lunes, 7 de marzo de 2022

07 de Marzo - SAN PABLO “El Simple"

En la Tebaida, en Egipto, san Pablo, por sobrenombre “Simple”, discípulo de san Antonio.

Era un labrador de Egipto. A los 60 años dejó a su mujer, que le era descaradamente infiel y bastante más joven, y se retiró al desierto de Tebaida. 

Se dirigió hacia donde estaba san Antonio Abad, con el fin de ser su discípulo, pero Antonio le sometió a varias pruebas y le dijo que es muy viejo para la vida eremítica y le aconsejó cambiar de idea; para ello, le cerró la puerta de su celda (durante tres días que permaneció cerrada); Antonio salió para ver si se había marchado y le vio allí sentado en el mismo lugar; esto enterneció al santo eremita que le dio de comer y le puso otras pruebas: le ordenó trenzar una gruesa cuerda con palmas y Pablo, hizo una de 95 brazas, pero estaba mal hecha y Antonio le ordenó que la deshiciera y que la volviera a hacer, y así lo hizo sin decir una palabra a pesar de la dificultad que le suponía. Por último Antonio le preguntó si quería comer -"Como le guste, Padre" -le dijo, y le presentó un pan hecho con harina y agua: "Esto me basta", dijo Antonio; "También a mi, porque quiero ser un perfecto monje" dijo Pablo. En otra ocasión, con algunos huéspedes en la ermita, san Pablo interrumpió la conversación para preguntar si los profetas habían precedido a Jesucristo o Este a los profetas. San Antonio, un tanto avergonzado por la ignorancia de su discípulo, le mandó ásperamente que guardara silencio y saliese de la ermita. Pablo obedeció al punto y no volvió a abrir la boca, hasta que algunos monjes comunicaron el hecho a san Antonio, quien había olvidado ya el incidente. Comprendiendo que el silencio de Pablo era una muestra de perfecta obediencia, exclamó: "Este monjecito nos deja atrás a todos, pues obedece sin chistar a la menor indicación de la voluntad de un hombre, en tanto que nosotros cerramos con frecuencia los oídos a las palabras que vienen del cielo". Cuando san Antonio juzgó que había probado suficientemente a san Pablo, le destinó una celda a unos cinco kilómetros de distancia de la suya e iba a visitarle con frecuencia. Pronto descubrió que san Pablo poseía singulares dones espirituales y un poder de curar y exorcizar más grande que el suyo. Así, cuando san Antonio no podía sanar a un enfermo, lo enviaba a san Pablo, quien le curaba infaliblemente. Otro de sus dones era el de leer en los corazones; al ver a un hombre en la iglesia, con sólo mirar su rostro, podía decir si sus intenciones eran buenas o malas. Guiado por esos signos de la divina predilección, san Antonio llegó a estimar a su anciano discípulo más que a ningún otro y, frecuentemente le ponía por modelo. Se le conoció como "el orgullo del desierto".   

domingo, 6 de marzo de 2022

REFLEXIONES de CUARESMA

 

06 de Marzo 2022 – PRIMER DOMINGO DE CUARESMA - EN EL MONTE DE LA CUARENTENA

Y luego después el Espíritu impelió a Jesús al desierto. Un desierto...; éste es el panorama que la Cuaresma presenta a nuestros ojos. Adiós a las rosas de Jericó, a los lirios del campo, al reír de la corriente, al azul turquí del lago, al humo lila que flota sobre la aldea, al «massalam» del amigo y a ese consuelo del hablar, que, como dice el autor de la Imitación, «alivia el corazón fatigado de pensamientos diversos». En lugar de todas estas cosas, la arena amarilla, el espanto de las fieras, las olas de polvo, el garabato del buitre en la altura, la roca grisácea y los montones de piedras en el monte duro y arisco, donde no nace la fuente ni espiga el grano, donde solamente crecen los lagartos verdosos y las espinas punzantes.

A pesar de todo, el desierto tiene sus encantos. Recuerdo a este propósito aquella glosa reciente del maestro Eugenio d'Ors sobre la soledad. No hay nada tan angustioso —nos decía—, no hay tragedia tan profunda como la de aquel que anda su camino en la vida sin una palabra de apoyo, sin una sonrisa de consuelo, sin sentir el latido de un corazón que palpite al ritmo del suyo. Me impresionaron aquellas palabras, y poco después las vi confirmadas en estos versos de Rabbí Dom Sem Tom de Carrión:

Non ay mejor riqueza que la buena hermandad, nin tan mala pobresa commo es la soledad.

Pero el desierto no es lo mismo que la soledad. En la soledad no se habla voz alguna; y, en cambio, el silencio del desierto, habla, como decía Psichari. Más soledad puede darse entre el bullicio de la ciudad que entre las dunas del Sahara. Yo no recuerdo en mi vida una hora tan terriblemente solitaria como la de una tarde en que me encontré envuelto en las oleadas de gente y el alegre murmullo de la Puerta del Sol. Para el alma vigorosa, para el que sabe que lleva dentro una gran riqueza, el desierto, con sus paisajes sin matices, sus peñas oscuras y sus arenas blancas, es una invitación a explorar, a descubrir los veneros íntimos del ser. Este es el desierto por el cual caminaba Elias para huir la venganza de la reina; y en este ambiente se preparaba Moisés para recibir la revelación de la Ley.

Con ellos, también Jesús va a buscar ese silencio, que oprime y aplasta, y al alejar al hombre del mundo le pone más cerca de sí mismo. Todavía están húmedos sus cabellos con las aguas del Jordán, acaba de ser proclamado Hijo muy amado de Dios, y Juan les ha presentado a sus compatriotas como el Mesías prometido. Parece el momento propicio para lanzarse a su misión; pero el Espíritu, que ha bajado sobre Él en forma de paloma, le empuja hacia el desierto a replegarse sobre Sí mismo, a meditar. Y en el desierto tiene también su guarida el tentador. Allí había relegado al demonio el ángel Rafael; allí, en el día de la expiación, arrojaba el gran sacerdote a los animales cargados con los pecados de Israel. Jesús se encuentra con estas bestias simbólicas; a los cuarenta días de ayuno tiene hambre, y Satán, que acechaba impaciente, cree llegado el momento propicio de aparecer en escena.

Es una lucha emocionante, una batalla en tres embestidas que tienen presentes todas las brechas posibles en el corazón humano. ¿Quién es este extraño ayunador?, debía de preguntarse el adversario, según plausible suposición de los Santos Padres. ¿Habrá brotado ya aquella «semilla» de que se habló en el día de la primera culpa, ante el árbol de la ciencia del bien y del mal?

Este anacoreta no ayuna como los fariseos. ¿Está acaso destinado a quebrantar la cabeza de la serpiente? Para salir de duda, hay que jugar la última carta, echar mano de todos los resortes de la astucia diabólica, acudir a una experiencia larga y sutil de la psicología humana. El proceso es insidioso. Satán sabe bastante teología para comprender que un Hijo de Dios puede saciar el hambre, fácilmente; además, parece tener compasión del solitario.

—Si eres Hijo de Dios—le dice—, haz que estas piedras se conviertan en pan.

Prudencia, mansedumbre, moderación en la respuesta; y esa respuesta, la eterna verdad que afirma los dos mundos: el visible y el invisible; las dos grandes realidades que nos rodean y que somos la materia y el espíritu, el espíritu por encima de la materia; y más arriba todavía. Dios alimentando al hombre con su palabra.

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Está visto; aquel, hombre no tiene un corazón débil que se deje dominar fácilmente del apetito del sentido. Pero el tentador dispone de otras armas, «Todo cuanto hay en el mundo—dice San Juan—es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida.» Son las tres raíces del pecado, las tres fuentes de toda tentación las tres redes malditas lanzadas sobre aquel mundo, en que pronto va a brillar la luz de la buena nueva: el placer, la riqueza y el mando; el griego; el hebreo y el romano; Corinto, la ciudad manchada con todas las abominaciones del paganismo; Jerusalén, cuyos moradores, como decía el profeta, «desde el primero hasta el último están consumidos por la avaricia»; Roma, donde se recoge el axioma de Cesar: «Si por alguna cosa hay que violar el derecho, es por el ansia de reinar.»

El tentador saca otra flecha de su aljaba. Jesús está en pie en la torre más alta del templo, la muchedumbre hormiguea en los pórticos circundantes; que se tire de aquella altura, porque los ángeles le recogerán en sus manos y las turbas le aclamarán. ¡Qué ocasión para empezar su vida de libertador de Israel! Pero este segundo desafío es tan infructuoso como el primero. Jesús no quiere ser un prestidigitador; hará milagros, compadecido de los pequeñuelos abandonados, pero no le importa la curiosidad movediza de las multitudes. Ni la concupiscencia de la carne ni la soberbia de la vida pueden inquietar su corazón; ¿tendía más poder sobre Él la concupiscencia de los ojos? Un espectáculo deslumbrador se descorre a su vista: riquezas fabulosas, vastos imperios, esplendor de oro y de gloria. Todo esto se lo ofrece el adversario si se inclina delante de él y le adora. Jesús responde: «Atrás, Satanás, que está escrito: Adora al Señor tu Dios y a Él sólo sirve.»

El agresor marchó despechado. Su aljaba estaba vacía.

Este encuentro entre el genio del mal y «el que pasó haciendo bien» es, ante todo, la primera parábola evangélica hablada y representada a la vez, y como parábola nos la ofrece la liturgia al empezar la Cuaresma. Toda la liturgia del año es un itinerario de purificación espiritual; pero lo es muy particularmente esta etapa de la Cuaresma. Hasta el siglo XVI los cristianos no hacían ejercicios espirituales, en el sentido que ahora tiene esta palabra; pero tenían el año litúrgico, que era para ellos una suave corriente de ascesis, y en el año litúrgico, la Cuaresma, con su carácter enérgicamente purgativo.

Este evangelio de la tentación acaba de introducirnos en la atmósfera espiritual que debe dominarnos a través del camino cuaresmal. También a nosotros el Espíritu nos lleva al desierto, y allí nos pone frente a frente de nuestro enemigo. Entre el ruido mundanal los ataques apenas se advierten. No existen casi, porque no se necesitan. Por eso hay muchas gentes que no creen en el diablo, cuya última astucia es hacer creer que se ha muerto. Pero el que sube al monte de la Cuarentena para hallar a Dios, el grande, el puro, el que tiene hambre de la palabra divina, ése tiene el peligro, la seguridad casi, de encontrarse con él armado de aquellas tres flechas enherboladas con que acometió a su Maestro. Y en esa lucha, en la consideración de sí mismo, en la gimnasia espiritual, en esa elocuencia íntima del silencio, hallará la garantía de la purificación y el oráculo de la victoria; porque desde la cumbre del monte se divisan las maravillas de la tierra prometida, y Jericó está cerca con sus rosas y sus palmeras, y allá en el otro extremo de la avenida cuaresmal arden las antorchas de la Pascua, con sus misterios de amor, que son todo el objeto de nuestro viaje.

Domingo, 06-03-2022 1º Domingo de CUARESMA Ciclo C

 

Reflexión del 06/03/2022

Lecturas del 06/03/2022


Moisés hablo al pueblo diciendo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias de todos los frutos y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios: “Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso.
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado.”
Los pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios».


Hermanos: ¿Qué dice la Escritura?
«La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón».
Se refiere a la palabra de la fe que anunciamos. Porque, si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación.
Pues dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado».
En efecto, no hay distinción entre judío y griego; porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».


En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
En todos aquellos días estuvo sin comer, y al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con ninguna piedra”». Respondiendo Jesús, le dijo: «Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
Acabada toda tentación el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor.

06 de Marzo – SAN CRODEGANGO DE METZ

En Metz, en Austrasia, san Crodegango, obispo, el cual impuso al clero que viviese dentro del recinto del claustro bajo una íntegra norma de vida, y promovió de modo admirable el canto en la Iglesia.

Nació en Hesbaye, cerca de Lieja (Bélgica) en el seno de una noble familia de Austrasia. Pariente de Pipino el Breve. Tras recibir una cuidada instrucción en la abadía de Saint-Trond, fue llamado a la Corte y en el 737 nombrado ministro de Carlos Martel y obispo de Metz (742). Parece que hablaba el latín con la misma fluidez que su propia lengua. Era de estatura imponente y su gracia y buenas maneras les hacían agradable a todos. 

Como obispo, supo combinar la virtud y la sagacidad con gran éxito; en todos los asuntos se valió de su gran influencia para promover la justicia y el bien público. Sus biógrafos alaban su caridad sin límites y la especial solicitud que mostró por las viudas y los huérfanos. Desempeñó un papel predominante en casi todos los acontecimientos importantes de su tiempo y participó en varios concilios. Apoyó el golpe de estado de Pipino el Breve en el 751. Fue nombrado embajador de Pipino en Roma en el 753, escoltó al papa Esteban II a Saint-Denis. Crodegango fue un factor preponderante en la coronación de Pipino en el 754, la derrota que éste infligió a los Lombardos en Italia y en la entrega del exarcado de Ravenna y otros territorios a la Santa Sede.

A la muerte de san Bonifacio en el 755, recibió el palio y la dignidad de arzobispo; con este título aparece como uno de los principales artífices de la política de “reforma” religiosa de comienzos del período carolingio. Habiendo contribuido en esta forma a establecer, sobre una base firme, el Papado y la supremacía de los francos en Italia, san Crodegango pudo consagrarse de lleno a los asuntos espirituales de su diócesis. La relajación de las costumbres en aquella época no dejaba de afectar también al clero. Muchos clérigos estaban mezclados en asuntos mundanos y los jóvenes no recibían una preparación adecuada en materia de ciencia y disciplina. San Crodegango empezó la reforma por su propia ciudad y su catedral, publicando una serie de cánones, basados principalmente en las reglas de san Benito. Ordenó que tanto el alto como el bajo clero habitasen en comunidad, ateniéndose a la regla, y obligó a todos a asistir al oficio divino. El código de san Crodegango, que ha llegado hasta nosotros, estaba dividido en treinta y cuatro capítulos. Las diversas comunidades estaban obligadas a leer, cada día, un capítulo; por ello, dichas reuniones recibieron el nombre de «capítulos» y, los participantes se empezaron a llamar «capitulares»; se llamó «canónigos» a todos aquellos a quienes obligaban los cánones o reglas episcopales; como los conventuales tenían sus propias reglas, se les llamó «regulares». La fama de san Crodegango hizo que su reforma se propagara rápidamente a otras diócesis, hasta llegar a oídos de Carlomagno. El emperador determinó que todos los clérigos fueran o «canónigos» o «regulares». De esta suerte, la influencia que tuvo el santo en el movimiento «regular» que se extendió por Francia, Alemania, Italia y la Gran Bretaña fue muy notable. 

Presidió los concilios de Ver (755), Verberie (756), Compiègne (757) y Attigny (762). Además introdujo la liturgia y los cantos romanos en su diócesis y en la Europa septentrional. Fundó las abadías de Gorze, cerca de Metz, y de Loch, en Renania. Murió en Metz y fue sepultado en Gorze.

sábado, 5 de marzo de 2022

REFLEXIONES de CUARESMA

 

Reflexión del 05/03/2022

Lecturas del 05/03/2022


Esto dice el Señor: «Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies el alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía. El Señor te guiará siempre, hartará tu alma en tierra abrasada, dará vigor a tus huesos.
Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan.
Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, volverás a levantar los cimientos de otros tiempos; te llamarán “reparador de brechas”, “restaurador de senderos”, para hacer habitable el país.
Si detienes tus pasos el sábado, para no hacer negocios en mi día santo, y llamas al sábado “mi delicia” y lo consagras a la gloria del Señor; si lo honras, evitando viajes, dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos, entonces encontrarás tu delicia en el Señor. Te conduciré sobre las alturas del país y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre. Ha hablado la boca del Señor».


En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos, de Jesús: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».

Palabra del Señor.

05 de Marzo – SAN FOCA "el Jardinero"

En Sinope, en el Ponto, san Foca, mártir, labrador de oficio, que sufrió muchas injurias por el nombre del Redentor.

Vivía en las afueras de la ciudad de Sinope del Ponto, trabajando su huerto; era acogedor, alegre y hospitalario como pocos. Cuando se decretó la persecución contra los cristianos, su vida siguió como siempre, porque uno de sus rasgos principales es la serenidad. Sus verdugos les buscaron, y llegaron a su casa, sin haberle conocido, preguntaron dónde podía encontrarlo; él les dijo que se lo traería; pero antes podían alojarse allí mismo. Durante la noche cavó su propia fosa. Al dar su nombre, los verdugos se resistieron a cumplir la orden y él mismo tuvo que animarlos. 

San Juan Crisóstomo escribió su vida. Se le consideró obispo de Sinope (Mar Negro), martirizado durante la persecución de Trajano en el 117. 

Nada más puede decirse con certeza sobre el santo de Sinope, aparte de que vivió en aquella ciudad, fue martirizado y ampliamente venerado. Hay infinidad de datos falsos e inventados, y el nombre de Focas figura en los calendarios en muy diversas fechas. En el anterior Martirologio Romano aparecían tres san Focas, un mártir de Antioquia el 5 de marzo, un san Focas, obispo de Sinope y mártir durante la persecución de Trajano, el 14 de julio, y Focas el jardinero el 22 de septiembre, pero los tres no son sino el mismo, que en el Martirologio Romano renovado quedó inscripto el 5 de marzo. La ciudad de Vienne, en Francia, y muchas partes del Oriente de Europa afirman poseer porciones de sus reliquias.

viernes, 4 de marzo de 2022

REFLEXIONES de CUARESMA

 

Reflexión del 04/03/2022

Lecturas del 04/03/2022


Esto dice el Señor Dios:
«Grita a plena pulmón, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios. “¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?”
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ése el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿A eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará ña justicia, detrás de ti la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”».


En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunaran».

Palabra del Señor.

04 de Marzo – BEATO ZOLTAN LAJOS MESZLENYI

En Kistarcsa, Hungría, beato Zoltan Lajos Meszlenyi, obispo auxiliar de Esztergom, y mártir de un régimen contrario a Dios.

Zoltan Lajos nació en Hungría en el seno de una familia de sólida tradición católica. Llamado al sacerdocio, consiguió en la Pontificia Universidad Gregoriana el doctorado en Filosofía y en Teología y el título en Derecho Canónico. El 28 de octubre de 1937 fue ordenado obispo y nombrado auxiliar de la archidiócesis de Esztergom en Hungría. Su preparación y su celo pastoral le permitieron una notable laboriosidad pastoral y cultural. Inmediatamente después de la II Guerra Mundial, el régimen comunista húngaro inició un encarnizado ataque contra la Iglesia católica, aplicando a sus integrantes formas de intolerancia que a menudo desembocaron en violentas y sanguinarias persecuciones. Acontecimiento emblemático de este período de terror y real opresión fue la detención del Primado de Hungría, el arzobispo Jozsef Mindszenty.

En el 1950, en oposición al deseo gubernativo, los canónigos de la catedral de Esztergom-Budapest eligieron al beato Meszlényi como nuevo Vicario capitular, reconociendo así su rectitud y firmeza. Mons. Meszlényi, consciente de los riesgos, aceptó el nombramiento con prontitud y disponibilidad. La represión del régimen no se hizo esperar. Diez días después, el obispo fue detenido y, sin ningún proceso, fue internado en el establecimiento penal de Recsk y luego deportado al campo de concentración de Kistarcsa, cerca de Budapest, donde lo mantuvieron en total aislamiento. Iniciaron así ocho meses de cruel reclusión, en los que tuvo que sobrevivir casi sin comida y ni calefacción, jornadas de trabajo forzado y de violencias e inexplicables torturas, cosas en que los opresores de todos los tiempos son muy expertos. Frente al dilema ´fidelidad-traición´, Mons. Meszlényi confirmó con fortaleza su fidelidad al Evangelio, pese a vivir la perversidad de los acontecimientos, nunca perdió su fe en la misericordia y providencia divina. Soportó todo con amor. Murió agotado de privaciones. La reclusión inhumana literalmente lo mató. El móvil de su martirio fue el odio de los verdugos hacia Jesús, hacia Evangelio y hacia Iglesia. Fue beatificado por Benedicto XVI el 31 de octubre de 2009.