domingo, 26 de octubre de 2025

Reflexión del 26/10/2025

Lecturas del 26/10/2025

El Señor es juez, y para él no cuenta el prestigio de las personas.
Para él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre, sino que escucha la oración del oprimido.
No desdeña la súplica del huérfano, ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento.
Quien sirve de buena gana, es bien aceptado, y su plegaria sube hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes, y no se detiene hasta que alcanza su destino.
No desiste hasta que el Altísimo lo atiende, juzga a los justos y les hace justicia.
El Señor no tardará.
Querido hermano:
Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!
Más el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.

26 de Octubre 2025 – San Fulco Scotti - Obispo

Hace tres días que hemos entrado con la fantasía en la iglesia de San Pietro en el Cielo de oro, a Pavía, para ver la tumba de San Boecio, enterrado en la cripta justo bajo el arca del gran convertido Sant'Agostino.

El día 11 de este mes, hemos hablado de San Alessandro Sauli, barnabita, Obispo primero en Córcega y luego a Pavía, dónde murió más que mil años después de Severino Boecio, y dónde es enterrado. Hoy, por la tercera vez en pocos días, el calendario, en su itinerario de milenios, nos conduce de nuevo a Pavía, a esta antigua señora de la llanura padana, dónde la potencia se ha casado en el curso de los siglos a la belleza, y la sabiduría ha dado frutos de santidad.

A Pavía es enterrado San Folco, o Fulco, Obispo como Alessandro Sauli, pero de él más joven de 35 años. Es enterrado no en una de las iglesias del primer período románico, gloria y característica de la capital de los longobardos, pero en la Catedral renacentista, ideada por el Bramante, arquitecto de la Iglesia de las Gracias, a Milán, y del Amadeo, arquitecto de la Cartuja de Pavía.

En comparación con los otros tres San que hemos recordado, Agostino, Boecio y Alessandro Sauli, la vida y la figura de San Folco o Fulco no es muy conocida, y puede parecer poco interesante. Fue de Piacenza y un detalle significativo sobre su cuenta es dado por su apellido, aquel de Scotti.

Los Scotti, que justo de Piacenza se difundieron en toda Italia, fueron una familia de scori, es decir de escoceses. Escoceses se llamaban entonces no los habitantes de Escocia pero aquellos de Irlanda. De la verde isla cristiana, evangelizada, como se acordará, en el siglo V de San Patricio, fueron en fin bajados a Europa, en siglos de dificultades políticas y miserias morales, decenas de San y religiosos, como por una transfusión de sangre fresca y vivo. Y detrás del San, especialmente cuando las islas del Norte fueron invadidas por los Daneses, vinieron mercantes, soldados, enteras familias como aquel de Piacenza de los Scotti, de la que, hacia el 1165, San Folco nació.

A los veinte años entró cerca de los canónigos regulares de San Eufemia, y ya que fue un joven de ingenio vivaracho, fue mandado a completar sus estudios de teología a París, capital intelectual de la Europa cristiana. Vuelto a Piacenza, a los 30 años es prior de San Eufemia, luego canónico, luego arcipreste de la catedral. Por fin es elegido Obispo de Piacenza. Seis años después, permanece vacante la sede de Pavía. Y San Folco Scotti es consagrado Obispo también de esta ciudad.

Piacenza y Pavía no fueron divididas solamente por el río, pero también por una terrible hostilidad. Son conocidas, y pintorescamente vivas en la tradición italiana, las rivalidades entre ciudades cercanas. Bastaría recordar, siempre en la llanura padana, aquella proverbial entre Módena y Bolonia. Pero la rivalidad entre Piacenza y Pavía, antes de ser pintoresca y tradicional, fue a largo atroz y cruenta.

San Folco, piacentino y Obispo de Pavía, fue el gran pacificador de las dos ciudades. Paz ante de todo interna, entre los ciudadanos divididos por las facciones políticas. Paz luego entre las dos ciudades, que ya no estaban cristianas solamente de nombre.

En el curso de su obra de pacificación, San Folco murió, en el 1229. Otro no se sabe sobre su episcopado. Pero lo que se sabe, y sobre todo su obra de padre cariñoso, basta ya a justificar la fama y el culto que el descendiente de los irlandeses ha ganado en tierra lombarda, rica en sabiduría y de santidad.

sábado, 25 de octubre de 2025

Reflexión del 25/10/2025

Lecturas del 25/10/2025

Hermanos:
No hay condena alguna para los que están en Cristo Jesús, pues la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible a la ley, por cuanto que estaba debilitada a causa de la carne, lo ha hecho Dios: enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne, para que la justa exigencia de la ley se cumpliera en nosotros, los que actuamos no de acuerdo con la carne, sino de acuerdo con el Espíritu.
Pues los que viven según la carne desean las cosas de la carne; en cambio, los que viven según el Espíritu, desean las cosas del Espíritu.
El deseo de la carne es muerte; en cambio el deseo del Espíritu, vida y paz. Por ello, el deseo de la carne es hostil a Dios, pues no se somete a la ley de Dios; ni puede someterse. Los que están en la carne no pueden agradar a Dios.
Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió: « ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

Palabra del Señor.

25 de Octubre 2025 – Santos Crisanto y Daría

Crisanto y Daria fueron dos nobles novios romanos rico en dotes naturales y riquezas. Conocida la religión cristiana, el marido tuvo cura de instruir también a su novia Daria y este, abrazada la fe católica, fue todo celo con el marido para conquistar a la verdad a las matronas romanas que tuvo modo de acercar.

Su celo y su obra fueron eficaces entre la multitud de los paganos, y las conversiones fueron innumerables sea entre los hombres por obra de Crisanto, que entre las mujeres por obra de su santa novia Daria.

Pero su obra no pudo quedar escondida a tiempo de persecución, por cuyo habiendo venido a conocimiento al prefecto Cirino, fueron hechos parar y datos en manos del tribuno Lisia porque les hiciera renegar la fe y en caso contrario los ejecutara.

Parados por los soldados del prefecto, fueron ambos subordinados a los tormentos. Pero su invicta constancia triunfó de cada obstáculo. Encadenados manos y pies y echados en una tétrica prisión, tuvieron por milagro partido las cadenas.

Entonces fueron expuestos a los ardientes rayos del sol inmovilizados en una piel de buey: pero también este suplicio no los debilitó, por cuyo trasportados de nuevo en cárcel fueron apretados de nuevo por cadenas.

Pero también esta vez el Dios partió sus cepas, y una luz intensa iluminó su tétrica cárcel. Daria luego, llevada por la prisión, fue conducida en un lugar de mala vida: pero un león mandado por Dios se puso al lado y la libó de cada ofensa de los malos.

Viendo que nada pudiera removerlos de su fe y de su invicta constancia, el juez los hizo conducir en una arenisca de calle Asalaria, y aquí cavado un foso os fueron sumergidos hasta el jefe y luego lapidados por la turba de los fanáticos paganos. En tal modo ellos dieron a Jesús su supremo testimonio de fidelidad y amor.

Sus cuerpos, recogidos religiosamente por los fieles, fueron custodiados como preciosas reliquias y enterrados en las catacumbas entre sus hermanos de fe.

viernes, 24 de octubre de 2025

Reflexión del 24/10/2025

Lecturas del 24/10/2025

Hermanos:
Sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no.
Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo.
Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí.
Así, pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal.
En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor!
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente:
«Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».

Palabra del Señor.

24 de Octubre 2025 – San Antonio María Claret

A los doce años, su padre le pone a trabajar en el telar familiar. Reconociendo su habilidad para la fabricación, va a Barcelona para perfeccionarse en el arte textil. Sallent Obrero Se dedica con verdadera pasión al trabajo; vivía para él día y noche.

Sus oraciones, en cambio, no eran tantas ni tan fervorosas, aunque no deja la misa dominical ni el rezo del rosario. Poco a poco se le va olvidando el deseo infantil de ser sacerdote, pero Dios le iba dirigiendo según sus planes. Unos duros desengaños, y sobre todo la palabra del Evangelio ¿de qué le sirve a uno ganar todo el mundo si al final pierde su vida?, sacuden su conciencia. A pesar de las ofertas para montar su propia fábrica, se niega a satisfacer el deseo de su padre y decide ser cartujo.

A los 22 años ingresa en el seminario de Vic, sin perder de vista su intención de ser monje cartujo. Cuando se dirige a la Cartuja de Montealegre, al año siguiente, una tormenta le obliga a retroceder y su sueño de vida retirada empieza a desvanecerse. Prosigue sus estudios seminarísticos en Vic. Sufre una fuerte tentación contra la castidad, en la que reconoce la intercesión maternal de la Virgen María en su favor y sobre todo la voluntad de Dios, que le quiere misionero, evangelizador.

Aunque no había concluido los estudios teológicos, el 13 de junio de 1835 recibe la ordenación sacerdotal porque su obispo veía en él algo extraordinario. Queda encargado de su parroquia natal, Sallent. Pero la parroquia no era lo suyo. Siente, cada vez con más fuerza, que el Señor lo llama a evangelizar. La situación política en Cataluña, dividida por la guerra civil entre liberales y carlistas, y la de la Iglesia, sometida a la desconfianza de los gobernantes, no dejaba otra solución que la de salir de su patria y ofrecerse a Propaganda Fide, encargada entonces de toda la obra de evangelización de cualquier tipo.

Tras un viaje lleno de peligros, llegó a Roma. Aprovechó unos días que tenía libres para hacer ejercicios espirituales en la casa del Gesù de los Jesuitas. Su director le animó a solicitar el ingreso en la Compañía de Jesús. A principios de 1840, a los cuatro meses de haber comenzado el noviciado, se ve aquejado de un dolor intenso en la pierna derecha que le impide caminar. La mano de Dios se hace sentir. El P. General de los jesuitas le dijo con resolución: Es la voluntad de Dios que Usted vaya pronto a España; no tenga miedo; ánimo.

De nuevo en Cataluña, se le confía la parroquia de Viladrau. Al estar ésta bien atendida, puede desplazarse para dar misiones y ejercicios en poblaciones cercanas. Su obispo, conocedor de la vocación claretiana y de los frutos de su predicación, le deja libre de toda atadura parroquial para poder evangelizar de pueblo en pueblo. Por el deseo de comunión con la Jerarquía y por las facultades pastorales que comportaba, solicitó a Propaganda Fide el título de "Misionero Apostólico", que él llenó de contenido espiritual y apostólico.

Recorrió prácticamente toda Cataluña de 1843 a 1847, predicando la Palabra de Dios, siempre a pie, sin aceptar dinero ni regalos por su ministerio. Le movía a ello la imitación de Jesucristo. A pesar de su neutralidad política, pronto iba a sufrir persecuciones por parte de los gobernantes, y calumnias de quienes combatían la fe.

Pero San Antonio María Claret no iba a ser sólo predicador incansable de misiones al pueblo y de ejercicios a sacerdotes y religiosas. Pronto va descubriendo otros medios de apostolado más eficaces: publicó devocionarios, pequeños opúsculos dirigidos a sacerdotes, religiosas, niños, jóvenes, casadas, padres de familia...; fundó la Librería Religiosa en 1848, que en dos años lanzó 2.811.000 ejemplares de libros, 2.059.500 opúsculos y 4.249.200 hojas volantes.

Como medio eficaz de perseverancia y progreso en la vida cristiana funda o potencia Cofradías, entre ellas la Hermandad del Santísimo e Inmaculado Corazón de María, que fue el anticipo de las "religiosas en sus casas" o "hijas del Santísimo e Inmaculado Corazón de María", que con el tiempo llegará a ser el Instituto Secular "Filiación Cordimariana". 

Al serle imposible predicar en Cataluña por la rebelión armada, su obispo lo envió a las Canarias. De febrero de 1848 a mayo de 1849 recorrió las islas. Pronto y familiarmente se le comenzó a llamar "el Padrito". Tan popular se hizo que es copatrono de la diócesis de las Palmas con la Virgen del Pino.

De vuelta ya en Cataluña, el 16 de julio de 1849, funda en una celda del seminario de Vic la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. La gran obra de Claret comienza humildemente con cinco sacerdotes dotados del mismo espíritu que el Fundador. A los pocos días, el 11 de agosto, comunican a Mossen Claret su nombramiento como Arzobispo de Cuba. A pesar de su resistencia y sus objeciones a cuenta de la Librería Religiosa y la recién fundada Congregación de Misioneros, hubo de aceptar ese cargo por obediencia y fue consagrado en Vic el 6 de octubre de 1850.

La situación en la isla de Cuba es deplorable: explotación y esclavitud, inmoralidad pública, inseguridad familiar, desafecto a la Iglesia y sobre todo progresiva descristianización. Nada más llegar comprende que lo más necesario es emprender un trabajo de renovación en la vida cristiana y promueve una serie de campañas misioneras, en las que participa él mismo, para llevar la Palabra de Dios a todos los poblados. Dio a su ministerio episcopal una interpretación misionera. En seis años recorrió tres veces toda su diócesis. Se preocupó de la renovación espiritual y pastoral del clero y la fundación de comunidades religiosas. Para la educación de la juventud y el cuidado de las instituciones asistenciales logró que los Escolapios, los Jesuitas y las Hijas de la Caridad establecieran comunidades en Cuba; con la M. Antonia París fundó las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas el 27 de agosto de 1855. Luchó contra la esclavitud;,creó una Granja-escuela para los niños pobres, puso una Caja de Ahorros con marcado carácter social, fundó bibliotecas populares. Tanta y tan diversa actividad le supone enfrentamientos, calumnias, persecuciones y atentados. El sufrido en Holguín (1 febrero 1856) casi le cuesta la vida, aunque le hace derramar su sangre por Cristo.

La Reina Isabel II lo elige personalmente como su Confesor en 1857 y se ve obligado a trasladarse a Madrid. Debe acudir semanalmente al menos a la Corte a ejercer su ministerio de confesor y a cuidarse de la educación cristiana del príncipe Alfonso y de las infantas. Debido a su influencia espiritual y a su firmeza, poco a poco va cambiando la situación religiosa y moral de la Corte. Vive austera y pobremente.

Los ministerios de palacio no llenan ni el tiempo ni el espíritu apostólico de monseñor Claret: ejerce una intensa actividad en la ciudad: predica y confiesa, escribe libros, visita cárceles y hospitales. Aprovecha los viajes con los Reyes por España para predicar por todas partes. Promueve la Academia de San Miguel, un proyecto en el que pretende aglutinar a intelectuales y artistas para que "se asocien para fomentar las ciencias y las artes bajo el aspecto religioso, aunar sus esfuerzos para combatir los errores, propagar los buenos libros y con ellos las buenas doctrinas".

La Reina le nombra protector de la iglesia y del hospital de Montserrat de Madrid, y en 1859 Presidente de El Escorial. Su gestión no puede ser más eficaz y más amplia: restauración del edificio, equipamiento de la iglesia, establecimiento de una comunidad y un seminario.

Una de sus mayores preocupaciones será dotar a España de obispos celosos y proteger e impulsar la vida consagrada, especialmente la de los Institutos fundados por él, los Misioneros y las Religiosas de María Inmaculada, o por otros. 

Mantiene celosamente su independencia y neutralidad política siempre, lo que le acarrea múltiples enemistades. Se convierte en el blanco del odio y venganza de muchos: "no obstante de haber marchado siempre con precaución en este terreno -se refiere a los favoritismos-, no he escapado de las malas lenguas", confiesa. Su unión con Jesucristo alcanza un punto álgido en la gracia de la conservación de las especies sacramentales otorgado en La Granja de Segovia el 26 de agosto de 1861.

A raíz de la revolución de septiembre de 1868 parte con la Reina hacia el exilio. En París mantiene su ministerio con la Reina y el Príncipe de Asturias, funda las Conferencias de la Sda. Familia y se prodiga en múltiples actividades apostólicas.

Para la celebración de las bodas de oro sacerdotales del Papa Pío IX va a Roma. Participa en la preparación del Concilio Vaticano I, en el que interviene defendiendo la infalibilidad pontificia. Al concluir las sesiones, con la salud ya muy quebrantada y presumiendo próxima su muerte, se traslada a la comunidad que sus Misioneros tienen en Prades (Francia).

Hasta ahí llegan sus perseguidores, que pretenden apresarle y llevarlo a España para juzgarlo y condenarlo. Debe huir como un delincuente y refugiarse en el monasterio cisterciense de Fontfroide.

En este monasterio de Fontfroide, a los 63 años, rodeado del afecto de los monjes y de algunos de sus misioneros, fallece el 24 de octubre de 1870.

Sus restos mortales se trasladaron a Vic en 1897. Es beatificado por Pío XI el 25 de febrero de 1934. Pío XII lo canoniza el 7 de mayo de 1950.

jueves, 23 de octubre de 2025

Reflexión del 23/10/2025

Lecturas del 23/10/2025

Hermanos:
Hablo al modo humano, adaptándome a vuestra debilidad natural: lo mismo que antes ofrecisteis vuestros miembros a la impureza y a la maldad, como esclavos suyos, para que obrasen la maldad, ofreced ahora vuestros miembros a la justicia, como esclavos suyos, para vuestra santificación.
Pues cuando erais esclavos del pecado, erais libres n lo que toca a la justicia. ¿Y qué fruto obteníais entonces? Cosas de las que ahora os avergonzáis, porque conducen a la muerte.
Ahora, en cambio, liberados del pecado y hechos esclavos de Dios, dais frutos para la santidad que conducen a la vida eterna.
Porque la paga del pecado es la muerte, mientras que el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.
Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.

23 de Octubre 2025 – Beato Juan Bono

En Mantua, ciudad de la Lombardía, beato Juan Bono, eremita, que, siendo joven, abandonó a su madre y vagó por diversas partes de Italia, haciendo de malabarista y comediante. A los cuarenta años, con motivo de una enfermedad, prometió a Dios abandonar el mundo para darse a Cristo y a la Iglesia en el amor y la penitencia, fundando una congregación a la que dio la Regla de san Agustín.

Nació en Mantua, en el seno de una familia probablemente aristocrática. A los 15 años quedó huérfano de padre y tuvo una juventud desordenada, dedicándose a la profesión de juglar, hasta los 40 años, con gran preocupación de su madre, que siempre rezó por su conversión. Hacia el 1208, a causa de la curación de una grave enfermedad, por consejo del obispo de Mantua se hizo ermitaño. Decidió retirarse al eremitorio de Bertinoro, cerca de Forlí, y después a Botriolo, en las cercanías de Cesena, donde llevó una vida ascética y de oración. 

Durante 40 años vivió una existencia de durísimo ascetismo. Fundó varios monasterios bajo la regla de San Agustín, pero de ascetismo más riguroso (los Bonitos); esta fundación se la conoce como la Orden de los ermitaños y dio lugar a los eremitas de San Agustín. Combatió y convirtió a muchos herejes patarinos. Su fama de santidad le llevaron a que fuera elegido como mediador en un conflicto entre Rávena y Cervia. Abrió en vida 26 eremitorios en Romaña y Lombardía y de todas las fundaciones fue el superior general, hasta su renuncia en 1238. Obró muchos milagros atestiguados en vida. Viendo cercana su muerte se retiró al eremitorio de Santa Inés de Mantua, donde murió poco tiempo después. Su cuerpo se conserva incorrupto. El papa Sixto IV confirmó su culto en 1483.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Reflexión del 22/10/2025

Lecturas del 22/10/2025

Hermanos:
Que el pecado no siga reinando en vuestro cuerpo mortal, sometiéndoos a sus deseos; no pongáis vuestros miembros al servicio del pecado, como instrumentos de injusticia; antes bien, ofreceos a Dios como quienes han vuelto a la vida desde la muerte, y poned vuestros miembros al servicio de Dios, como instrumentos de la justicia.
Porque el pecado no ejercerá su dominio sobre vosotros: pues no estáis bajo ley, sino bajo gracia.
Entonces, ¿qué? ¿Pecaremos, puesto que no estamos bajo ley, sino bajo gracia? ¡En absoluto!
¿No sabéis que, cuando os ofrecéis a alguien como esclavos para obedecerlo, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?
Pero gracias sean dadas a Dios, porque erais esclavos del pecado, más habéis obedecido de corazón al modelo de doctrina al que fuisteis entregados; liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor dijo: « ¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

Palabra del Señor.

22 de Octubre 2025 – San Donato Obispo de Fiesole

Poeta y maestro irlandés, obispo de Fiésole, alrededor de 829-876. En una antigua colección de la “Vitae Patrum”, de la cual existe una copia del siglo XI en la biblioteca Laurenciana de Florencia, aparece un relato de la vida de Donato, a partir de la cual recogemos los siguientes hechos: Donato nació en Irlanda, de una familia noble. Alrededor de 816 visitó las tumbas de los Apóstoles en Roma. En su viaje hacia el norte fue guiado por la Divina Providencia a la ciudad de Fiésole, a la cual entró en el momento en que el pueblo se agrupaba alrededor de sus altares orando por un obispo que los librara de los males temporales y espirituales que los afligían.

Elevado por aclamación popular a la diócesis de Fiésole, Donato instituyó el reavivamiento de la piedad y aprendizaje en la Iglesia sobre la que fue colocado. Él mismo no desdeñó la enseñanza “del arte de la composición métrica”. La “Vida” está salpicada con poemas cortos escritos por el santo obispo. El mejor conocido de éstos es el poema de doce líneas en el cual describe la belleza y fertilidad de su tierra nativa, y el valor y piedad de sus habitantes. Donato también compuso un epitafio en el cual alude a su nacimiento en Irlanda, sus años al servicio de los príncipes de Italia (Lotario y Luis]], su episcopado en Fiésole, y su actividad como maestro de gramática y poesía.