jueves, 28 de marzo de 2019

San Guntrano

SAN GUNTRANO (525-592) fue hijo de Clotario I, rey de los francos, y nieto de Clodoveo y de la reina Santa Clotilde.

Al morir su padre, San Guntrano repartió el reino con sus hermanos; él quedó entonces como rey de Borgoña y Orléans. Por naturaleza era de temperamento iracundo, y amante de los placeres y de la buena vida.

Repudió a tres esposas porque ninguna pudo darle un heredero. Hasta que comprendió que ésa era la voluntad de Dios y se convirtió al cristianismo, como lo hicieran hacia esa época tantos hijos de familias de la nobleza bárbara.

Como rey, gobernó con sabiduría, aplicando, incluso, mano de hierro cuando tuvo que hacerlo. Han habido pocos monarcas en el mundo con tanta popularidad como la suya. Amaba tiernamente a sus súbditos y perdonaba generosamente a sus enemigos. Y cumplió de manera cabal con todos los deberes de un rey.

Durante una peste, se ofreció como víctima al Señor para que se librara el pueblo. Después de haber fundado y dotado a muchas iglesias y monasterios, y de haber procurado la concordia entre su gobierno y las autoridades eclesiásticas, San Guntrano distribuyó sus riquezas personales entre la Iglesia y los pobres.

Piadoso y generoso, además de noble de espíritu, San Guntrano llevó siempre una vida sencilla; le gustaba practicar la penitencia y el ayuno. Falleció en su residencia de Chalon-sur-Saone. El amor que su pueblo le tuvo logró que se le canonizara ya desde el siglo VII.

SAN GUNTRANO nos enseña la sabiduría que se esconde detrás del desprendimiento.

miércoles, 27 de marzo de 2019

MIÉRCOLES 3ª SEMANA de CUARESMA - 22º día

Reflexión de hoy

Lecturas



Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿ dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y, ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y nietos».


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor.

Beata Panacea de Muzzi

En Quarona, junto a Novara, del Piamonte, en Italia, beata Panacea de’Muzzi, virgen y mártir, que a los quince años de edad, estando orando en la iglesia, fue asesinada por su propia madrastra, que siempre la atormentaba (1383).

Fecha de beatificación: Su culto fue confirmado el 5 de Septiembre de 1867 por el Papa Pío IX.

Nació en el año 1368 en Quarona, diócesis de Novara, Italia.

Su madre, que era ya una mujer muy mayor, murió cuando Panacea era una infante.

Pamacea ayudaba a su familia trabajando como pastora.

Su padre se volvió a casar, con Margarita de Locarno Sesia, quien rápidamente desarrolló un odio hacia la muchacha ya que ella no trabajaba como le ordenaba, sumado al hecho de que mientras Margarita odiaba la religión, Panacea era una niña muy piadosa.

El conflicto culminó cuando Margarita asesinó a Panacea, apuñalandola con un huso, mientras la muchacha estaba orando.

Era la primavera de 1983.

Fue enterrada en Ghemme, Novara, y desde un incio fue considerada una mártir por la gente de la localidad, desarrollándose devosión casi inmediatamente.

martes, 26 de marzo de 2019

MARTES 3ª SEMANA de CUARESMA - 21º día

Reflexión de hoy

Lecturas



En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzo la voz en medio del fuego y dijo: «Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor; trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor».


En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.”
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.”
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido.
Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Palabra del Señor.

San Pedro de Sebaste

Obispo; nació aproximadamente en 340 y murió en 391. Perteneció a la ricamente bendecida familia de Basilio el Mayor y Emelia de Cesarea de Capadocia, de la cual también nacieron Santa Macrina la Joven y los dos grandes doctores San Basilio el Grande y San Gregorio de Nisa. Fue el más joven de una numerosa familia (diez hermanos), y Macrina su hermana mayor, ejerció una gran influencia en su formación religiosa, en calidad de su instructora en el camino de la perfección cristiana, y lo dirigió hacia la vida espiritual y ascética.

Renunció al estudio de las ciencias profanas y se dedicó a la meditación de las Sagradas Escrituras y al cultivo de la vida religiosa. Poco después de su hermano a la sede episcopal de Cesarea, Pedro recibió de él la ordenación sacerdotal, pero posteriormente se retiró de los asuntos activos y se dedicó a llevar la vida de un asceta solitario. Ayudó a su hermana hacia la consecución de las metas de su vida, y la ayudó a ella y a su madre en su establecimiento monástico luego de la muerte de su padre (Gregorio de Nisa, “Vita s. Macrinae”).

Aproximadamente en el año 380-381 fue elevado a la sede de Sebaste en Armenia y, sin desplegar ninguna actividad literaria, tomó posición al lado de sus hermanos Basilio y Gregorio en su lucha contra la herejía arriana (Teodoreto, “H.E.”, IV, XXVII). En su vida y administración episcopal demostró las mismas espléndidas características de Basilio. Unido a sus hermanos de una forma muy estrecha, siguió los escritos de ellos con gran interés. Llevado por su consejo, Gregorio de Nisa escribió su gran obra “Contra Eunomio”, en defensa del libro de Basilio en el que respondía a una obra polémica de Eunomio. Fue también por su deseo, que Gregorio escribió el “Tratado sobre la Obra de los Seis Días”, a fin de defender un trabajo similar de Basilio contra falsas interpretaciones y a completarlo. Otra obra de Gregorio, “Sobre la Dotación del Hombre”, también fue escrito por sugerencia de Pedro, la cual envió a éste con un prefacio apropiado como regalo de Pascua en 397.

No tenemos información detallada en lo concerniente a su actividad como obispo, excepto que estuvo presente en el Primer Concilio Ecuménico de Constantinopla en 381. Luego de su muerte en 391 fue venerado como un santo. Su fiesta se celebra el 8 y 9 de enero.

lunes, 25 de marzo de 2019

LUNES 3ª SEMANA de CUARESMA - 20º día

Reflexión de hoy

Lecturas



En aquellos días, el Señor habló a Ajaz y le dijo: «Pide un signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Ajaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios: «Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque con nosotros está Dios».


Hermanos:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Por eso, al entrar Cristo en el mundo dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me formaste un cuerpo; no aceptaste holocaustos ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo - pues así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí - para hacer, ¡ oh Dios!, tu voluntad».
Primero dice: «Tú no quisiste ni sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad». Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.


En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?».
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».
Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor.

Santa Margarita Clitherow

Margarita Clitherow nació en Yorkshire (Inglaterra). Era la esposa de John Clitherow, cuya familia era católica, a pesar de que había tomado en la religión oficial de Inglaterra mucho antes de que se casó. Dos o tres años después de su matrimonio, Margarita se convirtió al catolicismo. Su casa se ​​convirtió en un lugar de tránsito obligado de los sacerdotes, en donde se ofrecieron misas en secreto en tiempos difíciles para el catolicismo.

Su marido acompañó todas sus decisiones, inclusive cuando decidieron enviar a su hijo mayor a Douai, (Francia) para ser allí educado. No sólo era devota, ella era también una gran misionera, trabajó arduamente por la conversión a otros. Mientras tanto, las leyes contra la fe católica se hicieron más duras, y el gobierno inglés estaba decidido que el catolicismo debe ser erradicado de Yorkshire donde era especialmente fuerte. Margarita ayudó a sacerdotes fugitivos.

Ella era una buena ama de casa, hábil en los negocios y muy amada por su marido, a pesar de que ella lamentaba no poder asistir a la iglesia con él.

Un día, su marido fue convocado por las autoridades para explicar por qué su hijo mayor se había ido al extranjero y, acto seguido, la casa de la Familia Clitherow fue allanada. Un niño fue atemorizado y reveló el escondite de los sacerdotes, donde se guardaban los cálices y ornamentos. Margarita fue detenida junto con una vecina que había asistido a una misa en la casa de la familia Clitherow. La única preocupación de Margarita era que su familia estuviera a salvo.

Margarita fue llevada a juicio y fue condenada a ser torturada hasta la muerte. Ella fue colocada en el piso y sus verdugos pusieron sobre su cuerpo numerosos objetos y piedras amontonadas hasta que murió aplastada.

Margarita murió el 25 de marzo 1586, siendo sus últimas palabras , "Jesús, Jesús, Jesús, ten misericordia de mí!". Ella sólo tenía treinta años de edad y fue canonizada en 1970.