miércoles, 7 de julio de 2010

Lecturas


Es tiempo de consultar al Señor

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: "No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?" Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: "Cubridnos", a los collados: "Caed sobre nosotros." Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Id a las ovejas descarriadas de Israel

En aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el Alfeo y Tadeo; Simón el fanático y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce les envió Jesús con estas instrucciones: "No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el Reino de los cielos está cerca".

Palabra del Señor.

martes, 6 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Siembran viento y cosechan tempestades

Así dice el Señor: "Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto."

La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.

En aquel tiempo llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó el demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: "Nunca se había visto en Israel cosa igual". En cambio, los fariseos decían: "Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios". Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, "como ovejas que no tienen pastor". Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies".

Palabra del Señor.

lunes, 5 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Me casaré contigo en matrimonio perpetuo

Así dice el Señor: "Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día -oráculo del Señor-, me llamará Esposo mío, no me llamará Ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor."

Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: "Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá". Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que, con sólo tocarle el manto, se curaría. Jesús se volvió, y al verla le dijo: "¡Animo, hija! Tu fe te ha curado. Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: "¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida". Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por aquella comarca.

Palabra del Señor.

domingo, 4 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: "Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos."

Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Descansará sobre ellos vuestra paz

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo." Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre." Él les contestó: "Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo."

Palabra del Señor.

Más abajo encontrareis la HOMILÍA correspondiente a estas lecturas.

Homilías


LA URGENCIA DEL REINO
Los 72 discípulos

Dice el evangelio de hoy, según San Lucas, que Jesús envió a 72 discípulos a anunciar el Reino de Dios y después envió a 72 más, porque urgía la atención a la multitud de gente necesitada. Al mismo tiempo recomienda a los suyos que oren al Padre, pues el dueño y señor del campo siempre es Dios, de quien parte toda auténtica vocación. Por eso es Dios quien elige y envía.
De lo que sí somos responsables cada uno de nosotros es de nuestra respuesta personal a la urgencia de la llamada. El mismo bautismo que recibimos nos implica a ser testigos de Cristo para luchar contra la injusticia y el pecado.

Hay masas ingentes de personas, ansiosas de escuchar esa llamada liberadora. Y también masas adormecidas, cauterizadas, saturadas e insensibilizadas a todo lo transcendente y altruista, porque el dinero y el placer se han convertido para ellas en principio y fin de su devenir por la Tierra.

La utopía del Reino impulsa al alma noble hacia la universalidad y la expansión hacia metas cada vez más difíciles. Esta utopía animó a Jesús y los suyos a dispersarse por el mundo. Desde entonces miles de personas han emprendido ese camino de seducción, marcado por una esperanza nueva que ilumina. Alpinistas, deportistas, inventores...buscan esa realización en el logro de retos casi imposibles. Y son felices.
Hasta terminan muriendo en la misión, en el laboratorio o en la cumbre más perdida del mundo.

La auténtica felicidad está en darse

No es éste el caminar de nuestra sociedad occidental, tan culta y tan tecnológica, tan mecanizada en producir... y tan olvidadiza de lo que realmente hace felices a las personas: dar y darse, amar y ser amados, valorar y ser valorados.

El reto de Jesús sigue interpelando y debemos tomarlo en serio.
¿Para qué tanto apego a lo envejecido y muerto?


Consumimos la mayor parte de la vida en inutilidades y en vanas evasiones circunstanciales planteando como objetivos ineludibles en que nuestro equipo favorito de fútbol termine primero en las competiciones deportivas o que nuestro cantante o diva de moda dé un concierto multitudinario que paralice el resto de la ciudad, mientras los locales de profundización de valores o las aulas de la cultura se hallan vacías. La evasión hacia lo fácil y el compromiso de los efímero, por si acaso vienen exigencias que me comprometen. Porque hablar de compromiso es como hablar de miedo o dificultades insalvables. Siempre buscamos excusas. Los cristianos de hoy nos dejamos amilanar ante el primer patán de turno, cuyo único argumento vital es repetir tópicos en contra, porque “vende” más la ruindad que la nobleza y la zafiedad que la dignidad.

De esta manera muchos creyentes piensan que no se puede hacer nada ante la creciente indiferencia religiosa y que cualquier acción es inútil. Es mejor “pasar”. Al menos nos evitamos sufrimientos y problemas. Pero los sufrimientos y los problemas siguen ahí y no se resuelven escondiendo como las gallinas la cabeza debajo del ala.

Escribía Coelho “lo que le pasó a uno, al ser sorprendido por un chaparrón. Pensó: “menos mal que he traído el chubasquero y el paraguas. Lo malo es que los he dejado en el coche y el coche lo tengo aparcado muy lejos”.Cuando iba a buscarlos creyó sentir una inspiración de Dios, que le decía:”los hombres siempre tienen los recursos necesarios para resolver sus problemas, pero la mayoría de las veces los tienen demasiado lejos, o escondidos y olvidados en el corazón”

Es cierto; tenemos los recursos, pero los dejamos de lado esperando tiempos mejores. Y, entretanto, llueve en nuestro corazón.
Nos da qué pensar la actitud de los activistas islámicos que se auto-inmolan, para acceder más rápidamente a un paraíso de felicidad, como corona del martirio.
Se nos ponen los pelos de punta leer sus mensajes subliminales y las arengas religiosas de los imanes para imponer una causa contra los “agresores” de sus ideales exclusivistas. No dudan en invocar la “yihaad”, que es puro odio y violencia. Encima creen hacerlo en nombre de Alá. Al menos luchan, equivocadamente, pero luchan por unos ideales.

¿Por qué luchamos los cristianos?
En teoría es por la causa de Jesús, por una civilización cimentada en el amor y en el respeto a la voluntad de un Dios, que es Padre de bondad y fuente inagotable de perdón y misericordia; por el triunfo de la justicia y la igualdad de los seres humanos; por un mundo en constante construcción; por una resurrección que empieza a construirse en las relaciones humanas...
Llegará un nuevo despertar; de esto estoy convencido. Y con él una nueva sociedad, donde nadie se compre o se venda, y donde se dé gratis lo que gratis recibimos.
Este es el mensaje que nos transmite el evangelio de hoy, que invadió de gozo a los discípulos, que no llevaban provisiones ni bagajes, sino tan sólo la fuerza de UN AMOR QUE SE ENTREGA SIN RESERVAS.

sábado, 3 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas



Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

¡Señor mío y Dios mío!

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor." Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo." A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: "Paz a vosotros." Luego dijo a Tomás: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente." Contestó Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús le dijo: "¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto."

Palabra del Señor.

viernes, 2 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Enviaré hambre, no de pan, sino de escuchar la palabra del Señor

Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: "¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?" Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Aquel día -oráculo del Señor- haré ponerse el sol a mediodía, y en pleno día oscureceré la tierra. Cambiaré vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegía; vestirá de saco toda cintura, quedará calva toda cabeza. Y habrá un llanto como por el hijo único, y será el final como día amargo. Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que enviaré hambre a la tierra: no hambre de pan ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Señor. Irán vacilantes de oriente a occidente, de norte a sur; vagarán buscando la palabra del Señor, y no la encontrarán.

No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios

En aquel tiempo vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Palabra del Señor.

jueves, 1 de julio de 2010

Meditación

BUENOS DÍAS:

Meditación de hoy.

Lecturas


Ve y profetiza a mi pueblo

En aquellos días, Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, envió un mensaje a Jeroboam, rey de Israel: "Amós conjura contra ti en medio de Israel; la tierra ya no puede soportar sus palabras. Porque así predica Amós: "Morirá a espada Jeroboam. Israel saldrá de su país al destierro."" Dijo Amasías a Amós: "Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país." Respondió Amós: "No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel." Y, ahora, escucha la palabra del Señor: Tú dices: "No profetices contra la casa de Israel, no prediques contra la casa de Isaac." Pues bien, así dice el Señor: "Tu mujer será deshonrada en la ciudad, tus hijos e hijas caerán a espada; tu tierra será repartida a cordel, tú morirás en tierra pagana, Israel saldrá de su país al destierro.""

La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad

En aquel tiempo subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: "¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados". Algunos de los letrados se dijeron: "Este blasfema". Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: "¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -dijo dirigiéndose al paralítico-: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa". Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Palabra del Señor.