jueves, 9 de abril de 2009

Lecturas del 09/04/2009, Jueves Santo - Semana Santa - CENA DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14)

Prescripciones sobre la cena pascual
En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: - «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones." »

SEGUNDA LECTURA (Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26)

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor
Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: - «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15)

Los amó hasta el extremo
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que habla llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: - «Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?» Jesús le replicó: - «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. » Pedro le dijo: - «No me lavaras los pies jamás.» Jesús le contestó: - «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.» Simón Pedro le dijo: - «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.» Jesús le dijo: - «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.» Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: - « ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

Palabra del Señor.
Más abajo se encuentra la HOMILIA correspondiente a estas lecturas.

(Gracias, REBECCA por tu colaboración)


(Gracias, REBECCA por tu colaboración)

Homilía - 09/04/2009, Jueves Santo – Semana Santa "LA CENA DEL SEÑOR"

HOMILÍA
09/04/2009, Jueves Santo – Semana Santa "LA CENA DEL SEÑOR"
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m.

CENA DEL SEÑOR

DIA DEL AMOR FRATERNO


Los pobres.

Los pobres siempre han sido la muda conciencia de la humanidad.
Entendemos por pobres a los excluidos de los medios de producción, los marginados, los que se sientan a la mesa para recoger las migajas de los hartos, los que hurgan en los basureros en busca de despojos para conseguir unos céntimos, los que piden limosna en cualquier esquina...
La descripción sería inacabable.

Millones de seres humanos sufren las consecuencias de las tremendas injusticias, nacidas del egoísmo humano y de la explotación abusiva de los medios de producción en beneficio de unos pocos.
Es más rentable dentro de nuestra sociedad “desarrollada” dar un salario social que facilitar un trabajo. Es una forma más de comprar la voluntad humana y acallar las voces de protesta. Importa poco que la persona quede herida en su dignidad y se mutilen sus lógicas aspiraciones de ser útil y contribuir a su crecimiento.

¿Cómo amar en medio de tanto atropello y confusión?

Día del amor fraterno.

Hoy es el DIA DEL AMOR FRATERNO. Y se abre un enorme interrogante al contemplar en la celebración festiva de esta tarde la Cena del Señor, que engloba la conmemoración de la institución de la Eucaristía y el Lavatorio de los pies.

La Eucaristía o Memorial de la Muerte y al Resurrección del Señor, es el sacramento por excelencia de la Comunidad Cristiana- Iglesia- y signo de la presencia perenne de Jesús entre nosotros hasta la consumación de los tiempos.

Es un Memorial activo y vital, que nos invita a compartir nuestra vida y entregarla al servicio de los demás, como hizo El.

El trigo que se muele y tritura en el molino, que se amasa y cocido se convierte en pan, que se parte y comparte entre todos, y la uva que se pisa y exprime en el lagar para fermentar posteriormente en vino, se transformarán en el Cuerpo y la Sangre del Señor, en la salud y la alegría. Porque para eso el trigo y la uva han tenido que morir y abrirse a una nueva realidad.
¿Qué mejores símbolos para expresar lo que hizo el Señor por nosotros y que, a través de los sacerdotes, nos invita a celebrar en su memoria?

Jesús se rebaja, se hace el último y el más humilde servidor como recuerda muy bien San Pablo en su Carta a los Filipenses 2,5-8: “A pesar de su condición divina, no se aferró a su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose uno de tantos. Así, presentándose como simple hombre, se abajó, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”

La Cena con sus discípulos, su emotiva despedida quiere revestirla Jesús de un significado especial mediante el previo lavatorio de los pies.
Es la fiesta de Pascua y el recuerdo del Paso del Señor para guiar a su pueblo por el desierto a la Tierra Prometida, se hace vivo entre los que conservan la memoria histórica de aquellos acontecimientos, que el padre, como responsable de la familia, se preocupa de no olvidar. Por eso las dificultades que sufrió el pueblo al sentirse acosado por los egipcios- preparando a toda prisa pan sin levadura, hierbas amargas y cordero sin despedazar, se vivían con nostalgia. Un buen judío no podía prescindir de la celebración de la Pascua.

Lavatorio de los pies.

La Cena con sus discípulos, su emotiva despedida, quiere revestirla Jesús de un significado especial mediante el previo lavatorio de los pies.
Siente llegada su hora. Se acerca el momento de presentarse a sí mismo como Pan ázimo y como Cordero inmolado, de anunciar su muerte y proclamar su triunfo y su presencia para siempre. Lo describe S. Pablo- como tradición heredada en el relato de I Cor.11, 23-28.

La emoción y el silencio llenan la sala, porque se levanta con una jofaina en la mano y una toalla para limpiarles los pies. Son su familia y quiere dejarles como testamento el testimonio palpable de su última voluntad.
De poco vale el pudor arrogante de Pedro, negándose a ser servido.
La Pascua de la Nueva Alianza se tejerá desde la humildad, más que desde la prepotencia y el poderío:”El que quiera ser el primero, póngase el último de todos y sea servidor de todos”. Es la expresión de la entrega suprema y del talante fraterno que debe presidir las relaciones humanas de un cristiano:

“EN ESTO CONOCERÁN QUE SOIS MIS DISCÍPULOS: SI OS AMAIS UNOS A OTROS COMO YO OS HE AMADO”;”HACED VOSOTROS LO MISMO”

Hechos y no palabras. Ser seguidor de Jesús implica una entrega generosa y constante.
La Eucaristía que celebramos, repitiendo gestos y palabras, sin involucrarnos en el servicio a los hombres, que son nuestros hermanos, es una farsa farisaica.
Si de algo grave se nos acusa a los cristianos es de tener una doctrina maravillosa y unos pobres hechos.

¡Ojala que hoy no sea un paréntesis más en nuestro compartir, liberando nuestra conciencia con un donativo a Cáritas! Es la vida misma la que está en juego en cada gesto, palabra, hecho y se reviste de sensibilidad cuando entregamos nuestra persona por encima de nuestros bienes materiales. Dar la vida es dar todo. Y abundan por fortuna las personas con estas actitudes. Lo que pasa es que no entran en el apartado de la publicidad, pero todos tenemos presente ejemplos muy cercanos.

Esta tarde y hasta bien entrada la noche el Santísimo estará expuesto en todos los templos católicos para la pública adoración de los fieles. Meditemos sobre este GRAN MISTERIO y agradezcamos a Jesús haberse quedado en medio de nosotros.

Que tengáis una feliz SEMANA SANTA, HERMANOS.

miércoles, 8 de abril de 2009

Vía Crucis

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
OH buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


XII. Estación:

Jesús muere

Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Jesús clavado en la cruz, inmovilizado en esta terrible posición, invoca al Padre (cf. Mc 15, 34; Mt 27, 46; Lc 23, 46). Todas las invocaciones atestiguan que El es uno con el Padre. “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn 10, 30); “El que me ha visto a mí ha visto al Padre” (Jn 14, 9); “Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso obro yo también” (Jn 5, 17).

He aquí el más alto, el más sublime obrar del Hijo en unión con el Padre. Sí: en unión, en la más profunda unión, justamente cuando grita: Eloí, Eloí, lama sabachtani?: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mc 15, 34; Mt 27, 46). Este obrar se expresa con la verticalidad del cuerpo que pende del madero perpendicular de la cruz, con la horizontalidad de los brazos extendidos a lo largo del madero transversal. El hombre que mira estos brazos puede pensar que con el esfuerzo abrazan al hombre y al mundo.

Abrazan.

He aquí el hombre. He aquí a Dios mismo. “En El... vivimos y nos movemos y existimos” (Act 17, 28). En El: en estos brazos extendidos a lo largo del madero transversal de la cruz.

El misterio de la Redención.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí, y a continuación un Padrenuestro.

Lecturas del 08/04/2009, Miércoles Santo - Semana Santa

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 50,4-9ª)

No me tapé el rostro ante ultrajes
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Mateo 26, 14-25)

El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!
En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: - «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: - «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?» Él contestó: - «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."» Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: - «¿Soy yo acaso, Señor?» Él respondió: - «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.» Entonces preguntó judas, el que lo iba a entregar: - «¿Soy yo acaso, Maestro?» Él respondió: - «Tú lo has dicho.»

Palabra del Señor.

martes, 7 de abril de 2009

Vía Crucis

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
OH buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


XI. Estación:

Jesús clavado en la Cruz

Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Han taladrado mis manos y mis pies y puedo contar todos mis huesos” (Sal 22, 17-18). “Puedo contar...”: ¡qué palabras proféticas! Sabemos que este cuerpo es un rescate. Un gran rescate es todo este cuerpo: las manos, los pies y cada hueso. Todo el Hombre en máxima tensión: esqueleto, músculos, sistema nervioso, cada órgano, cada célula, todo en máxima tensión. “Yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré a todos a mí” (Jn 12, 32). Palabras que expresan la plena realidad de la crucifixión. Forma parte de ésta también la terrible tensión que penetra las manos, los pies y todos los huesos: terrible tensión del cuerpo entero que, clavado como un objeto a los maderos de la cruz, va a ser aniquilado hasta el fin, en las convulsiones de la muerte. Y en la misma realidad de la crucifixión entra todo el mundo que Jesús quiere atraer a Sí (cf. Jn 12, 32). El mundo está sometido a la gravitación del cuerpo, que tiende por inercia hacia lo bajo.

Precisamente en esta gravitación estriba la pasión del Crucificado. “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba” (Jn 8, 23). Sus palabras desde la cruz son: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34).

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí, y a continuación un Padrenuestro.

Jesús de Nazareth 50 de 50

Jesús de Nazareth 50 de 50


Lecturas del 07/04/2009, Martes Santo - Semana Santa

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 49, 1-6)

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38)

Uno de vosotros me va a entregar. No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: - «Señor, ¿quién es?» Le contestó Jesús: - «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.» Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: - «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.» Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús: - «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir"» Simón Pedro le dijo: - «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: - «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.» Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.» Jesús le contestó: - «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»

Palabra del Señor.


lunes, 6 de abril de 2009

Vía Crucis

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
OH buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

X. Estación:

Jesús, despojado de sus vestidos

Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Cuando Jesús, despojado de sus vestidos, se encuentra ya en el Gólgota (Mc 15, 24, etc.), nuestros pensamientos se dirigen hacia su Madre: vuelven hacia atrás, al origen de este cuerpo que ya ahora, antes de la crucifixión, es todo él una llaga (Is 52 ,14). El misterio de la Encarnación: el Hijo de Dios toma cuerpo en el seno de la Virgen (Mt 1, 23; Lc 1, 26-38). El Hijo de Dios habla al Padre con las palabras del Salmista: “No te complaces tú en el sacrificio y la ofrenda... pero me has preparado un cuerpo” (Sal 40, 8-7; Heb 10, 5). El cuerpo del hombre expresa su alma. El cuerpo de Cristo expresa el amor al Padre: “Entonces dije: '¡Heme aquí que vengo!'... para hacer, ¡oh Dios!, tu voluntad” (Sal 40, 9; Heb 10, 7). “Yo hago siempre lo que es de su agrado” (Jn 8, 29). Este cuerpo desnudo cumple la voluntad del Hijo y la del Padre en cada llaga, en cada estremecimiento de dolor, en cada músculo desgarrado, en cada reguero de sangre que corre, en todo el cansancio de sus brazos, en los cardenales de cuello y espaldas, en el terrible dolor de las sienes.

Este cuerpo cumple la voluntad del Padre cuando es despojado de sus vestidos y tratado como objeto de suplicio, cuando encierra en sí el inmenso dolor de la humanidad profanada.

El cuerpo del hombre es profanado de varias maneras.

En esta estación debemos pensar en la Madre de Cristo, porque bajo su corazón, en sus ojos, entre sus manos el cuerpo del Hijo de Dios ha recibido una adoración plena.

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí, y a continuación un Padrenuestro.

Jesús de Nazareth 49 de 50

Jesús de Nazareth 49 de 50


Lecturas del 06/04/2009, Lunes Santo - Semana Santa.

PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 42, 1-7)

No gritará, no voceará por las calles
Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.» Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 1-11)

Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: « ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.» Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.

Palabra del Señor.

domingo, 5 de abril de 2009

Vía Crucis

ORACIONES INICIALES

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
OH buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la señal, de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

IX. Estación:
Tercera caída

Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

“Se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Flp 2, 8). Cada estación de esta Vía es una piedra miliar de esa obediencia y ese anonadamiento.
Captamos el grado de este anonadamiento cuando leemos las palabras del Profeta: “Todos nosotros andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino, y Yavé cargó sobre él la iniquidad de todos nosotros” (Is 53, 6).
Comprendemos el grado de este anonadamiento cuando vemos que Jesús cae una vez más, la tercera, bajo la cruz. Cuando pensamos en quién es el que cae, quién yace entre el polvo del camino bajo la cruz, a los pies de gente hostil que no le ahorra humillaciones y ultrajes...

¿Quién es el que cae? ¿Quién es Jesucristo? “Quien, existiendo en forma de Dios, no reputó como botín codiciable ser igual a Dios, antes se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Flp 2, 6-8).

Señor, pequé, ten piedad y misericordia de mí, y a continuación un Padrenuestro.

Jesús de Nazareth 48 de 50

Jesús de Nazareth 48 de 50


Lecturas del 05/04/2009, Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa


PRIMERA LECTURA (Lectura del libro de Isaías 50, 4-7)

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedarla defraudado
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.


SEGUNDA LECTURA (Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11)

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo
Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO (Lectura del santo evangelio según san Marcos 14,1-15,47)

Llevaron a Jesús al Gólgota y lo crucificaron
C. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Girene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de “la Calavera”) y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: “El rey de los judíos” Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda.

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.



Homilía - 05/04/2009, Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa

HOMILÍA
05/04/2009, Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa Ciclo B
Realizada por: P. Luis Carlos Aparicio Mesones s.m.

DOMINGO DE RAMOS

“JESÚS CALLABA”

Los días de Semana Santa son especiales para hacer una meditación seria y reposada de los acontecimientos, que se sucedieron durante los últimos días de lla vida terrena de Jesús.

Las celebraciones litúrgicas, ricas en contenido, nos ayudarán a contemplar el misterio de la muerte y resurrección de Jesús con una visión de amor y gratitud.

El JUEVES SANTO
Celebraremos la Cena del Señor, la institución del sacerdocio y el lavatorio de los pies. Es la jornada del Amor Fraterno.






EL VIERNES SANTO
Celebraremos la Muerte del Señor y meditamos sobre la soledad, el abandono, el aparente fracaso, reflejados en el misterio de la cruz.






EL SABADO SANTO
Celebraremos el triunfo del Señor sobre la muerte y el gozo de la Resurrección.


Estos tres días, que constituyen EL TRIDUO SACRO, hemos de vivirlos en un orden armónico, como un camino que necesariamente hemos de recorrer.

En España abundan las representaciones escénicas de la Pasión, los sermones, las procesiones, que, en su momento, eran verdaderas catequesis cristianas visuales, como lo eran igualmente los retablos y las obras de arte que embellecen nuestros templos.

El turismo ha ido progresivamente adulterando estas manifestaciones populares de una fe sencilla y fuerte, para dar paso al folklore y al consumismo.

Es inevitable que en los tiempos modernos se mezclen intereses bastardos y comerciantes sin escrúpulos, que se aprovechan de los sentimientos religiosos de la gente. Sucede en Lourdes, en Fátima, en Roma y en cualquier centro importante de peregrinaciones que aglutine la devoción de los creyentes. Pero, también es verdad que muchos cristianos, e incluso no cristianos, viven con auténtico fervor y en silencio respetuoso todas estas manifestaciones. Lo he podido contemplar muy de cerca en Valladolid, y he quedado impresionado.

Hoy, concretamente, la liturgia nos invita a centrarnos en la lectura de la Pasión, proclamada por tres lectores: un narrador, el que hace de plebe y el que hace de Jesús.

Nos sorprende en esta lectura el silencio de Jesús ante las acusaciones que profieren contra él. No tiene ya nada qué decir. Su vida habla por él. Su silencio es más expresivo que miles de palabras. “No hizo alarde- como escribe San Pablo a los Filipenses, de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Su silencio evoca a la profecía de Isaías. “como cordero degollado, enmudecía y no abría la boca” (Is.52,7).

Ha hablado la divinidad y la humanidad, y no hay nada tan humano como el abatimiento, la debilidad y la muerte; esa última experiencia, la definitiva, que define las experiencias de toda una vida y del amor de Dios, reflejado en ella.

Decía Bonhöffer.”Solo un Dios que sufre puede salvarnos”.

El centurión romano debía sentir lo mismo. ¡Ojalá lo sintamos también nosotros ante este Cristo muerto en el silencio y podamos decir:” realmente este hombre era Hijo de Dios!”.

Que tengáis feliz día del Señor y hasta el próximo Domingo HERMANOS.

sábado, 4 de abril de 2009

Mañana es ...

El Domingo de Ramos

La palma y el ramo de olivo se conservan, ante todo, como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico, y en su victoria pascual


La liturgia de la Semana Santa comienza con la bendición de las palmas y una procesión el domingo, con una solemne proclamación de la narración de la Pasión según San Mateo en la misa.

La procesión de Ramos viene evidentemente del recuerdo de lo que pasó en la vida de Jesús días antes de su pasión y muerte. En los primeros siglos, en Jerusalén se comenzó a venerar los lugares donde había sucedido algún acontecimiento en la vida de Jesús.

"Por eso el domingo anterior al Viernes Santo todo el pueblo se reunía en el Monte de los Olivos junto con el obispo y desde allí se dirigían a la ciudad con ramos en las manos y gritando Viva, como habían hecho los contemporáneos de Jesús".

La famosa monja peregrina española, Egeria, nos cuenta como se celebraba el Domingo de Ramos y nos detalla que el obispo de Jerusalén, representando a Cristo, se montaba en un burro y que la gente llevaba a sus recién nacidos y a los niños a la procesión.

Pero cada Iglesia fue tomando esta costumbre y celebrándola en particular. En Roma para el siglo IV se le llamaba a este día "Domingo de la Pasión" y en él se proclamaba solemnemente la Pasión del Señor, haciendo ver que la cruz es el camino de la resurrección. Sólo hasta el siglo XI se comenzó allí también la costumbre de la procesión. Se nos dice que en Egipto la cruz era cargada triunfalmente en esta procesión. En Francia y en España en el siglo VII se habla de la bendición de ramos y de la procesión.

Tras el concilio de Trento se quiso que en todas partes de la Iglesia Latina se celebrara de la misma manera este domingo y entonces se juntó lo que se hacía en Jerusalén (procesión de Ramos) con lo que se hacía en Roma (celebración de la pasión, como si fueran cosas distintas, ya que cada una se celebraba con ornamentos de distinto color y con oraciones iniciales y finales propias.

Con las reformas que hizo el Papa Paulo VI a las celebraciones de Semana Santa después del Concilio Vaticano II, se unificó la celebración con oraciones y ornamentos comunes haciendo ver mas claramente que en ella se vive el único misterio pascual de vida y muerte y que una y otra de sus partes se relacionan y se enriquecen mutuamente: no hay verdadera celebración del Domingo de Ramos sin procesión y sin lectura solemne de la Pasión en Una misma Eucaristía.

"La procesión que conmemora la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén tiene un carácter festivo y popular. A los fieles les gusta conservar en sus hogares, y a veces en el lugar de trabajo, los ramos de olivo o de otros árboles, que han sido bendecidos y llevados en la procesión.


Sin embargo es preciso instruir a los fieles sobre el significado de la celebración, para que entiendan su sentido. Será oportuno, por ejemplo, insistir en que lo verdaderamente importante es participar en la procesión y no simplemente procurarse una palma o ramo de olivo; que estos no se conserven como si fueran amuletos, con un fin curativo o para mantener alejados a los malos espíritus y evitar así, en las casas y los campos, los daños que causan, lo cual podría ser una forma de superstición.

La palma y el ramo de olivo se conservan, ante todo, como un testimonio de la fe en
Cristo, rey mesiánico, y en su victoria pascual."