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jueves, 2 de abril de 2009

Anuncios televisivos

PUBLICIDAD RELIGIOSA

¡Hola!, me tomo la libertad de insertar un articulo que por su importancia me parece sumamente interesante, sobre todo el hecho de que hasta para asistir a misa o recuperar nuestros sentimientos religioso, hay que recurrir a la publicidad en televisión, estamos tan inmersos en la sociedad de consumo, que hasta parece irreal.

Este artículo del periódico “La Razón” de Madrid (España) lo explica mejor que yo, y además ponen un link donde podréis ver los citados anuncios


Cerca de 92.000 católicos regresan a la práctica religiosa en la diócesis de Phoenix gracias a unos anuncios televisivos

Una campaña en TV vuelve a llenar las iglesias de EE UU

Se apostó por la profesionalidad, y los resultados han desbordado todas las previsiones.

1 Abril 09 - Álex Navajas

MADRID- Novedosa, rompedora, alejada de viejos estereotipos y tremedamente eficaz. Así es «Catholics come home» («Católicos, volved a casa»), la campaña publicitaria que se puso en marcha en la diócesis norteamericana de Phoenix hace un año y de la que se acaban de publicar las conclusiones. En estos doce meses, más de 25 parroquias se han visto en la necesidad de poner en marcha programas de «acogida» para católicos no practicantes que deseaban volver a la plena comunión. Además, en nueve de estas iglesias se incrementó en un 22 por ciento la asistencia a las misas de los domingos, mientras que la media de toda la diócesis fue de un 12 por ciento.

La campaña en la página web http://www.catolicosregresen.org/ se encuentran colgados los tres anuncios publicitarios que ya han sido visitados por medio millón de personas de más de 80 países de todo el mundo. Uno de ellos, que se ha emitido en cadenas locales de televisión y en las parroquias de la diócesis, muestra a varias personas contemplando en una pantalla de cine hechos pasados de su vida que les mueven a la gratitud o al arrepentimiento. «Jesús puede curar tus recuerdos y perdonar tu pasado si aceptas su misericordia. Puedes, realmente, ser liberado de la adicción al pecado y encontrar, finalmente, la paz», reza la voz en off del narrador. «Confía en el Señor y encuentra esperanza, perdón y una vida más abundante y para siempre.

Visita http://www.catolicosregresen.org/ , concluye el anuncio. Otro de ellos recoge los testimonios de numerosas personas que han regresado a la fe después de varios años. «He vuelto a la Iglesia católica, que es a la que pertenezco», afirma orgullosa una de ellas. El tercer anuncio se hace eco de toda la labor caritativa y espiritual que desarrolla la Iglesia: «Durante siglos hemos estado rezando por ti y por el mundo, a cada hora del día, durante la celebración de la eucaristía», afirma el narrador.

Los frutos la agencia americana CNS recoge el testimonio de Ryan Hanning, coordinador de la evangelización de adultos de la diócesis de Phoenix: «Es emocionante ver los frutos que continúan creciendo por esta campaña». Y es que, según Hanning, se calcula que alrededor de 92.000 católicos inactivos han regresado a la práctica religiosa en apenas un año gracias, en gran medida, a la campaña publicitaria. El propio obispo de la diócesis, monseñor Thomas J. Olmsted, presta su imagen para invitar a los más reticentes: «Para todos aquellos que han abandonado la práctica de su fe, quiero hacerles llegar el mensaje de que estamos deseando que regresen a casa».

Por todo el país.

Ante el éxito de la campaña, una docena de obispos de los Estados Unidos han manifestado su interés por lanzarla en sus diócesis. Después del verano, y a lo largo del año 2010, está previsto que los anuncios sean emitidos en canales de televisión de cobertura nacional. «Dondequiera que hayan pasado estos últimos años, todos esos católicos alejados pueden regresar a casa», señala Hanning. Y es que, como reconoce el promotor, «nunca pensé que recibiría miles de correos electrónicos de gente diciéndome: “Estoy orgulloso de ser católico”».

Por un millón de dólares

Numerosos donantes y fundaciones católicas han puesto el millón de dólares necesario para lanzar la campaña. Pero, para Tom Peterson, uno de los promotores de la idea, es dinero bien invertido. «Esta campaña tiene la capacidad de recristianizar a nuestra sociedad», asegura.

viernes, 26 de diciembre de 2008

En el nombre de JESÚS

Interesante articulo leido en el ABC (Madrid ESPAÑA) de hoy día 26, que por su interes y su razonamiento inserto aquí.

CARLOS HERRERA Viernes, 26-12-08

Hoy celebra buena parte de la humanidad el nacimiento de una de sus figuras centrales. Probablemente la más transcendente, la más determinante, a la par que la que menos constancia documental dejó de su presencia entre los mortales. Jesús de Nazareth divide nada menos que el tiempo: antes de su paso por el mundo, después de su paso por el mundo; es hoy, en la información electrónica de la Red, el nombre más citado; se celebran cada día millones de ceremonias religiosas en el planeta invocando su nombre; su representación antropológica, su rostro barbudo, viril, atractivo, está presente en cada rincón de la Tierra; sus seguidores se cuentan por miles de millones.

¿Qué milagro ha producido en el imaginario de la humanidad el paso por la vida de un hombre que vivió hace dos mil años?

Jesús es Dios para los cristianos e, incluso, profeta respetable para los no cristianos. Su mensaje de amor, de piedad, de perdón ha cambiado a los hombres y ha hecho de éstos seres indudablemente mejores. Incluso para los más negacionistas, los más ateos -si es que se puede ser «un poco» ateo-, su figura no es intranscendente ni está falta de interés. ¿Recordamos a Jesús como Él quiso que le recordáramos y le adoráramos o somos nosotros quienes hemos modelado los perfiles del Hijo de Dios a nuestra conveniencia? ¿Existimos porque quiso Dios hacernos a su imagen y semejanza o también podemos afirmar sin temor a caer en herejía que Dios existe porque nosotros queremos que exista?

De haberse tratado de una simple bola de nieve que ha ido creciendo a lo largo de los siglos merced a las supersticiones del ser humano habrá que convenir que el tal Jesús ha sido protagonista de una carambola histórica absolutamente inaudita; tanta que causaría su sorpresa más estupefaciente si pudiera levantar la cabeza y ver en qué se ha convertido su peregrinar por su Judea natal predicando la palabra de Dios. Para aquellos que quieren ver la vida desde empirismos históricos desposeídos del baño de la Fe, todo ha sido una concatenación de casualidades increíbles y una manipulación histórica de la Iglesia para labrarse la influencia más decisiva entre los hombres. Afirman que la única constancia de su paso por entre los mortales se reduce a cuatro testimonios de otros tantos seguidores que no tuvieron transcendencia hasta pasados cuatro siglos de su muerte, configurando ése el núcleo central de una apuesta por la interpretación histórica tan respetable como minoritaria.

Es evidente que se trata de una reflexión incompleta, más allá de los dogmas, más allá de las estampidas de la Fe que se han sucedido desde entonces. De ser así habría que considerar a quienes han trazado el mensaje nuclear de su doctrina como unos auténticos visionarios capaces de cambiar el mundo por sí solos con el único poder de su voluntad. ¡Qué grandes guionistas e ideólogos hubo entonces -en un planeta en el que todos se desconocían- encerrados en una habitación preparando la columna vertebral de una doctrina absolutamente imbatible a través de los siglos!

Hoy, en Navidad, la fecha en que los hombres, la Iglesia -esta vez sí- dispuso celebrar el nacimiento de su piedra angular, conviene acercarse a los preceptos básicos de su doctrina, la que ha convertido el mundo en un lugar más habitable. Hacerlo sin miedo ni prejuicios, con todas las dudas razonables, con todas las preguntas abiertas, puede convertirse en un ejercicio interesante en el ámbito material y también en el espiritual.

No en vano estamos hablando de un hombre que tan sólo vivió treinta y tres años, de los cuales pasó treinta encerrado en sus cosas, sin que hayan transcendido más detalles que los de una vida discreta y común dedicada a su familia y a un negocio familiar de maderas. De un hombre que salió a las calles a llevar su mensaje de calma y amor en un tiempo de iras, que jamás escribió un libro, abrió una oficina o lideró una empresa de éxito. De un hombre que fue traicionado por los suyos, hecho preso, torturado y muerto en una cruz entre un par de simples ladrones. De un hombre, como escuché decir años atrás y reproduje en palabras de pregón, que al cabo de dos mil años ha visto cómo ni uno sólo de los reyes que han reinado, de los ejércitos que han desfilado o de las civilizaciones que se han erigido en referencia ha tenido más poder, más transcendencia en la existencia de los hombres que su simple palabra. Que la de un sencillo hombre solitario por cuyo nombre invoco hoy mi más sincera oración.