lunes, 26 de octubre de 2026
Lecturas del 26/10/2026
Hermanos:
Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor.
De la fornicación, la impureza, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de los santos. Tampoco vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar. Lo vuestro es alabar a Dios. Tened entendido que nadie que se da a la fornicación, a la impureza, o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie os engañe con argumentos falaces; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Antes sí erais tinieblas, pero ahora, sois luz por el Señor.
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.
Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad».
Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:
«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».
Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?
Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».
Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.
Palabra del Señor.
26 de Octubre 2026 - San Alfredo el Grande
Rey de los Sajones Occidentales, nacido en Wantage, Berkshire,
Inglaterra en 849; muere en el 899. Alfredo fue el quinto hijo de Ethelwulf, o Æthelwulf, Rey de Wessex, y de Osburh, su reina, de la real casa de los Jutes de Wight. Cuando tenía cuatro años de edad, de acuerdo a una historia que se ha repetido tan frecuentemente que generalmente se acepta como verdadera, fue enviado por su padre a Roma, donde fue ungido rey por el Papa San León IV. Esto, sin embargo, como otras muchas leyendas que han cristalizado acerca del nombre de Alfredo, no tiene fundamento. Dos años después, en 855, Ethelwulf peregrinó a Roma, llevando a Alfredo con él. Esta visita, documentada por Asser, es aceptada como auténtica por los historiadores modernos.
Ethelwulf murió en 858 y Wessex fue gobernado por sus hijos, Ethelbald, Ethelbert y Ethelred, sucesivamente hasta 871, cuando Alfredo subió al trono. Nada se sabe de sus actividades durante los reinados de Ethelbald y Ethelbert, pero Jhon Asser, hablando de él durante el reinado de Ethelred, le da el título de Secundarius. En 868 desposó a Ealhswith, hija de Ethelred, conocido como El Grande, Regidor de los Gainas. Los Sajones Occidentales y los Mercianos estaban en guerra contra los daneses invasores, y Alfredo tomó parte activa en el conflicto. Ascendió al trono durante lo más intenso de este conflicto, pero para finales del año había logrado la paz, probablemente pagando una suma de dinero a los invasores.
Wessex disfruto de la paz por unos pocos años, pues alrededor de 875 los daneses renovaron sus ataques. Fueron expulsados entonces y nuevamente en 876 y 877, cada vez haciendo solemnes promesas de paz. En 878 vino la gran invasión bajo el mando de Guthrum. Por unos pocos meses los daneses lograron éxitos, pero alrededor de la Pascua Alfredo se estableció en Athelney y luego marchó a Brixton, reuniendo nuevas fuerzas en el camino. En la batalla de Ethandún (probablemente el actual Edington, en Wiltshire) derrotó a los daneses. Guthrum estuvo de acuerdo con firmar la paz y consintió ser bautizado. Es en conexión con esta lucha que muchas de las leyendas de Alfredo nacieron y fueron perpetuadas: la historia de los pasteles quemados, el relato de su visita al campo danés disfrazado de músico de arpa, y muchas otras.
Por quince años el reino de Alfredo estuvo en paz, pero en 903 los daneses que habían sido expulsados hicieron otro ataque violento. Esta guerra duró cuatro años y terminó con el establecimiento final de la supremacía sajona. Estas luchas tuvieron otro resultado, tan importante como la libertad de la opresión de los daneses. Las invasiones sucesivas habían terminado con la existencia de la mayoría de los reinados individuales. Alfredo hizo de Wessex un punto de reunión para todos los Sajones y al liberar el país de los invasores, sin darse cuenta unificó a Inglaterra y preparó el camino para la eventual supremacía de sus sucesores.
La leyenda popular se ha ocupado más de otras fases de la carrera de Alfredo que de sus logros militares. Se le acredita generalmente el establecimiento del juicio mediante jurado, la ley de “compromiso franco”, y otras muchas instituciones que más bien fueron el desarrollo de costumbres nacionales que existían hacía tiempo. Él es representado como el fundador de Oxford, afirmación que investigaciones recientes han desmentido. Pero incluso eliminando la parte legendaria de la historia de Alfredo, de ninguna manera disminuye su grandeza, ya que existen muchísimos logros documentados a su favor. Su propia evaluación de lo que hizo por la regeneración de Inglaterra es modesta al lado de la auténtica historia de sus actos.
Luchó, nos cuenta él, para reunir todo lo que parecía bueno en las viejas leyes inglesas y añade: “No me aventuré a fijar mucho de lo mío, porque yo no sabía que iba ser aprobado por los que venían después de nosotros”. No solo codificó y promulgó leyes, sino que busco también que fueran aplicadas, e insistió que la justicia debía ser dispensada sin miedo o favoritismo. Dedicó sus energías a restaurar lo que había sido destruido por las largas guerras con los invasores. Se reconstruyeron y fundaron monasterios, y mando a traer a estudiosos de otras tierras. Hizo llegar al Arzobispo Plegmund y al Obispo Wetfrith de Mercia; a Grimbold y Juan el Viejo Sajón de otras tierras teutónicas; Asser, John Scotus Erigena y a muchos otros más. No solamente alentó a los intelectuales, sino que él mismo laboró y dio prueba de su aprendizaje propio. Tradujo al Anglosajón: “La Consolación de la Filosofía” de Boëthius, “La Historia del Mundo” de Orosius; la “Historia Eclesiástica” de Bede, y la “Regla Pastoral” y los “Diálogos” de San Gregorio Magno. No solamente tradujo sino que adapto la “Consolación de la Filosofía”, añadiéndole mucho material propio. La “Crónica Anglosajona”, la relación de la raza inglesa desde los primeros tiempos, fue inspirada por él.
Inglaterra en 849; muere en el 899. Alfredo fue el quinto hijo de Ethelwulf, o Æthelwulf, Rey de Wessex, y de Osburh, su reina, de la real casa de los Jutes de Wight. Cuando tenía cuatro años de edad, de acuerdo a una historia que se ha repetido tan frecuentemente que generalmente se acepta como verdadera, fue enviado por su padre a Roma, donde fue ungido rey por el Papa San León IV. Esto, sin embargo, como otras muchas leyendas que han cristalizado acerca del nombre de Alfredo, no tiene fundamento. Dos años después, en 855, Ethelwulf peregrinó a Roma, llevando a Alfredo con él. Esta visita, documentada por Asser, es aceptada como auténtica por los historiadores modernos.
Ethelwulf murió en 858 y Wessex fue gobernado por sus hijos, Ethelbald, Ethelbert y Ethelred, sucesivamente hasta 871, cuando Alfredo subió al trono. Nada se sabe de sus actividades durante los reinados de Ethelbald y Ethelbert, pero Jhon Asser, hablando de él durante el reinado de Ethelred, le da el título de Secundarius. En 868 desposó a Ealhswith, hija de Ethelred, conocido como El Grande, Regidor de los Gainas. Los Sajones Occidentales y los Mercianos estaban en guerra contra los daneses invasores, y Alfredo tomó parte activa en el conflicto. Ascendió al trono durante lo más intenso de este conflicto, pero para finales del año había logrado la paz, probablemente pagando una suma de dinero a los invasores.
Wessex disfruto de la paz por unos pocos años, pues alrededor de 875 los daneses renovaron sus ataques. Fueron expulsados entonces y nuevamente en 876 y 877, cada vez haciendo solemnes promesas de paz. En 878 vino la gran invasión bajo el mando de Guthrum. Por unos pocos meses los daneses lograron éxitos, pero alrededor de la Pascua Alfredo se estableció en Athelney y luego marchó a Brixton, reuniendo nuevas fuerzas en el camino. En la batalla de Ethandún (probablemente el actual Edington, en Wiltshire) derrotó a los daneses. Guthrum estuvo de acuerdo con firmar la paz y consintió ser bautizado. Es en conexión con esta lucha que muchas de las leyendas de Alfredo nacieron y fueron perpetuadas: la historia de los pasteles quemados, el relato de su visita al campo danés disfrazado de músico de arpa, y muchas otras.
Por quince años el reino de Alfredo estuvo en paz, pero en 903 los daneses que habían sido expulsados hicieron otro ataque violento. Esta guerra duró cuatro años y terminó con el establecimiento final de la supremacía sajona. Estas luchas tuvieron otro resultado, tan importante como la libertad de la opresión de los daneses. Las invasiones sucesivas habían terminado con la existencia de la mayoría de los reinados individuales. Alfredo hizo de Wessex un punto de reunión para todos los Sajones y al liberar el país de los invasores, sin darse cuenta unificó a Inglaterra y preparó el camino para la eventual supremacía de sus sucesores.
La leyenda popular se ha ocupado más de otras fases de la carrera de Alfredo que de sus logros militares. Se le acredita generalmente el establecimiento del juicio mediante jurado, la ley de “compromiso franco”, y otras muchas instituciones que más bien fueron el desarrollo de costumbres nacionales que existían hacía tiempo. Él es representado como el fundador de Oxford, afirmación que investigaciones recientes han desmentido. Pero incluso eliminando la parte legendaria de la historia de Alfredo, de ninguna manera disminuye su grandeza, ya que existen muchísimos logros documentados a su favor. Su propia evaluación de lo que hizo por la regeneración de Inglaterra es modesta al lado de la auténtica historia de sus actos.
Luchó, nos cuenta él, para reunir todo lo que parecía bueno en las viejas leyes inglesas y añade: “No me aventuré a fijar mucho de lo mío, porque yo no sabía que iba ser aprobado por los que venían después de nosotros”. No solo codificó y promulgó leyes, sino que busco también que fueran aplicadas, e insistió que la justicia debía ser dispensada sin miedo o favoritismo. Dedicó sus energías a restaurar lo que había sido destruido por las largas guerras con los invasores. Se reconstruyeron y fundaron monasterios, y mando a traer a estudiosos de otras tierras. Hizo llegar al Arzobispo Plegmund y al Obispo Wetfrith de Mercia; a Grimbold y Juan el Viejo Sajón de otras tierras teutónicas; Asser, John Scotus Erigena y a muchos otros más. No solamente alentó a los intelectuales, sino que él mismo laboró y dio prueba de su aprendizaje propio. Tradujo al Anglosajón: “La Consolación de la Filosofía” de Boëthius, “La Historia del Mundo” de Orosius; la “Historia Eclesiástica” de Bede, y la “Regla Pastoral” y los “Diálogos” de San Gregorio Magno. No solamente tradujo sino que adapto la “Consolación de la Filosofía”, añadiéndole mucho material propio. La “Crónica Anglosajona”, la relación de la raza inglesa desde los primeros tiempos, fue inspirada por él.
domingo, 25 de octubre de 2026
Lecturas del 25/10/2026
Esto dice el Señor: «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si los explotas y gritan a mí, yo escucharé su clamor, se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.
Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero cargándole intereses.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo, ¿y dónde, si no, se va a acostar? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo».
Hermanos:
Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Y vosotros seguisteis nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de una gran tribulación, con la alegría del Espíritu Santo. Así llegasteis a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya.
No solo ha resonado la palabra del Señor en Macedonia y en Acaya desde vuestra comunidad, sino que además vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro.
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en un lugar y uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la ley?».
Él le dijo: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente”.
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas».
Palabra del Señor.
25 de Octubre 2026 – San Frutos de Segovia
La tradición cuenta que nació en Segovia en el año 642, en el seno de una importante familia acomodada que la leyenda hace descendiente de patricios romanos de enraizadas creencias religiosas.
Tras la prematura muerte de sus padres hubo de tomar la decisión repartir los cuantiosos bienes familiares entre los necesitados y alejarse de la ciudad en busca de soledad. Sus hermanos menores Valentín y Engracia le secundan en la idea y lo acompañan, eligiendo para su retiro un inhóspito paraje a las orillas del río Duratón, en el actual término municipal de Carrascal del Río. Primero se establecieron en cuevas naturales, y después en ermitas alejadas entre sí buscando satisfacer el deseo de soledad, penitencia y oración.
Falleció en la ermita de San Frutos a los 73 años de edad, y fue enterrado en ella por sus hermanos; ellos se retiraron al municipio de Caballar, donde continuaron su vida solitaria en la ermita de san Zoilo hasta morir decapitados a manos de los sarracenos.
Los restos mortales de san Frutos fueron trasladados junto con los de sus dos hermanos en el siglo XI a la antigua catedral de Segovia, y con el tiempo desaparecieron por el templo hasta que Juan Arias Dávila (1436-1497), durante su gobierno de la diócesis como obispo de Segovia, ordenó su búsqueda teniendo en cuenta la tradición que aseguraba estaban enterrados en alguna parte del templo. En la actualidad se siguen venerando como reliquias, que se encuentran en la localidad de Caballar, donde se celebra la festividad de "Las Mojadas".
Tras la prematura muerte de sus padres hubo de tomar la decisión repartir los cuantiosos bienes familiares entre los necesitados y alejarse de la ciudad en busca de soledad. Sus hermanos menores Valentín y Engracia le secundan en la idea y lo acompañan, eligiendo para su retiro un inhóspito paraje a las orillas del río Duratón, en el actual término municipal de Carrascal del Río. Primero se establecieron en cuevas naturales, y después en ermitas alejadas entre sí buscando satisfacer el deseo de soledad, penitencia y oración.
Falleció en la ermita de San Frutos a los 73 años de edad, y fue enterrado en ella por sus hermanos; ellos se retiraron al municipio de Caballar, donde continuaron su vida solitaria en la ermita de san Zoilo hasta morir decapitados a manos de los sarracenos.
Los restos mortales de san Frutos fueron trasladados junto con los de sus dos hermanos en el siglo XI a la antigua catedral de Segovia, y con el tiempo desaparecieron por el templo hasta que Juan Arias Dávila (1436-1497), durante su gobierno de la diócesis como obispo de Segovia, ordenó su búsqueda teniendo en cuenta la tradición que aseguraba estaban enterrados en alguna parte del templo. En la actualidad se siguen venerando como reliquias, que se encuentran en la localidad de Caballar, donde se celebra la festividad de "Las Mojadas".
sábado, 24 de octubre de 2026
Lecturas del 24/10/2026
Hermanos:
A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres».
Decir «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de los cielos para llenar el universo.
Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, en la falacia de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.
En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».
Palabra del Señor.
24 de Octubre 2026 - San Rafael Guízar y Valencia
Huérfano de madre a los nueve años, Rafael hizo sus primeros estudios en la escuela parroquial y en un colegio regentado por los padres jesuitas. Maduró durante esos años su vocación al sacerdocio y decidió seguir la llamada de Dios. En 1891 ingresó en el seminario menor de Cotija y en 1896 pasó al seminario mayor de Zamora. El primero de junio de 1901, a la edad de 23 años, fue ordenado sacerdote.
En los primeros años de ministerio sacerdotal, se dedicó con gran celo a dar misiones en la ciudad de Zamora y por diferentes regiones de Méjico. Nombrado en 1905 misionero apostólico y director espiritual del seminario de Zamora, trabajó incansablemente para formar a los alumnos en el amor de la Eucaristía y la devoción tierna y filial a la Virgen.
En 1911, para contrarrestar la campaña persecutoria contra la Iglesia, fundó en la ciudad de Méjico un periódico religioso, que fue pronto cerrado por los revolucionarios. Perseguido a muerte, vivió durante varios años sin domicilio fijo, pasando toda especie de privaciones y peligros. Para poder ejercer su ministerio, se disfrazaba de vendedor de baratijas, de músico, de médico homeópata. Podía así acercarse a los enfermos, consolarlos, administrarles los sacramentos y asistir a los moribundos.
Acosado por los enemigos, no pudiendo permanecer más tiempo en Méjico por el inminente peligro de ser capturado, pasó a finales del 1915 al sur de los Estado Unidos y al año siguiente a Guatemala donde dio un gran número de misiones. Su fama de misionero llegó a Cuba, donde fue invitado para predicar misiones populares. Su apostolado en esa isla fue fecundo, y ejemplar fue también su caridad con las víctimas de una peste que diezmó en 1919 a los cubanos.
El primero de agosto de 1919, mientras realizaba en Cuba su apostolado misionero, fue preconizado obispo de Veracruz. Consagrado en la catedral de La Habana el 30 de noviembre de 1919, tomó posesión de su diócesis el 9 del año siguiente. Los dos primeros años los dedicó a visitar personalmente el vasto territorio de la diócesis, convirtiendo sus visitas en verdaderas misiones y en obra de asistencia a los damnificados de un terrible terremoto que había provocado destrucción y muerte entre la pobre gente de Veracruz: predicaba en las parroquias, enseñaba la doctrina, legitimaba uniones, pasaba horas en el confesionario, ayudaba a los que habían sido víctimas del terremoto.
Una de sus principales preocupaciones era la formación de los sacerdotes. En 1921 logró rescatar y renovar el viejo seminario de Jalapa, que había sido confiscado en 1914, pero el gobierno le incautó otra vez el edificio apenas renovado. El obispo trasladó entonces la institución a la ciudad de Méjico, donde funcionó clandestinamente durante 15 años. Fue el único seminario que estuvo abierto durante esos años de persecución, llegando a tener 300 seminaristas.
De los dieciocho años que regentó la diócesis, nueve los pasó en el exilio o huyendo porque lo buscaban para matarlo. Dio sin embargo muestras de gran valor llegando a presentarse personalmente a uno de sus perseguidores y a ofrecerse como víctima personal a cambio de la libertad de culto.
En diciembre de 1937, mientras predicaba una misión en Córdoba, sufrió un ataque cardíaco que lo postró para siempre en cama. Desde el lecho del dolor dirigía la diócesis y especialmente su seminario, mientras preparaba su alma al encuentro con el Señor, celebrando todos los días la santa misa.
Murió el 6 de junio de 1938 en la ciudad de Méjico. Al día siguiente fueron trasladados sus restos mortales a Jalapa. El cortejo fúnebre fue un verdadero triunfo: todos querían ver por última vez al «santo Obispo Guízar».
Fue beatificado por S. S. Juan Pablo II el 29 de enero de 1995 en la Basílica de San Pedro. El pasado 28 de abril de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI ordenó que se promulgara el Decreto «súper miraculo » para proceder a la canonización. Es el primer obispo de Latinoamérica canonizado.
Sepultado en la catedral de Jalapa, su sepulcro es meta de peregrinación de miles de peregrinos que piden su intercesión.
En los primeros años de ministerio sacerdotal, se dedicó con gran celo a dar misiones en la ciudad de Zamora y por diferentes regiones de Méjico. Nombrado en 1905 misionero apostólico y director espiritual del seminario de Zamora, trabajó incansablemente para formar a los alumnos en el amor de la Eucaristía y la devoción tierna y filial a la Virgen.
En 1911, para contrarrestar la campaña persecutoria contra la Iglesia, fundó en la ciudad de Méjico un periódico religioso, que fue pronto cerrado por los revolucionarios. Perseguido a muerte, vivió durante varios años sin domicilio fijo, pasando toda especie de privaciones y peligros. Para poder ejercer su ministerio, se disfrazaba de vendedor de baratijas, de músico, de médico homeópata. Podía así acercarse a los enfermos, consolarlos, administrarles los sacramentos y asistir a los moribundos.
Acosado por los enemigos, no pudiendo permanecer más tiempo en Méjico por el inminente peligro de ser capturado, pasó a finales del 1915 al sur de los Estado Unidos y al año siguiente a Guatemala donde dio un gran número de misiones. Su fama de misionero llegó a Cuba, donde fue invitado para predicar misiones populares. Su apostolado en esa isla fue fecundo, y ejemplar fue también su caridad con las víctimas de una peste que diezmó en 1919 a los cubanos.
El primero de agosto de 1919, mientras realizaba en Cuba su apostolado misionero, fue preconizado obispo de Veracruz. Consagrado en la catedral de La Habana el 30 de noviembre de 1919, tomó posesión de su diócesis el 9 del año siguiente. Los dos primeros años los dedicó a visitar personalmente el vasto territorio de la diócesis, convirtiendo sus visitas en verdaderas misiones y en obra de asistencia a los damnificados de un terrible terremoto que había provocado destrucción y muerte entre la pobre gente de Veracruz: predicaba en las parroquias, enseñaba la doctrina, legitimaba uniones, pasaba horas en el confesionario, ayudaba a los que habían sido víctimas del terremoto.
Una de sus principales preocupaciones era la formación de los sacerdotes. En 1921 logró rescatar y renovar el viejo seminario de Jalapa, que había sido confiscado en 1914, pero el gobierno le incautó otra vez el edificio apenas renovado. El obispo trasladó entonces la institución a la ciudad de Méjico, donde funcionó clandestinamente durante 15 años. Fue el único seminario que estuvo abierto durante esos años de persecución, llegando a tener 300 seminaristas.
De los dieciocho años que regentó la diócesis, nueve los pasó en el exilio o huyendo porque lo buscaban para matarlo. Dio sin embargo muestras de gran valor llegando a presentarse personalmente a uno de sus perseguidores y a ofrecerse como víctima personal a cambio de la libertad de culto.
En diciembre de 1937, mientras predicaba una misión en Córdoba, sufrió un ataque cardíaco que lo postró para siempre en cama. Desde el lecho del dolor dirigía la diócesis y especialmente su seminario, mientras preparaba su alma al encuentro con el Señor, celebrando todos los días la santa misa.
Murió el 6 de junio de 1938 en la ciudad de Méjico. Al día siguiente fueron trasladados sus restos mortales a Jalapa. El cortejo fúnebre fue un verdadero triunfo: todos querían ver por última vez al «santo Obispo Guízar».
Fue beatificado por S. S. Juan Pablo II el 29 de enero de 1995 en la Basílica de San Pedro. El pasado 28 de abril de 2006 el Santo Padre Benedicto XVI ordenó que se promulgara el Decreto «súper miraculo » para proceder a la canonización. Es el primer obispo de Latinoamérica canonizado.
Sepultado en la catedral de Jalapa, su sepulcro es meta de peregrinación de miles de peregrinos que piden su intercesión.
viernes, 23 de octubre de 2026
Lecturas del 23/10/2026
Hermanos:
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.
Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzándoos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos.
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede.
Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?
Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel.
Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla».
Palabra del Señor.
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