lunes, 5 de enero de 2026

¿Sabías qué…?

Reflexión del 05/01/2026

Lecturas del 05/01/2026

Queridos hermanos:
Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.
No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas.
No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.
El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva permanentemente en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?
Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.
En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él, en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo. Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice: «Sígueme».
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
Natanael le replicó: « ¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
Felipe le contestó: «Ven y verás».
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta: « ¿De qué me conoces?».
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó: « ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.

05 de Enero 2026 – San Simeón el Estilita

En la conciencia de la gente, desde su vida fue santo. Aunque su ascetismo extremista que lo llevaba hasta lastimar seriamente su cuerpo, provocó entre algunas dudas y extrañezas, no pudo, sin embargo, evitar el reconocimiento, por parte de muchos, de los dones y gracias que Cristo dio a su amado discípulo Simeón y, por él, a la Iglesia.

Simeón nació en el año 392, al norte de Siria. Creció cuidando el ganado de su padre quien diariamente lo mandaba al monte a pastorear a las ovejas. Quizás este tipo de trabajo sembró en sí mismo el espíritu del monaquismo y el hábito de sentirse en soledad con la naturaleza para invocar al Señor de todo.

Un día nevado, en que no pudo llevar a pastar el ganado, vino a su mente la idea de ir a la iglesia. Ahí escuchó al diácono que leía el evangelio: “bienaventurados los que ahora lloran… ay de vosotros los que ahora ríen … bienaventurados los puros de corazón” y estas palabras movieron su espíritu. Al preguntar cómo podría conseguir estas bienaventuranzas, le platicaron sobre la vida monástica. Aquel día le fascinó lo que escuchó sobre esta vida, y comenzó a orar muchas horas sin cesar hasta que se durmió. Y en su sueño vio esta visión: él mismo como si estuviera escarbando el cimientos de una construcción y, de repente, escucha una voz: “esto no es suficiente; profundiza más” él continua escarbando más la voz se repite cuatro veces hasta que, al final, escucha: “es suficiente; ahora inicia la construcción, será más fácil; así tienes que someterte a ti mismo para que asciendas a las perfecciones más altas.”

Al levantarse se sintió lleno de valor y fuerza celestial, y así acudió a un monasterio cercano en donde ingresó y pasó allí 10 años, sobrepasando a sus compañeros en esfuerzo y disciplina. Buscando imitar más a los ascetas, y con la bendición del abad, salió al desierto y allá practicó su ascetismo en una celda sin techo y se dedicó a la oración y a los ayunos, sin que los cambios del tiempo fueran obstáculo.

Para evitar la tentación de mudar de lugar, ató su pie derecha a una piedra con una cadena férrea de 20 metros. Un día pasó por él un obispo sabio, llamado Meletio, y al ver al asceta Simeón en aquella posición le dijo: “querido padre Simeón, los férreos grillos son para los brutos animales, más para el hombre su voluntad es suficiente junto con la divina Gracia.” Así Simeón obedeció con humildad y rompió las cadenas.

Legiones de peregrinos llegaban a visitarlo y a conocerlo. Pero él temiendo la fama (vanagloria) y perder el espíritu del silencio, escapó a las montañas y allá construyó una columna de más de 20 metros de altura quedándose a vivir en la parte superior. Simeón practicó su ascetismo allí más de 30 años.

Mas la gente lo seguía buscando y su fama, día a día, se difundía hasta los lugares más lejanos.

Llegaban a visitarlo árabes, romanos, persas … algunos venían por curiosidad, otros por bendiciones y otros más por su enseñanza, pero todos, al ver su humildad, sencillez y firmeza, regresaban con arrepentimiento y llenos de paz. Él salía de su soledad dos veces cada día para enseñar, consolar, escuchar y juzgar sobre diferencias, y para curar las enfermedades.

Se dice que los ascetas cercanos se sorprendieron de su extraña manera de ascetismo, y estuvieron de acuerdo en mandarle un mensaje pidiéndole que bajara de su columna pensando así: “si obedece y baja, sabemos que está dirigido por el Espíritu de Dios, en cambio sí rechaza y resiste, es que está sometido por la soberbia y la vanagloria.” Simeón bajó de su columna y se postró ante los hermanos, ellos, en cambio, besaron su derecha y le suplicaron que volviera a la columna y que rogara por ellos.

Entregó su espíritu al Señor el primero de septiembre de 461 en la misma columna que él construyó y en donde se quedó 3 días postrado sin saberse que había pasado. Más cuando subieron, a preguntarle la causa de su silencio le encontraron muerto.

Por medio de sus reliquias se hicieron muchos milagros y de la columna por mucho tiempo se esparció una suave fragancia de perfume. Unos años después de su muerte (490), los monjes expresando su veneración a san Simeón, construyeron un monasterio y una inmensa catedral en forma de cruz con la columna en medio. Los restos de la catedral y de la columna se conservan hasta la fecha y el sitio, donde se encuentran, es un centro importante de peregrinación y bendición.

domingo, 4 de enero de 2026

¿Sabías qué…?

Domingo, 04-01-2026 2º de NAVIDAD Ciclo A

Reflexión del 04/01/2026

Lecturas del 04/01/2026

La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo.
En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.
«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca más dejaré de existir.
Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión.
En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.
Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».
Bendito sea el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo, antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en las tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.

04 de Enero 2026 – Santa Ángela de Foligno

La ciudad de Foligno sufría una situación de transición y desconcierto. La Edad Media se apagaba y aparecían los primeros destellos del Renacimiento. Esta situación influirá mucho en la vida de Ángela. Pero la radical transformación de Ángela influirá todavía más en su ciudad, hasta el punto de haber sido Ángela la que ha hecho famosa a Foligno.

Ángela nació en Foligno en 1249, allí murió 60 años más tarde, y en su ciudad natal se conservan sus venerables restos. De elevada posición, su familia poseía muchas riquezas. Se casó muy pronto y tuvo varios hijos. En sus años juveniles, y después como esposa y madre, llevó una vida licenciosa, llena de graves desvaríos, como después confesará amargamente. Fue caprichosa y casquivana, el escándalo de Foligno.

Fue hacia los 35 años cuando le llegó la prueba. En poco tiempo pierde a sus padres, a su esposo y a sus hijos. Siente una fuerte llamada de Dios a la conversión, se encomienda a San Francisco, cuyo aroma aún se desprendía fresco desde la cercana Asís, y se convierte al escuchar las encendidas palabras del religioso franciscano Fray Arnaldo, desde ahora su director y confidente espiritual. Él recoge como amanuense en la Autobiografía de la Beata - verdadero tesoro de teología espiritual - las inefables experiencias místicas de esta alma que, por el crecido número de sus visiones, algunos la comparan con Santa Teresa de Jesús, y es llamada reina de la teología y maestra de teólogos. Su trato íntimo con la divinidad y con la humanidad de Cristo, sus éxtasis escalofriantes, los secretos celestiales que en ellos se le confiaban son más para ser admirados que para ser descritos con palabras humanas.

En su espiritualidad todo gira en torno a la cruz. Cristo desde la cruz es el Libro de la Vida, como Lo llama ella. No podía contemplar representaciones de la Pasión del Señor sin estremecerse y aun enfermar. Allí lloraba inconsolable sus pecados y se flagelaba hasta exageraciones que su director hubo de reprimir. Allí se decidió a despojarse de todo por Cristo. «Como ves, Ángela, no te he amado en broma», le decía una vez el Señor. Y así «donde abundó la culpa, sobreabundó la gracia».

Fueron largos años de fieros combates con el demonio, de terribles tentaciones de concupiscencia. Fue un drama sublime de penitencias y dolores, enjugados en místicas dulzuras. De este modo, asida a la cruz con recio abrazo, Ángela se convierte en llama viva. Su unión con Jesús es inefable: «Tú eres Yo y Yo soy tú», le dice un día el Amado de su alma. Y Ángela Le responde con las mismas palabras de enamorada.

Fue también la gran confidenta del Corazón de Jesús. «Un día fui penetrada de un amor tan ardiente al Corazón de Jesús que lo sentía en todos mis miembros. Veía que el Salvador abrazaba mi alma con Sus brazos desclavados de la cruz. Parecíame que mi alma entraba también en el Divino Corazón. Otras veces me invitaba a que acercara los labios a Su costado y bebiese de la Sangre que de Él manaba».

En la devoción a la Eucaristía fue una auténtica precursora. El Señor la recreó con muchas visiones cuando adoraba la Sagrada Hostia. Ángela escribió recomendaciones sobre la manera de comulgar más provechosamente.

Recibió en su vida muchos regalos del Señor. Ella se preparaba con la más dócil disponibilidad. «Que nadie se excuse, advierte la Beata, con que no puede hallar la divina gracia, pues Dios la da a todos los que la desean».

El papa Clemente XI aprobó el culto de la Beata el 30 de abril de 1707.

sábado, 3 de enero de 2026

03 de Enero 2026 – Santísimo Nombre de JESÚS

La Iglesia ha dispuesto se celebre esta fiesta al día siguiente de la octava de la Epifanía, a fin de honrar por modo especial el nombre de Jesús, que es Nombre verdaderamente divino, que sólo Dios pudo imponer al Salvador del mundo. Nombre venerable, que hace doblar la rodilla a todas las grandezas de la tierra. Nombre sacrosanto, que pone en fuga a los espíritus diabólicos. Nombre omnipotente, en cuya virtud se han obrado los mayores milagros. Nombre salutífero, de quien reciben en cierto modo toda su eficacia los Sacramentos de la Nueva Ley. Nombre propicio, pues todo lo puede con Dios, y por respeto al nombre Jesús oye benigno nuestras oraciones. Nombre glorioso, extendido por el celo de los Apóstoles a todos los gentiles y a todos los reyes de la tierra. Nombre augusto, por cuya confesión los santos mártires se gloriaron en sufrir cruelísimos tormentos. Nombre, en fin, incomparable, pues no hay otro debajo, del Cielo en cuya virtud podamos ser salvos. Alabémosle, pues, y bendigámosle en todo tiempo.

Fue en el día de Su Circuncisión, según la Ley de Moisés, que el divino Niño de Belén recibió el Nombre de Jesús, en el octavo día después de Su nacimiento. El ángel Gabriel se lo había asignado de antemano el día de la Anunciación: «Le llamarás Jesús, porque librará a Su pueblo de la esclavitud del pecado».

¿Quién dirá la grandeza de su significado?, ya que significa Salvador; la grandeza de su origen, ya que fue traído del Cielo; su grandeza en la tierra, donde siempre ha obrado y sigue obrando tantas maravillas; su grandeza incluso en los infiernos donde hace temblar a los demonios. ¿Quién hablará de su poder, ya que es por este Nombre que la Iglesia ora, que administra los sacramentos y da sus bendiciones, y que los Apóstoles y los santos han realizado multitudes de milagros? ¿Quién dirá su dulzura, sus encantos, su bondad, ya que los Santos le han cantado tan bien y los cristianos lo han invocado y lo siguen invocando con tanta confianza, fruto y amor?

Que el Nombre de Jesús esté a menudo en nuestros labios, y siempre en nuestros corazones durante la vida! Que sea nuestra esperanza y nuestra última palabra en la hora de la muerte, nuestra alegría y nuestro canto eterno en el Cielo.

Reflexión del 03/01/2026

Lecturas del 03/01/2026

Queridos hermanos:
Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el que obra la justicia ha nacido de él.
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!
El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifiesta, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.
Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.
Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.
Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dijo: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Palabra del Señor.

03 de Enero 2026 – Santa Genoveva

El nombre y la devoción de Santa Genoveva, que no hay que confundir con la legendaria homónima de Brabante, son muy populares en Francia, y sobre todo en París, de la que es Patrona. La vida de la virgen parisiense se encuentra en la Vita Genovefae, escrita unos 20 años después de su muerte. Esta biografía, que hoy se considera como documento histórico atendible aunque no muy genuino, tiene el estilo modesto de quien escribe con fines exquisitamente edificantes, pero logra colocar a la santa en un preciso cuadro histórico. Es su vida reconocemos la verdad y encontramos la realización de esta palabra de San Pablo: "Dios elige en este mundo los instrumentos más débiles para confundir el orgullo y las pretensiones de los hombres." (I Cor. 1, 27)

Nació en Nanterre, en las afueras de París, hacia el año 422. Tenía siete años cuando San Germán, obispo de Auxerre, pasó por el pueblo de Nanterre, donde vivía. Iluminado por una luz divina, el Santo distinguió a esta modesta niña entre la multitud que corría tras sus pasos: "Benditos sean, dijo a sus padres, el día en que se les entregó a ustedes: Su nacimiento fue saludado por los ángeles, y Dios la destinó a grandes cosas". Luego, dirigiéndose a la niña, la confirmó en su deseo de entregarse por completo a Dios: "Confía, hija mía, le dijo, permanece firme en tu vocación; el Señor te dará fuerza y valor."

A partir de ese momento, Genoveva se vio consagrada a Dios; se alejó cada vez más de los juegos y entretenimientos de la infancia y se dedicó a todos los ejercicios de la piedad cristiana con un ardor más allá de su edad. Rara vez vivimos, en una existencia tan humilde, virtudes tan admirables. Sólo era feliz en su distancia del mundo, en compañía de Jesús, María y su ángel de la guarda.

Genoveva recibió el velo a la edad de catorce años de manos del Arzobispo de París, y después de la muerte de sus padres, dejó Nanterre para retirarse a París, en casa de su madrina, donde vivió aún más santamente. A pesar de sus austeridades, éxtasis, milagros, pronto se convirtió en objeto de odio popular, y el celoso demonio provocó una amarga guerra contra ella. Fue necesario un nuevo pasaje de San Germán para restaurar su reputación: "Esta virgen, dijo, será la salvación para todos".

De hecho, en el año 451, el terrible Atila, apodado la Plaga de Dios, invadió Francia. Genoveva tenía unos treinta años. Bajo la amenaza de los Hunos que se acercaban a París, los habitantes iban a huir de la ciudad, pero Genoveva ordenó oraciones públicas, predicó la penitencia y convenció a todos de permanecer ahí, confiando en la protección del cielo. Según su predicción, París ni siquiera fue asediada. Mientras, la Santa corrió el riesgo de ser linchada por los más miedosos. Una vez rechazados los bárbaros, apareció el problema de la carestía: entonces Genoveva montó en un barquito, subió por el Sena y consiguió cereales que distribuyó generosamente a todo el pueblo. Era una digna antecesora de Santa Juana de Arco. Se sirvió de su amistad con los reyes Quilderico y Clodoveo para obtener la gracia para muchos prisioneros políticos.

La Santa murió a la edad de 89 años el 3 de enero de 512. Innumerables milagros han sido realizados por su intercesión. Sobre su tumba se construyó un pequeño oratorio de madera, que fue el origen de una famosa abadía, más tarde transformada en basílica por Luis XV. Se la invocaba sobre todo en tiempos de graves calamidades, como la peste, o para pedir la lluvia o contra las inundaciones del Sena. Los jacobinos de la Revolución francesa destruyeron buena parte de las reliquias y transformaron la basílica de Santa Genoveva -que tomó el nombre clásico de Panteón- en el mausoleo de los Franceses ilustres. Pero el culto a Santa Genoveva continuó en la iglesia cercana de Saint-Étienne-du-Mont.

viernes, 2 de enero de 2026

02 de Enero 2026 – La Circuncisión de Jesucristo

La Santa Madre Iglesia celebra hoy la Circuncisión del Cordero sin mancilla, Jesucristo Nuestro Señor, Hijo de Dios vivo, que bajó del Cielo a la Tierra para quitar los pecados del mundo, tomando figura de pecador para confundir nuestra soberbia, enseñarnos la humildad y encender nuestros corazones en Su divino amor.

Es en este día bendito que la tierra ve los primeros frutos del flujo de la Sangre divina, que debe purificar y salvar a la humanidad caída; Jesús, en el octavo día después de Su nacimiento, Se somete a la Circuncisión, y comienza a sufrir por nosotros. - La circuncisión era la señal del pacto hecho por el Señor con Abraham en el pasado; y el pueblo judío, descendiente de este gran patriarca, siempre había sido fiel a esta práctica sagrada, considerada como una iniciación al servicio del verdadero Dios. El niño, en la ley antigua, se hizo hijo de Dios por medio de la Circuncisión, al convertirse, de una manera más perfecta, en hijo de Dios en la nueva ley por medio del Bautismo. Jesús, Hijo de Dios y de la misma Santidad Infinita, no tenía necesidad de someterse a una ley dura y humillante hecha para los hombres pecadores. Pero el doble propósito de Su venida a la tierra Le hace aceptar este primer sacrificio con todo Su corazón; Se muestra, en este día, tanto nuestro Salvador como nuestro Modelo: Salvador, él inaugura la obra de nuestra redención; Modelo, él nos enseña a amar la ley de Dios, a guardarla fielmente, a no buscar vanos pretextos para excusar nuestra cobardía y nuestra desobediencia, y a sanar nuestro orgullo a través de la práctica de la humildad. - La circuncisión corporal esconde, además, un misterio hermoso y grande para el cristiano, porque es la imagen de la circuncisión espiritual que consiste en circuncidar nuestro corazón con todos sus afectos culpables, en destruir el pecado y las malas pasiones en nosotros y en vivir una vida sobrenatural.

El Apóstol San Pablo ha profundizado el sentido espiritual de la circuncisión carnal; los Padres y los autores espirituales sólo han tenido que comentar los textos tan sugestivos de sus Epístolas: La verdadera circuncisión, dice (Rom. II, 28), no es la que aparece en la carne; la circuncisión es la del corazón, en el espíritu, y no en la letra. - En Cristo Jesús, ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor alguno, sino la fe, que actúa por medio de la caridad. Lo que es todo es ser una nueva criatura (Gálatas V, 6; VI, 15). - En Jesucristo has sido circuncidado por una circuncisión no hecha a mano, por la circuncisión de Cristo, por el despojo de este cuerpo de carne (Col. II, 11). Toda la doctrina del gran Apóstol se puede resumir en mostrar que la ley antigua era sólo una figura y una preparación para la ley de Cristo, que toda la vida cristiana consiste en renunciar a la carne con sus concupiscencias para vivir interiormente de la vida del espíritu, y que sólo éstos son verdaderamente de Cristo que le siguen en el camino del sacrificio. Es todo el Evangelio mismo. ¡Oh, cuán glorioso y admirable es el dulcísimo nombre de Jesús! Pero ¡qué dolorosa, rigurosa y sangrienta es Su Circuncisión! Fue conveniente que Cristo derramase Su preciosa Sangre para recibir el santísimo nombre de Jesús. Y tú ¡oh alma pecadora! eres tan ingrata, que ni aún una sola lágrima quieres derramar para salvarte.

Si quieres reinar con Jesús en el Cielo, es necesario que aquí Le acompañes en Sus penas, y que Le ofrezcas el corazón limpio, casto, puro, desnudo de pensamientos vanos, de amores desordenados y de cuidados superfluos, de intenciones torcidas y de fines siniestros, circuncidando tus sentidos, tus potencias y todo tu espíritu; que ésta es la circuncisión que hoy nos pide el Niño Jesús, y para enseñárnosla quiso ser circuncidado. ¡Oh, qué dulce es el nombre de Jesús!

Reflexión del 02/01/2026