lunes, 7 de junio de 2010

Lecturas


Elías sirve al Señor, Dios de Israel

En aquellos días, Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab: "¡Vive el Señor, Dios de Israel, a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia si yo no lo mando." Luego el Señor le dirigió la palabra: "Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del torrente y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida." Elías hizo lo que le mandó el Señor, y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.

Dichosos los pobres en el espíritu

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán "los hijos de Dios". Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros".

Palabra del Señor.

domingo, 6 de junio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Sacó pan y vino

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salen, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrahán, diciendo: "Bendito sea Abrahán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos." Y Abrahán le dio un décimo de cada cosa.

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Comieron todos y se saciaron

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: "Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado." Él les contestó: "Dadles vosotros de comer." Ellos replicaron: "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío." Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: "Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta." Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilía


SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
La Iglesia presenta a la Eucaristía como el “Sacramento de nuestra fe”, fundamento de toda nuestra vida cristiana
Durante cuarenta días Jesús se hizo presente ante sus discípulos instruyéndoles sobre el misterio del Reino de Dios, dándoles instrucciones y compartiendo con ellos antes de regalarles su Espíritu Santo.

Desde esta luz de Pentecostés, van reafirmando su identidad y el sentido de la misión a la que han sido llamados. Todo, gracias al encuentro definitivo con el Resucitado, que cambiará sus vidas y los fortalecerá en los momentos de la prueba.
Ellos sienten la necesidad de compartir la experiencia, rememorar y hacer presente al Señor que les había dicho “Haced esto en memoria mía” y “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva”.

“He recibido una tradición”

El relato de San Pablo sobre la institución de la Eucaristía en su Carta a los Corintios es el más antiguo que se conoce, anterior al de los Evangelios.

San Pablo no hace más que recoger la práctica de los primeros cristianos, que tiene su origen en Jesús.

La Cena, siguiendo los gestos que el mismo Jesús había realizado, era sacramento de su misma presencia gloriosa y resucitada.

“Esto es mi cuerpo”, vida que se entrega por nosotros y por todos los hombres para remisión de los pecados.

El pan partido y repartido, el pan eucarístico, representa la suprema generosidad de Jesús al darse a sí mismo, al convertirse en alimento que nos fortalece y en fuente inagotable de vida eterna.

Por eso, la Eucaristía que hoy solemnemente festejamos, nos invita a seguir el mismo camino de entrega de Jesús, hasta dar la vida por los hermanos.

Comulgar con el Cuerpo y la Sangre del Señor, acogiendo el don gratuito de su presencia salvadora, debe ser un revulsivo inigualable para confesar su nombre, no sólo
de palabra, sino también con obras.

No podemos olvidar que cuando San Pablo recuerda a los Corintios la institución de la Eucaristía, lo hace desde el contexto de división existente en esta joven comunidad.

La Eucaristía es una llamada a compartir lo que somos y tenemos; una llamada a la caridad, a la solidaridad cristiana, a la unidad fraterna.

La exhortación de San Pablo a que nos examines por dentro antes de recibir la Eucaristía, nos da una idea clara de la singular importancia que él mismo da al “Sacramento por excelencia de la Iglesia” que nos muestra a Cristo a través de los sacerdotes para “anunciar su muerte y proclamar su resurrección hasta que El vuelva”.

Partir y repartir

El relato de la multiplicación de los panes y los peces del evangelio según San Lucas se enmarca en el ámbito de colaboración de los discípulos en el anuncio del Reino y en la curación de enfermos.

Días antes habían sido enviados por Jesús para evangelizar pueblos y aldeas. Habían actuado con generosidad, sin llevar calzado de repuesto, ni comida, ni dinero. Y no les faltó de nada.

Ahora Jesús les da una suprema lección ante la muchedumbre hambrienta al decirles. “dadles vosotros de comer”.

La respuesta de los discípulos parece lógica dentro de un contexto materialista: “doscientos denarios de pan no bastan para dar alimento a tanta gente”.

Pero el milagro auténtico viene más de lo que uno da que de lo que recibe. Sin los cinco panes y los dos peces el milagro no habría sido posible. Cuando uno da lo que tiene, siempre se opera el milagro.

Hay personas que se preguntan cómo pueden sobrevivir en el mundo tantos millones de pobres sin apenas recursos.

Pues sobreviven, porque comparten desde su pobreza…

La multiplicación de los panes y los peces es un signo de Jesús para que aprendamos a compartir, y una lección a la humanidad egoísta que piensa más en los números económicos que en las necesidades íntima de las personas.

Día Nacional de Caridad.

Hoy he leído en un periódico de tirada nacional las cifras escalofriantes de Cáritas: “Existen en España más de 9 millones de pobres de solemnidad”.

La larga caravana de los que no tienen voz, ni techo, ni dinero, ni estudios, ni amigos se engrosa cada día al compás de la crisis económica y la tremenda frivolidad irresponsable de algunos de nuestros gobernantes, poco propicios a examinar los suburbios de la pobreza y los gritos de los hambrientos.

Que quienes critican tan negativamente a la Iglesia por atávicos prejuicios tomen buena nota de su entrega caritativa y de su sabiduría de siglos.

Allí donde no llegan las arcas del Estado, llega la Iglesia, porque los problemas no se solucionan desde los fríos datos estadísticos o liberando dinero, sino compartiendo la vida y estando al lado de los que sufren.

¡Claro que se necesita dinero! Sería de necios no verlo, y lo pedimos hoy en la colecta.
Pero el gran milagro eucarístico nace en el corazón de todo hombre o mujer que se hace pan de entrega, triturado en el molino de la vida, y derrama, como Jesús, el vino alegre de la esperanza para llenar el corazón de los sedientos de afecto y de todo tipo de necesidades!

“Seamos generosos”

sábado, 5 de junio de 2010

Festividad del CORPUS CHRISTI


La Edad Media fue un período difícil y vergonzoso para nuestra Iglesia. El Señor permitió que sufriera corrupción y herejías. Las herejías eran expuestas por figuras fuertes dentro de la misma Iglesia, una de las más graves fue la duda que se sembró en cuanto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ocasionando grandes confusiones y problemas de fe para muchos.

Sin embargo, el Señor balanceó la oscuridad con la luz y el resplandor de grandes hombres, como, San Francisco de Asís, Santo Domingo, San Antonio de Padua, Santo Tomás de Aquino, gran defensor de la Eucaristía; el Papa Urbano IV, que instituyó la fiesta de Corpus Christi y… el Milagro Eucarístico de Bolsena, relacionado con un sacerdote llamado Pedro de Praga.

En 1263, Pedro de Praga apareció y no se sabe de donde y después de que ocurrió el milagro, desapareció y nunca más se supo de él. El Padre de Praga era un buen hombre, de grandes virtudes, pero a causa de las corrientes ideológicas que se desataron entonces, estaba teniendo grandes dudas sobre la presencia física de Jesús en la Eucaristía. Él viajaba en una Peregrinación hacia Roma, porque creía que orando en la tumba de San Pedro, el de la fe inquebrantable (Sn.Lc.22,32-); y en la tumba de uno de los grandes orígenes de fortaleza de nuestra Iglesia, San Pablo, estaría lleno de la fe que él necesitaba para permanecer en su ministerio.

En su camino hacia Roma, paró una noche en la pequeña ciudad de Bolsena, como a 70 millas al norte de Roma. Se quedó en la Iglesia de Santa Cristina, una santa heroína de los primeros tiempos de la Iglesia; milagroso altar de la santa. El Padre Pedro pidió celebrar Misa en ese altar, estaba buscando toda la ayuda que pudiera encontrar; solamente conocía una manera: pedir. Él tenía fe, pero no lo sabía. No pedía ayuda fuera de la Iglesia, no le pedía ayuda a los hombres. Él sabía que la única forma en que él podía recobrar su fe y hacerse santo era a través de Nuestro Señor Jesús, por lo tanto la siguiente mañana hizo la única cosa que sabía hacer. Fue al altar de Santa Cristina a celebrar la Santa Misa.

Como era su costumbre, oró antes de la Misa por la gracia que necesitaba: la Fe. Oró con mucho fervor a Dios. Su oración fue la misma: suplicaba por la fe para creer sin ninguna duda que el regalo que se nos había dado en la Última Cena, que se le había dado a él el día de su ordenación, era realmente el cuerpo de Cristo. Comenzó a celebrar la Misa como de costumbre y, en el momento de la Consagración, elevó la hostia muy alto sobre su cabeza, y dijo las palabras que mandó Jesús. Cuando pronunció: "ESTO ES MI CUERPO", el pan sin levadura se convirtió en carne, y empezó a sangrar profusamente, la sangre cayó sobre el Corporal. El sacerdote, asustado, y no sabiendo exactamente que hacer, envolvió la hostia en el Corporal, dobló el Corporal, y lo dejó en el altar. Cuando se iba, gotas de sangre cayeron en el piso de mármol enfrente del altar.

El Padre Pedro inmediatamente fue a decir lo que había sucedido al Papa Urbano IV, que en ese tiempo estaba en Orvieto, a poca distancia de Bolsena. El Papa mandó a un Obispo al lugar para que hablara con el sacerdote de la Iglesia y poder verificar lo que el Padre Pedro le había dicho y para traer a Orvieto la Hostia Sagrada y el Corporal. Cuando el Papa Urbano IV vio aquel milagro, llamado "El Milagro Eucarístico", se arrodilló al ver al Señor convertido ante él, en forma física, en el corporal sagrado.

Recibió el Corporal Milagroso del Obispo, fue al balcón del Palacio Papal, lo elevó reverentemente y se lo mostró a las personas de la ciudad; proclamando que el Señor realmente había visitado su pueblo, declaró que el Milagro Eucarístico de Bolsena realmente había disipado las herejías que habían estado extendiendo sin ton ni son por Europa.

Durante el año siguiente el Papa Urbano IV se ocupó casi exclusivamente en la labor de escribir la Bula Papal, Transiturus, la cual fue publicada el 11 de Agosto de 1264.

Con esa Bula Papal instituyó la Fiesta de Corpus Christi en honor del Santísimo Sacramento, La Eucaristía.

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Cumple tu tarea de evangelizador. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el Señor me premiará con la corona merecida

Querido hermano: Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Tú estate siempre alerta; soporta lo adverso, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.

Esa pobre viuda ha echado más que nadie

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa." Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: "Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir."

Palabra del Señor

viernes, 4 de junio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


El que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido

Querido hermano: Tú seguiste paso a paso mi doctrina y mi conducta, mis planes, fe y paciencia, mi amor fraterno y mi aguante en las persecuciones y sufrimientos, como aquellos que me ocurrieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones padecí! Pero de todas me libró el Señor. Por otra parte, todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido. En cambio, esos perversos embaucadores irán de mal en peor, extraviando a los demás y extraviándose ellos mismos. Pero tú permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena.

¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?" La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

Palabra del Señor.

jueves, 3 de junio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


La palabra de Dios no está encadenada. Si morimos con él, viviremos con él

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo. Sígueles recordando todo esto, avisándoles seriamente en nombre de Dios que no disputen sobre palabras; no sirve para nada y es catastrófico para los oyentes. Esfuérzate por presentarte ante Dios y merecer su aprobación, como un obrero irreprensible que predica la verdad sin desviaciones.

El principal mandamiento

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: -«¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: -«El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, Nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. " El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: -«Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: -«No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor

miércoles, 2 de junio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.

No es Dios de muertos, sino de vivos

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: -«Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano." Pues bien, habla siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.» Jesús les respondió: -«Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.»

Palabra del Señor.

martes, 1 de junio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

Queridos hermanos: Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos. Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerad que la paciencia de Dios es nuestra salvación. Así, pues, queridos hermanos, vosotros estáis prevenidos; estad en guardia para que no os arrastre el error de esos hombres sin principios, y perdáis pie. Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea la gloria ahora y hasta el día eterno. Amén.

Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios

En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: -«Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?» Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: -« ¿Porqué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.» Se lo trajeron. Y él les preguntó: -« ¿De quién es esta cara y esta inscripción?» Le contestaron: -«Del César.» Les replicó: -«Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.» Se quedaron admirados.

Palabra del Señor.