viernes, 30 de diciembre de 2016

Reflexión de hoy

Lecturas


El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos.
Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros.
Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado.
Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor. Hijo, cuida de tu padre en su vejez, y durante su vida no le causes tristeza.
Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor.
Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Cuando se retiraron los magos, el ángel del señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de
Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:
«De Egipto llamé a mi hijo».
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto los que atacaban contra la vida del niño». Se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a la tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en una ciudad llamada Nazaret.
Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que se llamaría nazareno.

Palabra del Señor.

Beata Margarita Colonna

Margarita nació en 1255, en Palestrina, hija de Odón, de los Príncipes Colonna, y de Mabilia o Magdalena Orsini, que tenían otros dos hijos: Juan y Giacomo (Santiago). Corría en ella, por tanto, la sangre de dos de las más poderosas familias romanas, protagonistas de excepción de la historia de la ciudad de Roma, con fases de paz y fases de enconados enfrentamientos. Palestrina era la plaza fuerte de la familia. Las grandes familias romanas estaban estrechamente unidas al papado y a la curia, y los Colonna. En 1212 había sido legado pontificio para la V Cruzada Juan Colonna, cardenal de Santa Práxedes. Fue él quien trajo a Roma desde Oriente la columna a la que, según la tradición, estuvo atado Jesús durante la flagelación, y que aún se conserva en la iglesia de la que él fue titular.

Los años en los que vivió Margarita fueron tumultuosos y complicados para la Iglesia. La sede papal quedó vacante durante 20 años, el periodo más largo de la historia. Los pontificados de los papas que salían del cónclave eran demasiado breves, y eso perjudicaba su autoridad y prestigio, tan necesarios para mantener el equilibrio entre las pretensiones de Francia y del Imperio germano sobre el territorio italiano.

Desde la más tierna infancia había sido educada por su madre en las virtudes cristianas por su madre, que había conocido a san Francisco en la casa de su hermano Mateo, tío de Margarita. Pero ella y sus hermanos quedaron pronto huérfanos, primero de padre, y luego de madre. Quedó bajo la tutela de su hermano Juan, dos veces senador de Roma, quien le preparó un matrimonio prestigioso y conveniente para las alianzas nobiliarias, mas ella sólo deseaba ser esposa virginal de Jesucristo.

El 6 de marzo de 1273, apoyada por su otro hermano, el cardenal Giacomo Colonna, se retiró con otras dos jóvenes piadosas en la iglesia de Santa María de la Costa, en el Monte Prenestino, hoy llamado Castel San Pietro, encima de Palestrina, donde fundaron una comunidad religiosa, sin aprobación canónica. Vistió el sayo de las damianitas, bajo el cual llevaba un cilicio ceñido a sus carnes. Entre ayunos y penitencias pedía al Señor le concediese su mayor deseo: ser clarisa. Así vivió unos años, siendo un escándalo para su familia.

En 1278, siendo su hermano Juan senador de Roma, su otro hermano, Giacomo, fue nombrado cardenal por expreso deseo del papa Nicolás III (Giangaetano Orsini, también pariente de Margarita). La elección no se obedeció solamente al hecho de pertenecer a una familia importante. El joven Giacomo era un verdadero creyente y amaba a Cristo, de modo que tomó consigo a su hermana y la llevó a Roma, para orar juntos ante los sepulcros de san Pedro y san Pablo. Fue el comienzo de una nueva etapa en la vida de Margarita, pues su ejemplo despertó el interés de otras mujeres, interesadas en dedicar enteramente su vida, como ella, al servicio de Cristo.

Hacía sólo 20 años que había muerto santa Clara, y su ideal de vida y el de Francisco atraía a multitud de personas de toda condición social. A petición de Margarita, el ministro general de los frailes menores fray Jerónimo Masci, futuro papa Nicolás IV, le permitió entrar en el monasterio de santa Clara de Asís, pero los planes del Señor eran otros, y una enfermedad se lo impidió. Pensó entonces en retirarse con sus compañeras en el convento de la Méntola sobre el monte Guadagnolo, entre Palestrina y Tívoli), donde se veneraba una imagen de la Virgen a la que le tenía mucha devoción, pero era un feudo del conde de Poli, que no veía con buenos ojos a una Colonna en su territorio. Fue por eso que, al poco tiempo, se trasladó a Roma, y pasó largo tiempo como huésped de una noble muy piadosa y generosa, llamada Altrudis, apodada “de los pobres” por aquellos a quienes ella había dado sus bienes. Hasta que, en 1278, con ayuda de su hermano cardenal, regresó al monte Prenestrino, junto a su ciudad natal, para fundar monasterio donde se viviera pobremente y se alabara al Señor día y noche.

Ella misma se ocupó de la formación de sus compañeras; pero su caridad se extendía más allá, hasta los enfermos y pobres de la comarca. Cada año, para la fiesta de San Juan Bautista, del que era muy devota, organizaba para ellos una comida. Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, se presentaron Jesús y el Bautista a su mesa, pero desaparecieron cuando los reconoció Margarita. Toda su rica dote fue a parar a manos de los pobres y enfermos. Una vez agotado su rico patrimonio personal, no permitió que sus hermanos le ayudasen, sino que prefirió vivir como franciscana, y no le importó recurrir a la “Mesa del Señor”, pidiendo limosna de puerta en puerta, para continuar su obra en favor de los pobres.

Practicó de manera heroica todas las virtudes, edificando al pueblo con la oración asidua y el ejemplo de una caridad heroica. Con ocasión de una epidemia, Margarita se hizo “toda para todos” asistiendo maternalmente a los hermanos enfermos y corrió también en ayuda de los franciscanos de Zagarolo. Otra vez acogió en casa a un leproso de Poli, comiendo y bebiendo en el mismo plato y, en un ímpetu de amor, besó aquellas repugnantes llagas. Sería demasiado prolijo recordar todas las manifestaciones de la intensa vida mística de Margarita: la observancia escrupulosa de la regla de Santa Clara, el amor a la pobreza, la continua unión con Dios, los éxtasis, las efusiones de lágrimas, las frecuentes visiones celestiales, el matrimonio místico con el Señor, quien se le apareció colocándole un anillo en el dedo y una corona de lirios sobre la cabeza y le imprimió la llaga del corazón.

Durante siete años sobrellevó pacientemente una herida ulcerosa en el costado, como si llevara una llaga de la pasión de Jesucristo. Aún no había cumplido los 30 años cuando murió al alba del 30 de diciembre de 1284, a causa de la úlcera y de unas fiebres altísimas. Su muerte fue en todo digna de una perfecta hija de San Francisco, el cual por amor de dama pobreza quiso morir desnudo sobre la desnuda tierra. La noche de Navidad se le había aparecido la Virgen con el Niño en brazos, y la dejó en un estado de profunda exaltación. Después que hubo recibido el viático y la unción de los enfermos, pidió a su hermano el cardenal Giacomo, que la colocaran en tierra, deseando morir pobre como Jesús y el Seráfico Padre San Francisco. Fue complacida, pero sólo por un breve espacio de tiempo, porque estaba demasiado extenuada. Por último pidió que le dieran el crucifijo: habiéndolo besado con intenso afecto, lo mostró a sus hermanas, exhortándolas a amarlo con todas sus fuerzas. Se adormeció un poco y luego volviendo en sí exclamó con vigor: “He ahí a la santísima Trinidad que viene, adoradla!”. 

Luego, cruzados los brazos sobre el pecho, y fijando los ojos en el cielo, expiró serenamente.

Los funerales se desarrollaron el mismo día, en la iglesia de San Pietro sul Monte Prenestino con gran concurso de pueblo y de todos los franciscanos de la zona. El sepulcro de Margarita se convirtió enseguida en meta de peregrinos, que recibían gracias por su intercesión. Cuando el papa Honorio IV autorizó en 1285 el traslado de su comunidad de clarisas al monasterio de San Silvestre in Cápite de Roma, éstas se llevaron consigo el cuerpo de la beata, que permaneció allí hasta el año 1871. Hoy sus reliquias se veneran en la iglesia de Castel San Pietro, donde la semilla sembrada por Margarita hace más de siete siglos sigue aún viva, gracias a las clarisas del monasterio de Santa María de los Ángeles.

Sus primeros biógrafos fueron su hermano Juan y la primera abadesa de San Silvestre. Pío IX aprobó su culto el 17 de septiembre de 1847. Pocos años antes el papa Gregorio XVI había dispuesto que los Colonna y los Orsini eran las únicas familias con el privilegio exclusivo de Príncipes asistentes de la sede pontificia.

Margarita representa para el mundo una delicadísima figura de mujer en quien las dotes naturales de inteligencia, fascinación y sensibilidad, unidas al realismo y a la dignidad de su hogar, se insertan en el robusto árbol de la espiritualidad franciscana. Su vida brilla como un arco iris de paz en la historia tormentosa de su tiempo.

jueves, 29 de diciembre de 2016

El chivo expiatorio

Reflexión de hoy

Lecturas


Queridos hermanos:
En esto sabemos que conocemos a Jesús: en que guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo le conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
En esto conocemos que estamos en él.
Quien dice que permanece en él debe caminar como él caminó.
Queridos míos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que tenéis desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis escuchado. Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo - y esto es verdadero en él y en vosotros -, pues las tinieblas pasan, y la luz verdadera brilla ya.
Quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano está aún en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien aborrece a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos “han visto a tu Salvador”, a quien has presentado ante todos los pueblos: “luz para alumbrar a las naciones” y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción - y a ti misma una espada te traspasará el alma – para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Palabra del Señor.

Santo Tomás Becket

Quiera Dios que también los jefes actuales de la Santa Iglesia Católica en todos los sitios del mundo, prefieran perder bienes, dignidades y hasta la propia vida, con tal de permanecer fieles a nuestra santísima religión hasta la muerte.

Este mártir que entregó su vida por defender los derechos de la religión católica, nació en Londres en 1118.

Era hijo de un empleado oficial, y en sus primeros años fue educado por los monjes del convento de Merton. Después tuvo que trabajar como empleado de un comerciante, al cual acompañaba los días de descanso a hacer largas correrías dedicados a la cacería. Desde entonces adquirió su gran afición por los viajes aunque fueran por caminos muy difíciles.

Un día persiguiendo una presa de cacería, corrió con tan gran imprudencia que cayó a un canal que llevaba el agua para mover un molino. La corriente lo arrastró y ya iba a morir triturado por las ruedas, cuando, sin saber cómo ni por qué, el molino se detuvo instantáneamente. El joven consideró aquello como un aviso para tomar la vida más en serio.

A los 24 años consiguió un puesto como ayudante del Arzobispo de Inglaterra (el de Canterbury) el cual se dio cuenta de que este joven tenía cualidades excepcionales para el trabajo, y le fue confiando poco a poco oficios más difíciles e importantes. Lo ordenó de diácono y lo encargó de la administración de los bienes del arzobispado. Lo envió varias veces a Roma a tratar asuntos de mucha importancia, y así Tomás llegó a ser el personaje más importante, después del arzobispo, en aquella iglesia de Londres. Monseñor afirmaba que no se arrepentía de haber depositado en él toda su confianza, porque en todas las responsabilidades que se le encomendaban se esmeraba por desempeñarlas lo mejor posible.

Dicen los que lo conocieron que Santo Tomás Becket era delgado de cuerpo, semblante pálido, cabello oscuro, nariz larga y facciones muy varoniles. Su carácter alegre lo hacía atractivo y agradable en su conversación. Sumamente franco, trataba de decir siempre la verdad y de no andar fingiendo lo que no sentía, pero siempre con el mayor respeto. Sabía expresar sus ideas de manera tan clara, que a la gente le gustaba oírle explicar los asuntos de religión porque se le entendía todo fácilmente y bien.

Tomás como buen diplomático había obtenido que el Papa Eugenio Tercero se hiciera muy amigo del rey de Inglaterra, Enrique II, y este en acción de gracias por tan gran favor, nombró a nuestro santo (cuando sólo tenía 36 años) como Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores. Tomás puso todas sus cualidades al servicio de tan alto cargo, y llegó a ser el hombre de confianza del rey. Este no hacía nada importante sin consultarle. Su presencia en el gobierno contribuyó a que dictaran leyes muy favorables para el pueblo. Acompañaba a Enrique II en todas sus correrías por el país y por el exterior (pues Inglaterra tenía amplias posesiones en Francia) y procuraba que en todas partes quedara muy en alto el nombre de su gobierno. Y no tenía miedo en corregir también al monarca cuando veía que se estaba extralimitando en sus funciones. Pero siempre de la manera más amigable posible.

En el 1161 murió el Arzobispo Teobaldo, y entonces al rey le pareció que el mejor candidato para ser arzobispo de Inglaterra era Tomás Becket. Este le advirtió que no era digno de tan sublime cargo. Que su genio era violento y fuerte, y que tomaba demasiado en serio sus responsabilidades y que por eso podía tener muchos problemas con el gobierno civil si lo nombraban jefe del gobierno eclesiástico. Pero su confesor decía: "En su vida privada es intachable, y sabe mantener una gran dignidad aún en ocasiones peligrosas y en tentaciones de toda especie". Y un Cardenal de mucha confianza del Sumo Pontífice lo convenció de que debía aceptar, y al fin aceptó.

Cuando el rey empezó a insistirle en que aceptara el oficio de Arzobispo, Santo Tomás le hizo una profecía o un anuncio que se cumplió a la letra. Le dijo así: "Si acepto ser Arzobispo me sucederá que el rey que hasta ahora es mi gran amigo, se convertirá en mi gran enemigo". Enrique no creyó que fuera a suceder así, pero sí sucedió.

Ordenado de sacerdote y luego consagrado como Arzobispo, pidió a sus ayudantes que en adelante le corrigieran con toda valentía cualquier falta que notaran en él. Les decía: "Muchos ojos ven mejor que dos. Si ven en mi comportamiento algo que no está de acuerdo con mi dignidad de arzobispo, les agradeceré de todo corazón si me lo advierten".

Desde que fue nombrado arzobispo (por el Papa Alejandro III) la vida de Tomás cambió por completo. Se levantaba muy al amanecer. Luego dedicaba una hora a la oración y a la lectura de la S. Biblia. Después del desayuno estudiaba otra hora con un doctor en teología, para estar al día en conocimientos religiosos. Cada día repartía el personalmente las limosnas a muchísimos pobres que llegaban al Palacio Arzobispal. Muy pronto ya los pobres que allí recibían ayuda, eran el doble de los que antes iban a pedir limosna.

Cada día tenía algunos invitados a su mesa, pero durante las comidas, en vez de música escuchaba la lectura de algún libro religioso. Casi todos los días visitaba algunos enfermos del hospital. Examinaba rigurosamente la conducta y la preparación de los que deseaban ser sacerdotes, y a los que no estaban bien preparados o no habían hecho los estudios correspondientes no los dejaba ordenarse de sacerdotes, aunque llegaran con recomendaciones del mismo rey.

Tomás había dicho al rey cuando este le propuso el arzobispado: "Ya verá que los envidiosos tratarán de poner enemistades entre nosotros dos. Además el poder civil tratará de imponer leyes que vayan contra la Iglesia Católica y no podré aceptar eso. Y hasta el mismo rey me pedirá que yo le apruebe ciertos comportamientos suyos, y me será imposible hacerlo". Esto se fue cumpliendo todo exactamente.

El rey se propuso ponerles enormes impuestos a los bienes de la Iglesia Católica. El arzobispo se opuso totalmente a ello, y desde entonces el cariño de Enrique hacía su antiguo canciller Tomás, se apagó casi por completo. Luego pretendió el rey imponer un fuerte castigo a un sacerdote. El arzobispo se opuso, diciendo que al sacerdote lo juzga su superior eclesiástico y no el poder civil. La rabia del mandatario se encendió furiosamente. Enrique redactó una ley en la cual la Iglesia quedaba casi totalmente sujeta al gobierno civil. El arzobispo exclamó: "No permita Dios que yo vaya jamás a aprobar o a firmar semejante ley". Y no la aceptó. ¡Nueva rabia del rey! Enseguida este se propuso que en adelante sería el gobierno civil quien nombrara para ciertos cargos eclesiásticos. Tomás se le opuso terminantemente. Resultado: tuvo que salir del país.

Tomás se fue a Francia a entrevistarse con el Papa Alejandro III y pedirle que lo reemplazara por otro en este cargo tan difícil. "Santo Padre le digo yo soy un pobre hombre orgulloso. Yo no fui nunca digno de este oficio. Por favor: nombre a otro, y yo terminaré mis días dedicado a la oración en un convento". Y se fue a estarse 40 días rezando y meditando en una casa de religiosos.

Pero el Pontífice intervino y obtuvo que entre Enrique y Tomás hicieran las paces. Y así volvió a Inglaterra. Sin embargo, el problema peor estaba por llegar.

Después de seis años de destierro y cuando ya le habían sido confiscados por el rey todos sus bienes y los de sus familiares, el arzobispo Tomás regresó a Inglaterra el 1º de diciembre con el título de "Delegado del Sumo Pontífice". El trayecto desde que desembarcó hasta que llegó a su catedral de Canterbury fue una marcha triunfal. Las gentes aglomeradas a lo lago de la vía lo aclamaban. Las campanas de todas las iglesias repicaban alegremente y parecía que la hora de su triunfo ya había llegado. Pero era otra clase de triunfo distinta la que le esperaba en ese mes de diciembre. La del martirio.

Como él mismo lo había anunciado, los envidiosos empezaron a llevar cuentos y cuentos al rey contra el arzobispo. Y dicen que un día en uno de sus terribles estallidos de cólera, Enrique II exclamó: "No podrá haber más paz en mi reino mientras viva Becket. ¿Será que no hay nadie que sea capaz de suprimir a este clérigo que me quiere hacer la vida imposible?".

Al oír semejante exclamación de labios del mandatario, cuatro sicarios se fueron donde el santo arzobispo resueltos a darle muerte. Estaba él orando junto al altar cuando llegaron los asesinos. Era el 29 de diciembre de 1170. Lo atacaron a cuchilladas. No opuso resistencia. Murió diciendo: "Muero gustoso por el nombre de Jesús y en defensa de la Iglesia Católica". Tenía apenas 52 años.

Se llama apoteosis la glorificación y gran cantidad de honores que se rinden a una persona. La noticia del asesinato de un arzobispo recorrió velozmente Europa causando horror y espanto en todas partes. El Papa Alejandro III lanzó excomunión contar el rey Enrique, el cual profundamente arrepentido duró dos años haciendo penitencia y en el año 1172 fue reconciliado otra vez con su religión y desde entonces se entendió muy bien con las autoridades eclesiásticas. El mártir Tomás consiguió después de su muerte, esto que no había logrado obtener durante su vida.

Tres años después el Sumo Pontífice lo declaró santo, a causa de su martirio y por los muchos milagros que se obraban en su sepulcro.

Dos personajes con nombres de Tomás, ocuparon el cargo de Canciller en Inglaterra, junto con dos reyes de nombre Enrique. Y ambos fueron martirizados por defender a la santa Iglesia Católica. Santo Tomás Becket, martirizado por deseos de Enrique II y Santo Tomás Moro, martirizado por orden del impío rey Enrique VIII.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cambiar el mundo

Reflexión de hoy

Lecturas


Queridos hermanos:
Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla algunas. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra.
Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por os nuestros, sino también por los del mundo entero.

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate, José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el
Señor por el profeta.
«Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto»
Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.
Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías:
Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven»

Palabra del Señor.

San Gaspar de Búfalo

S. Gaspar del Búfalo, el apóstol a la devoción de la Preciosa Sangre, nació en Roma el 6 de Enero de 1786. Como sacerdote desarrolló su trabajo de apostolado en Roma y después se convirtió en un misionero dedicado. En sus viajes misioneros en Italia invitó a los fieles a reflexionar y adorar la Preciosa Sangre de Cristo. En el año 1815 fundó la Congregación de los Misioneros de la Preciosa Sangre; en 1834, con su apoyo, Sta. Maria de Mattias fundó la Congregación de las Hermanas Adoratrices de la Sangre de Cristo. Gaspar fue beatificado por S. Pío X en 1904 y canonizado por Pío XII en 1954. Manifestando su particular devoción a S. Gaspar del Bufalo, el Papa Juan XXIII visitó su cuerpo en la iglesia de Santa Maria en Trivio el 4 de Enero de 1963, donde permanece para la veneración por los fieles.

Biografía

◙ 1786. 6 de Enero: nace Gaspar del Búfalo en Roma. Es bautizado al dia siguiente.

◙ 1788: sufre una grave enfermedad en los ojos, con peligro de muerte. Es salvado por la intercesión de S. Francisco Javier.

◙ 1808. 31 de Julio: después de completar los estudios teológicos, es ordenado sacerdote en la Iglesia de S. Vicente de Paul en Montecitorio. Celebra la primera misa el 2 de Agosto. El 23 de Octubre funda el Oratorio nocturno de S. Maria en Vincis con los hermanos Bonanni, Santelli y Gonnelli. El 8 de Diciembre apoya al hermano Albertini en la institución de la Cofradía de la Preciosa Sangre in S. Nicola en Carcere y predica el sermón.

◙ 1809. El 17 de Mayo Napoleón suprime los Estados Pontificios. El 6 de Julio el Papa Pío VII es deportado.

◙ 1810. 13 de Junio: niega juramento a Napoleón Bonaparte que había invadido los Estados Pontificios afirmando “no puedo, no quiero, no debo”. Es apresado varias veces y exiliado en Piacenza. En Septiembre enferma y casi muere. En Diciembre es trasladado a Bolonia.

◙ 1811. 20 de Octubre: muere Annunziata del Bufalo, madre de Gaspar. 13 de Septiembre: Rechaza jurar fidelidad a Napoleón por segunda vez. Gaspar es arrestado en Bolonia y enviado a la prisión de San Juan en Monte.

◙ 1813: 12 de Enero: Gaspar is trasladado a la prisión en Imola. 5 de Marzo: Gaspar es trasladado a la fortaleza en Imola. 16 de Mayo: Tras negarse a prestar juramento a Napoleón por tercera vez, Gaspar es trasladado a la fortaleza en Lugo. 17 de Junio: el hermano Bonanni, en Roma, instituye el grupo de sacerdotes llamados “Trabajadores Evangélicos”, para promover la predicación de misiones. 10 de Diciembre Gaspar es enviado a Bolonia y, negándose a jurar una vez más, es condenado y enviado a Córcega. 20 de Diciembre 20: Llega a Florencia a la espera de órdenes para ir a Livorno donde será embarcado a Córcega. 27 de Diciembre: Los “Trabajadores Evangélicos” le escriben desde Florencia, a través del secretario Antonio Santelli, invitándole a ser miembro del grupo.

◙ 1814. 14 de Enero: Gaspar responde con entusiasmo a la invitación. El 26 de Enero Murat entra en Roma y devuelve la libertad a los sacerdotes que estaban detenidos o exiliados por negarse a hacer juramento a Napoleón. En Febrero Gaspar regresa a Roma tras cuatro años de exilio y prisión. 10 de Marzo: Napoleon libera a Pío VII. 24 de Mayo: Pío VII regresa a Roma. 30 de Noviembre: Pío VII confía el monasterio y la Iglesia de S. Félix de Giano para el establecimiento del Instituto de las Misiones. 8 de Diciembre: Gaspar comienza su actividad misionera con su primera misión en la Iglesia de S. Nicolás en Carcere, Roma.

◙ 1815. 20 de Julio: Gaspar renuncia a ser canónigo en San Marcos para dedicarse a las misiones por completo. 15 de Agosto: Se abre la primera casa del Instituto en S. Félix en Giano (Umbria). Cuatro miembros cantan un Te Deum para la ocasión. Del 20 de Noviembre al 10 de Diciembre: El Papa llama a los predicadores más famosos en Benevento para misiones. Gaspar está entre ellos.

◙ 1816. Predica retiros y misiones.

◙ 1817. Predica retiros y misiones. Gaspar es nombrado Primer Promotor y Misionero de la Cofradía de la Preciosa Sangre.

◙ 1818. Predica retiros y misiones.

◙ 1819. Predica retiros y misiones. Publica su “Método de las Misiones Sagradas” y las reglas para el establecimiento de las sociedades parroquiales para dar continuidad a las misiones. 22 de Julio: Con la intención de extirpar el bandidaje y la delincuencia que campaban en Marittima y Campagna, el Papa Pío VII publica el decreto de la destrucción de la ciudad de Sonnino, ciudad fuerte de los bandidos.

◙ 1820. Predica retiros y misiones. 7 de Junio: en Pievetornia se celebra el primer Congreso del Instituto, donde Gaspar clarifica y amplía las Reglas que ya habían sido diseñadas en Giano inicialmente.

◙ 1821. En Roma, Gaspar prepara el “Proyecto de la Cultura Religiosa y Moral para la provincia de Marittima y Campagna.” 28 de Octubre: Pío VII firma el documento por el que encarga a Gaspar la reforma moral de las provincias infestadas de bandidaje y ordena la apertura de seis casas de misión en la zona. Gaspar hace un viaje de inspección a Marittma y Campagna y contacta con los obispos y autoridades civiles con el objetivo de encontrar instalaciones apropiadas para las fundaciones.

◙ 1822. Predica retiros y misiones. 3 de Marzo: Misión en Vallecorsa. Gaspar se encuentra por primera vez con María de Mattias. Durante la predicación, él mira hacia ella y apunta al crucifijo que está sosteniendo. Giovanni Merlini será su director espiritual. Ella fundará posteriormente las hermanas Adoratrices.

◙ 1823. Predica retiros y misiones. 18 de Abril: Apertura de la casa de misión en Benevento. 20 de Agosto: el Papa Pío VII muere en Roma. 28 de Septiembre: Elección del Papa León XII.

◙ 1826. Predica misiones y ejercicios espirituales. Apertura de casas de misión en Sonnino y Sermoneta. Reapertura de la casa de Terracina. 7 de Enero: el cardenal Giulio Della Somaglia, pide a S. Gaspar un misionero para misiones extranjeras. En Enero el Papa León XII llama a S. Gaspar a Roma desde S. Félix, Giano. En Febrero el Papa León XII quiere enviar a S. Gaspar como Nuncio en Brazil. 17 de Febrero: S. Gaspar busca la cooperación de Monseñor Cristaldi para que la petición sea anulada. De todas formas tiene que permanecer en Roma trabajando en la Propaganda Fide. 13 de Marzo: El Padre Gaspare Carboneri y el hermano Giacomo Velletrani marchan al extranjero. 2 de Octubre: Monseñor Bellisario Cristaldi es nombrado Cardenal in pectore. A mediados de Octubre: S. Gaspar recibe permiso para concluir su actividad misionera. 25 de Octubre: S. Gaspar vuelve a San Félix, en Giano (Umbria).

◙ 1827. Predica misiones y ejercicios espirituales. Apertura de casa de misión en Pievetorina. 11 de Febrero: El padre Carboneri llega a Ancona, de vuelta de sus misiones extranjeras.

◙ 1828. Febrero: Bellisario Cristaldi marcha a Nápoles por razones de salud. 4 de Febrero: Clausura de la casa de Terracina House. 16 de Febrero: Clausura de la casa de Sonnino. 20 de Marzo: Apertura de casa de estudios en Albano Laziale (Roma). 15 Diciembre: León XII nombra a Bellisario Cristaldi como Cardenal. Diciembre: El Cardenal Cristaldi renuncia como Tesorero General (puesto que coupaba desde el 6 de Junio de 1820) y le reemplaza el obispo Mario Mattei.

◙ 1829. 10 de Febrero: muere León XII. 13 de Marzo: es elegido Pío VIII. Abril: Pío VIII suspende el pago de subsidos para el gobierno de las casas en las provincias de Marittima y Campagna. 3 de Junio: El Papa revoca la suspensión del susbidio. Septiembre: Gaspar abre la casa de estudios en Benevento y marcha a Nápoles para discutir la fundación de una casa allí.

◙ 1830. 30 de Noviembre : muere Pío VIII. S. Gaspar continúa predicando en numerosas misiones.

◙ 1831. 2 de Febrero: Elección del Papa Gregorio XVI. 25 de Febrero: muere el Cardenal Bellisario Cristaldi. 31 de Octubre: muere Antonio del Bufalo, padre de S. Gaspar, en Roma. 16 de Noviembre: Apertura de la casa de misión en Nepi.

◙ 1832. 28 de Mayo: Apertura de la casa en Macerata Feltria (Pesaro). 29 Deciembre: Apertura de casa en Cesena (Forli)

◙ 1833. 20 de Abril: Reapertura de la casa en Sonenno (Latena). 25 de Octubre: Apertura de casa de misión de Pennabilli (Pe-saro).

◙ 1834. 4 Marzo: María de Mattias inicia el Instituto de las Adoratrices de la Sangre de Cristo en Acuto (Frosenone). 2 de Junio: inauguración de la nueva casa de misión en Vallecorsa (Frosenone).

◙ 1835. Junio: Presentación de un documento descriptivo sobre la Congregación al Papa Gregorio XVI mediante la mediación del Cardenal Fransoni. Septiembre-Octubre: Revision del Método y las Directrices de la Congregación en Albano. Durante estos dos años (1834-1835) S. Gaspar predicó aproximadamente nueve retiros espirituales, dos misiones populares, un mes mariano, un mes de la Preciosa Sangre y dedicó mucha energía a la visita de las casas de misión (había unas 17 casas).

◙ 1836. Agosto: el cólera ya presente en Italia, llega a Ancona. Final de Diciembre: Durante la misión en Nepi se pone enfermo.

◙ 1837. Agosto: El cólera irrumpe en la ciudad de Roma. Predica las “40 Horas” en la nueva iglesia en Roma. 15 de Octubre: preside la acción de gracias por el fin de la cólera en Roma. Octubre: Regresa a Albano para su recuperación, por orden médica. 4 de Diciembre: Gaspar regresa a Roma. 28 de Diciembre: Gaspar muere en Roma, después de una vida al servicio del Evangelio y de la Iglesia a través sobre todo de las misiones populares.

martes, 27 de diciembre de 2016

El paquete de galletas

Reflexión de hoy

Lecturas


Queridos hermanos:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos con nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto, para que nuestra alegría sea completa.

El primer día de la semana, María Magdalena echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Palabra del Señor.

Santa Fabiola

Distinguida matrona romana; murió el 27 de diciembre de 399 ó 400. Ella fue una del grupo de mujeres nobles romanas que, bajo la influencia de San Jerónimo, dejaron todos los placeres terrenales y se dedicaron a la práctica del ascetismo cristiano y a las obras de caridad.

En el tiempo de la estancia de San Jerónimo en Roma (382-84), Fabiola no era miembro del círculo ascético que se reunía en torno a él. No fue hasta una fecha posterior que, a raíz de la muerte de su segundo cónyuge, tomó el paso decisivo de entrar a una vida de renuncia y trabajo para los demás.

Fabiola pertenecía a la familia patricia romana de los Fabia. Estuvo casada con un hombre tan vicioso que resultaba imposible vivir con él. Obtuvo el divorcio de él de acuerdo al derecho romano, y, en contra de las ordenanzas de la Iglesia, entró a una segunda unión antes de la primera de su primer marido. El día antes de Pascua, luego de la muerte de su segundo marido, se apareció ante las puertas de la Basílica de Letrán, vestida con una túnica penitencial, e hizo penitencia pública por su pecado, un acto que causó gran impresión a la población cristiana de Roma. El Papa la recibió formalmente de nuevo a la completa comunión con la Iglesia.

Fabiola renunció a todo lo que el mundo tenía para ofrecerle, y dedicó sus inmensas riquezas a las necesidades de los pobres y enfermos. Construyó un gran hospital en Roma, y atendía a los pacientes ella misma, sin siquiera esquivar a aquellos afligidos con heridas y llagas repulsivas. Además de esto, daba grandes sumas a las iglesias y a las comunidades religiosas en Roma, y en otros lugares en Italia. Todos sus intereses se centraban en las necesidades de la Iglesia y el cuidado de los pobres y de los que sufren. En el 395, fue a Belén, donde vivió en el hospicio del convento dirigido por Paula y, bajo la dirección de San Jerónimo, se dedicó con el mayor celo al estudio y la contemplación de las Escrituras y a los ejercicios ascéticos.

Una incursión de los hunos en las provincias orientales del imperio, y una disputa que estalló entre San Jerónimo y el obispo Juan de Jerusalén, respecto a las enseñanzas de Orígenes, le hicieron desagradable su estancia en Belén y regresó a Roma. Sin embargo, se mantuvo en correspondencia con San Jerónimo, quien, a petición de ella, escribió un tratado sobre el sacerdocio de Aarón y las vestimentas sacerdotales. En Roma, Fabiola se unió con el ex senador Pammaquio para llevar a cabo grandes obras de caridad; juntos construyeron en Porto un gran hospicio para los peregrinos que venían a Roma. Fabiola también continuó con sus obras personales usuales en ayuda de los pobres y enfermos hasta su muerte. Su funeral fue una maravillosa manifestación de gratitud y veneración con la que fue recompensada por el pueblo romano. San Jerónimo escribió una memoria laudatoria de Fabiola en una carta a su pariente Océano.