martes, 7 de julio de 2026

Reflexión del 07/07/2026

Lecturas del 07/07/2026

Esto dice el Señor:
«Han constituido reyes en Israel, sin contar conmigo, autoridades, y yo no sabía nada
Con su plata y con su oro se hicieron ídolos para establecer pactos. ¡Tú becerro te ha rechazado, Samaria!
Mi ira se inflamó contra ellos. ¿Hasta cuándo serán culpables de la suerte de Israel? ¡Un artesano lo ha hecho, pero no es un Dios!
Sí, terminará hecho pedazos, el becerro de Samaría.
Puesto que siembran viento, cosecharán tempestades; “espiga sin brote no produce harina”.
Tal vez la produzca, pero la devorarán extranjeros.
Efraín multiplicó los altares de pecado, y fueron para él altares de pecado.
Para él escribo todos mis preceptos, son considerados cosa de otros. ¡Sacrificios de carne asada!
Sacrificaron la carne y se la comieron.
El Señor no los acepta.
Tiene presente su perversión y castiga sus pecados: Deberán retornar a Egipto».
En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual».
En cambio, los fariseos decían: «Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Palabra del Señor.

07 de Julio 2026 – Beato Carlos Liviero

Nació en Vicenza (Italia). Tras estudiar en el seminario de Padua. Fue ordenado sacerdote en 1888. Desde 1889 desempeñó su ministerio en Gallio, provincia de Vicenza y diócesis de Padua. Allí manifestó desde el inicio el celo pastoral que lo caracterizaría durante toda su vida. Veía las necesidades espirituales y materiales de sus fieles y se dedicó sin descanso a la evangelización y a la promoción humana. Se entregó con pasión a la predicación, a la catequesis y a la administración de los sacramentos.

En Gallio (Vicenza), donde no existían asociaciones católicas, don Carlos trabajó por mejorar las condiciones de vida de la población mediante diversas instituciones: establecimientos para niños pobres, asilos de ancianos, cajas rurales, almacenes de cooperativas, obras parroquiales, sociedades católicas obreras y agrícolas... Formó un grupo de muchachas para animar las diversas obras, alimentando el proyecto de iniciar con ellas una nueva congregación religiosa, pero no consiguió la aprobación del obispo de la diócesis.

En 1899 fue nombrado arcipreste de Agna, una zona de Padua en la que vivía gente muy pobre y explotada por latifundistas sin escrúpulos. Allí puso a disposición de los pobres todo lo que tenía. Promovió también las numerosas obras que había puesto en marcha en Gallio, así como otras obras de carácter formativo: círculo de jóvenes, asociación de madres cristianas, Tercera Orden de San Francisco, Pía sociedad de San José, Congregación del Santísimo Sacramento, Hijas de María... Así, en diez años de trabajo en Agna, obtuvo excelentes resultados en la renovación de la vida cristiana de la población.

En 1910 fue nombrado obispo de Città di Castello. Prestó atención al clero; convocó inmediatamente dos tandas de ejercicios espirituales. Contaba mucho con la colaboración de sus sacerdotes. Los impulsaba continuamente a ser hombres de oración y celosos en el anuncio del Evangelio. Prestó atención especial a la juventud, en la que veía la esperanza de una renovación de la vida cristiana. Entre los jóvenes que siguió personalmente surgieron numerosas vocaciones al sacerdocio. Sostuvo y promovió la Acción católica. Realizó cinco visitas pastorales, recorriendo incluso las parroquias más lejanas, situadas en colinas o en los montes Apeninos. Se preocupaba mucho de que se promoviera la participación en los sacramentos, en el catecismo y en las asociaciones católicas. También cuidaba las condiciones de los templos y la dignidad del culto. Su contacto continuo con el pueblo le permitía conocer bien los peligros para la fe y las costumbres, especialmente de la juventud.

Se opuso con dignidad a los ataques anticlericales y realizó una intensa labor social. Puso en marcha; un boletín interdiocesano, una librería católica, la Escuela tipográfica del Sagrado Corazón, una escuela primaria masculina, una pensión para estudiantes, una sala de cine, el hospicio del Sagrado Corazón, y la fundación la Congregación de la Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón (1917).

Dos momentos destacados de su episcopado fueron: el congreso eucarístico diocesano de 1927, con ocasión del II centenario de la muerte de santa Verónica Giuliani; y el Sínodo diocesano de 1928, celebrado para renovar la legislación diocesana dándole un sentido más pastoral. Murió en el hospital de Fano, a consecuencia de un accidente de carretera.

Fue beatificado por SS Benedicto XVI el 27 de mayo de 2007. Su Memoria Litúrgica se celebra el 30 de mayo (día de su bautismo en 1866), como dispuso el papa Benedicto XVI en el decreto de beatificación. La liturgia tiene el grado de Memoria Facultativa en la diócesis de Città di Castello y el grado de Fiesta en las casas casa de la Congregación de las Pequeñas Esclavas del Sagrado Corazón.

lunes, 6 de julio de 2026

Reflexión del 06/07/2026

Lecturas del 06/07/2026

Esto dice el Señor: «Yo la persuado, la llevo al desierto, le hablo al corazón.
Allí responderá como en los días de su juventud, como el día de su salida de Egipto.
Aquel día - oráculo del Señor -, me llamarás “esposo mío”, y ya no me llamarás “mi amo”.
Me desposaré contigo para siempre, me desposaré contigo en justicia y en derecho, en misericordia y en ternura, me desposaré contigo en fidelidad y conocerás al Señor».
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y al verla le dijo: « ¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús Llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: « ¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».
Se reían de él.
Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.
La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor.

06 de Julio 2026 – Beata María Teresa Ledóchowska

Nació en Loosdorf (Austria) en el seno de una noble familia. Era hermana de la beata Úrsula Ledóchowska, fundadora de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón Agonizante y su hermano fue Prepósito general de los jesuitas. Ella ostentó el título de condesa y fue dama de honor de la Corte del Gran Duque Fernando y la Gran Duquesa Alicia. En 1888 conoció al Cardenal Lavigèrie, arzobispo de Argel. Desde entonces se dedicó a luchar contra la esclavitud en África. En 1889, influida por Lavigèrie, fundó la revista "El Eco de África" y organizó una imprenta para editar publicaciones religiosas misioneras. Durante años combinó sus seductoras actividades con escritos en contra de la esclavitud. Finalmente, en el año 1891, cuando su deseo de escribir acerca de las misiones africanas comenzó a usurpar una mayor porción de su tiempo, pidió ser liberada de la Corte. Renuentemente, la familia real, aceptó. María escribió: "Ofrecida la Sagrada Comunión para el nuevo modo de vida. Muy feliz y serena... abandono el tabaco".

En 1894 León XIII la recibió en audiencia y bendijo su idea de fundar un Instituto misionero para luchar contra la esclavitud en África. Se entregó de lleno a la obra. Concibió un núcleo de Hermanas consagradas, otro de miembros externos con promesa de servicio a las misiones de África y otro de celadores dispuestos a colaborar en todo lo que la obra de las misiones precisase. Reclutó adeptas en Viena, en Stalingrado y en diversos lugares. Gastó sus débiles fuerzas animando a las gentes de la sociedad de su tiempo en que cooperasen activamente en pro de la evangelización de África. Su mensaje entusiasta cautivaba a las personas que la escuchaban. En 1901 cayó enferma y hubo de trasladarse a Roma, a la casa adquirida como sede central del Instituto. Su vida quedó ya centrada en dirigir las obras misionales que iban surgiendo. Fundó las Misioneras de San Pedro Claver (Hermanas Claverianas) para la redención de los esclavos y las misiones africanas y fue conocida como "madre África".

En 1908 el "Eco de África" salía ya en nueve idiomas. Publicó también "II Fanciullo negro", en varios idiomas. En 1909 inició el "Almanaque" misionero. Prácticamente circulaban por toda Europa. El Instituto se hacía cada vez más internacional y la Fundadora animaba las diversas actividades para promover el amor a las misiones y para recoger donativos. Falleció, después de una breve enfermedad.

domingo, 5 de julio de 2026

Domingo, 14 de TIEMPO ORDINARIO - 05-07-2025 Ciclo A

Reflexión del 05/07/2026

Lecturas del 05/07/2026

Esto dice el Señor: « ¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; romperá el arco guerrero y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar, desde el Río hasta los extremos del país».
Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

05 de Julio 2026 – San Atanasio de Athos

Nació en Trebisonda. Era hijo de un antioqueño y recibió en el bautismo el nombre de Abraham. Hizo sus estudios en Constantinopla, donde; llegó a ser profesor. Cuando ejercía en dicha ciudad el oficio de maestro, conoció a Miguel Maleinos y a su sobrino Nicéforo Focas. Este último había de convertirse en su protector, al ocupar el trono imperial. 

Abraham tomó el hábito en el monasterio que Miguel gobernaba en Kimina de Bitinia y recibió el nombre de Atanasio. Ahí vivió hasta el año 958, más o menos. El monasterio de Kimina era una "laura", es decir, una serie de celdas aisladas, construidas alrededor de una iglesia. Cuando murió Miguel Maleinos, Atanasio, previno que iban a elegirle abad, y huyó al Monte Athos. Ahí le reservaba Dios una responsabilidad todavía más pesada que el cargo de abad que había rehuido.

Con las ropas de un rudo campesino y con el nombre de Doroteo, Atanasio se retiró a una celda en los alrededores de Kairés. Pero su amigo Nicéforo Focas no tardó en descubrirle. El emperador Nicéforo que estaba a punto de emprender una expedición contra los sarracenos, pidió a Atanasio que le acompañase a Creta a organizaría y que le apoyase en la empresa con su bendición y oraciones. (Como es bien sabido, los contemplativos son con frecuencia grandes hombres de acción, lo cual, por lo demás, no tiene nada de extraño). Atanasio, venciendo su repugnancia a volver al mundo, acompañó a su amigo. Después de la victoria de la expedición, Atanasio pidió permiso al emperador para retirarse de nuevo al Monte Athos. Nicéforo Focas se lo concedió, pero no sin haberle regalado una importante suma para que fundase un monasterio. El santo construyó el primer monasterio propiamente dicho en el Monte Athos, a comienzos del año 961 y la iglesia dos años más tarde. Atanasio dedicó el monasterio a la Santísima Madre de Dios; pero actualmente se le conoce con el nombre de "San Atanasio", o simplemente de "Laura", es decir, el Monasterio.

Temiendo que el emperador le llamase a la Corte, Atanasio se refugió en Chipre para huir de los honores y cargos. Pero Focas, que descubrió nuevamente su escondite, le dijo que volviese a gobernar en paz su monasterio y le dio más dinero para que construyese el puerto de Athos. Adoptando para su monasterio el sistema de las "lauras", Atanasio, que no estaba de acuerdo con las ideas monásticas de san Basilio y san Teodoro Estudita, volvió en cierto sentido a la tradición monástica de Egipto. Los monjes de Atanasio debían alejarse del mundo lo más posible. (Aun actualmente los monjes del Monte Athos, por regla general, "rompen todo lazo con el mundo"). Atanasio tuvo muchas dificultades con los solitarios que ocupaban desde antiguo el Monte Athos y consideraban, no sin razón, que la precedencia les daba ciertos derechos de ocupación; dichos solitarios veían con malos ojos la construcción de monasterios, iglesias puertos y se oponían a las reglas que Atanasio quería imponerles. El santo estuvo a punto de ser asesinado en dos ocasiones. Sabiendo e la violencia es capaz de corromper la mejor de las causas, el emperador Juan Tzimesces intervino, confirmó las donaciones que había hecho Nicéforo Focas, prohibió la oposición a Atanasio y reconoció su autoridad sobre todo el territorio y los habitantes del Monte Athos. En esa forma, el santo quedó constituido en superior general de cincuenta y ocho comunidades de ermitaños y monjes, además de los monasterios de Ivirón, Vatopedi y Esfigmenú, que él mismo fundó y que se conservan todavía. Atanasio murió a consecuencia del derrumbamiento de la bóveda de la iglesia en la que se hallaba trabajando con otros cinco monjes. El nombre de "Atanasio el lauriota" o "Atanasio de Trebizonda" se menciona en la preparación de la liturgia bizantina.

sábado, 4 de julio de 2026

Reflexión del 04/07/2026

Lecturas del 04/07/2026

Esto dice el Señor: «Aquel día, levantaré la cabaña caída de David, repararé sus brechas, restauraré sus ruinas y la reconstruiré como antaño, para que posean el resto de Edón y todas las naciones sobre las cuales fue invocado mi nombre - oráculo del Señor que hace todo esto -.
Vienen días - oráculo del Señor - cuando se encontrarán el que ara con el que siega, y el que pisa la uva con quien esparce la semilla; las montañas destilarán mosto y las colinas se derretirán.
Repatriaré a los desterrados de mi pueblo de Israel; ellos reconstruirán ciudades derruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán su vino, cultivarán huertos y comerán sus frutos. Yo los plantaré en su tierra, que yo les había dado, y ya no serán arrancados de ella - dice el Señor, tu Dios -».
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole: « ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo: « ¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?
Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán.
Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres: se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan».

Palabra del Señor.

04 de Julio 2026 – San Cesidio Giacomantonio

Nació en Fossa, en los Abruzzos. Se llamaba Ángelo. Sus padres, eran campesinos y profundamente religiosos. A los 16 años decidió ser franciscano e ingresó en el convento de Sant’Angelo. Fue admitido como postulante en 1889 y recibió el hábito de novicio dos años más tarde, adoptando el nombre de Cesidio. Su programa de noviciado lo resumió en tres palabras: obediencia, estudio y oración. En 1892 hizo los votos perpetuos y recibió la ordenación sacerdotal cinco años después en 1897.

Notando su gran aptitud para el apostolado, los superiores lo encaminaron al convento de Capistrano, muy dedicado al ministerio de la predicación, y poco después al de San Martino dei Marsi. En este último se sintió tan fuertemente llamado por Dios a ser misionero que escribió de inmediato una carta pidiendo su traslado a alguna tierra de misión. Sin embargo, sus superiores tenían otros planes y lo enviaron a Roma para profundizar sus conocimientos de Teología. Obedeció como buen religioso, pero no dejó de rezar a la Reina de los Apóstoles para que removiera los obstáculos.

Su oración fue atendida muy pronto: se encontró providencialmente con fray Luigi Sondini, que después de 32 años de trabajos en China llegaba a Italia para reclutar sacerdotes jóvenes y dispuestos a las arduas labores del misionero. En seguida se presentaron tres, entre ellos fray Cesidio, que le explicó la necesidad de obtener el consentimiento de sus superiores. Fray Luigi la consiguió pero con dificultad, ya que el superior inmediato de fray Cesidio, nada contento con perder a un valioso subordinado, llegó a negarle la bendición al momento de partir: “Que Dios te bendiga, yo no lo haré”.

La amargura de esa inusitada despedida no quitó bríos al nuevo misionero, que embarcó hacia China en 1889. En 1900 llegó con sus compañeros a Heng-Tciou-Fu, donde fueron recibidos festivamente por el obispo Mons. san Antonio Fantosanti y una pequeña multitud de fieles.

Fray Cesidio sólo se quedó dos meses en dicho lugar. Era tanta la necesidad de misioneros, que incluso sin hablar bien la lengua china fue enviado por el obispo a Tong-Siong, pequeña comunidad de 500 cristianos. Su primera preocupación fue preparar los catecúmenos para la Pascua; a los pocos días, treinta adultos pidieron el Bautismo. Su ardor misionero lo reflejan estas palabras: “Poder ser una antorcha que comunica luz a los demás, luz de doctrina, luz de buenos ejemplos, luz de santidad… ¡Pobre de mí si no doy buen uso a los talentos recibidos de Dios!” Manifestaba solamente un deseo: evangelizar, conquistar almas para la Iglesia.

Ante la inminencia de un sangriento estallido de persecución, fray Cesidio decidió ir a pedir orientación al obispo. Cuando llegó a la sede episcopal, Mons. Fantosanti se hallaba ausente. Buscó entonces al vicario, Pbro. Quirino Hifling. Fueron interrumpidos por gritos furiosos procedentes de la calle: “¡Muerte! ¡Muerte a los europeos!” Algunos malhechores prendieron fuego a la iglesia e invadieron la casa de la misión. En un primer momento se detuvieron atemorizados ante los dos sacerdotes, y éstos aprovecharon para refugiarse en el presbiterio. Algunos cristianos chinos, en un golpe audaz, lograron salvar al P. Quirino. Pero fray Cesidio había desaparecido…

Lleno de celo por la Sagrada Eucaristía, no podía tolerar su profanación. Así, utilizó los preciosos minutos en que podría haber huido para consumir todas las partículas consagradas. Ante el mismo altar fue atacado con golpes, piedras y palos. Los asesinos lo arrastraron afuera, le enrollaron una tela húmeda en petróleo y lo quemaron vivo. Del mártir sólo quedaron restos de hueso, recogidos a toda prisa por los cristianos. Fue canonizado, con un numeroso grupo de mártires en China, el 1 de octubre del 2000 por Juan Pablo II.