sábado, 27 de febrero de 2010

Lecturas



Serás el pueblo santo del Señor

Moisés habló al pueblo, diciendo: - «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón v con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que. El Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones: Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»


Sed perfectos como vuestro Padre celestial

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto

Palabra del Señor.

viernes, 26 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?

Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor-, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: "No es justo el proceder del Señor. " Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»


Vete primero a reconciliarte con tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

Palabra del Señor.

jueves, 25 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»


Quien pide recibe

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se s abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al e llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hi-jos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

Palabra del Señor

miércoles, 24 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Los ninivitas se convirtieron de su mala vida

Vino la palabra del Señor sobre Jonás: - «Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.» Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: - « ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: -«Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.» Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.


A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: -«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»

Palabra del Señor.

martes, 23 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Mi palabra hará mi voluntad

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»


Vosotros rezad así

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Palabra del Señor.

lunes, 22 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas




Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y participe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloría que no se marchita.


Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesárea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -« ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Jesús le respondió: Dios vivo. » -« ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. »

Palabra del Señor.

domingo, 21 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Profesión de fe del pueblo escogido

Dijo Moisés al pueblo: - «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»


Profesión de fe del que cree en Jesucristo

Hermanos: La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. » Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará


El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: - «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: - «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".» Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: - «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mi me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo. » Jesús le contestó: - «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: - «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".» Jesús le contestó: - «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".» Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilías


LA TENTACION
Aunque aparentemente no hay una correlación entre las lecturas de este domingo, sí podemos encontrar un hilo conductor que subyace en el trasfondo: la Providencia de Dios y el amor que tiene sobre su pueblo y sobre cada uno de nosotros.
La confianza en la Providencia empapa tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.
Así lo vemos reflejado en la primera lectura del Deuteronomio donde Moisés recuerda al pueblo cómo Dios actuó con mano salvadora y le guió a través del desierto.
Por su parte, San Pablo afirma en la Carta a los Romanos (segunda lectura) que la palabra (la salvación) está muy cerca de nosotros, en los labios y en el corazón”.

Pero nos vamos a centrar hoy en el Evangelio, en las tentaciones de Jesús en el desierto.

Dios permite la tentación, pero, al mismo tiempo nos da las fuerzas necesarias para superarla. De lo contrario, estaríamos abandonados ante el poder del mal.
El mal se halla presente en toda historia humana y crece junto con el bien (parábola de la cizaña). A medida que crecemos afrontamos esta lucha sin cuartel contra el pecado apoyados en Jesús, vencedor del pecado y de la muerte y nuestro Redentor.
El libro de Job profundiza precisamente en el misterio del mal, del que sale triunfante confiando en la Providencia divina que nunca falla.
En el libro de Tobías leemos esta frase: “Como eras justo y agradable a Dios fue necesario que la tentación te probase”
Uno no es culpable de tener tentaciones malignas, como no lo es tampoco de sus sentimientos negativos, pero la tentación es la antesala del pecado cuando la persona se deja embaucar o llevar por ella. Si la supera, facilita por la gracia de Dios su peregrinaje hacia la vida eterna.
La libertad del hombre juega un papel primordial: “Ante ti está la vida y la muerte, el bien y el mal; elige el bien y tendrás la vida”.
San Ignacio de Loyola escribió una meditación sobre este tema en sus “Ejercicios Espirituales”. La vida del hombre es como una milicia, y tiene que optar entre dos banderas: la del bien y la del mal tras un concienzudo ejercicio de discernimiento.

LAS TENTACIONES DE JESÚS

El relato evangélico según San Lucas sobre las tentaciones de Jesús nos muestra un escenario simbólico: el desierto.
Para la tradición judía el desierto es más un lugar teológico que físico al hacer referencia al encuentro del hombre con Dios.
Los 40 días de ayuno de Jesús nos retrotraen a los 40 años de permanencia del Pueblo de Dios en el desierto del Sinaí donde la mayor parte sucumbió ante la tentación.
Jesús, como nuevo Moisés, es capaz de mantenerse fiel donde fracasó el pueblo y emerger como prototipo de la nueva humanidad salvada.
Las tres tentaciones sufridas por Jesús nos revelan su auténtico mensaje salvador.

UTILIZAR EN BENEFICIO PROPIO SU SITUACIÓN PRIVILEGIADA

Esta es una tentación muy común entre políticos y gente influyente para aumentar sus emolumentos, buscar ventajas, legislar a su favor, disfrutar de exención de impuestos, de dietas especiales y de un retiro asegurado y placentero.
Ahora, en plena crisis económica se notan más estos privilegios que irritan al pueblo y quitan credibilidades.
Pero también nosotros, a pequeña escala, hacemos lo mismo.
Jesús no cede a la tentación de convertir las piedras en pan para mostrar su condición divina. Su vida es una entrega constante a los demás. Y si multiplica los panes y los peces es para cubrir la necesidad de la gente hambrienta.
Es conveniente, durante este tiempo cuaresmal, examinar nuestras actitudes y utilizar los dones que Dios nos regala para paliar el sufrimiento ajeno.

OFERTA DE PODER

Todos hemos escuchado alguna vez que el poder corrompe y termina, en general, desvirtuando los altos ideales.
El poder es una herramienta útil para dominar, someter y esclavizar.
La historia de los pueblos se desarrolla entre luchas y ambiciones, pues quien tiene la vara de mando se aferra a ella con todas sus fuerzas, aunque viva amargado el resto de sus días.
Adherirse a los tiranos que ostentan el poder sería para Jesús idolatría.
Por el contrario, adorar y servir a Dios incluye una opción personal por los más pobres y no dejarse arrastrar por los honores, riquezas y glorias mundanas.
¿Dominamos también nosotros a las personas de la familia, a los amigos... imponiendo nuestra voluntad?
Jesús propone un ejercicio de la autoridad basado en el servicio: “Quien quiera ser el primero que se ponga el último de todos”. Por eso desenmascara al tentador y se muestra fiel a la misión que el Padre le ha encomendado.

La ambición y la gloria corren paralelas con las dos tentaciones anteriores. "Tírate del alero del templo para mostrar que eres el Hijo de Dios".
Es el intento de poner a Dios a nuestro servicio, el providencialismo exagerado.
Al pie de la cruz Jesús es igualmente tentando: “Baja de la cruz y creeremos en ti” Mc. 15,29-32).
Jesús recurre al señorío de Dios sobre nuestra vida para abortar los propósitos del tentador.

Hoy, el camino para seguir a Jesús sigue sembrado de obstáculos, y a los que creemos en Cristo nos toca combatir las fuerzas del mal que dominan el mundo.
Pero sabemos que Jesús infunde sobre nuestros corazones su Espíritu para que no caigamos en el abismo: “No temáis, yo he vencido al mundo”.
San Pablo, después de sus múltiples correrías apostólicas, escribía estas alentadoras palabras: “Esta es la fuerza que vence al mundo, nuestra fe”.
Que esta Cuaresma sea un revulsivo espiritual para desnudarnos ante el Señor y abrirnos a su voluntad.