domingo, 19 de julio de 2026

Domingo, 16 de TIEMPO ORDINARIO - 19-07-2025 Ciclo A

Reflexión del 19/07/2026

Lecturas del 19/07/2026

Fuera de ti no hay otro Dios que cuide de todo, a quien tengas que demostrar que no juzgas injustamente.
Porque tú fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos.
Despliegas tu fuerza ante el que no cree en tu poder perfecto y confundes la osadía de los que lo conocen.
Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia, porque haces uso de tu poder cuando quieres.
Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano y diste a tus hijos una buena esperanza, pues concedes el arrepentimiento a los pecadores.
Hermanos:
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña.
Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.

19 de Julio 2026 – San Arsenio el Grande

Nacido sin duda en Roma hacia el 354; muerto en Tróade, cerca de Menfis (Egipto) hacia el 412.

Ciertas máximas de este célebre anacoreta se han convertido en proverbiales. Ésta es una de ellas: «Me he arrepentido a menudo de haber hablado, raramente de haberme callado». Es dudoso que fuera, corno se creía, diácono en Roma y después preceptor de los hijos de Teodosio I en Constantinopla. Es más seguro que viviese muchos años en el desierto de Escitia. Con la llegada de los vándalos se vio obligado a refugiarse en Canope y en Tróade.

Inteligente y experimentado, Arsenio creía en el pecado original, las tentaciones del demonio o el peligro que representan a veces las mujeres para los servidores de Dios. Una matrona romana hizo un viaje para verle, y le descubrió gracias a Teófilo, patriarca de Alejandría. «Volveos a casa y dejadme tranquilo», le gritó desde el fondo de su gruta. «Prometedme al menos acordaros de mí delante de Dios». «Yo prometo al contrario olvidaros». La dama regresó desesperada, hasta que Teófilo le explicó que era de su cuerpo y de su rostro, no de su alma, de lo que no quería acordarse Arsenio. Como ella no era joven ni bonita, sus palabras le dieron tal placer que se embarcó contenta, después de haber dejado una importante limosna al patriarca.

Aunque aparentaba ser brusco, Arsenio era el más tierno de los hombres. Cuando rezaba o fabricaba cestos, lloraba al recordar estas palabras del Salvador: « ¿Hay amor más grande que el del que da la vida por los que ama ?» (Jn 15, 13). Cuéntese que se enjuagaba tanto los ojos que no tenía pestañas en los párpados cuando murió.

MARTIROLOGIO ROMANO. Cerca del monte Scete, en Egipto, san Arsenio, que, según la tradición, fue diácono de la Iglesia de Roma, y en tiempo del emperador Teodosio se retiró a la vida de soledad, donde, lleno de todas las virtudes, rindió su espíritu a Dios. (c.450)

sábado, 18 de julio de 2026

Reflexión del 18/07/2026

Lecturas del 18/07/2026

¡Ay de los que traman el crimen y planean pérfidas acciones en sus camas.
En cuento apunta el día las ejecutan, porque tienen el poder!
Desean campos y los roban, las casas, y se apoderan de ellas; oprimen al cabeza de familia y a los suyos, explotan al ciudadano y sus bienes.
Por tanto. Esto dice el Señor: «Yo también tramo contra estas gentes un mal del que no podréis apartar el cuello y no andaréis con la cabeza alta, pues serán malos tiempos aquellos.
Aquel día os dedicarán una sátira, se cantará una elegía que diga: "Estamos totalmente perdidos, pues se reparte el lote de mi pueblo; ¿cómo se volverá hacia mí para restituir nuestros campos que ahora está repartiendo?”.
Por ellos, no tendrás quien te eche a suertes un lote en la asamblea del Señor».
En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.
Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron.
Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.
Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.
La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».

Palabra del Señor.

18 de Julio 2026 – San Camilo de Lelis

San Camilo nació en Bucchianico, en la costa del Adriático, donde su padre acampaba como militar. Fue el día de Pentecostés, del Año Santo 1550. Era hijo único, y ya tardío, que vino a llenar de alegría el hogar.

Camilo tenía un carácter duro y resuelto, muy batallador, como su padre. Pronto murieron sus padres. Camilo quedó solo y enfermo, pues tenía una llaga que no le acababan de diagnosticar, una llaga que le acompañará toda la vida y que le hará sufrir sin descanso.

Acude a Roma al hospital de Santiago. La llaga se cura y reaparece. Un mal vicio se apodera de él: el juego. Alguna vez se jugó hasta la camisa. Se ofrece como soldado. Participa en Túnez y en otras batallas. Arriesga la vida y las ganancias las pierde en el juego. A veces tiene que pedir limosna. Después trabaja en un convento capuchino como albañil.

Un día, mientras caminaba de un convento a otro, una luz le iluminó. Sintió la llamada de Dios y cayó en el suelo llorando. Pidió el hábito capuchino. Tres veces empieza el noviciado y otras tantas se le abre la llaga y marcha a Roma. Allí, la tercera vez, descubre su vocación.

Desde octubre de 1589 se entrega a los enfermos para toda la vida. Intenta fundar una cofradía para los enfermos. Le ponen trabas. Ni siquiera San Felipe Neri, que le apreciaba mucho, le entendió. Aprovecha ratos libres y estudia teología en el Colegio Romano. En 1584 es ordenado sacerdote.

Sale del hospital y con un pequeño grupo se establece junto a la iglesia de la Magdalena. Sixto V les aprueba como sociedad sin votos para dedicarse a los enfermos. "Los Camilos", encima de la sotana, llevaban una roja cruz.

La situación en los hospitales era calamitosa en higiene y atenciones. No era una excepción el hospital del Espíritu Santo, donde Camilo y los suyos derrochaban entrega y dedicación total a enfermos y moribundos. Camilo se reservaba siempre lo más difícil. Cuando había pestes, que era frecuente, llegaban al heroísmo. Muchos morían atendiendo a los apestados.

Camilo tuvo muchos conflictos, externos e internos, en su tarea. Hasta dejó el generalato de su Orden. Pero mantuvo siempre el carisma. Servir a Cristo en los enfermos. Por este servicio se nos juzgará.

La vida de Camilo "ponía espanto". Con su herida, con una hernia, con dos forúnculos, con un débil estómago, pasaba horas largas con los enfermos, cuidándoles como una madre, ayudándoles a bien morir, olvidándose de sí mismo, sin apenas comer ni dormir. Así vivía su sacerdocio.

Recogía a los apestados y andrajosos por las calles de Roma. Se dolía de ver así aquellos sagrados miembros de Cristo. Les trataba como si fueran príncipes. Les cubría con su manto. A veces quince sastres trabajaban para sus pobres. No cosían ropas, según él, sino ornamentos sagrados.

Un día caminaba con un novicio. El sol ardía. - Hermano, le dijo, camina detrás de mí. Yo soy muy alto. Así te haré sombra y te librarás del sol. Y caminaba ajustándose a la esfera del sol para que los rayos no atacaran al novicio. Camilo era feliz porque podía regalar incluso su sombra.

Consideraba el servicio a los enfermos como una acción litúrgica. Cogía en sus brazos al enfermo como si manejara el cuerpo de Cristo. Acariciaba el rostro del enfermo, como si fuera el sagrado rostro del Señor.

Totalmente agotado, cayó enfermo de gravedad. El 16 de julio de 1614 volaba al cielo "su patria", como él decía. Benedicto XIV lo canonizó el 1746. Junto con San Juan de Dios, es patrono de los enfermos y enfermeros.

viernes, 17 de julio de 2026

Reflexión del 17/07/2026

Lecturas del 17/07/2026

En aquellos días, el rey Ezequías enfermó mortalmente. El profeta Isaías, hijo de Amós, vino a decirle:
«Esto dice el Señor: “Pon orden en tu casa, porque vas a morir y no vivirás ».
Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor: «¡Ah, Señor!, recuerda que he caminado ante ti con sinceridad y corazón íntegro; que he hecho lo que era recto a tus ojos».
Y el rey se deshizo en lágrimas.
Le llegó a Isaías una palabra del Señor en estos términos: «Ve y di a Ezequías: “Esto dice el Señor, el Dios de tu padre David: He escuchado tu plegaria y visto tus lágrimas. Añadiré otros quince años a tu vida y te libraré, a ti y a esta ciudad, de la mano del rey de Asiria y extenderé mi protección sobre esta ciudad”».
Isaías dijo: «Que traigan un emplasto de higos y lo apliquen a la haga para que se cure».
Ezequías dijo: «¿Cuál es la prueba de que podré subir a la casa del Señor?».
Respondió Isaías: «La señal que el Señor te envía de que cumplirá lo prometido será esta: Haré retroceder diez gradas la sombra en la escalera de Ajaz, que se había alargado por efecto del sol».
Y el sol retrocedió las diez gradas que había avanzado sobre la escalera.
En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino solo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?
Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.
Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Palabra del Señor.

17 de Julio 2026 – San Alejo

San Alejo es un caso singular de la Leyenda Dorada, que ha sido transmitido, a través de los siglos, sin perder lozanía y frescura.

Era hijo de un rico senador romano, Eufemiano. Como hijo único, sus padres le dieron una esmerada educación, sin reparar en gastos.

Tampoco fueron parcos cuando prepararon la boda de Alejo. La novia también pertenecía a la aristocracia. La boda se celebró en la iglesia de San Bonifacio. Hubo esplendor y grandes festejos. Muchos millones de sextercios se gastó aquel día el rumboso senador Eufemiano.

Ya desfilaban los convidados, cuando dijo el senador a su hijo: "Entra en la cámara nupcial, que tu esposa te aguarda"... La esposa contaba después lo sucedido. Él le echó un sermón, hablándole de las ventajas de la vida de los monjes. Y con tanta convicción y gracia que la dejó embobada. Se quitó el anillo de desposado y se lo entregó. "Guárdalo, le dijo, y que el Señor sea con nosotros". Y se marchó en la oscuridad de la noche.

Su padre envió criados en busca de su hijo, por los yermos y cenobios. ‘de Egipto y Siria. Otros llegaron a España, las Galias y Grecia. La madre quedó en casa llorando, y la esposa llorando y guardando la ausencia.

Dos criados llegaron hasta Edesa, Mesopotamia, en busca del joven esposo. Iban allí muchos peregrinos a venerar al sepulcro del apóstol Tomás y a besar la carta que, según una ingenua tradición, había escrito Jesucristo al rey Abgar. Así lo confirma Eteria, la peregrina.

Nada habían conseguido los dos criados y discutían qué rumbo tomar. Un mendigo, con aire aristocrático, al oír hablar latín se les acercó. Le explicaron la tragedia de sus amos, la tristeza inconsolable de la joven esposa, abandonada la noche de bodas, y su inútil búsqueda. El mendigo se conmovió, pero disimuló. Y ellos se volvieron a Roma sin noticias.

El mendigo, al cobrar fama de santidad en Edesa, después de muchos años se marchó. Tomó una nave hacia Tarso, para visitar el templo dedicado a San Pablo. Pero una tempestad desvió la nave, que arribó a las costas de Italia.

Llegó a Roma, donde creía que ya nadie le conocería. Pedía limosna en San Juan de Letrán. Un senador muy anciano le dio una moneda de oro. Otro mendigo le explicó que se llamaba Eufemiano y le contó su tragedia.

Nuestro mendigo se ofreció al senador: "Recíbeme como criado en tu casa, para que el Señor bendiga tu vejez y se compadezca de tu hijo perdido". El senador lo aceptó y lo llevó a su palacio, en el Aventino.

Le asignaron un cuartucho debajo de la escalera. El senador se olvidó de él. El ama de casa y la nuera sentían miedo ante aquel hombre misterioso. El mendigo pasaba día y noche rezando, ayunando y haciendo penitencia. Vivía feliz, solo con Dios. Sólo salía los domingos para asistir a Misa.

Así vivió diecisiete años. Un día corrió en Roma la fama de su santidad. Las gentes acudieron a verle. El criado que lo cuidaba certificaba su santidad. El senador corrió hacia el sótano del mendigó. Acababa de morir. En su mano había un pergamino. Señor y padre mío"... Y contaba su historia: su hambre, su sed, sus peregrinaciones, desde que un día, en medio del banquete nupcial, oyó la voz de Dios que le decía: "El que deje a sus padres, a su mujer, por amor de mí, recibirá el céntuplo, y después, la vida eterna". Y firmaba Alejo.

La madre y la esposa se arrojaron sobre el cuerpo inerte, cubriéndolo de lágrimas. Eufemiano lloraba también. El Papa Inocencio mandó recoger los sagrados despojos y llevarlos solemnemente a la iglesia de San Bonifacio.

jueves, 16 de julio de 2026

Reflexión del 16/07/2026

Lecturas del 16/07/2026

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansia de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden la justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en la angustia acudieron a ti, susurraban plegarias cuando los castigaste.
Como la embarazada cuando le llega el parto se retuerce y grita de dolor, así estábamos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; nada hicimos por salvar el país, ni nacieron habitantes en el mundo. ¡Revivirán tus muertos, resurgirán nuestros cadáveres, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo!
Pues rocío de luz es tu rocío, que harás caer sobre la tierra de las sombras.
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Palabra del Señor.

16 de Julio 2026 – Santa María Magdalena Postel

Se llamaba Julia Francisca Catalina Postel, y era hija de un cordelero normando de Barfleur (Normandía), donde nació. A los 9 años emitió voto de perpetua castidad y total dedicación a la salvación de su prójimo. Se educó en las benedictinas de Valognes, que le propusieron quedarse con ellas, pero la abadía no era lo suficientemente pobre, y su vida muy relajada, por ello volvió por voluntad propia a su casa.

Su ideal era enseñar a niñas que no pudiesen pagar ningún colegio, quería recristianizar Francia partiendo de la formación de las mujeres; a los 18 años se instaló en Barfleur en una choza y abrió una escuela donde enseñó a las jóvenes y niñas no solo instrucción cristiana, sino también enseñanzas prácticas para la época como costura y bordado. Gracias a su modestia, dulzura, austeridad de vida y caridad sin límites, su escuela tuvo un éxito inmediato.

Durante la Revolución se convirtió en la "virgen-sacerdote" porque estaba autorizada para repartir la comunión, ocultaba los vasos sagrados, facilitaba lugares de culto clandestino, daba albergue a los curas fugitivos y seguía enseñando el catecismo en cuevas y graneros. En 1798 se hizo Terciaria franciscana.

Pasada la revolución, reorganizó a las jóvenes que había educado en grupos de catequistas para reparar los daños morales que se produjeron sobre todo en aldeas y campiñas. En 1804 se trasladó a Cheburgo, donde solicitaban maestras. Allí, bajo la guía del abate Cabart, su director espiritual y capellán del hospicio, empezó a comprender que Dios le llamaba a fundar una orden religiosa. En 1805, fundo, en Cherburgo, las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Merced o de la Misericordia. Al emitir sus votos en 1807 tomó el nombre de María Magdalena. Escribió las constituciones de la nueva Congregación. La nueva Congregación pasó por momentos difíciles a causa de falta de recursos económicos y estuvo a punto de desaparecer. María Magdalena no se desalentó y siguió a delante y creó una escuela en Tamerville, que se convirtió en una de las más avanzadas en el campo pedagógico, hasta el punto de eliminar los castigos y promover el uso de la racionalidad en el trato con las alumnas.

Además de someterse para ser directora, tras el Concordato de 1816, tuvo que buscar una casa madre para su Congregación, para la que adquirió, la abadía de Saint-Sauveur-le-Vicomte, cerca de Coutances, donde vivieron en la más extrema pobreza. Gobernó su Institución hasta una edad muy avanzada con criterios tan espirituales que llegó a fundar 37 casas, desplegando una gran actividad a pesar del asma que sufría. A partir de 1837, el abate Delamare fue nombrado su superior mayor, la comunidad se consolidó y les hizo adoptar las constituciones de san Juan Bautista de La Salle. María Magdalena había dicho: "Una religiosa maestra debe salvar al menos mil almas durante su carrera: un tercio entre los alumnos y los otros dos tercios, mediante la influencia de los alumnos en sus padres". Murió en Saint-Sauveur-le-Vicomte, y su tumba se convirtió en centro de peregrinación donde se produjeron muchos milagros. Fue canonizada el 24 de mayo de 1925 por SS Pío XI.

miércoles, 15 de julio de 2026

Reflexión del 15/07/2026

Lecturas del 15/07/2026

Esto dice el Señor: «¡Ay Asiria, vara de mi ira! ¡Mi furor es bastón entre sus manos!
Lo envío contra una nación impía, lo mando contra el pueblo que provoca mi cólera, para saquearlo y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles.
Pero él no lo entiende así, no es eso lo que piensa en su corazón, sino exterminar, aniquilar naciones numerosas.
Porque se decía: "Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente.
He borrado las fronteras de las naciones, he saqueado sus tesoros y, como un héroe, he destronado a sus señores.
Mi mano ha alcanzado a las riquezas de los pueblos, como si fueran un nido; corno quien recoge huevos abandonados, recogí toda su tierra.
Ninguno batió el ala, ninguno abrió el pico para piar". ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella? ¿Se gloría la sierra contra quien la mueve? ¡Como si el bastón moviera a quien lo sostiene, o la vara sostuviera a quien no es de madera!
Por eso, el Señor, Dios del universo, debilitará a los hombres vigorosos y bajo su esplendor encenderá un fuego abrasador».
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Palabra del Señor.