domingo, 7 de febrero de 2010

Lecturas



Aquí estoy, mándame

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: - « ¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está a de su gloría!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: - « ¡Ay de mi, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: - «Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: - « ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: - «Aquí estoy, mándame.»


Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído


Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mi. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien. He trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.


Dejándolo todo, lo siguieron

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara -un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: - «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: - «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: -«Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: - «No temas; desde ahora serás pescador de hombres. » Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

(Gracias REBECCA por tu colaboración)

Homilía

LA VOCACION

Después del “fracaso” de Jesús en la sinagoga de Nazaret, el evangelio nos presenta algunos milagros de Jesús, entre ellos la curación de la suegra de Pedro, y sigue con el pasaje de hoy: la llamada a los primeros discípulos.
Sabemos por el evangelio de San Juan que Jesús ya había llamado anteriormente a Juan, Andrés, Pedro, Felipe y Natanael, a quienes el encuentro con el Maestro les había impactado profundamente.

Vocación para la misión

La escenografía del relato evangélico se desarrolla en el lago de Galilea, en medio de las faenas cotidianas de la pesca.
La redada de peces capturada en un lugar no habitual y a unas horas indebidas para pescar anonada a Pedro, que se siente un “pobre pecador” indigno.
Pero, una vez más, como sucedió en otras llamadas proféticas del A.T.

Dios elige a los suyos para una misión. Moisés abandona Egipto huyendo de la persecución del faraón para “encontrase” con Yahvé que se le aparece en la forma de una zarza ardiendo y sin consumirse: “Yo soy el que soy; dirás a los hijos de Israel: el que es me envía a vosotros” También siente su impotente para cumplir el mandato de Yahvé, porque era tartamudo, pero contará con su hermano Aarón que hablará por él;
Amós es un cultivador de higos que no se siente con preparado para afrontar las dificultades que se le avecinan; Isaías es llamado por Dios en el ámbito de una celebración cultual en el templo mientras tiemblan las jambas y se percibe un fuerte olor a incienso. En esta atmósfera escucha la voz de Dios que le pregunta: ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?”También se siente indigno como “hombre de labios impuros”.
A pesar de todo, acepta la misión con plena disponibilidad: “Aquí estoy Señor”.
Estas palabras nos recuerdan la llamada de Dios al niño Samuel que responderá: “Aquí estoy; habla, Señor, que tu siervo escucha”.

Vocación de San Pablo al apostolado

Este mismo esquema se repite en el texto de hoy, de San Pablo.
El escrito, fechado hacia el año 50, puede ser considerado como el primer credo de la Iglesia, que está centrado en la afirmación de la muerte y la resurrección de Cristo: ”Esto es lo que os predicamos; esto es lo que habéis creído”.
El Apóstol también se siente indigno, porque un día fue perseguidor de la Iglesia, pero reconoce que, aunque es el último de todos, “como un aborto” , ha sido efectiva en él llamada, no por méritos propios, sino por la gracia de Dios que le acompaña.

Compromiso ineludible

En todas las vocaciones descritas hay un común denominador: Es un deber para el que no sirven las excusas ni las coartadas. Es un obligación que “perfora” las entrañas del profeta o del apóstol y no pueden escabullirse, porque es tan fuerte la interpelación que ningún contratiempo puede truncar su trayectoria.
Por eso no se dejan comprar ni seducir por la gloria humana ni por el afán de riquezas ante la prioridad de la misión. ¿Adónde iré lejos de tu aliento, cómo escaparé de tu mirada” dice el salmista;”Ay de mí si no evangelizare” agrega San Pablo?

Me imagino la actitud de muchos profesionales de vocación: docentes, médicos, sacerdotes, religiosos, misioneros, voluntarios... que han asumido un compromiso con la sociedad y son un ejemplo constante de servicio abnegado. Son de admirar cuando hacen frente con dignidad a insultos, descalificaciones, desprecios o agresiones por el simple hecho de obrar con responsabilidad y rectitud.
Seguro que la mayoría han sentido- yo al menos sí,- la tentación de abandonar, de incardinarse en una vida más cómoda y tranquila, pero hay un “gusanillo” interior que lo impide.
Las palabras de Jesús: “Os haré pescadores de hombres” “No tengas miedo, porque yo estoy contigo” son como un eco que martillea el espíritu y siembra de alegría el corazón de todo apóstol.

¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?

Es una pregunta que el Señor nos dirige hoy a todos los cristianos y nos impulsa a dar una respuesta. Porque ser cristianos va todavía más lejos que pertenecer a la institución, poner una cruz en la casilla de la Iglesia o tener opciones claras sobre la eutanasia, el aborto o la política educativa. Implica sobre todo intentar reproducir en nuestra vida las mismas experiencias de Jesús.

Está circulando estos días por internet un video americano con el lema: ”Bienvenido a casa; somos católicos” , muy breve por cierto, en el que se hace una apología de la acción salvadora, educadora y transformadora de la Iglesia a lo largo de los siglos de su existencia. Fomenta una inyección de optimismo, de agradecimiento y afecto a las generaciones que hicieron posible desde la fe cristiana el avance científico, la democracia... y una gigantesca organización de ayuda al mundo.
A pesar del avance del secularismo y de doctrinas mal llamadas progresistas y ateas, que se presentan como salvadoras de la humanidad, hay multitud de jóvenes de todas las partes del mundo que ofrecen sus vidas por la causa del evangelio.

El fenómeno religioso de las Madres Clarisas de Lerma, hace pocos años una comunidad de monjas mayores, se ha transformado por la incorporación de aspirantes jóvenes a la vida monacal, la mayoría universitarias o con estudios superiores, en un centro especial de oración. Han profesado ya más de cien jóvenes y, al no caber todas en el actual monasterio, han abierto otro en La Aguilera (Burgos), cedido por los Padres Franciscanos. Mucha gente se acerca a estos monasterios todos los fines de semana, mientras crece el número de novicias.
El padre de una joven de 21 años que acompañó a su hija para conocer el monasterio, me comunicaba con orgullo la inmensa alegría que sintió al escuchar de labios de su hija esta frase lapidaria: ”Papá, este es el lugar donde voy a pasar el resto de mi vida”.
Al año siguiente ingresó también su otra hija.
Se respira allí una atmósfera de alegría, entusiasmo sereno y paz que está siendo objeto de estudio por parte de las autoridades eclesiásticas.

"Aquí estoy, mándame”

Me impresiona el testimonio de fe de la mártir Santa Eulalia de Mérida que, siendo todavía una niña y durante la persecución de Diocleciano, a comienzos del s.III, se presenta ante las autoridades romanas para decirles: “¿Buscáis una cristiana?-Aquí estoy yo”.

El pasado Domingo se confirmaron 18 jóvenes de mi parroquia después de haber seguido un itinerario de varios años de preparación y una convivencia final de oración para reafirmar sus compromisos cristianos. La emoción embargaba sus rostros cuando respondieron emocionados al requerimiento del Vicario de la Diócesis de Alcalá: “aquí estoy.”
No sé qué deparará el futuro para sus vidas una vez metidos en la vorágine del mundo, del trabajo y las relaciones sociales. Algunos(as) probablemente desertarán, pero no olvidarán nunca el impacto recibido.

Todos estamos llamados a ser pescadores de hombres, a ir por lugares insospechados siguiendo el soplo del espíritu. Esto queda reflejado en la parábola del tesoro escondido en el campo. Quien lo encuentra deja todo para adquirir la perla de gran valor. Así lo hicieron los primeros discípulos, y la historia se repite millares de veces.

El Dios de Jesús sigue llamando hoy a los hombres. Pide renuncias, pero nos premia con creces en esta vida y en la vida eterna.
Merece la pena dejar las redes y todas las pertenencias por seguir su camino y afirmar vigorosamente de palabra y con el corazón, como Santa Eulalia: “Aquí estoy” .

sábado, 6 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos. En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.» Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?» Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»


Andaban como ovejas sin pastor

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: -«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. » Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor.

viernes, 5 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas




De todo corazón amó David a su Creador, entonando salmos cada día

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.


Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: -«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él. » Otros decían: -«Es Elías.» Otros: -«Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: -«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: -«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella salió a preguntarle a su madre: -« ¿Qué le pido?» La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista.» Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: -«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.» El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor.

jueves, 4 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, Salomón, sé un hombre!

Estando ya próximo a morir, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomón: -«Yo emprendo el viaje de todos. ¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, como están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todas tus empresas, dondequiera que vayas; para que el Señor cumpla la promesa que me hizo: "Si tus hijos saben comportarse, caminando sinceramente en mi presencia, con todo el corazón y con toda el alma, no te faltará un descendiente en el trono de Israel."» David fue a reunirse con sus antepasados y lo enterraron en la Ciudad de David. Reinó en Israel cuarenta años: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón le sucedió en el trono, y su reino se consolidó.


Los fue enviando

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles
autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: -«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Soy yo el que he pecado, haciendo el censo de la población. ¿Qué han hecho estas ovejas?

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: «Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo. » Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: «He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura.» Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor. «Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré.”» Gad se presentó a David y le notificó: « ¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?» David contestó: « ¡Estoy en un gran apuro! Mejores caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres.» Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: « ¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mi y sobre mi familia.» El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: « ¡Basta! ¡Detén tu mano!»


No desprecian a un profeta más que en su tierra

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: -« ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: -«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor.

martes, 2 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mi. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará á los hijos de Levi, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»


Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el, poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.


Mis ojos han visto a tu Salvador

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones. » Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

Palabra del Señor.

lunes, 1 de febrero de 2010

Meditación...

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Huyamos de Absalón. Dejad a Semeí que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: "Los israelitas se han puesto de parte de Absalón." Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: "¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población." David subió la Cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía. Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos -toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey-, y le maldecía: "¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino." Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: "Ese perro muerto, ¿se pone a maldecir a mi señor? ¡Déjame ir allá, y le corto la cabeza!" Pero el rey dijo: "¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?" Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: "Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizás el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy." David y los suyos siguieron su camino.


Espíritu inmundo, sal de este hombre

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello: "¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes." Porque Jesús le estaba diciendo: "Espíritu inmundo, sal de este hombre." Jesús le preguntó: "¿Cómo te llamas?" Él respondió: "Me llamo Legión, porque somos muchos." Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: "Déjanos ir y meternos en los cerdos." Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: "Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia." El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

Palabra del Señor.