª semana de tiempo ordinario

PRIMERA LECTURA (Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-2. 12-14)

Yo antes era un blasfemo, pero Dios tuvo compasión de mí
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por disposición de Dios, nuestro salvador, y de Jesucristo, nuestra esperanza, a Timoteo, verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio. Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mi, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía. El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42)

¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?
En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: -« ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, sí bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»

Palabra del Señor


jueves, 10 de septiembre de 2009

Lecturas del 10/09/2009, Jueves de la 23ª semana de tiempo ordinario

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-17)

Por encima de todo, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada
Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón`, a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 27-38)

Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

Palabra del Señor


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Lecturas del 09/09/2009, Miércoles de la 23ª semana de tiempo ordinario

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-11)

Habéis muerto con Cristo; en consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. Eso es lo que atrae el castigo de Dios sobre los desobedientes. Entre ellos andabais también vosotros, cuando vivíais de esa manera; ahora, en cambio, deshaceos de todo eso: ira, coraje, maldad, calumnias y groserías, ¡fuera de vuestra boca! No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo. En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 20-26)

Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: -«Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

Palabra del Señor.

Hoy 9 de septiembre cumplían años mi PADRE y mi MADRE. Se que donde os halláis, os tiene en sus manos el SEÑOR. Mi emocionado recuerdo en este día.


martes, 8 de septiembre de 2009

Lecturas del 08/09/2009, Martes de la 23ª semana de tiempo ordinario. La Natividad de la Santísima Virgen

PRIMERA LECTURA (Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4ª)

El tiempo en que la madre dé a luz
Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. La entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,1-16.18-23)

La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Díos-con-nosotros".»

Palabra del Señor


lunes, 7 de septiembre de 2009

Lecturas del 07/09/2009, Lunes de la 23ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,24-2,3)

Dios me ha nombrado ministro de la Iglesia para anunciaros a vosotros el misterio escondido desde siglos
Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado ministro, asignándome la tarea de anunciaros a vosotros su mensaje completo: el misterio que Dios ha tenido escondido desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a sus santos. A estos Dios ha querido dar a conocer la gloria y riqueza que este misterio encierra para los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para que todos lleguen a la madurez en su vida en Cristo: ésta es mi tarea, en la que lucho denodadamente con la fuerza poderosa que él me da. Quiero que tengáis noticia del empeñado combate que sostengo por vosotros y los de Laodicea, y por todos los que no me conocen personalmente. Busco que tengan ánimos y estén compactos en el amor mutuo, para conseguir la plena convicción que da el comprender, y que capten el misterio de Dios. Este misterio es Cristo, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 6-11)

Estaban al acecho para ver si curaba en sábado
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenia parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: -«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.

Palabra del Señor.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Lecturas del 06/09/2009, Domingo de la 23ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 35, 4-7ª)

Los oídos del sordo se abrirán, la lengua del mudo cantará
Decid a los cobardes de corazón. «Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará» Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantar. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa el páramo será un estanque, lo reseco un manantial.

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5)

¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres para hacerlos herederos del reino?
Hermanos míos: No juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con el favoritismo. Por ejemplo: llegan dos hombres a la reunión litúrgica. Uno va bien vestido y hasta con anillos en los dedos; el otro es un pobre andrajoso. Veis al bien vestido y le decís: «Por favor, siéntate aquí, en el puesto reservado.» Al pobre, en cambio: «Estate ahí de pie o siéntate en el suelo.» Si hacéis eso, ¿no sois inconsecuentes y juzgáis con criterios malos? Queridos hermanos, escuchad: ¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que lo aman?

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 31-37)

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos
En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: - «Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: - «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor.


Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.




Homilía - 06/09/2009, Domingo de la 23ª semana de tiempo ordinario

HOMILÍA
06/09/2009, Domingo de la 23ª semana de tiempo ordinario
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m

HABLAR Y ESCUCHAR

Hablar u escuchar, clave de la comunicación

La cultura básica empezaba por aprender a leer y escribir. Algo que normalmente se aprende en la escuela.
Ahora no basta con saber leer y escribir. Es necesario dialogar y escuchar, porque nuestro mundo moderno se rige por criterios de comunicación: radio, prensa y tv sobre todo.
La vida es un compromiso cotidiano donde todo se va socializando. Dependemos unos de otros como el engranaje de una máquina. Si un día, por Ej., falla la electricidad, medio país se paraliza.
Las exigencias del trabajo, las rivalidades profesionales crean constantes tensiones de inseguridad y antagonismos que dificultan la comunicación en profundidad. Imperan por ello las relaciones superficiales, que no llenan los vacíos del alma.

Por eso la verdadera comunicación nace en l a confianza, en la intimidad de una comunión de vida con la persona a quien se quiere, y se consuma en el amor fraterno.
Es fundamental aprender ya desde la escuela a leer y escribir, a escuchar y hablar.

Escuchar es un gesto de deferencia, respeto, consideración a la dignidad del otro, por quien uno se interesa, acercándose a su problema.

Hablar, especialmente cuando se llama a la persona por su propio nombre, es otro gesto de amor que rescata a la persona del anonimato y la hace sentirse valorada y reconocida.
Cuando dos personas que se quieren dejan de amarse, dejan también de hablarse.
Si transmitimos nuestra vida- y no meras opiniones superficiales, cuentos, fobias, habladurías, prejuicios...- la comunicación es palabra de honor, que no necesita papeles.

Gestos de Jesús

Hoy, Jesús, nos sorprende por sus gestos hacia el sordomudo antes de curarle. Habitualmente Jesús habla al paralítico, al ciego, a la niña enferma, a los leprosos...pero,¿cómo hablar a un sordomudo? Lo hará con gestos, metiendo el dedo en su oído y tocando su lengua con saliva. La saliva tiene propiedades curativas. Los perros por ej se lamen las heridas con su saliva. Así, el sordomudo conoce las intenciones de Jesús y recupera el oído y el habla.
Se ha conservado en el evangelio la palabra original aramea “effetá”=ábrete, que se repite actualmente en la celebración del bautismo. El cristiano se abre al don de la escucha y de la Palabra que nos salva y se adentra en el lenguaje profético, que compromete toda su vida con Jesús, en cuyo nombre ha sido ungido con el santo crisma.

El creyente vive de toda palabra que sale de la boca de Dios

El Domingo pasado insistíamos también en este tema, rememorando la “shema”= “escucha, Israel”. Actitud de escucha que se transparenta, no tanto a través de la radio y de la televisión como en la vida social cotidiana, donde los derechos de los más pobres y humildes permanecen en el anonimato, porque no encuentran la voz que los defienda ni los gestos de una solidaridad encarnada.

Gestos y palabras que resultan tan necesarios cuando los colectivos callan atemorizados por el miedo o sencillamente porque no quieren ver alterada su vida tranquila.

La sola palabra si no va acompañada de los gestos adecuados que la avalen puede disiparse como el humo. Ya dice el refrán:”obras son amores y no buenas razones”
El silencio es la respuesta cobarde del espíritu que no quiere involucrarse en las necesidades cotidianas que impliquen compromiso. Es mejor callarse y dejar que los acontecimientos sigan su curso y envolvernos egoístamente en ellos.

No es ésta la actitud de Jesús

La palabra, la palabra de honor, que otrora era el eje de la galantería y de la caballerosidad, que medía la honradez de la persona, se ha ido desvirtuando por las presiones económicas y los legalismos, que aparecen como fruto de las desconfianzas. Pocos se fían y todo se hace por contratos escritos, como garantía de lo pactado.
Como resultado de estos procesos sociales en las relaciones humanas los ciudadanos, especialmente los de las grandes ciudades se convierten en una masa amorfa, que apenas se conoce y se relaciona, porque vivimos en un estado de nerviosismo y agitación permanentes.

Hace unos cuantos años surgía la necesidad de retirarse del bullicio, reposar las ideas y relajar el espíritu. Hoy la soledad se siente en medio del ruido, entre multitudes que van y vienen. No sabes con quién hablar, a no ser que cuentes con un móvil a mano y puedas comunicarte con la persona que deseas. La comunicación se enmarca en un grupo reducido de amigos.
El “shema”, la Palabra de Dios que apunta al corazón del hombre para sacarle de su soledad multitudinaria sigue intentando abrirse camino entre proliferaciones de palabras huecas y banales.

¡Ojala que sus gestos salvadores y su voz, que nos invita a la apertura de la mente y el corazón, encuentren en nosotros la adecuada acogida, porque así nos veremos arrastrados, como el sordomudo, a gritar por los caminos lo grande que ha estado el Señor con nosotros y cuán orgullosos nos sentimos de su paso por nuestras vidas!

sábado, 5 de septiembre de 2009

Lecturas del 05/09/2009, Sábado de la 22ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 21-23)

Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha
Hermanos: Antes estabais también vosotros alejados de Dios y erais enemigos suyos por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones; ahora, en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha y sin reproche en su presencia. La condición es que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que escuchasteis. En el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, y yo, Pablo, fui nombrado su ministro.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 1-5)

¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?
Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: -« ¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?» Jesús les replicó: -« ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y les dio a sus compañeros.» Y añadió: -«El Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor




viernes, 4 de septiembre de 2009

Lecturas del 04/09/2009, Viernes de la 22ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20)

Todo fue creado por él y para él
Cristo Jesús es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 33-39)

Llegará el día en que se llevan al novio, y entonces ayunarán
En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los escribas: -«Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber.» Jesús les contestó: -« ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán. » Y añadió esta parábola: -«Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: "Está bueno el añejo."»

Palabra del Señor


jueves, 3 de septiembre de 2009

Lecturas del 03/09/2009, Jueves de la 22ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 9-14)

Nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido
Hermanos: Desde que nos enteramos de vuestra conducta, no dejamos de rezar a Dios por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad, con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esta manera, vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificaréis en toda clase de obras buenas y aumentará vuestro conocimiento de Dios. El poder de su gloria os dará fuerza para soportar todo con paciencia y magnanimidad, con alegría, dando gracias al Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11)

Dejándolo todo, lo siguieron
En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -«Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: -«Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a lo socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -«Apártate de mi, Señor, que soy un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -«No temas; desde ahora serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

Gracias REBECCA por tu colaboración

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lecturas del 02/09/2009, Miércoles de la 22ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 1-8)

El mensaje de la verdad ha llegado a vosotros y al mundo entero
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios. Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 38-44)

También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, para eso me han enviado
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: -«Tú eres el Hijo de Dios.» Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: -«También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.» Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor

Gracias REBECCA por tu colaboración

martes, 1 de septiembre de 2009

Lecturas del 01/09/2009, Martes de la 22ª semana de tiempo ordinario.

PRIMERA LECTURA (Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11)

Murió por nosotros para que vivamos con él
En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «Paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, para que ese día no os sorprenda como un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados. Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; él murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y ayudaos unos a otros a crecer, como ya lo hacéis.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37)

Sé quien eres: el Santo de Dios
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenla un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: -« ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» Jesús le intimó: -« ¡Cierra la boca y sal!» El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: -« ¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.» Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

Palabra del Señor

Gracias REBECCA por tu colaboración.