jueves, 23 de julio de 2026
Lecturas del 23/07/2026
Hermanos:
Yo he muerto a la ley por medio de la ley, con el fin de vivir para Dios.
Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».
Palabra del Señor.
23 de Julio 2026 – Beata Margarita María López de Maturana
Margarita nació en Bilbao, con el nombre de Pilar, el 25 de julio de 1884, en la calle Tendería, en pleno Casco Viejo. En la adolescencia, su madre, intentando alejarla de una amistad prematura con un joven marino, decidió llevarla al colegio internado que tenían unas monjas Mercedarias en Berriz. Y aquí, como en tantas otras ocasiones, comienza este misterio de cómo Dios se vale de un hecho insignificante para cambiar el rumbo de la historia de una persona que a su vez, como en ondas expansivas, va modificando otras vidas y otras historias.
Pilar ingresó como religiosa en 1903, en el convento de la Vera Cruz de Berriz, que por aquel entonces, y desde mediados del siglo XVI, era un monasterio de clausura perteneciente a la Orden de la Merced. Días antes, su hermana, Leonor ingresaba en el noviciado de las Carmelitas de la Caridad de Vitoria, Leonor murió siendo misionera en Argentina y su causa de beatificación también ha sido introducida). Ese mismo año, Pilar tomó el hábito de novicia y cambió su nombre por el de Margarita María. Un año después pronunció sus votos y comienzo a trabajar en el colegio como profesora.
En 1919, el monasterio y el convento de Berriz recibió la visita de dos misioneros: José Vidaurrázaga (jesuita) que marchaba a la misión de Wuhu, en China, y Juan Vicente Zengotita-Bengoa (carmelita), destinado a la India. Esta visita casual de los dos misioneros, las ilusionadas palabras con las que compartían su vocación a la misión y su petición de apoyo a las colegialas mediante la oración, fueron "la semilla de la vocación misionera que Dios dejó caer en nuestros corazones, llamándonos a una empresa en la que nunca hasta entonces habíamos pensado".
El 19 de septiembre de 1926, sale de Berriz el primer grupo de misioneras hacia Wuhu (China). Se había iniciado el "éxodo misionero" de aquellas mujeres contemplativas con el único deseo de contar a sus hermanos y hermanas que Dios los amaba, que no quería que siguieran siendo esclavos, que los quería libres y felices. Su vocación mercedaria, liberadora, luchadora incansable ante cualquier esclavitud, estaba a punto de abrir un camino nuevo en el mundo.
A esta primera expedición le seguirán las de Saipán (Islas Marianas), Ponapé (Islas Carolinas) y Tokio. La misma Margarita dio dos veces la vuelta al mundo, acompañando a sus hermanas que iban a la misión y para visitarlas y acompañar de cerca su nueva vida. Una vida envuelta, desde el comienzo, por múltiples dificultades: problemas económicos, duros trabajos, el desconcierto de vivir una nueva realidad tan distinta. Su llegada a China estuvo marcada por una guerra civil, la persecución a los extranjeros e incluso la cárcel. Pocos años más tarde daría comienzo la Segunda Guerra Mundial, especialmente virulenta en el Pacífico, que supuso en varias ocasiones la destrucción de la obra puesta en pie con tanto esfuerzo y el coraje de volver a comenzar de nuevo.
El camino comenzado iba pidiendo nuevos y definitivos pasos como la transformación de Convento de Clausura en Instituto Misionero. El 23 de mayo de 1930, después de una votación secreta en la que las noventa y cuatro monjas de Berriz piden unánimemente la transformación, el sueño de Margarita y de aquel pequeño convento de clausura se cumple: el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz es aprobado y bendecido por la Iglesia.
Poco tiempo más tarde, en la plenitud de sus cincuenta años, el 23 de julio de 1934, y después de una dolorosa enfermedad, Margarita pasa a gozar del Dios que "ama maternalmente", al que tanto había amado en la oración y en la entrega a los de cerca y a los de lejos. Sus últimas palabras para sus hermanas ya misioneras fueron: "Yo las ayudaré desde el cielo: sí".
Hoy las Mercedarias Misioneras de Bérriz siguen queriendo vivir como Margarita, mirando a Dios y a la historia para descubrir en cada momento, como ella, quiénes son "los nuevos esclavos en esta hora".
Mercedarias de Berriz
A finales de los años 60, la Iglesia de occidente dio un gran vuelco y comenzó a mirar más allá de sus fronteras. El Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (en América Latina) pusieron ante nuestra mirada una realidad terriblemente hiriente: las enormes desigualdades entre los pueblos. El clamor de los pueblos empobrecidos en América y África, se presentaba como el desafío más grave para el Evangelio de Jesús, que vino para crear una familia de hermanos, de iguales.
Congo y América Latina recibieron a varios grupos de hermanas en muy pocos años. En los años 70, el Instituto comenzó también a dar sus primeros pasos en Filipinas. Hoy el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz, son 90 en Bizkaia y otras 500 repartidas por todo el mundo.
Además de los votos de pobreza, obediencia y castidad, la orden de las Mercedarias de Berriz tiene un cuarto voto específico que habla muy a las claras de su total entrega: "Permanecer en la misión por el bien de las personas a las que servimos. Cuando haya peligro, dar la vida si necesario fuera".
Pilar ingresó como religiosa en 1903, en el convento de la Vera Cruz de Berriz, que por aquel entonces, y desde mediados del siglo XVI, era un monasterio de clausura perteneciente a la Orden de la Merced. Días antes, su hermana, Leonor ingresaba en el noviciado de las Carmelitas de la Caridad de Vitoria, Leonor murió siendo misionera en Argentina y su causa de beatificación también ha sido introducida). Ese mismo año, Pilar tomó el hábito de novicia y cambió su nombre por el de Margarita María. Un año después pronunció sus votos y comienzo a trabajar en el colegio como profesora.
En 1919, el monasterio y el convento de Berriz recibió la visita de dos misioneros: José Vidaurrázaga (jesuita) que marchaba a la misión de Wuhu, en China, y Juan Vicente Zengotita-Bengoa (carmelita), destinado a la India. Esta visita casual de los dos misioneros, las ilusionadas palabras con las que compartían su vocación a la misión y su petición de apoyo a las colegialas mediante la oración, fueron "la semilla de la vocación misionera que Dios dejó caer en nuestros corazones, llamándonos a una empresa en la que nunca hasta entonces habíamos pensado".
El 19 de septiembre de 1926, sale de Berriz el primer grupo de misioneras hacia Wuhu (China). Se había iniciado el "éxodo misionero" de aquellas mujeres contemplativas con el único deseo de contar a sus hermanos y hermanas que Dios los amaba, que no quería que siguieran siendo esclavos, que los quería libres y felices. Su vocación mercedaria, liberadora, luchadora incansable ante cualquier esclavitud, estaba a punto de abrir un camino nuevo en el mundo.
A esta primera expedición le seguirán las de Saipán (Islas Marianas), Ponapé (Islas Carolinas) y Tokio. La misma Margarita dio dos veces la vuelta al mundo, acompañando a sus hermanas que iban a la misión y para visitarlas y acompañar de cerca su nueva vida. Una vida envuelta, desde el comienzo, por múltiples dificultades: problemas económicos, duros trabajos, el desconcierto de vivir una nueva realidad tan distinta. Su llegada a China estuvo marcada por una guerra civil, la persecución a los extranjeros e incluso la cárcel. Pocos años más tarde daría comienzo la Segunda Guerra Mundial, especialmente virulenta en el Pacífico, que supuso en varias ocasiones la destrucción de la obra puesta en pie con tanto esfuerzo y el coraje de volver a comenzar de nuevo.
El camino comenzado iba pidiendo nuevos y definitivos pasos como la transformación de Convento de Clausura en Instituto Misionero. El 23 de mayo de 1930, después de una votación secreta en la que las noventa y cuatro monjas de Berriz piden unánimemente la transformación, el sueño de Margarita y de aquel pequeño convento de clausura se cumple: el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz es aprobado y bendecido por la Iglesia.
Poco tiempo más tarde, en la plenitud de sus cincuenta años, el 23 de julio de 1934, y después de una dolorosa enfermedad, Margarita pasa a gozar del Dios que "ama maternalmente", al que tanto había amado en la oración y en la entrega a los de cerca y a los de lejos. Sus últimas palabras para sus hermanas ya misioneras fueron: "Yo las ayudaré desde el cielo: sí".
Hoy las Mercedarias Misioneras de Bérriz siguen queriendo vivir como Margarita, mirando a Dios y a la historia para descubrir en cada momento, como ella, quiénes son "los nuevos esclavos en esta hora".
Mercedarias de Berriz
A finales de los años 60, la Iglesia de occidente dio un gran vuelco y comenzó a mirar más allá de sus fronteras. El Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (en América Latina) pusieron ante nuestra mirada una realidad terriblemente hiriente: las enormes desigualdades entre los pueblos. El clamor de los pueblos empobrecidos en América y África, se presentaba como el desafío más grave para el Evangelio de Jesús, que vino para crear una familia de hermanos, de iguales.
Congo y América Latina recibieron a varios grupos de hermanas en muy pocos años. En los años 70, el Instituto comenzó también a dar sus primeros pasos en Filipinas. Hoy el Instituto de las Mercedarias Misioneras de Bérriz, son 90 en Bizkaia y otras 500 repartidas por todo el mundo.
Además de los votos de pobreza, obediencia y castidad, la orden de las Mercedarias de Berriz tiene un cuarto voto específico que habla muy a las claras de su total entrega: "Permanecer en la misión por el bien de las personas a las que servimos. Cuando haya peligro, dar la vida si necesario fuera".
miércoles, 22 de julio de 2026
Lecturas del 22/07/2026
Esto dice la esposa: «En mi lecho, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo buscaba y no lo encontraba.
“Me levantaré y rondaré por la ciudad, por las calles y las plazas, buscaré al amor de mi alma”.
Lo busqué y no lo encontré.
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: “¿Habéis visto al amor de mi alma?”
En cuanto los hube pasado, encontré al amor de mi alma».
El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?».
Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».
Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».
Jesús le dice: «¡María!».
Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».
Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».
María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».
Palabra del Señor.
22 de Julio 2026 – San Wandregisilo
Nació cerca de Verdún, en el seno de una noble familia franca. Fue funcionario de alto nivel en el palacio del rey Dagoberto I junto a otros siete futuros santos (Audoeno, Eloy...) A pesar de su deseo de ser monje, fue nombrado conde del palacio y se casó (hacia el 630, para ir en contra de la voluntad de sus padres), pero después de una peregrinación a Roma, él y su mujer decidieron ingresar como monjes.
Su vida monástica comenzó en el monasterio di Montfaucon, durante el abadiato de san Balderico. Distribuyó sus bienes entre los pobres, y después de un tiempo, después de un sueño, decidió marcharse a la abadía de Bobbio. Su vida cenobítica pronto fue conocida por su rigor y abnegación, llegando a recitar el Salterio, en pleno invierno, inmerso en el agua gélida de un torrente para así resistir la tentación.
Hacia el 635 decidió alejarse de Bobbio, donde su fama comenzaba a ser demasiado grande, y marchó hacia Irlanda, pero decidió quedarse en la región del Jura en la abadía de Romainmôtier, donde vivió durante diez años.
En el 641, Wandregisilo si trasladó a Rouen cuando su amigo, Audoeno, fue nombrado obispo de la ciudad. Allí fue ordenado presbítero por san Audomaro, obispo de Thérouanne. Transcurrió los años siguientes en la evangelización de la campiña cercana a Rouen, donde el paganismo estaba todavía muy presente y enraizado en la población.
A pesar de todo la vocación de Wandregisilo lo empujaba continuamente hacia una elección monástica. Se retiró al bosque de Jumiéges, donde fundó, en el 649, la abadía de Fontenelle, (que fue el gran centro misionero de la zona y ahora se llama Saint-Wandrille-Rançon) y también una escuela de artes y oficios. Pronto fue abad de una comunidad de más de 300 monjes. Su Orden monástica estaba fundada sobre “la unión, la caridad y la humildad”. En el momento de su muerte recomendó a sus monjes: “buscad la manera de que no haya nunca confrontaciones entre vosotros”; “El Señor estará siempre entre vosotros y será vuestro consuelo y ayuda en vuestra necesidad”.
La regla de Wandregisilo desapareció y fue sustituida por la benedictina. Algunos autores consideran que su regla fue la de San Columbano. Fue tío de san Godón y pariente de san Pipino de Landen. Concedió el velo a Santa Bertilia.
Su vida monástica comenzó en el monasterio di Montfaucon, durante el abadiato de san Balderico. Distribuyó sus bienes entre los pobres, y después de un tiempo, después de un sueño, decidió marcharse a la abadía de Bobbio. Su vida cenobítica pronto fue conocida por su rigor y abnegación, llegando a recitar el Salterio, en pleno invierno, inmerso en el agua gélida de un torrente para así resistir la tentación.
Hacia el 635 decidió alejarse de Bobbio, donde su fama comenzaba a ser demasiado grande, y marchó hacia Irlanda, pero decidió quedarse en la región del Jura en la abadía de Romainmôtier, donde vivió durante diez años.
En el 641, Wandregisilo si trasladó a Rouen cuando su amigo, Audoeno, fue nombrado obispo de la ciudad. Allí fue ordenado presbítero por san Audomaro, obispo de Thérouanne. Transcurrió los años siguientes en la evangelización de la campiña cercana a Rouen, donde el paganismo estaba todavía muy presente y enraizado en la población.
A pesar de todo la vocación de Wandregisilo lo empujaba continuamente hacia una elección monástica. Se retiró al bosque de Jumiéges, donde fundó, en el 649, la abadía de Fontenelle, (que fue el gran centro misionero de la zona y ahora se llama Saint-Wandrille-Rançon) y también una escuela de artes y oficios. Pronto fue abad de una comunidad de más de 300 monjes. Su Orden monástica estaba fundada sobre “la unión, la caridad y la humildad”. En el momento de su muerte recomendó a sus monjes: “buscad la manera de que no haya nunca confrontaciones entre vosotros”; “El Señor estará siempre entre vosotros y será vuestro consuelo y ayuda en vuestra necesidad”.
La regla de Wandregisilo desapareció y fue sustituida por la benedictina. Algunos autores consideran que su regla fue la de San Columbano. Fue tío de san Godón y pariente de san Pipino de Landen. Concedió el velo a Santa Bertilia.
martes, 21 de julio de 2026
Lecturas del 21/07/2026
Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado, al rebaño de tu heredad, que anda solo en la espesura, en medio del bosque; que se apaciente como antes en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto, les haré ver prodigios. ¿Qué Dios hay como tú, capaz de perdonar el pecado, de pasar por alto la falta del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera, pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros, destrozará nuestras culpas, arrojará nuestros pecados a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad y a Abrahán tu bondad, como antaño prometiste a nuestros padres.
En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».
Palabra del Señor.
21 de Julio 2026 – Beato Vicente Cecilia Gallardo
Perdió a su madre a los tres años. En su formación, tanto religiosa como profesional, influyeron de manera notoria toda la familia de su madre. Sus primeras profesoras fueron sor Inés Nuere Arambide y sor Emérita Goñi, Hijas de la Caridad en las escuelas de la Fundación Termens de Cabra (Córdoba). De párvulos, Vicente pasó a las escuelas del Ave María dirigidas por un santo sacerdote,
Antonio Povedano, gran formador de jóvenes en un tiempo difícil para la Iglesia tan perseguida. Aprendió el oficio de carpintero en el taller de su tío Miguel Torres. Ingresó en la Congregación el 16 de febrero de 1935. Vicente era un joven muy bueno, servicial, muy religioso, candoroso, sin malicia, sano, de una sólida devoción a la Virgen y de espíritu apostólico, porque enseñaba a los niños a rezar el vía crucis y a visitar a la Virgen. No llegó a hacer los votos, lo mataron a los 21 años, siendo novicio.
A partir de las elecciones de febrero de 1936 ante el peligro en que vivían los religiosos, la familia del H. Vicente Cecilia insistió en que volviera a casa en Cabra, pero él contestó “que no quería volver porque había hecho el propósito de ser religioso y que a vida o muerte se quedaba”. El comité de Hortaleza practicó el primer registro en la comunidad el domingo 19 de julio de 1936. Ante el riesgo inminente, a los Hermanos jóvenes se les había provisto de dinero para hacer el viaje a sus casas o a algún lugar seguro. Se les sugirió que salieran de dos en dos con toda precaución. Este fue el motivo de la salida de casa de los HH. Cecilia y Trachiner. Salieron con expreso permiso del superior, P. Higinio Pampliega, a primeras horas del día 20 de julio por una puerta que se abría en la tapia de la huerta y que daba al campo con la intención de dirigirse andando, según costumbre, a la casa provincial de Madrid, para que el superior provincial les asignara el lugar de refugio, que podría ser con sus familias. Los detuvieron los milicianos en el control de Canillas, en la documentación figuraban como carpinteros, pero como en la maleta llevaban las sotanas y los crucifijos, conocieron que eran religiosos y, sin otro motivo, en la madrugada del 21 de julio de 1936 los fusilaron. Los cadáveres aparecieron junto al Ateneo Libertario de Ventas, sito en la carretera de Aragón, 117.
Antonio Povedano, gran formador de jóvenes en un tiempo difícil para la Iglesia tan perseguida. Aprendió el oficio de carpintero en el taller de su tío Miguel Torres. Ingresó en la Congregación el 16 de febrero de 1935. Vicente era un joven muy bueno, servicial, muy religioso, candoroso, sin malicia, sano, de una sólida devoción a la Virgen y de espíritu apostólico, porque enseñaba a los niños a rezar el vía crucis y a visitar a la Virgen. No llegó a hacer los votos, lo mataron a los 21 años, siendo novicio.
A partir de las elecciones de febrero de 1936 ante el peligro en que vivían los religiosos, la familia del H. Vicente Cecilia insistió en que volviera a casa en Cabra, pero él contestó “que no quería volver porque había hecho el propósito de ser religioso y que a vida o muerte se quedaba”. El comité de Hortaleza practicó el primer registro en la comunidad el domingo 19 de julio de 1936. Ante el riesgo inminente, a los Hermanos jóvenes se les había provisto de dinero para hacer el viaje a sus casas o a algún lugar seguro. Se les sugirió que salieran de dos en dos con toda precaución. Este fue el motivo de la salida de casa de los HH. Cecilia y Trachiner. Salieron con expreso permiso del superior, P. Higinio Pampliega, a primeras horas del día 20 de julio por una puerta que se abría en la tapia de la huerta y que daba al campo con la intención de dirigirse andando, según costumbre, a la casa provincial de Madrid, para que el superior provincial les asignara el lugar de refugio, que podría ser con sus familias. Los detuvieron los milicianos en el control de Canillas, en la documentación figuraban como carpinteros, pero como en la maleta llevaban las sotanas y los crucifijos, conocieron que eran religiosos y, sin otro motivo, en la madrugada del 21 de julio de 1936 los fusilaron. Los cadáveres aparecieron junto al Ateneo Libertario de Ventas, sito en la carretera de Aragón, 117.
lunes, 20 de julio de 2026
Lecturas del 20/07/2026
Escuchad lo que dice el Señor, el pleito del Señor con su pueblo.
«En pie, pleitea con las montañas, que escuchen tu voz las colinas».
Escuchad, montañas, el pleito del Señor, vosotros, inalterables cimientos de la tierra: el Señor pleitea con su pueblo, con Israel se querella. « ¿Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he molestado? ¡Respóndeme!
Yo te saqué de Egipto y te libré de la servidumbre.
Yo te envié a Moisés, Aarón y María». ¿Con qué me presentaré al Señor y me inclinaré ante el Dios excelso? ¿Me presentaré con holocaustos, con terneros de un año? ¿Le agradarán al Señor mil bueyes, miríadas de ríos de aceite? ¿Le ofreceré mi primogénito por mi falta, el fruto de mis entrañas por mi pecado?
Hombre, se te ha hecho saber lo que es bueno, lo que el Señor quiere de ti: tan solo practicar el derecho, amar la bondad, y caminar humildemente con tu Dios.
En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús: «Maestro, queremos ver un milagro tuyo».
Él les contestó: «Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.
Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».
Palabra del Señor.
20 de Julio 2026 – San Jerónimo Emiliano
Nos encontramos ante uno de esos colosos de la caridad y de amor hacia los hermanos. Nació en una familia de rancio abolengo veneciano, los Miani o Emiliani. Su padre era famoso militar y senador. Nació el 1481 en Venecia y sus padres fueron Angiolo y Diomira.
Casi no tuvo tiempo de formarse, ya que a los quince años ya tomó las armas y hubo de luchar en defensa de su patria contra los franceses... Unas veces tiene victorias y otras derrotas. Son cosas del oficio.
Las enseñanzas cristianas que inculcó su buena madre en su alma no las olvidó jamás, pero la vida militar le sedujo desde un principio y se descaminó como tantos otros compañeros de armas entregándose a una vida que decía muy poco con los principios que de su buena madre había recibido. El cielo le había adornado con muchas cualidades: simpatía, bondad, caballerosidad y por ello arrastraba tras sí a muchos amigos. Tenía un defecto que le costó mucho durante toda su vida arrancarlo de su corazón: era la ira, la cólera, el genio fuerte que en tantas ocasiones le traicionaba... Los malos amigos le llevaron por malos caminos.
Su buena madre y hermanos le rogaban abandonase aquellas compañías y que entrase por las sendas del bien... Como no estaba dispuesto a oír la voz de los hombres, fue Dios quien vino en su ayuda y para ello se sirvió de una derrota militar.
Emiliano fue encargado como jefe de defender la plaza fuerte de Castelnuovo, cerca de Treviso... pero por fin fue derrotado y hecho prisionero a pesar de su arrojo y valentía. Durante el tiempo del cautiverio tuvo mucho tiempo para pensar en Dios, en cuanto había aprendido desde niño, en el más allá y también en lo que sería la plenitud de su vida: los pobres. Para estar seguro de su cambio de vida y de que aquellas luces que recibía del Señor no eran meras alucinaciones, sino gracia de lo alto, acudió, con filial confianza, a la Virgen María, recordando su consagración a Ella que le había hecho su madre desde niño. Lloró en la prisión sus pecados y dijo a María: "Madre, pide perdón a vuestro Hijo de todos mis pecados y concédemela gracia de mostrarme cuál es el camino que debo seguir para serle fiel a Él y a Vos"... Todavía no había acabado su oración cuando se le apareció la Santísima Virgen María entre gran resplandor y consolándole le bendijo, le soltó las cadenas que le tenían atado y le entregó las llaves de la cárcel para que abandonara aquel lugar y se dirigiera adonde Ella le mostraría...
Marchó a Venecia y se entregó al cuidado de los niños huérfanos y a atender a todos los necesitados que encontraba... Recorrió varias comarcas de Italia: Somasca, Bérgamo, Brescia, Venecia, Verona... siempre tratando de imitar al Divino Samaritano. Para continuar su obra fundó los Clérigos Regulares Somascos o Siervos de los Pobres que fueron aprobados enseguida por el Papa Pablo III y elevados al rango de Orden religiosa por el Papa San Pío V en 1567.
La vida de San Emiliano está totalmente entregada al servicio de los más pobres y necesitados. Todos encuentran ayuda de su parte: Los huérfanos, las viudas, los abandonados, los encarcelados... para todos es como un verdadero padre. El tiempo que le queda libre lo dedica a la predicación y a enardecer en el amor a Jesús y a María a cuantos le siguen y escuchan. Obraba muchos prodigios el Señor por su medio. Corre la voz de que cura enfermos, multiplica los alimentos, evita catástrofes... Todos acuden a él en busca de ayuda y protección. Él los encamina hacia el Sagrario y al altar de la Virgen María... Lleno de méritos parte para la eternidad, a la edad de 56 años, el 1537.
Casi no tuvo tiempo de formarse, ya que a los quince años ya tomó las armas y hubo de luchar en defensa de su patria contra los franceses... Unas veces tiene victorias y otras derrotas. Son cosas del oficio.
Las enseñanzas cristianas que inculcó su buena madre en su alma no las olvidó jamás, pero la vida militar le sedujo desde un principio y se descaminó como tantos otros compañeros de armas entregándose a una vida que decía muy poco con los principios que de su buena madre había recibido. El cielo le había adornado con muchas cualidades: simpatía, bondad, caballerosidad y por ello arrastraba tras sí a muchos amigos. Tenía un defecto que le costó mucho durante toda su vida arrancarlo de su corazón: era la ira, la cólera, el genio fuerte que en tantas ocasiones le traicionaba... Los malos amigos le llevaron por malos caminos.
Su buena madre y hermanos le rogaban abandonase aquellas compañías y que entrase por las sendas del bien... Como no estaba dispuesto a oír la voz de los hombres, fue Dios quien vino en su ayuda y para ello se sirvió de una derrota militar.
Emiliano fue encargado como jefe de defender la plaza fuerte de Castelnuovo, cerca de Treviso... pero por fin fue derrotado y hecho prisionero a pesar de su arrojo y valentía. Durante el tiempo del cautiverio tuvo mucho tiempo para pensar en Dios, en cuanto había aprendido desde niño, en el más allá y también en lo que sería la plenitud de su vida: los pobres. Para estar seguro de su cambio de vida y de que aquellas luces que recibía del Señor no eran meras alucinaciones, sino gracia de lo alto, acudió, con filial confianza, a la Virgen María, recordando su consagración a Ella que le había hecho su madre desde niño. Lloró en la prisión sus pecados y dijo a María: "Madre, pide perdón a vuestro Hijo de todos mis pecados y concédemela gracia de mostrarme cuál es el camino que debo seguir para serle fiel a Él y a Vos"... Todavía no había acabado su oración cuando se le apareció la Santísima Virgen María entre gran resplandor y consolándole le bendijo, le soltó las cadenas que le tenían atado y le entregó las llaves de la cárcel para que abandonara aquel lugar y se dirigiera adonde Ella le mostraría...
Marchó a Venecia y se entregó al cuidado de los niños huérfanos y a atender a todos los necesitados que encontraba... Recorrió varias comarcas de Italia: Somasca, Bérgamo, Brescia, Venecia, Verona... siempre tratando de imitar al Divino Samaritano. Para continuar su obra fundó los Clérigos Regulares Somascos o Siervos de los Pobres que fueron aprobados enseguida por el Papa Pablo III y elevados al rango de Orden religiosa por el Papa San Pío V en 1567.
La vida de San Emiliano está totalmente entregada al servicio de los más pobres y necesitados. Todos encuentran ayuda de su parte: Los huérfanos, las viudas, los abandonados, los encarcelados... para todos es como un verdadero padre. El tiempo que le queda libre lo dedica a la predicación y a enardecer en el amor a Jesús y a María a cuantos le siguen y escuchan. Obraba muchos prodigios el Señor por su medio. Corre la voz de que cura enfermos, multiplica los alimentos, evita catástrofes... Todos acuden a él en busca de ayuda y protección. Él los encamina hacia el Sagrario y al altar de la Virgen María... Lleno de méritos parte para la eternidad, a la edad de 56 años, el 1537.
domingo, 19 de julio de 2026
Lecturas del 19/07/2026
Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo, a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tú fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.
Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.
Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña.
Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».
Palabra del Señor.
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