Meditación de hoy.


Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas
No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan

El ayuno que quiere el Señor
Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán

Hoy te pongo delante bendición y maldición
El que pierda su vida por mi causa la salvará
Necesitamos regresar a Dios, reorientar nuestra vida hacia el Señor, hacia su persona, hacia un encuentro profundo y sincero con él.
“Rasgad los corazones, no las vestiduras” quiere decir que siempre importa más el fondo que las formas.
La limosna, según S. Mateo, es malentendida si atiende más a la mano que da que al hermano que recibe. Por eso la instrucción de Jesús orienta en la correcta dirección.
Del mismo modo, el ayuno se pervierte si queda en mera práctica externa, en las apariencias. Por el ayuno podemos percibir el ejercicios que lleva a la búsqueda de la autenticidad en uno mismo. Es el ejercicio del desnudarse de lo superficial que camufla y disimula, para situarse en lo verdadero de la propia existencia, de lo que uno es y para lo que uno vive.
Y, en el centro, está la oración, nuestra relación con Dios, que pasa por la intimidad personal más que por los rezos y la rutina, por la calidad de la oración más que por la cantidad.


Rasgad los corazones y no las vestiduras
Hermanos. Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará
En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.


Dios no tienta a nadie
Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes


¿Por qué esta generación reclama un signo?